lunes, 10 de agosto de 2015

De vuelta de las #tdn2015

Un hogar durante 4 días.

Uno de los momentos más duros del año suele ser cuando se terminan las TdN, ese momento en el que somos arrancados de Arcadia y devueltos al mundo real, con esa mezcla de sensaciones entre la pena, la diversión de las buenas experiencias, un montón de cosas aprendidas y sobre todo la ilusión de volver al año siguiente. Soy consciente de que desde fuera pueden parecer una gilipollez, pero este oasis de agosto hace mucho que se convirtió en una parte importante de mi vida.

Sin entrar en las actividades, me centraré en el viaje, que empezaba el miércoles de buena mañana, cuando partía de Bilbao con los señores Javi y Miguel (hombre de pocas pero casi siempre acertadas palabras, con el que ha sido un verdadero placer haber coincidido) en coche, y tras una parada en Madrid para recoger a Lima y Almudena, proseguíamos con el periplo hasta llegar a Mollina, concretamente al hotel Saydo, donde yo me alojaba con el resto de la comitiva de Nosolorol.

Noche de reencuentros, cena y más o menos pronto a la cama. Había que guardar energías.

Tras la elipse de 4 días, nos vamos al lunes, día en que toca volver. Madrugón a las 7:55, que de normal no es tanto, a menos que se haya acostado uno a las 3 y haya dormido una media de 4 horas esos días, claro. Cambiamos a Lima por Silvia y repetimos jugada a la inversa, a Bilbao con parada en Madrid, y tras un largo viaje, ya en Bilbao.

Ya en casa, cansado y con una sonrisa oreja después de otras maravillosas TdN en las que me he divertido, he conocido a muchísima gente interesante, he vivido experiencias intensas y creo que, como todos los años, he tenido la oportunidad de aprender un montón de cosas, así como de crecer como jugador y director de rol (que todo un Ricard Ibáñez le llame a uno "maestro" es un halago que hace crecer mi ego de rolero).

Todo esto se lo debo a todos esos héroes que verano tras verano se enfundan la camiseta negra y se pasan 4 días (eso la parte que se ve, que detrás lleva un curro de la hostia) partiéndose el lomo para que otros como yo podamos disfrutar de esta experiencia siempre tan maravillosa.

Gracias, de verdad.
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