jueves, 24 de febrero de 2011

El clásico ritual

Estoy por comprarme una de éstas. Me saldría más a cuenta.

Pasa tantas veces que ya ni me molesta. Ese coche tiene los días contados y saber que me desharé de él me tranquiliza. La verdad es que no lo uso casi nunca, lo que posiblemente sea parte del problema, pues no es bueno que un coche esté quieto.

Lo cierto es que llevaba bastante tiempo sin mover el coche, y hace unas semanas que lo necesitaba, me acerqué a él, y por algún escape le entra agua, por lo que estaba completamente empañado y el mando no funcionaba. Confiando en que fuera la batería, lo abrí con la llave y para mi desgracia saltó el antirrobo.

El panorama no era muy agradable, pues la humedad había provocado una explosión de moho, y el interior del coche tenía partes más verdes que las películas de Pajares y Esteso. Afortunadamente era fácil de limpiar, pero lo del antirrobo no tenía tan fácil arreglo. Y como iba con un poco de prisa, y tampoco me daba la gana de estar una hora esperando a la grúa, ahí se quedó el coche.

Hoy, que tenía más tiempo, ya he llamado al RAC, con el nuevo ritual de explicar telefónicamente lo mismo, que me manden un técnico al que le tengo que volver a explicar la jugada (bueno, explicar las mismas cosas una y otra vez es algo a lo que estoy acostumbrado en el trabajo cuando tengo mostrador) y esperar a que venga la grúa para llevarlo al taller. Por suerte en el taller no he tenido que explicar la jugada, y un "lo de siempre" ha sido suficiente.

Cuando miren si es lo de siempre, y me digan cuánto tengo que desembolsar me plantearé sin ese coche sigue en mi vida o si lo dejamos como amigos y lo dono a la Universidad carruna. Para lo que uso el coche me sale más rentable ir en taxi a los sitios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si no estás registrado y no te apetece hacerlo, puedes comentar igualmente usando el usuario genérico:

USUARIO blogcomentarista@gmail.com
CONTRASEÑA Comentario1