jueves, 13 de septiembre de 2007

Día sin madrugón

¿Parece el paraíso? Trabajar a 5 miniutos de casa es el paraíso.

Ayer el despertador no sonó. Me pude dar el lujo de levantarme cuando mi cuerpo decidió espontaneamente despertarse. No es que me hayan echado del trabajo ni que se me haya acabado el contrato. Tampoco era mi día libre, de hecho, ayer salí bastante tarde de trabajar.

El secreto está en que el martes cuando llegué al trabajo me encontré en mi bandeja con un correo, convocando a todo el personal de la Viceconsejería de Turismo a una importante reunión que se debía celebrar ayer a las 10 de la mañana. En el edificio de Basquetour, agencia vasca del turismo, dependiente de la Viceconsejería, y cuya sede está en Bilbao, a 5 minutos de mi casa para ser exactos. ¡Y yo estaba convocado!

Maravillosa sensación, que casi no recordaba, poder ir andando al trabajo, sin pasar por el madrugón y el viaje en autobús, y que además me diera tiempo a atender un par de asuntos personales (llevar por fin los papeles de Etxebide) y poder desayunar sin prisas. Una sensación maravillosa.

Además la reunión en sí resultó no ser tan horrible como pensaba, ya que era una cosa bastante participativa y el ponente era un tipo francamente ameno y un gran comunicador, y cuando hubo que tomar un par de decisiones se tuvo en cuenta la opinión de todos los presentes, incluída la mía. Vale, luego los de arriba harán lo que les salga del páncreas, pero siempre es de agradecer que a uno le pidan su opinión. No me pronunciaré sobre el contenido de la reunión, ya que se nos pide cierta reserva sobre los asuntos de trabajo, pero creo que algunos temas de la reunión de ayer darán que hablar. Y yo podré decir que estuve ahí. :P

Finalmente, al acabar la reunión, a eso de las 15:30, con un hambre considerable (aunque mitigado por las pastas y el zumo que nos dieron en el break de las 12) nos fuimos los del departamento a comer y a hacer unas risas.

Ya podían ser todos los días así.

2 comentarios:

  1. A mí y a cualquiera. Que yo sepa las reuniones de trabajo son remuneradas en cualquier empleo civilizado, y el hecho de que tuviera la suerte de que ésta me pillara al lado de casa no significa que estuviéramos de cachondeo.

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