viernes, 13 de septiembre de 2019

A la final del Mundobasket

Llull me hacía saltar del sofá.

España 95 - Australia 88.

Me llegan a decir hace dos semanas que España se iba a clasficar para la final de este mundial y me da la risa. Especialmente después de perder los amistosos contra Rusia y una descafeinadísima selección USA. Los partidos de la fase de grupos tampoco ayudaban, pues costaba ganar a rivales como Irán o Puerto Rico.

El partido contra Italia fue un ejemplo de antibasket en el que todo pintaba muy mal, y todo parecía señalar a que se perdería contra Serbia. Pero precisamente el partido contra los italianos fue un punto de inflexión, en el que con defensa y garra España fue creciendo, creciendo hasta el punto de ganar con holgura a la favoritísima Serbia, pasando como primera de grupo cuando pocos lo esperábamos. No voy a mentir diciendo que siempre confié en el equipo, porque mentiría.

Se jugó contra Polonia, y a medio gas llegó la victoria, pero lo de hoy era otra guerra, pues Australia tenía un equipazo y tocaba salir con el cuchillo entre los dientes.

Empezaba España como un cohete, 5-0, pero no tardó el partido en igualarse, incluso con pequeñas ventajas para Australia, evitando un triple milagroso de Llull (de esos que tanto le gustan) que se fueran delante en el marcador.

El segundo cuarto ha sido frustrante, con España incapaz de meterla en un barreño (¡4 minutos sin anotar) y Australia que se iba en el luminoso. Casi era motivo de celebración que "solo" ganaran por cinco.

El tercer cuarto no ha mejorado mucho, y Australia se hacía con ventajas más cómodas (hasta 11 puntos), en lo que parecía que iba a terminar en derrota. Pero remando y remando se ha conseguido llegar con vida (51-55) al último cuarto.

Todo parecía ser el síntoma de un final apretado, y vaya si lo ha sido. Después de muchísimo bregar (y fallar los australianos, que se han puesto nerviosos) España se ponía 72-71 en el marcador con tiros libres de Marc Gasol (hoy magistral). 8 segundos para que Australia intentara meter canasta, el marcapasos con el pilotito rojo.

Atacan, no la meten pero falta. 4 segundos, Australia va uno abajo y tiene dos tiros. Mal asunto... Tira Mills, su mejor anotador, el primero y lo mete. 72 iguales en el marcador. Si la mete hay 4 segundos para encestar, en un partido en el que cada canasta era peor que un parto sin epidural. Tira el segundo... ¡falla! Rebote para España, tira Ricky... ¡uuuuy!

Primera prórroga. 

Empezamos bien la prórroga, pero se iguala y terminamos con un baile de tiros libres en el que la inercia "ventaja para Australia-empate.ventaja para Australia" les beneficia, y cualquier fallo nos manda a casa. A Marc no le tiembla la mano, mete todos los libres y... segunda prórroga. Estos se han propuesto matarnos a sustos.

Segunda prórroga, España sale lanzada, se marca un parcial de 10-2 a favor, Australia se desquicia y por fin, se pita el salvador silbido que da por concluido el encuentro, España vuelve a una final mundial 13 años después. El rival Argentina, que podrá vengarse de aquella épica semifinal.

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