miércoles, 22 de julio de 2026

Cosecha de F5 (aunque ya no sea F5)

Esto jugaré

Ayer se sortearon las actividades de TdN 2026 y la verdad es que difícilmente podría quedar más contento, ya que he podido rascar en casi todas mis primeras opciones y no me han quedado franjas sin actividad (el jueves tarde, pero tampoco me preocupa tirármelo en la piscina).

Lo que va a ser es un evento muy televisivo, ya que dos partidas que juego (No tan amigos y Dunder Mifflin, esta inspirada en The Office) y una que dirijo (How I met your friends) tienen como tema las sitcoms. Atrapados en Usera será gamberreo y cuñadismo, mintras que Reunión de antiguos alumnos es dramón, y con La estación no sé qué me voy a encontrar.

Ahora a rellenar formularios y empollarme los personajes cuando me lleguen.

martes, 21 de julio de 2026

Veneciado

Arrivederci, Serenissima.

Ya por terminar, aprovecho para recopilar lo que faltaba del viaje, que es poquito. Ayer, tras actualizar esto y cargar un poco el móvil salí para hacerme con el camino al embarcadero más cercano y volví, que mis piernas estaban cargadas, con 86000 pasos en dos días (el equivalente a irme de mi casa a Medina de Pomar andando) y hoy tocaba madrugar.

Puse el despertador a las 6:20 y a las 23:30 ya estaba dormido. Pero a eso de la 1 me desperté, y entre el ruido del aire, la sed y las picaduras de los mosquitos (en el Lido se pusieron finos conmigo) no pegué ojo hasta casi las 3, y a las 6:15 ya estaba despierto. Aprovecho, me acicalo y voy al embarcadero, a tiempo para coger el primer ferry de la mañana y estar en el aeropuerto dos horas y media antes. Que no suelo ir con tanta anticipación, pero era tontería estar a vueltas por el hotel.

Con un poco de retraso el avión ha salido a eso de las 10:15 y a las 12 y poco estaba en Bilbao. Taxi y a la oficina, así he trabajado media mañana y no me he tenido que gastar el día entero de vacaciones.

Sobre Venecia. Es una ciudad con la que me sentía en deuda, ya que cuando vine con mis padres no me gustó nada, y quería darle una segunda oportunidad. Me alegro de haberlo hecho, ya que esta vez sí la he disfrutado mucho, paseando y perdiéndome por sus rincones. No descarto volver algún día.

lunes, 20 de julio de 2026

Veneciando: día 2 (y un poco del 1)

La otra Venecia.

Había dejado esto con la incógnita de si me animaría a ver el fútbol o no. Se cumplió el pronóstico más lógico y fue que no. En su lugar me fui a dar un paseo y tras degustar un helado topé con el puente del Redentor, que comunica con la isla de Giudecca y solo está instalado dos veces al año, así que aproveché para un paseo nocturno, que colocaba mi contador de pasos de ayer en 43500.

Hoy ha sido un día muy insular. Primero visita a Murano (la de los cristales), que es un poco sin más y luego a Burano (la de las casas de colores), que me ha parecido que tenía más encanto. Luego me he ido al Lido, donde he aprovechado para mojar los pies en el mar y después, como me apetecía andar, me lo he recorrido de lado a lado. 5,5 kilómetros hasta Malamoco y otros tantos de vuelta.

De regreso a Venecia, me he bajado en la primera parada y me he pegado otra caminata hasta el barrio judío, para cenarme una merecida pizza y vuelta al hotel. Ahora saldré para hacerme con el camino hasta el embarcadero, que mañana tengo que estar prontito en el aeropuerto. Pasos de hoy, por cierto, 41000.

domingo, 19 de julio de 2026

Veneciando: día 1 (y 0)

Una góndola va...

Aprovecho este rato que me he venido al hotel para ducharme y mientras cargo el móvil actualizo desde la capital del Veneto.

Aterricé ayer en el Marco Polo a eso de las 19:40 (media hora antes de lo previsto) y de ahí me fui a Venecia centro, pero con un medio de transporte muy peculiar, que nunca pensé que tomaría en un aeropuerto: en barco.

Una vez en Rialto paseo de unos 20-30 minutos hasta el hotel, donde me sorprende que a pesar de su aspecto laberíntico en realidad es seguir el camino, ya que hace eses pero es como ir en línea recta en cuanto a orientarse. Por el camino ceno algo de pizza y cuando salgo de hotel un canolo de pistacho. Me doy un garbeo nocturno y cuando llego al hotel dos problemas: el aire acondicionado que hacía ruido incluso apagado y la cama, que además de ser cutre, tenía dos tablas del somier salidas y el colchón se hundía. 

Bajo a recepción y me dicen "ahora sube alguien", que en italiano veneciano significa "voy a mirar muy fuerte para otro lado, a ver si se te olvida". Vuelvo a bajar, claramentre enfadado, y me dicen que hasta mañana no me pueden hacer nada. Mis palabras son más o menos amables pero mi mirada es un elocuente "me vas a comer los huevos". Exijo y consigo cambio de habitación, esta vez con una cama de verdad.

Ya es lunes y me levanto pronto para desayunar y acudir al free tour. Como es pronto, me doy antes una vuelta por mi cuenta. Luego el tour, interesante como siempre, y al acabar me junto con un matrimonio de cordobeses para compartir paseo en góndola (no estaba dispuesto a pagar 90 euros, pero 30 ya es algo más razonable) y la verdad es que está bastante bien.

Como un par de pintxos (los llaman cicchetti, pero son pitntxos) y un bacalao a la crema, que es típico de Venecia, y luego me dedico a hacer tiempo hasta las 17:15, que es el tour por Rialto y el barrio judío. Todo esto, por cierto, con un calorazo considerable y un sol castigador.

El tour termina en la plaza san Marcos, y aunque dan la opción de acabarlo ahí, opto por coger el barco que nos llevaba a la estación de tren (de donde salimos), que en realidad me pilla peor, pero así disfruto del trayecto en barco y descanso un rato.

Una vez allí, me vuelvo a patear Venecia de lado a lado (por el camino cae un pintxo de bacalao con mozarella negra) y llego al hotel, donde estoy ahora. Mi intención, una vez haya recargado un poco la batería, tanto la mía como la del móvil es salir a cenar. Mi duda es: ¿buscar o eludir bares donde haya fútbol y ambiente? Lo decidiré sobre la marcha.

sábado, 18 de julio de 2026

A Venecia

La ciudad de las góndolas.

Ya tengo preparado, ya tengo la maleta, me voy a Venecia. No tengo pensado comprar un jersey a rayas, que hace calor, y tampoco sé si me bañaré en la playa, aunque prefiero pasar de la mafia. De lo que me temo que no podré pasar será del calor.

Ni de pasarme el viaje tarareando esto:

viernes, 17 de julio de 2026

Festejando por Baraka

Y por esto no somos modelos de revista.

No soy yo muy de salir de fiesta, bien es sabido. Pero ayer hacía bueno, y aprovechando que hoy tenía libre me acerqué a tomar alguna por Barakaldo, donde son fiestas, convocado por el señor calvo de la foto (también conocido como Andrés). El plan: salir de tranquis y tomar alguna. El resultado: obvia ebriedad.

Estuvimos por ahí petardeando hasta la 1 o así, que ya decidí irme, y aunque mi intención era volver dando un paseo, para así de paso bajar un poco los efectos etílicos, por el camino me encontré con un conveniente taxi libre, así que antes de lo pensado ya estaba en la puerta de mi casa. 

Un plan para mí atípico y una manera de romper un poco la rutina.

jueves, 16 de julio de 2026

Empezando campaña Castiñeira

Mi personaje se esconde tras el libro.

Hoy ha tocado rol. Ha sido la primera sesión de una campaña que jugaremos los jueves (con parón en agosto), del juego La llamada de Cthulhu: La reputación del señor Castiñeira.

Es julio de 1986 y con los tambores del atentado de la plaza de la República Dominicana aún resonando en Madrid, los personajes son los miembros de una improvisada agencia de detectives que tiene que investigar un chantaje un poco de chichinabo a la esposa de un conocido magnate. Y como suele pasar en estos casos, eso solo será la punta de un iceberg mucho más turbio. Mi personaje aquí es Alberto "Rubio", un quinqui de poca monta, experto en los bajos fondos y en mover coches de un lado para otro. No siempre con el beneplácito de sus dueños, eso sí.

 Veremos cómo acaba la cosa.

miércoles, 15 de julio de 2026

España a la final

¿Estos también dirán no a las drogas?

Aunque en Bilbao hubo bastante menos ruido que en otras zonas de España, y desde luego mucho menos que cuando juega el equipo local de fútbol, habría que vivir en una isla desierta para no haberse enterado de la noticia deportiva del día: España ganó 2-0 a Francia y jugará el domingo su segunda final de un mundial de fútbol.

Esto, que hace un tiempo me habría emocionado, ahora me deja totalmente frío. En 2010 me tragué todos los partidos de la selección española de fútbol, pero este año no he visto ni un minuto. Es más, me he enterado hoy de que juegan de blanco. Me suenan de oídas algunos jugadores (eso sí, no me pidan que diga donde juegan o de qué) y más o menos los resultados los he ido siguiendo, que no me gusta el fútbol en sí pero me suele hacer cierta gracia ver resultados y estadísticas. 

Naturalmente, tampoco tengo especial intención de ver la final. No por pose o por inquina, sino porque simplemente no me llama la atención. Esto no me hace mejor ni peor, simplemente es una reflexión sobre cómo con el tiempo van cambiando nuestros gustos, y no puedo negar cierta envidia por la gente a la que sí le gusta, porque sé lo que disfruté en 2010, y eso ahora me lo estoy perdiendo.

¿Me volverá algún día el gusanillo? Como dije aquí, lo dudo muchísimo.

martes, 14 de julio de 2026

Caso 137

Aquí toca el inevitable chiste rancio sobre haber visto las 136 anteriores.

A causa de unos disturbios producidos en París en diciembre de 2018, un chaval que no se había metido con nadie termina hospitalizado y gravemente herido (imposible no acordarse del caso de Iñigo Cabacas) y la inspectora Stéphanie Bertrand de asuntos internos tendrá que averiguar si ha habido ahí alguna mala praxis, además de tener que lidiar con sus propios temas personales y ver en qué medida esto le afecta.

Esta es sobre todo una película sobre investigación policial que, al menos en apariencia, parece muy bien hilada. Recordaba en cierto sentido a la magistral Line of Duty, en cuanto a su versolimilitud y la manera de ir avanzando en el caso y en lo delicioso de sus interrogatorios, que quieres que no se terminen nunca.

Es también una película que se presta a la reflexión, ya que toca el complejo tema de quién vigila a los vigilantes y de las dificultades que presenta no solo enfrentarse a un gremio tan corporativo, sino lo impopular que puede resultar entre ciertos sectores que se ataque a quienes considera (a veces incluso con motivo) sus héroes.

Por otra parte, también es una película cuyo final puede resultar y ser descorazonador, sobre todo por verosímil. Porque en la vida real, por desgracia, también pasan estas cosas.

lunes, 13 de julio de 2026

The Witcher 3

Gerardo el Magias.

Estamos ante uno de los videojuegos más famosos de su género y que además lleva 11 años en el mercado y ya se ha ganado su propio hueco en la cultura popular, de manera que hacer un análisis sería una tarea absurda. Anda si no habrá cientos de páginas y vídeos haciéndolo. Pero como es el juego al que he dedicado bastantes horas desde que lo empecé, allá por navidades, sí me apetece hablar un poco de él.

Por si queda alguien viviendo en una isla desierta, The Witcher es la adaptación a videojuego de la saga literaria del polaco Andrzej Sapkowski que nos presenta a Geralt de Rivia, un brujo que va de aquí para allá matando monstruos y desfaciendo entuertos. Como su nombre indica, hubo otros dos antes pero el pelotazo lo pegó con el tercero.

Es un RPG de mundo abierto, de esos a los que hay que meter muchas horas. Pero está muy bien logrado, ya que nos da un mundo vivo, con muchos personajes bien construidos y un sinfín de historias secundarias que se salen del manido "recogeme diez flores de cada tipo". La historia te da mucha libertad y puedes incluso influir en las relaciones del protagonista con los personajes que se va encontrando por el camino, con posibilidades de amistad, odio, alianzas o romances de una noche.

Lo que Geralt no mata se lo folla.

Es un juego que tardé mucho en empezar porque me daba pereza, pero sabía que estaba hecho para gustarme. La ambientación está logradísima y la parte jugable me encanta. Un combate dinámico y que consigue ser trepidante sin necesidad de complicar la vida a un jugador (en este aspecto, la excelente banda sonora ayuda muchísimo), un montón de posibilidades de mejora del personaje, con armas, armaduras, capacidades que ganamos con la experiencia... Te da una libertad que hace que sea divertido meterte por cualquier andurrial a ver qué te encuentras, ya que lo mismo te emboscan unos monstruos que aparece un personaje extravagante con una misión secundaria que no te esperabas. Un mundo que no solo es grande sino que es variado, con zonas que son esa Europa medieval de lluvia barro y guerra perenne, islas de vikingos o un florido reino de caballeros andantes y princesas.

Lo que sí hay que tener en cuenta es que el juego es muy largo. Ya solo ir a machete a por la historia principal pueden ser unas cuántas horas, pero es que además de las secundarias hay dos DLCs, que esos todavía no me los he acabado, que fácilmente pueden duplicar la vida útil del juego.

Por si esto fuera poco, también nos meten el Gwent. Un minijuego de cartas, muy en la línea de los Final Fantasy de la era de la Playstation, que tardó en entrarme pero que en su simpleza es adictivo y no es raro dedicar sesiones enteras a ir retando a todo el que te encuentras para robarle sus cartas. 

Ese combazo no lo hago ni borracho.

No mentía mi instinto cuando me dijo que este juego es para mí, y debo decir que pese a tener más de diez años no se le notan ni un poquito las arrugas. Tanto en el tema gráfico como en la jugabilidad sigue siendo una propuesta muy a tener en cuenta.