Rey Skywalker: de jedi a limpiacristales.
En esta película, cuyo argumento bien podría haberse creado por medio del generador de tramas de películas de acción, [Daisy Ridley] es una [limpiacristales] que vive en [Londres] y en su vida pasada fue [militar], pero todo se tuerce cuando los malos [secuestran el edificio en el que trabaja], así que decide enfrentarse ella sola a [un grupo de ecoterroristas]. Añadamos que tiene que cuidar de [su hermano teóricamente autista (en realidad un superhacker con el cerebro de un niño de 8 años en el cuerpo de un adulto) al que han expulsado del centro psiquiátrico], para darle un poco más de color y conflicto y tiramos hacia delante.
Sin más pretensiones que la de entretener, es un pasable trasunto de La jungla de cristal en el que el sentido argumental y las leyes de la física se sacrifican en pos de las excusas para tener escenas de acrobacias y tiros y en la que el mayor riesgo es encender el cerebro y tratar de tomarla en serio, porque buscarle algo de lógica o verosimilitud sería una labor inútil. Si la historia fuera medianamente realista, el plan de los malos de hacer que los muchimillonarios corruptos confiesen sus chanchullos ante las cámaras a punta de pistola habría fracasado vilmente (daría para 3-4 tuits y un hilo en Forocoches, hasta que lo taparan con el siguiente tema de moda) y la protagonista habría acabado con siete agujeros de bala en la cabeza, seis de ellos por parte de la policía londinense.
Pero aquí no venimos a pensar.
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