jueves, 21 de mayo de 2026
¡Al parque Asterix!
viernes, 20 de febrero de 2026
Mis países visitados (II)
Viene de aquí.
Italia: Por la tontería han sido unas cuántas veces. Una con mis padres, otra de interraíl, la final de la Eurocup en Turín, la escapada a Roma y la visita a mi madre en Milán.
Luxemburgo: Otra de las de "ya que estamos cerca pasamos la frontera y echamos el día". Me consta haber estado pero tengo un total de cero recuerdos de este país.
Macedonia: Aquí hago la misma trampa que con Croacia, pues solo estuvimos de paso en el tren.
Mónaco: Mi primer viaje a Italia fue en coche con mis padres, y antes de eso hicimos paradita en el país de los casinos. Tengo un recuerdo muy vago, porque solo estuvimos un rato.
Noruega: Un bonito fin de semana en Bergen, del que ya hablé largo y tendido en el blog.
Países Bajos: He pasado por Amsterdam creo que cuatro veces. Una con mis padres, otra con un amigo, otra con pareja y la última en solitario, cuando hice escala allí volviendo de Escocia.
Polonia: Técnicamente he estado dos veces. Una fue la escapada a Varsovia de 2024 y la otra una excursión que hice con mis padres cuando estábamos en Berlín, allá por 1991. Cogimos el coche y nos fuimos hacia la frontera. Hacía poco que había caído el muro, pero nos dejaron entrar sin ningún problema. Dimos una vuelta por un pueblo fronterizo, donde recuerdo que me hacían mucha gracia esos precios tan exagerados (¡2000 zlotys una botella de Fanta!) y un picnic por el campo, donde a falta de instalaciones sanitarias tuve que poner mi marca en la naturaleza. Pero lo más anecdótico fue el regreso a Alemania, pues en la frontera nos informaron (con la barrera idomática de por medio) de que había un problema, ya que no teníamos visado. Ya después de hacer sus comprobaciones, durante media hora de mis padres poniendo cara de pardillos, nos dejaron pasar.
Portugal: Aquí fui varias veces con mis padres; Lisboa, Oporto, Algarve... y otra con mi señora novia en 2013. La visita más reciente, la de hace un mes a Lisboa para ver al Bilbao Basket.
Reino Unido: Creo que mi primera visita a Londres fue en 1993, que era también la primera vez que viajaba en avión. Me gustó mucho y varias veces intenté volver, pero por a o por b se torcían los planes. Por fin pude volver en 2014 y otra en 2018. A estas habría que sumar las de Escocia, con Edimburgo en 2017 y Glasgow en 2023.
Rusia: El baloncesto fue la excusa que me llevó hace 14 años a Moscú, aunque no era la primera vez que pisaba territorio ruso, pues volviendo de China hicimos escala en Domodédovo.
San Marino: En el viaje por Italia con mis padres aprovechamos para echar la mañana en esta milenaria y montañosa república.
Serbia: Mi experiencia con Serbia se reduce a bajar de un tren para subir a otro en Belgrado.
Suiza: Fui una vez con mis padres a pasar el día. Recuerdo que vimos varias ciudades, una de ellas Vevey (la de Nestlé) y ya de adulto la escapada a Ginebra.
Turquía: Nuestra aventura del Interraíl nos llevó hasta Estambul. Cruzar el Bósforo con el ferry fue también mi primera ocasión para poder decir que había pisado Asia.
Vaticano: Evidentemente cada vez que he ido a Roma he visitado la Santa Sede. El único Estado que he podido rodear andando.
¿Cuál será el siguiente país en engrosar esta lista?
jueves, 12 de febrero de 2026
Mis países visitados (I)
Andorra: Si no es el país al que más veces he ido cerca andará, ya que cuando yo era niño a mi padre le encantaba ir una o dos veces al año para comprar artículos de tecnología que no llegaban a España.
Austria: En un viaje con mis padres, en el que vimos varios países, pasamos por Austria. De allí recuerdo Braunau am Inn, conocido por ser el pueblo natal de Adolf Hitler y Salzburgo, que estaba llena de dos cosas: carteles por el 200 aniversario de la muerte de Mozart y avispas del tamaño de bananas.
Bélgica: Aquí he estado varias veces. La primera fue con mis padres, volviendo de Amsterdam, otra viendo Brujas y Gante, la terrible final de Charleroi y un viaje bastante más agradable unos años más tarde.
China: De mi vista al país de la Gran Muralla ya hablé. Tanto que tiene etiqueta propia.
Croacia: Aquí estoy haciendo un poco de trampa, dado que lo único que vi de este país fue el paisaje por la ventanilla cuando hacíamos el Salónica-Lubljana. Pero sin duda es un trayecto que me dejó un recuerdo imborrable.
Dinamarca: Aquí poca hostia, la verdad. Aprovechando la ruta que hice con mis padres por el norte de Alemania, pasamos la frontera para ver un pueblo fronterizo (puede que fuera Padborg), comer manteca a cucharadas (si explico el contexto pierde su gracia) y volver.
Eslovenia: Como parte del Interraíl, hicimos un par de noches en esta ciudad, viendo Lubljana y el lago Bled.
España: Esta es obvia, ¿no?
Estados Unidos: Parece que fue ayer cuando en 2008 me fui con dos amigos a visitar New York y Washington, en un viaje que está ampliamente documentado en este blog. Me gustarái volver algún día, pero la distopía trumpista en la que se ha convertido no ayuda, la verdad.
Francia: Otro al que he ido un montón de veces. Sería una locura contarlas todas así que mencionaré la última hasta el momento, que es la excursión a Dijon del año pasado.
Gibraltar: No es exactamente un país, pero como en muchos listados suele aparecer, yo lo cuento. Fui con mis padres siendo muy pequeño y todo lo que recuerdo es que hacía tanto calor que se derritió el chocolate en el maletero.
Grecia: Tres han sido las veces que he ido: una con el viaje de estudios de la carrera, con Atenas, Creta y una maravillosa excursión por el Peloponeso; la segunda en Interraíl y la tercera la gloriosa final de Salónica el año pasado.
Hungría: Un viaje muy especial, con una persona muy especial, del que ya dije lo que tenía que decir en su momento.
Irlanda: El viaje con mi padre a Dublín hace poco más de diez años. Si contamos Irlanda del Norte también la vimos en ese viaje.
Y como la entrada se ha prolongado más de lo que pensaba, lo dejo aquí para seguir en otro momento.
Sigue aquí.
viernes, 27 de agosto de 2021
Descarrilados
jueves, 15 de febrero de 2018
15:17 Tren a París
miércoles, 5 de octubre de 2016
Recopilatorio Interraíl
jueves, 15 de mayo de 2014
Interraíl (XIX)
martes, 6 de mayo de 2014
Interraíl (XVIII)
Seguiré con esto en la próxima y probablemente última entrada sobre el Interraíl.
jueves, 20 de febrero de 2014
Interraíl (XVII)
martes, 11 de febrero de 2014
Interraíl (XVI)
lunes, 2 de diciembre de 2013
Interraíl (XV)
martes, 5 de marzo de 2013
Interraíl (XIV)
jueves, 7 de febrero de 2013
Interraíl (XIII)
Thesalonika-Belgrado: "Los 2,5 € del billete, los pagamos de buen grado".
jueves, 31 de enero de 2013
Interraíl (XII)
martes, 20 de noviembre de 2012
Interraíl (XI)
viernes, 19 de octubre de 2012
Interraíl (X)
viernes, 5 de octubre de 2012
Interraíl (IX)
martes, 28 de agosto de 2012
Interraíl (VIII)
Corfú-Patras: Nos vamos de la isla, con 100 españoles más.
Y dormimos plácidamente hasta que a las 6 de la mañana nos despertó el sirtaki. Claro que tampoco habríamos dosmido mucho más, ya que a las 7 atracábamos en el puerto. Y una vez allí, tocaba correr para evitar perder el tren a Atenas. Mas no pudo ser, y en vez de coger el de las 7:10, tuvimos que esperar hasta las 10:25. Y no miraré a nadie, para no remover viejas heridas ;)
Las 3 horas que pasamos en la estación distan de ser fascinantes, aunque para el anecdotario queda la imagen de unos atorrantes locales mirando con ojos golosos nuestro equipaje, y cómo ir al baño esquivando mendigos dormidos recuerda a la escena de los huevos de Alien.
Pero como el pueblo griego es un pueblo tranquilo, poco amigo de esfuerzos innecesarios, sin más emociones que esa cogemos el siguiente tren.
Patras-Atenas: Nos marchamos de Patras, tras 3 horas muy amenas.
Uno de tantos viajes en tren,en el que aprendemos cómo enfrentarnos al alfabeto griego resulta una regresión al analfabetismo. También nos enfrentamos a un fallo en la catenaria del tren, o algo, y nos quedamos parados un rato. Y luego otro. Y luego otro... apreciamos la elegante decadencia griega. Así como podemos contemplar las vías a través de un agujero de 20 centímetros en el suelo del vagón.
Pero sin más incidentes reseñables, por fin llegamos a una de las cunas de la civilización occidental.
Atenas.
martes, 19 de junio de 2012
Interraíl (VII)
Brindisi-Corfú: Nos escapamos de Brindisi, hogar de Belcebú.
Navegábamos rumbo a Corfú, donde a nuestra llegada, a las 7 de la tarde, nos esperaba el guía del "hostal" Sunrock. Nos montamos en una furgoneta, digna de Woodstock, y el conductor nos lleva a trompicones por entre la escarpada geografía corfuíta. Contra todo pronóstico, cruzamos la isla de lado a lado y nos llevan a nuestro destino, el Sunrock. ¿Y qué es del marchoso hotel que nos prometieron en la agencia? Aquí solo vemos un chiringuito playero, donde nos dan una mesa, nos sacan unas bebidas y nos dicen que esperemos, que nos preparan las habitaciones.
Esperamos un cuarto de hora, media hora, una hora... y cuando preguntamos qué coño pasa con las habitaciones, todo lo que nos saben decir es "relax". Nos tiramos rato largo de relax, y cuando va a anochecer, volvemos a preguntar por nuestras jodidas habitaciones. "Relax". Relax, su puta... Cae la noche, y nos vamos a dar un baño, que parece que la cosa va para largo. El agua perfecta, pero la resaca casi me lleva mar adentro, lo que hubiera sido menos gracioso. Al menos para mí.
Salimos de darnos el baño, y "relax" sigue siendo la respuesta a nuestras reinvindicaciones. Nuestras narices comienzan a hincharse, y finalmente nos hacen caso, o algo. Nos hacen subir de nuevo a la furgoneta, y nos llevan monte arriba (estupendo, ahora nos pegarán un tiro, enterrarán nuestros cuerpos, y de nosotros nunca más se supo). Por suerte solo nos llevan a un viejo caserón (pero una casa normal, donde vive gente y eso), desocupado, eso sí, y nos dejan pasar ahí la noche. Un poco mosca (salvo Olga, a quien esto le recordaba a la novela de Durrell y estaba encantada) pasamos la noche con un ojo abierto. Y finalmente al amanecer, vuelven a llevarnos a Kerkyra. Allí cogemos los billetes para el ferry. Pero como es a la noche, tenemos todo el día para pasearnos por la ciudad. Allí disfrutamos de un agradable sol, y contemplamos in situ la legendaria vagancia de los griegos.
Concretamente la comprobamos cuando sin querer casi nos colamos en un museo, y descubrimos que hay que pagar cuando el tipo de la garita, lejos de levantarse de la silla para advertirnos, nos grita tímidamente "eh, hello, stop!", emitiendo sonidos más parecidos a un gimoteo que a un grito, a lo "detenedlos... se escapan...", pero sin hacer el más mínimo ademán de levantarse del asiento.
También disfruto de la picarseca helena cuando en un kiosko aprovechan el cambio para colarme una moneda falsa de dos euros.
martes, 12 de junio de 2012
Interraíl (VI)
Caserta-Brindisi: Después de lo de Nápoles, cualqueir ciudad es Modo Easy.
Tomamos el tren a las 2:10 de la madrugada, sabiendo que así nos ahorrábamos el alojamiento de una noche. Semidormimos espatarrados en el vagón, en un tren completamente atiborrado de gente, y con un terrible olor a humanidad. Pero mejor que Nápoles, pardiez.
Recuerdo el viaje a Brindisi como tremendamente aburrido, pues durante largo rato soy el único del grupo despierto. Y mirar el paisaje es complicado cuando viajas de noche, por lo que contar farolas se convierte en la actividad más apasionante a realizar.
En el tren trabamos amistad con un tal Fletcher, un chaval de Seattle (creo), bastante majete, que nos cuenta que está haciendo el Interraíl por su cuenta, que lleva 2 meses viajando por Europa y que tiene idea de irse a Corfú, al famoso Pink Palace, del que ya hablaré más adelante.
Por fin llegamos a Brindisi, con el sol ya en el cielo, y nos encargamos de cosas importantes: A) sacar dinero, B) gestionar el desplazamiento a Corfú.
Aquí es donde tomamos una de las decisiones que después determinaría el devenir de nuestro viaje. Nos comentan que en Corfú hay dos hoteles turísticos. Dos lugares festivos y paradisiácos; el Sun Rock y el Pink Palace. No recuerdo por qué motivo, nos decantamos por el segundo. Algo de lo que después... nos acordaríamos. También debió de pasar, aunque esto no lo recuerdo pero está apuntado, que en Brindisi eran una panda de mangantes que nos querían sacar el dinero por todas partes, en comisiones y demás. Ah, el Sur de Italia...
Pero no adelantemos acontecimientos, que el relato de este viaje aún me tiene que servir para llenar muchas entradas.
Así, a las 14:15, abandonábamos Italia, más concretamente el tacón de la bota, para zarpar en un barco que nos llevaría a costas griegas.


















