El verdadero Blog del verdadero Jokin
sábado, 14 de febrero de 2026
Resucitando la DS
viernes, 13 de febrero de 2026
Castigo divino
¿Es el título una crítica en sí misma a la película? Nah, en realidad no es tan mala (lo que no significa que no sea mala). En una especie de Como Dios de baratillo (la de Jim Carrey con poderes divinos) el humorista Juan Dávila se mete a actor para dar vida a Pedro, un celador bastante sinvergüenza, que trafica con drogas y roba material del hospital en el que trabaja. Pero Pedro tiene un corazón de oro, ya que tiene un perro (hay quien diría que nadie que tenga un golden retriever puede ser mala persona pero tengo opiniones) y es bueno con los niños. Supongo que les hace precio con la droga o algo.
El tema es que cuando una misteriosa paciente fallece, le lega un d20 mágico que da poderes a su portador. Y como el d20 elige, a lo anillo de Green Lantern. Pedro se encuentra con que puede hacer lo que sea, pero con una serie de reglas, como no afectar a la salud de nadie, no hacer que nadie se enamore o no usar esos poderes en beneficio propio, y se los pasará por el forro de los cojones, excepto el de enamorar a nadie, que eso está feo (no como vender droga o ronar material sanitario de un hospital que anda justo de presupuesto).
Además de eso tiene que lidiar con varias cuestiones, como que su ex-novia, a la que aún ama, llega con su novio que está en coma, que sus mejores amigos son un niño con leucemia y un médico que se cree Miguel Bosé o que su jefa le acosa sexualmente, lo que es presentado como algo gracioso porque nadie le dijo al director que ya no estamos en 1993.
No me puedo quejar de que sea una cutrez absoluta, pues el cartel ya nos da una pista de lo que vamos a encontrarnos, y es cierto que sabiendo dónde se mete uno ofrece un rato de entretenimiento inocuo. Repleto de cosas ridículas, personajes que dan vergüenza ajena y un argumento bastante difícil de sostener, pero eso se le presupone. Y en defensa de Juan Dávila, más o menos cumple con su papel.
No llega al aprobado, ya que pierde puntos por ranciedad, pero tampoco se va a la sima de los despropósitos. Le daremos un 4/10, pero tampoco hace falta que vuelva en septiembre.
jueves, 12 de febrero de 2026
Mis países visitados (I)
Andorra: Si no es el país al que más veces he ido cerca andará, ya que cuando yo era niño a mi padre le encantaba ir una o dos veces al año para comprar artículos de tecnología que no llegaban a España.
Austria: En un viaje con mis padres, en el que vimos varios países, pasamos por Austria. De allí recuerdo Braunau am Inn, conocido por ser el pueblo natal de Adolf Hitler y Salzburgo, que estaba llena de dos cosas: carteles por el 200 aniversario de la muerte de Mozart y avispas del tamaño de bananas.
Bélgica: Aquí he estado varias veces. La primera fue con mis padres, volviendo de Amsterdam, otra viendo Brujas y Gante, la terrible final de Charleroi y un viaje bastante más agradable unos años más tarde.
China: De mi vista al país de la Gran Muralla ya hablé. Tanto que tiene etiqueta propia.
Croacia: Aquí estoy haciendo un poco de trampa, dado que lo único que vi de este país fue el paisaje por la ventanilla cuando hacíamos el Salónica-Lubljana. Pero sin duda es un trayecto que me dejó un recuerdo imborrable.
Dinamarca: Aquí poca hostia, la verdad. Aprovechando la ruta que hice con mis padres por el norte de Alemania, pasamos la frontera para ver un pueblo fronterizo (puede que fuera Padborg), comer manteca a cucharadas (si explico el contexto pierde su gracia) y volver.
Eslovenia: Como parte del Interraíl, hicimos un par de noches en esta ciudad, viendo Lubljana y el lago Bled.
España: Esta es obvia, ¿no?
Estados Unidos: Parece que fue ayer cuando en 2008 me fui con dos amigos a visitar New York y Washington, en un viaje que está ampliamente documentado en este blog. Me gustarái volver algún día, pero la distopía trumpista en la que se ha convertido no ayuda, la verdad.
Francia: Otro al que he ido un montón de veces. Sería una locura contarlas todas así que mencionaré la última hasta el momento, que es la excursión a Dijon del año pasado.
Gibraltar: No es exactamente un país, pero como en muchos listados suele aparecer, yo lo cuento. Fui con mis padres siendo muy pequeño y todo lo que recuerdo es que hacía tanto calor que se derritió el chocolate en el maletero.
Grecia: Tres han sido las veces que he ido: una con el viaje de estudios de la carrera, con Atenas, Creta y una maravillosa excursión por el Peloponeso; la segunda en Interraíl y la tercera la gloriosa final de Salónica el año pasado.
Hungría: Un viaje muy especial, con una persona muy especial, del que ya dije lo que tenía que decir en su momento.
Irlanda: El viaje con mi padre a Dublín hace poco más de diez años. Si contamos Irlanda del Norte también la vimos en ese viaje.
Y como la entrada se ha prolongado más de lo que pensaba, lo dejo aquí para seguir en otro momento.