sábado, 26 de septiembre de 2020

Segundo examen: economistas

Cosas que se encuentra uno por los pasillos.
 
Otro sábado de madrugar con motivo de un examen, pero con la tranquilidad de no tener que hacerlo. Si el otro día fue de técnico medioambiental hoy era el turno de economistas, con un planteamiento (para mí) prácticamente idéntico, incluso vigiliaba la misma aula.

La diferencia gorda, que este empezaba a las 11:00 (lo que no me ha librado de estar ahí desde las 8:00) y terminaba a las 14:00, aunque ha terminado empezando más tarde, a las 14:17, con el consiguiente retraso en la hora de cierre.

Pero ya está, ya me lo he quitado y el Jokin del futuro me lo agradecerá cuando cobre estos dos sábados en los que me ha tocado, aunque fuera voluntariamente, trabajar. 

jueves, 24 de septiembre de 2020

Farcry 3

Vaas Montenegro, el malo de la película.

A pesar de lo que podría sugerir el 3 del título, Farcry 3 no es una secuela, sino que, como pasa con otras sagas de videojuego, como GTA o Final Fantasy, cada entrega es independiente de las demás y cuenta con una historia distinta pero elementos en común. En el caso de la saga Farcry parece ser el de mundo abierto en terreno más o menos paradisiaco y lleno de gente peligrosa, con una historia principal pero mucha misión secundaria y mil mierditas que recopilar. 

En este caso, el juego nos pone en la piel de Jason Brody, un turista americano que va a parar a una isla del Pacífico, tomada por piratas y tanto él como sus amigos son capturados por el malvado y peligroso Vaas. Jason consigue escapar, pero tiene que liberar a sus amigos, algo que conseguirá con la ayuda de los habitantes de la isla y la energía mística de los Tatau, con tatuajes que irán apareciendo en su brazo a medida que gane experiencia y habilidades nuevas.

Como suele pasar en este tipo de juegos, la gracia está en perderse por la isla y hacer misiones secundarias, entre las que destaco la toma de bases enemigas, donde puedes optar por tácticas tan variopintas como colarte silenciosamente para pasarlos a todos a cuchillo, liarla como francotirador, entrar a lo loco con un lanzallamas o, mi favorita, liberar un oso o un tigre para que haga el trabajo sucio por nosotros. De misiones secundarias también me gustaron las de ir desbloqueando torres de control, que sirve para abrir el mapa y eran puzzles que recordaban mucho a algunas tumbas de los Assassin´s Creed. 

Contento con el resultado, diría que Farcry es un juego al que no le han sentado mal los años y que además es relativamente corto, aunque es verdad que si nos ponemos a buscar todas y cada una de las reliquias, cartas y demás, podremos alargarlo bastante. Aunque una vez terminada la historia principal y hechas las misiones secundarias, la búsqueda de objetitos deja de ser un juego de matar para convertirse simplemente en uno de exploración. Aunque para cuando lleguemos a ese punto, habremos dejado un buen reguero de cadáveres en la isla. 

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Triste y sola se queda Miribilla

Una imagen que tardará en repetirse.

Hoy, a las 21:45, el Bilbao Basket jugará su primer partido como local contra el Tenerife, pero yo no estaré ahí para verlo. El motivo, bastante obvio, que por culpa del coronabicho los partidos hay que jugarlos a puerta cerrada, y vaya usted a saber cuándo podré volver a ver a mi equipo, que llevo sin ver en directo desde que jugara su último partido oficial en Miribilla aquel ya lejano 8 de marzo.

Con este son tres los partidos inaugurales que me pierdo, aunque el Bilbao Basket-Granada de la 2009-10 fue por voluntad propia, ya que no me daba la gana de ir al BEC, y tampoco vi el Bilbao Basket-Valencia de la 2010-11, pues ese año directamente ni me aboné. Por cierto, ambos partidos se saldaron con victoria local, espero que hoy la historia se repita.

martes, 22 de septiembre de 2020

The Office

Empleados de Dunder&Mifflin

Tras 9 temporadas por fin he terminado de ver una de las sitcoms más laureadas, y debo decir que estoy de acuerdo con las críticas positivas, pues The Office es una serie muy graciosa, llena de personajes tronchantes y entrañables, y que además supo sobreponerse muy bien a la marcha de su protagonista absoluto y estrella del show, el insufrible pero genial Michael Scott, y reinvertarse para no perder un ápice de frescura, llegando así a la última temporada con la energía suficiente para ofrecernos un final a la altura de una gran serie y sobre todo muy emotivo.

Remake americano de la serie británica de mismo nombre, el leit motiv de The Office, como puede uno imaginarse, es el día a día en una oficina, concretamente la rama regional en Scranton, Pennsylvannia, de Dunder Mifflin, una empresa dedicada a la fabricación y venta de papel. Y en esa oficina, cada cuál está peor de lo suyo, empezando por el jefe, que siempre quiere ser el centro de atención y posee el don de hacer siempre el comentario más ofensivo posible y provocar las situaciones más delirantes.

La serie, igual que su hija espiritual, la también maravillosa Parks&Recreation, utiliza el formato de falso documental, pues se supone que los personajes están siendo grabados, y lo saben, para grabar un documental, lo que en determinados momentos da pie a rupturas muy graciosas de la cuarta pared.

Es una serie larga, y me ha llevado algo más de dos años verla (muchos parones por medio), pero sin duda merece la pena, y se apropiará de un huequito en mi corazón.

Y no podía faltar el homenaje southparkero.

Kelly, Ryan, Creed, Toby, Óscar, Meredith, Erin.
Kevin, Darryll, Stanley, Phyllis, Andy.
Angela, Dwight, Michael, Jim, Pam.

lunes, 21 de septiembre de 2020

Pandemic Legacy: comienza la segunda temporada

¿Qué sorpresas nos deparará?

Aprovechando la dinámica de conseguir quedar con una cierta regularidad, tan pronto terminamos la primera temporada de Pandemic Legacy (el jueves) nos aprestamos a ir a por la segunda (el viernes) y hoy hemos tenido a bien estrenarla.

Hoy podría decirse que ha sido una sesión cero en toda regla, pues entre abrir la caja, leer las reglas y jugar el escenario de prueba que propone el juego para pillar las reglas, no nos ha dado tiempo a empezar lo que es la campaña, pero sí a irnos haciendo una idea de lo que será. 

Para empezar, hay que cambiar el chip, pues aunque se parece bastante y tiene mecánicas comunes, esto ya no es el Pandemic, lo que lejos de ser malo, es un soplo de aire fresco que nos va a obligar a cambiar el chip y replantearnos algunas estrategias que ya teníamos automatizadas.

También cambia la ambientación, y en vez de jugar una carrera contrarreloj contra unas enfermedades en un escenario contemporáneo, aquí nos plantea un mundo en el que el colapso de la civilización ya se ha producido y hay que sobrevivir, recordando a obras como  Mad Max, Fallout, Waterworld y, naturalmente, 2084.

Aún es pronto para sacar conclusiones, pero parece que va a ser una campaña amena y desafiante, que ya la partida de prueba se molesta en enseñar las uñas. Y están muy afiladas.

domingo, 20 de septiembre de 2020

Fin de semana raro por el examen

Probando el juego de moda.

No es habitual que me toque trabajar un sábado, pero esto ya lo conté ayer, era porque tenía que vigilar un examen. Obviamente esto ha condicionado el resto del fin de semana, pero lo narraré igualmente desde el viernes.

Comí bastante pronto y creo que aproveché para ir al gimnasio. Luego me pasé por la lonja para reclutar gente para tomar algo y terminé la noche cenando en el Ippindo, aunque me recogí pronto, que el sábado había que madrugar bastante.

Ayer lo dicho: madrugón y examen. Al salir me encontré con el amigo Joseba, que se había presentado y aprovechamos para comer y ponernos al día. Luego una poderosa siesta, pruebo el Among Us y voy un rato a lonja por la noche, probando el Merienda Jurásica y ganando luego una partida de Seven Wonders. Pero estaba tan cansado que a las 23:30 ya estaba en casa. 

Tras una noche de no conseguir dormir del todo bien, dedico la mañana a vegetar y antes de comer me voy a sudar al gimnasio. Luego me tiro toda la tarde jugando al Farcry 3 y cierro la tarde repitiendo el plan de viernes de ir a la lonja a reclutar gente con la que tomar una caña. Pero esta vez sin cena. 

sábado, 19 de septiembre de 2020

Día de examen

Estos eran hoy mis dominios.

Aunque hoy era sábado, el despertador ha sonado a las 7 como cualquier otro día, y es que a las 8:00 tenía que estar en la escuela de ingenieros de Bilbao, pues hoy eran los exámenes para las oposiciones de arquitectos y técnicos medioambientales de la Diputación Foral de Bizkaia. Obviamente no iba a examinarme, sino a vigilar el examen, pues me ofrecí cuando pidieron voluntarios (el Jokin del futuro me lo agradecerá cuando, a cambio de hoy, tenga un día libre).

Dada la situación actual de pandemia, algunas de las cuestiones típicas de este tipo de exámanes eran distintas. Una, lógicamente, era la mascarilla, que en mi caso tenía que ser forzosamente la FPP2 (que no me dificultan la respiración, pero me suelen dar dolor de cabeza porque la goma me aprieta mucho los cartílagos de las orejas) y la otra, un horror para los opositores, que tenían que ir entrando en tandas, aunque todos empezaban a la misma hora. Concretamente, en el aula que vigilaba yo, entraban de 8:15 a 8:30 y tenían que estar en la mesa mirando las musarañas durante más de hora y media. Y yo también, claro.

Luego tres horas de examen, que han apurado hasta el final, y por fin a comer y echar la siesta. La semana que viene repetimos la operación, pero esta vez con veterinarios y economistas. 

viernes, 18 de septiembre de 2020

Mis consolas

Me salté A y C

Este montaje, que recopila las diversas generaciones de consolas, me sirve como excusa para hacer un listado de las que he ido teniendo, que son unas cuántas.

Dejando de lado las consolas portátiles de pantalla de cristal líquido que tanto furor creaban en los patios de los colegios en tiempos de la EGB, la primera consola que recuerdo en casa fue la Philips Videopac G7000, a la que llamábamos simplemente "la Philips". Aunque ahora los gráficos nos recordarían a los primeros juegos para teléfono móvil, en su día me parecía la leche, y recuerdo lo evocadoras que eran esas carátulas que, por supuesto, nada tenían que ver con el contenido del juego.

Luego pasaron muchos años sin consolas en casa, siendo lo de jugar a cosas con píxels competencia del Spectrum y el Commodore Amiga, al que jugaba a escondidas cuando mi padre no estaba en casa (si me lees, papi, se siente: el crimen ya ha prescrito). Por mucho que di la lata, nunca conseguí que me compraran la Nintendo NES, pero mi insistencia terminó por dar sus frutos y sí logré hacerme con la Super Nintendo, una consola a la que saqué chispas y probablemente a la que más cariño tengo de todas.

Me duró muchísimos años, hasta que apareció su sucesora, la Playstation. Otra a la que saqué chispas y con la que pirateé todo lo pirateable. Sin que me supusiera tanto esfuerzo económico, pues ya estaba trabajando, me hice años más tarde con una Playstation 2 o, mejor dicho, "los accesorios para jguar al GTA III", que me flipó cuando lo probé (ya de antes había disfrutado mucho con los primeros Grand Theft Auto). También por aquella época, creo que de segunda mano, me hice con una Gameboy Advance, que sin darle tanta tralla también usé bastante, sobre todo en los desplazamientos.

La siguiente compra, muy cercana en el tiempo al nacimiento de este blog, fue una Nintendo DS, que compré para hacerme compañía en los viajes al nuevo trabajo en Vitoria. Muy utilizada y además duplicada, pues cuando se me perdió, mis amigos tuvieron a bien regalarme otra.

La que tocó a continuación, la Nintendo Wii, realmente no la tuve nunca en propiedad, sino que era de mi compañero de piso. Pero dado que estaba en el salón y no me ponía pegas para usarla, también me eché mis partidillas. Otra que tampoco fue enteramente mía, pero cuya custodia me quedé cuando disolvimos la convivencia fue la Xbox 360, que también me dio muchas horas de entretenimiento y alegría, hasta bastantes años más tarde.

Llega el turno de una que no está en la foto, pues era un emulador más que una consola, pero sería injusto no hablar de la  Dingoo A320, pues me sirvió para rememorar muchos de los clásicos de la era de la Super Nintendo. Algo parecido podría decirse de la Raspberry Pi que compré unos cuántos años más tarde. Y por último, la que actualmente ocupa un espacio de honor en mi salón, la Xbox One X

Mención especial para la adquisición más reciente, regalo de mi señora novia. 

Habrá que ver cuál es la próxima. ¿Se llevará Microsoft el gato al agua? ¿Volveré a la senda de Sony con la Playstation V? ¿Me podrá el picorcillo de hacerme con una Nintendo Switch?

jueves, 17 de septiembre de 2020

Pandemic Legacy (Temporada 1)

No pudo con nosotros.

Hace poco más de un mes empezamos la primera temporada de Pandemic Legacy, versión de un solo uso del popular juego Pandemic, y en 18 intentos hemos logrado las 12 victorias que se necesitan para salvar el mundo.

Es difícil reseñar este juego sin hacer spoilers, de hecho más adelante meteré alguno (avisaré, calma), pero he de decir que la experiencia ha sido grata y supone una vuelta de tuerca muy curiosa a un juego que hemos jugado varias veces.

Ya de entrada (esto todavía no es spoiler) sabemos que lo que vaya pasando en el juego tendrá consecuencias, que por una parte los brotes que vayan surgiendo, y que no siempre se pueden evitar, tendrán efectos a largo plazo, lo que hace que haya que tener muchísimo cuidado con ellos. Y por otro, el juego nos explica que tendremos una especie de puntos de experiencia con los que ir mejorando nuestros personajes, adaptando el tablero a nuestra conveniencia o debilitando algunas enfermedades. Más otras cosas que se van viendo durante la campaña.

Además de eso, a medida que vayamos ganando o perdiendo partidas, el juego irá compensando la dificultad, incluyendo el baremo "financiación", que sirve para que la baraja inicial tenga más o menos cartas de evento, que en el juego normal son la clave.

Antes de lanzarme al pantanoso terreno de los spoilers, he de decir que hemos quedado muy contentos con la compra y que hemos disfrutado mucho de las 2-3 sorpresas que nos dejaron con el culo torcido. Tal vez le pesa que la recta final se nos hizo demasiado fácil (las últimas 4 partidas fueron prácticamente un paseo), pero eso no menoscaba lo que ha sido una experiencia muy divertida y gratificante.

Dicho eso, tras la foto se avecinan los SPOILERS.

Los héroes de la OMS y alguno no tan héroe. 

Tratando de hacer un resumen de lo que dio de sí la campaña, empezamos con una formación de genetista-médico-analista-generalista y la primera bofetada del juego nos la dio la enfermedad negra cuando estábamos a punto de curarla (yo tenía ya las cartas necesarias para ello) y se convirtió en el temido CODA, la enfermedad incurable. Mi cara era un poema, y aunque pudimos salvar enero, nos tragamos un par de brotes.

Para el siguiente mes me pasé a la especialista en cuarentenas (aka "cuarentenista"), que sería mi personaje durante casi toda la campaña, pues su poder de colocar cuarentenas a distancia nos parecía imprescindibles. Genial, por cierto, la mecánica de las cuarentenas. 

Hablábamos del primer gran sopapo del juego, pero nos quedaba uno más gordo, que fue el que nos terminó de torcer el culo: zombis. La pandemia es en realidad una jodida invasión de muertos vivientes, que no contentos con infectar sus ciudades se dedican a esparcir su amor, y lo que empezó en Moscú, se acaba extendiendo hasta Hong-Kong o Madrid. Por suerte, y gracias a la posibilidad de cortar carreteras (otra mecánica muy curiosa), evitamos que se extienda a África. 

A partir de ese momento nos volcamos en los zombis, tanto es así que después de llenar el mapa de bases militares (algo de lo que nos arrepentiríamos más tarde), entra en juego el soldado, al que nos dedicamos a inflar con avances, para hacer de él una máquina de matar zombis  desvaídos. 

No por menos esperado fue menos demoledor el giro que acontecería. Teníamos la partida más o menos controlada, en una dinámica de ganar-perder-ganar, y poniendo toda nuestra energía en las misiones de búsqueda. Queríamos la vacuna a cualquier precio, y ese precio fue que el supersoldado resultara ser el traidor que nos abandonaba a mitad de una partida, al grito de "¡adiós pringaos!".

Pero bueno, ganábamos más de las que perdíamos y la vacuna estaba cada vez más cerca. De hecho, fue llegar a septiembre y darnos un paseo. Con todos los avances de enfermedad erradicada podíamos entregarnos a la fábrica de vacunas en masa y cuando llegó diciembre (un diciembre que nos vino con tres brotes seguidos en el turno uno debajo del brazo), decidimos jugarnos el todo por el todo, generar noches tranquilas con múltiples acciones de sacrificio, y en el último turno, antes de robar la última carta, lo que nos habría hecho perder la partida.

Pero antes de terminar la campaña, con una gloriosa victoria, decidimos usar la carta de solución nuclear, que era pena que se perdiera, y dejar Madrid convertido en un solar porque sí.

Muy contentos con la experiencia, mañana toca ir a comprar la segunda temporada. 

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Visigoticos

Son todos los que están, pero no están todos los que son.

"Aprenderse la lista de los reyes godos" es sinónimo de memorizar algo árido e inútil, generalmente como requisito académico, asociado sobre todo a la educación primaria en épocas ya pretéritas, así como en tiempos de mis padres e incluso mis abuelos.

¿Pero quién necesita aprenderse los reyes godos cuando se puede inventar los propios? Hay un truco bien simple y divertido para generar nombres que suenen a rey visigodo, que consiste en coger palabras esdrúdulas acabadas en -ico y hacerlas llanas. Así, tendremos nuestra propia lista de reyes godos, y tendremos a estos ilustres:

Frigorifico: Un rey de carácter frío, casi gélido, sin duda debido a su herencia nórdica. 
Analgesico: Impertérrito y con una gran tolerancia al dolor, aunque las malas lenguas hacían ciertos chistes a sus espaldas...
Teleferico: De él se sabe que estableció su corte en lo alto de alguna montaña.
Esferico: Sin duda padecía un grave problema de sobrepeso.
Esoterico: Rey dado al misticismo y el estudio de las ciencias ocultas. 
Polisemico: Hombre de palabra, aunque jugaba mucho con los dobles sentidos. Existe una ardua discusión entre los historiadores acerca de si su nombre era realmente Polemico
Jurasico: Uno de los más antiguos de los que nos hablan las crónicas. 
Caotico: Al contrario de lo que pudiera parecer, su reinado fue un periodo de orden y paz.
Patetico y Putapenico: Dos monarcas que pasaron a la Historia por su nefasta gestión del reino. 
EroticoHeredero de las tradicionales orgias romanas podemos hallar entusiastas referencias al reinado de este rey que comenzó llamándose Romantico, pero luego se vino muy arriba.
Toxico: No quedan muy claras las causas de la muerte de Toxico, pero puede ser que fuera envenenado. Se sospecha de su sucesor Arsenico.
Afonico: Múltiples relatos de la época hablaban de su escasa facilidad de palabra. 
Catolico: Uno de los mayores impulsores, junto a Apostolico, del cristianismo entre los visigodos. 
Pletorico: Un rey muy alegre, que siempre contagiaba su entusiasmo al pueblo.
Anacronico: Fue un hombre adelantado a su tiempo, aunque para otras cosas era un tanto retrógrado.
Metodico: Conocido por sus grandes obras y su estilo tan ordenado de gobierno.
Atmosferico: Fue el creador del primer sistema de previsión del clima en la península ibérica.
Pandemico: El pobre tuvo que enfrentarse al peor brote de peste del periodo visigodo. 
Panegirico: Debió de ser la hostia, porque todo el mundo hablaba maravillas de él. 
Iberico: Primer rey godo del que se tiene constancia que nació en la península. 
Teorico: Un rey de mucho hablar y poco hacer.