martes, 5 de mayo de 2026

Bellum Stellare

Hace unos 2000 años, en la Península Itálica...

Nos encontramos en un periodo 
de guerra civil. Las naves republicanas, 
atacando desde una base oculta y han logrado 
su primera victoria contra el malvado Imperio romano. 

Durante la batalla, espías republicanos 
han conseguido apoderarse de los planos 
secretos del arma total y definitiva del Imperio, 
la STELLA MORTIS, un catafracto móvil blindado, 
llevando en sí potencia suficiente para destruir una ciudad 
entera. Perseguida por los siniestros agentes del Imperio, la 
 Princesa Laeia navega hacia su patria, a bordo de su trirreme, llevando 
consigo los planos robados, que podrán salvar la República y devolver la libertad a Roma...

Cuentan las crónicas que el advenimiento del emperador Augusto fue de todo menos pacífico, y que tras años de terror, surgieron movimientos en defensa de reinstaurar la República.

Uno de esos movimientos nos lleva a los confines del Imperio, más concretamente a Numidia, donde los tratantes de esclavos mandan más que los gobernadores y la pax romana es algo que solo existe en los papiros.

Allí vive el joven granjero Lucio Caelipedio, que sueña con ser auriga algún día. Lucio se topa en la costa con un pecio, a bordo del cual viajan dos esclavos, de nombre C-III-P-O y R-II-D-II (pero a los que todos conocen como Cipo y Rido). Portan una misiva de la senadora Laeia Organa, que va dirigida a Obvio Juno Quaenobio y lo que parece ser los planos de un catafracto mecánico.

"¿Ese no es el apellido del viejo judío Ben Kenov?" Se pregunta Lucio, que acude al anciano. Este le cuenta que su verdadero nombre es en efecto Obvio Juno, y que formó parte de la guardia pretoriana junto con el padre de Lucio, Anaquio Caelipedio, asesinado por el vil Nox Pater.

La familia de Lucio es asesinada por los agentes del Imperio que buscan los planos del Catafracto, así que se van al puerto de Cartago, para buscar una embarcación que les permita salir de allí. En Cartago conocen a Jano Solo, un comerciante que se precia de ser el piloto más rápido del Mare Nostrum a bordo de su Falco Milenniae, y a su amigo Chewbaxus, un imponente y peludo bárbaro que lo acompaña.

Salen del puerto de Cartago y llegan hasta la Stella Mortis, una demencial fortaleza flotante, del tamaño de una ciudad. Consiguen infiltrarse disfrazados (aunque Lucio sea demasiado bajito para ser un legionario) pero Obvio Junio se queda, para enfrentarse en duelo a su antiguo alumno y amigo, Nox Pater, cayendo ante su gladius.

En la huida hacia la base rebelde, Laeia les cuenta que el poder bélico de la Stella Mortis, comandada por el Pretor Tarquino, es tal que pudo arrasar Corusia, la ciudad natal de Laeia. Pero gracias a los planos consiguen encontrar una vulnerabilidad en la Stella Mors, así que planifican su ataque.

Aprovechando que está atracada en el puerto, los republicanos lanzan un ataque combinado por tierra y mar. Lucio con su cuádriga y Jano Solo, que se une mas tarde a la batalla, dando apoyo naval desde el mar. La batalla es terrible, pero con gracias a los planos y un golpe de suerte, Lucio consigue impactar con una flecha incendiaria en el punto débil de la Stella Mortis (un depósito de fuego griego) y la República consigue una épica victoria, que termina con todos condecorados, salvo Chewbaxus, que es bárbaro.

¿Podrá lanzar el Imperio su contraataque?

lunes, 4 de mayo de 2026

Los justos

9 hombres (y mujeres) sin piedad.

Pese a que no guarda ninguna relación con la obra de teatro homónima de Albert Camus, esta película es totalmente teatral (parece que ha sido el fin de semana de ver películas que podrían ser obras de teatro). 

Los personajes son los miembros de un jurado que tiene que tomar una deciisón para ver si se condena a un empresario corrupto. Todo parece bastante claro, hasta que en el receso entre sesiones, uno de los miembros del jurado recibe una carta que lo cambia todo.

Decisiones morales, debate y personajes con distintas capas que van saliendo a medida que avanza la película, con diálogos ágiles y un tono de humor que hacen de esta una película muy interesante, tanto por las cuestiones que plantea como por cómo las plantea y con unas interpretaciones de buen nivel.

Me gustó. 

domingo, 3 de mayo de 2026

Puente postcopa

Celebrando con el equipo.

Primer fin de semana de mayo, que al empezar en viernes nos dio tres días. Así que lo suyo sería empezar por el jueves, aún abril, que me fui por la tarde a las celebraciones de la victoria del Bilbao Basket en Ayuntamiento y Diputación, aunque ahí poco, que a las 20:00 tenía partida. Otra sesión de Clank!, de desastroso resultado y de ahí a casa.

El viernes por la mañana, aprovechando que era festivo fui por la mañana al gimnasio y luego tomé una con el amigo Willy, que andaba por Bilbao. Por la tarde una de cine y termino en la lonja, con partida de Incómodos Invitados 2 y charla hasta las tantas.

Sábado por la mañana también gimnasio cuando la lluvia da tregua, hago la compra y por la tarde a la lonja, para una de Shackleton Base (echando cuentas, este fin de semana he perdido todas las partidas que he jugado) y a casa, donde me veo, a mis años, Las 12 pruebas de Asterix.

Es domingo y toca ir a Miribilla. Un poteo previo y el horrible Bilbao Basket-Granada, que se gana 88-83 pero acaba siendo lo más infumable, tras 2 horas y 20 minutos de constantes parones en el juego y un rival que casi se nos atraganta más de lo debido.

Terminamos muy tarde, pero ya tenía la entrada del cine cogida, así que como a la carrera y cojo el autobús a Max Center, donde veo "Los justos". Al salir del cine, mi intención era volver andando, pero el tormentón decía cosas, así que ha tocado volver en bus. Y ya en casa, he estado rematando en el ordenador el resto del fin de semana.

sábado, 2 de mayo de 2026

¿Cómo hemos llegado a esto?

El chiste fácil sería preguntar cómo llegué yo a ver esta película.

Otra película que si no es la traslación a cine de una obra de teatro sin duda lo parece: pocos personajes (básicamente tres), un único escenario para la mayor parte de la película y más diálogo que acción.

Rodada en Getxo, junto al Puente Coglante, esto va de dos amigas que se reúnen tras estar un año sin verla, y una de ellas va acompañada por su pareja, que es el ex de la otra, pues precisamente es de lo que le van a hablar.

La conversación, el cómo la situación hace sentir a sus personajes y las mierdas varias que van saliendo a la luz es el leit motiv de la película, que consigue tener una personalidad y tono propios (con una cuarta pared que directamente no existe), aunque con momentos que no tengo muy claro si me parecían de sublime genialidad o sonrojante vergüenza ajena. Tan pronto hablaban como personas normales como se les iba un poco el tema con tanta referencia cinematográfica (que en realidad, si uno lo piensa, también es muy de persona normal, igual por eso se hace raro). Sí me gustó el detalle de que, estando ambientada donde está, cuidaran algunos localismos en el habla, como el cambiar el "si fuera" por el "si sería", que particularmente lo odio pero es un deje innegablemente bilbaíno. Y muy bien Kira Miró haciendo de choni.

Es entretenida y corta, y transmite muy bien la sensación de incomodidad que sienten sus personajes, aunque por otra parte luego tiene detalles cutres, como toda la escena del hospital o esos créditos finales, en los que ponen a la cantante Rozalén, que no ha salido en toda la película, "cantando" a la cámara, pero sin molestarse en disimular que está haciendo playback. Chica, cúrratelo un poco, ¿no?

¿Me gustó? Me sirvió para entretenerme.

viernes, 1 de mayo de 2026

Celebrando copas

Supervivientes de Charleroi (con alguna que todavía no existía).

Cuando hace un año nos juntábamos ante el Ayuntamiento para celebrar la victoria en la FIBA Europe Cup lo hicimos con la esperanza de repetir la experiencia alguna vez. Lo que no pensábamos es que fuera a ser tan pronto.

Al principio parecía que iba a haber bastante menos gente que el año pasado, ya que por una parte era puente y por otra el factor novedad hace mucho, pero poco a poco fue aumentando la concurrencia y el tema estuvo al final parecido. Lo que sí estuvo mejor elaborado fue la celebración en sí, que el año pasado fue emotiva pero siendo honestos bastante cutres.

De ahí acompañamos al autobús a Palacio Foral (esta vez sin la tromba de agua del año pasado), aunque de ahí ya marché, que se dilataron un poco los tiempos y yo ya había quedado. Ya los volveré a aplaudir el domingo.

Por poner esto en valor, hay que ser conscientes de que a pesar de haber ocurrido dos veces seguidas es perfectamente posible que esto de celebrar un título de mi equipo es algo que puede que no vuelva a ver nunca, de manera que a disfrutar de lo logrado.

Aprovecho también para lanzar una reflexión para ese reducido porcentaje de futbleros resentidos que para desprestigiar al Bilbao Basket usan como argumento el "no hay vascos", como si eso nos importara. Además de que es mentira (ahí están Salgado, Pueyo, Madariaga, Errasti o De Castro), yo prefiero un equipo que no discrimine a los jugadores por su origen, ya que lo bonito del deporte profesional es poder juntar a chavales de diferentes países y culturas haciendo piña. Para tener equipos en los que son todos del mismo sitio tenemos las selecciones.

Yo estoy MUY ORGULLOSO de que gracias a mi equipo gente como Hlinason, Frey, Hilliard, Krampelj o Bagayoko, hayan tenido la oportunidad de conocer y amar Bilbao. Dejaría de ser socio y aficionado del Bilbao Basket si el criterio para fichar jugadores fuera haber nacido o vivido en Euskadi.

Por suerte estos son minoría, incluso dentro de los aficionados al fútbol.