jueves, 11 de marzo de 2021

Orange is the new black

Reclusas de Litchfield. 
 
Por fin terminé una de las series más icónicas de Netflix, una serie que aunque tardó bastante en engancharme, y que de hecho abandoné en la tercera temporada, solo para retomarla como serie que ver mientras hago cardio en el gimnasio, ha acabado convirtiéndose en una serie que sin duda recordaré con cariño, gracias sobre todo a sus personajes, muy bien construidos, llenos de matices y las relaciones que se dan entre ellos.

La teórica protagonista es Piper Chapman (obviamente inspirada en Piper Kerman, autora del libro en el que se basa la serie, en el que cuenta sus vivencias), una chica que es el estereotipo de "niña bien americana" que termina en la cárcel y ahí se encuentra de morros contra todo un choque cultural, si bien la serie es muy coral, y nos presentará a infinidad de reclusas, todas ellas muy humanas, con sus virtudes y sus miserias, sus sueños y aspiraciones, y sus vidas antes de acabar en la cárcel de Litchfield. Esta diversidad, de razas, de cuerpos, de personalidades y de sexualidades, es la gran apuesta de la serie y uno de sus puntos fuertes, pues unida a que la mayoría de las actrices sean desconocidas o semidesconocidas, hace que te creas a los personajes. Porque además escapa al cliché de que tengan que ser todas guapísimas, estupendas y maquilladas las 24 horas del día (bueno, Flaca y Maritza sí, pero es que ese es precisamente su leit motiv. XD).

Aunque a ratos, sobre todo al principio, tiene un toque importante de comedia, y con algunas cosas me llegué a reír bastante, esta serie navega en el terreno de la "dramedia", tocando también temas bastante peliagudos, y mostrándonos que el peor de los villanos es el sistema, un sistema monstruoso, que reduce a las personas a números en un Excel y en el que si te tocan malas cartas de partida, te jodes. Con unas cárceles superpobladas, un racismo institucional y una mercantilización de la dignidad humana que se tiende a olvidar de que las personas que están ahí dentro, algunas mejores otras peores, siguen siendo seres humanos. Y eso es algo que me gustó mucho de la serie, que sus personajes son muy humanos. Ríen, lloran, aman, riñen, pelean, cuidan unas de las otras y todo lo que implica la convivencia, en este caso forzada.  

Podría hacer una lista de personajes con los que me quedo, pero sería una lista muy larga y seguro que me dejaría gente fuera. Tal vez no sea una de las mejores series que he visto, pero sin duda sí es una que recordaré, y me alegro de haberle dado esa segunda oportunidad.

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