domingo, 20 de diciembre de 2015

Star Wars: El Despertar de la Fuerza

Y volver a disfrutar como un niño.

Tenía muchísimas ganas de ver esta película, la esperaba con la misma ilusión con la que un niño espera los regalos de Navidad y llevaba casi desde que vi el primer tráiler con el hormigueo que solo una sobredosis de azúcar es capaz de provocar.

Las expectativas eran, pues, altísimas, y las primeras críticas de los afortunados que iban pudiendo verla antes que yo eran en general de buenas a muy buenas, por lo que el elevado listón mostraba el peligro de llevarme un chasco en el cine.

Me siento en la butaca con la misma sonrisa con la que entré por primera vez en un parque de atracciones, y cuando por fin terminan los anuncios y leo el ansiado "hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana" todas mis hormonas se apelotonan para dispararse cuando las primeras notas de la emblemática musiquilla inicial dan el pistoletazo de salida.

A partir de ahí a disfrutar como un gorrino en un lodazal, a experimentar de nuevo la experiencia de ver Star Wars por primera vez. Porque el Episodio VII es, más que una secuela, un remake. Porque casi fusila cada elemento que hizo grande al Episodio IV. Kylo Ren es el nuevo Vader, que rinde pleitesía a su nuevo Emperador, ayudado por el nuevo Imperio, que es la Nueva Orden, con su nuevo Palpatine y su nueva Estrella de la Muerte. Poe Dameron (personaje que llena la pantalla y al que me hubiera gustado ver más en ación) es el nuevo Han Solo, Rey es la nueva Luke Skywalker y así podría seguir con unos cuántos y muy obvios paralelismos.

Pero El Despertar de la Fuerza no es buena a pesar de que fusila la original. Es buena porque la fusila. La limpia, le añade piezas nuevas que encajan a la perfección y nos ofrece una maravilla que parece distinta pero tiene exactamente el mismo sabor, logrando además cumplir a la perfección con el que debería ser el objetivo de toda película, o al menos el de cualquier película de aventuras: ser divertida de principio a fin. 

Tiene acción, tiene humor, tiene personajes entrañables (¡majísimo el droide BB-8!), tiene el valor de la añoranza (volver a ver a Han Solo y Chewbacca fue orgásmico), tiene escenas tristes (una me la veía venir desde antes de saber incluso de qué iba la película) y tiene, a pesar de lo previsible del guión, sus sorpresas. El tráiler, en este sentido, es muy tramposo, ya que da a entender cosas que luego no suceden de esa manera. La verdad es que El Despertar de la Fuerza lo tiene todo para ser para mí la película, no del año, sino probablemente una de las películas del lustro. 

Lo peor de la película es que se me hizo muy corta, y cuando acabé estaba casi deseando volver a entrar al cine para verla, y sin duda esperando ya a que saquen la siguiente.

¿Y Luke Skywalker? Ah, bueno, prefiero que sea la propia película la que dé la respuesta a esa pregunta...

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