Salen posesiones infernales y gente en llamas. Título honesto.
Sigue creciendo el universo de esta franquicia, que nació con Evil Dead (para nosotros Posesión infernal) y continúa de forma más o menos directa los sucesos de Evil Dead: Rise de 2023, para contarnos otra historia de posesiones, sangre y violencia sin control, en una película que directamente catalogaría como torture porn. Es tan violenta que, spoiler, se cagan hasta al perro. Lo señalo porque sé que hay gente muy sensible con esto, y una persona se marchó del cine en ese preciso instante.
Más que contar una historia, pues el argumento es bastante sencillo, parece que la idea fuera usarla como excusa para presentar todo tipo de excesos visuales y escenas dolorosas, sin renunciar del todo al humor negro que hizo de la primera su seña de identidad.
Si es eso lo que apetece ver es disfrutable (si no, procedan a alejarse del cine), aunque sí le pongo el negativo en que el final es como esos invitados pesados que no terminan de saber cuánto irse, y es que no me gusta nada cuando una película ya ha dado todo lo que podía dar y sigue prolongando su cierre.
Habrá más de esto, o al menos así lo promete la escena postcréditos.