lunes, 29 de junio de 2026

Obsession

Son las cinco en la mañana y no he dormido nada...

Un tropo clásico de la ficción es el del deseo que sale mal. Es el caso de Bear, un chaval que bebe los vientos por la adorable Nikki, que ni sabe que Bear existe. Este, en una tienda de objetos raros, encuentra unas ramitas que conceden deseos y pide que Nikki se enamore lócamente de él.

Deseo concedido. Pero de la peor de las maneras, ya que todo empieza como algo casi idílico y Bear puede tener una relación romántica perfecta con la chica de sus sueños, hasta que se le empiezan a ver las patitas y ese "locamente" se hace literal. Ella se obesiona con él hasta niveles enfermizos, con una relación que se convierte básicamente en abusiva. Hasta límites muy turbios.

La película funciona bastante bien, y tiene alguna escena que es escalofriante, pero sí tengo que ponerle una pega, aunque no sé si es cosa de la película o de la sala de cine en la que la vi, y es que es excesiva e innecesariamente oscura. No miento si digo que a veces costaba ver nada, y lejos de generar atmósfera se hacía molesto. Pero como no sé si esto es en puridad cosa de la película, no se lo puedo achacar con firmeza.

Por lo demás, bien, y buen trabajo de Inde Navarette, que sabe enamorar y sabe dar miedo.

domingo, 28 de junio de 2026

Último fin de semana de junio

No saqué foto de las jornadas, así que pongo uno de la cena.

Este fin de semana no ha tocado viajar demasiado, pero ha habido cosas (sobre todo lúdicas) que reseñar.

Esto empieza el viernes, que terminamos pronto la jornada, ya que para celebrar que se nos jubilaba un compañero nos fuimos a tomar unos vinos (bueno, yo unas cocacolas) y unas tortillas a su costa. Se jubila con una salud de hierro y un montón de ganas de hacer cosas, de modo que no queda sino alegrarnos por él.

Por la tarde cogí el metro, dirección a Romo. Allí eran las Kimufest y pude jugar a un par de juegos de mesa. Destaco el Finspan, que me gustó, aunque también hubo algunos fillers. Le dimos al Tumbling Dice, un juego de destreza en el que inexplicablemente gano yo. Yo digo inexplicable porque se me dan fatal esos juegos.

De ahí a Leioa, a cenarnos unas buenas hamburguesas, y como hace bueno (y el sábado por la mañana no tenía nada que hacer) me vuelvo dando un paseo de hora y tres cuartos.

El sábado me despierto mojado en sudor por culpa de las altas temperaturas, juego un rato al ordenador y me convocan para tomar unos algos, comer pizza en el Demaio y luego sobremesa de tarta de queso y juegos de mesa chorras (Wanted Stormtrooper y La cuenta). De ahí nuevamente a Romo, donde juego (hago el ridículo más bien) una al Knarr y luego me encuentro con unos amigos, que me traen en coche a Bilbao. Cierro el sábado yendo al cine a ver Obsesión.

Domingo por la mañana. Como me levanto pronto tiro a andar hacia San Inazio. Concretamente a Distrito Zero, donde había evento de Marvel Champions. Con Antman en justicia y acompañado por Gamora, Wonderman y Maria Hill damos buena cuenta de Nimrod (traducción a persona normal: cosas frikis de Jokin en un juego de cartas de superhéroes). Terminamos sobre las 14 y me vuelvo a casa también andando.

Ya en casa como, descanso un ratillo y voy a la lonja, donde tenemos la segunda sesión de Las máscaras de Nyarlatothep. Hoy en principio no tocaba, pero como coincidió que podíamos todos, adelante con ello. Luego con uno de los jugadores arreglando el mundo hasta casi las 22 y retirada, que mañana algunos madrugamos.

sábado, 27 de junio de 2026

Trilogía de Zerocalcare

Sabía que esto me iba a gustar, pero no sabía que tanto.

Teóricamente son tres series: Cortar por la línea de puntos, Este mundo no me hará mala persona y Por cuatro perras, aunque para mí que las vi del tirón es como una serie de tres temporadas, ya que pese a contar cada una una historia distinta, los personajes son los mismos. 

Obra del autor de cómics italiano Zerocalcare y con un claro punto autobiográfico, nos presenta a Zero, un autor de cómics con un punto neurótico y esa crisis existencial tan propia de la generación milennial, que tiene profundos debates internos con su conciencia, que adopta la forma de un armadillo. 

Cada una de las temporadas nos cuenta una historia distinta, pero explora especialmente temas como la amistad, la pérdida, las relaciones tóxicas o la necesidad de encajar en el mundo. Todo con un toque de humor muy divertido y repleto de referencias culturales geniales, junto con unos personajes muy bien construidos y que además evolucionan de forma natural. 

Cuenta también con una selección musical bastante buena, y algunas canciones de cabecera que tiene me gustaron bastante (la de Strappati Lungo i Bordi, por ejemplo, me encantó).

El instinto me dijo, la primera vez que tuve conocimiento de la existencia de Cortar por la línea de puntos, que esto estaba hecho para gustarme. No me equivoqué. Podría definirlo, muy grosso modo, como el primo italiano de Bojack Horseman con algunos toques de Big Mouth.

viernes, 26 de junio de 2026

Tocará BCL

Equipos clasificados, faltan los de la previa.

Hace un par de semanas hablaba de la incógnita que había con qué competicion europea va a jugar el Bilbao Basket. Sin ser un reasultado sorprendente, las quinielas han acertado y la que vamos a jugar es la BCL, que es la competición FIBA inmeditamente superior a la Europe Cup (la que hemos ganado dos veces).

Esto, lógicamente, no va ser tan sencillo, y de hecho es altamente probable que caigamos el primera ronda, pues pasamos de ser cocos a ser cenicientas. Es el precio de jugar una competición de más nivel.

Ahora toca esperar al sorteo de grupos, ver contra quiénes se juega y si eso sirve de excusa turística.

jueves, 25 de junio de 2026

La maldición de Widow´s Bay

Una de las sensaciones de la temporada, aunque reconozco que a mí me ha dejado un poco ni fu ni fa, Widow´s Bay es una curiosa mezcla de comedia y terror que nos traslada al pueblo homónimo, ubicado en una isla de la costa Este de los EEUU.

Como puede deducirse, hay una maldición y la serie la vemos desde el punto de vista del alcalde que, al igual que pasaba en Tiburón, tiene que lidiar con la maldición sin que se resienta una de las principales fuentes de ingresos de la isla: el turismo.

Con personajes muy pintorescos, cada capítulo intenta tener su propio tono, y es cierto que aunque a mí no me ha terminado de enganchar, la serie tiene sus encantos y es capaz de generar una atmósfera con personalidad propia que me lleva a entender el porqué de su éxito. Tal es así, que ya han anunciado una segunda temporada.

miércoles, 24 de junio de 2026

Habitación Nº 13

Creo que los masajes no se hacen así.

El cartel y el título nos dan una pista sobre el género de la película: de terror. Mi instinto también me daba una pista sobre que iba a ser un peñazo, y no se equivocaba. Pero ayer hacía tanto calor que me fui al cine solo por estar fresquito, y esta es la que mejor me pillaba de horarios.

Se supone que es de terror, y de hecho parece que busque hacer una ginkana de traumas: demencia senil, violencia doméstica, malos tratos infantiles, abandono... y en realidad la película tiene más de costumbrista que de terror. Me explico: esto va de un hombre que mete a su madre en una residencia, y en esa residencia trabaja su mejor amiga (¿tal vez también su ex?) y es un sitio bastante deprimente, con gente muy deteriorada. Ya da de por sí bastante miedo, pero resulta que la señora, al estar a punto de morirse, se topa en el más allá con su difunto marido (un sádico maltratador) y la posee, haciéndole todo tipo de perrerías a ella y a quienes la rodean. Todo una fiesta, vaya.

Pretende ser perturbadora por la vía de ser edgy (o sea, regodeándose en cosas que buscan traumatizar al espectador con el mero fin de hacerlo) pero acaba siendo terriblemente aburrida y pese a durar 87 minutos se hace larga.

Lo único positivo que puedo reseñar es el aire acondicionado del cine.

martes, 23 de junio de 2026

Backrooms

Para entrar a vivir.

Un concepto mucho más viral de lo que yo pensaba son las backrooms: espacios misteriosos que consisten en edificios interminables y laberínticos que existen en una realidad distinta a la nuestra y que resultan agobiantes y donde te acabas perdiendo. Supongo que no soy el único que en alguna una ocasión ha tenido sueños parecidos, ya que esta película genera esa inquietante sensación de familiaridad.

¿De qué va? No lo tengo muy claro. En su literalidad va de que un arquitecto que trabaja como vendedor de muebles descubre que una de las paredes de su tienda comunica con este extraño espacio dimensional, un poco como pasaba en el capítulo Homer³ del capítulo de la casa árbol del terror de Los Simpson. Y en esa dimensión pasan cosas chungas, como algún tipo de criatura que se dedica a cazar incautos.

Sin tener muy claro qué nos quiere contar más allá de lo literal, y con la sensación constante de no estar entendiendo nada (ojo, que tal y como es la película tampoco sería de extrañar que fuera algo intencional), consigue generar una atmósfera perturbadora y agobiante, muy parecida a la que generan a veces algunas creaciones de la IA. 

¿Me enteré bien de qué iba? Sinceramente, creo que no. Pero si buscaba transmitir sensaciones, esa parte bien.

lunes, 22 de junio de 2026

Toy Story 5

Hay sagas que es mejor dejar descansar en paz.

Toy Story tuvo un cierre perfecto con su tercera entrega, que para mí es una de las mejores películas de animación de la Historia y un generador automático de llantinas. El cierre fue tan maravilloso y tan redondo que todos nos preguntamos "¿esto para qué?" cuando nos anunciaron una cuarta. Pero contra todo pronóstico estuvo bastante bien, para mí la segunda que más he disfrutado de la saga.

Así que aunque esa cuarta escena era prácticamente un epílogo que redondeaba el cierre de la saga, con esa más que emotiva despedida entre Woody y Buzz, que me volvió a sacar las lágrimas.

Y ahora, 7 añós después, reabren la tapa para desenterrar el cadáver e intentan revitalizar la saga con una historia que no solo es innecesaria (también lo era la cuarta y tan bien que fue) sino que es sosa, plana y aburrida. Tampoco voy a decir que sea el horror, pues tiene sus detalles simpáticos y sus momentos tiernos, pero cuando hablamos de Pixar se le exigen otros estándares, y esta película no llega ni de lejos, siendo de largo la peor entrega de Toy Story. No emociona, no suma y ni siquiera divierte del todo. Supongo que a quien haya compartido experiencias (sea como niño, sea como progenitor) con Bonnie le puede tocar un poco más la fibra, pero reconozco que esta me dejó completamente frío.

Mal, Pixar. Mal.

domingo, 21 de junio de 2026

Cracovia: día 4 (y resto del fin de semana)

Empapado en Crac... ovia.

Ayer amanecí en Polonia, pero la verdad es que el día dio poco como para una entrada completa. Cuando me desperté estaba arreciando, un tormentón terrible, de los de no querer salir de la cama. Pero el apartamento tenía que dejarlo a las 11 y el vuelo no era hasta las 16:10, de modo que me armé de valor y mochila en ristre, tiré a andar un poco. Ya me secaría luego.

Acabé en la catedral (era el plan inicial), y lo bueno del mal tiempo es que no tuve que hacer nada de cola. Entré, admiré su interior y subí hasta la campana de Segismundo, por unas escaleras ya de por sí angostas, que me obligaban a quitarme la mochila para pasar por sus exiguos recovecos.

De ahí ya me fui al centro comercial. A comer y a ver si encontraba una camiseta de mi talla, que llevaba una sudada terrible. Cogí el tren para el aeropuerto, esperé al avión y a las 19 ya estaba en Bilbao. Ducha, cambio de ropa y paseo con visita a hamburguesería. Se agradecía poder socializar un poco.

Hoy domingo poco que destacar, pero ya por completismo indicaré que por la mañana quería ir al gimnasio pero la ola de calor me ha hecho cambiar de opinión, así que me he quedado ejercitándome con las mancuernas. Después de comer un poco de videojuegos y por la tarde una partida a la Guerra del Anillo.

Cerramos con una de cine y la decepcionante Toy Story 5, de la que habñaré mañana.

sábado, 20 de junio de 2026

La luz

Alberto San Juan es el padre Manuel.

El tema que trata esta película, el de los abusos pedófilos en el seno de la Iglesia Católica, ya es bastante peliagudo de por sí. Pero es que además, esta película se mete a analizar el tema desde una perspectiva muy peligrosa: la visión del agresor.

El padre Manuel es un sacerdote que quiere pedir una dispensa, y cuando ve que pueden salir a la luz sus delitos del pasado, primero intenta de forma mezquina y cobarde taparlo todo, pero cuando cobra consciencia de lo que realmente hizo opta por afrontar la verdad y asumir de verdad las consecuencias.

Es una película que puede resultar incómoda de digerir, ya que nos muestra que los monstruos son personas que cometen actos monstruosos, y nos ayuda a empatizar (ojo, que no simpatizar) con el protagonista, demostrando que humanizar no implica defender ni justificar. La película deja bien claro lo horrible de sus actos y sus consecuencias, como nos deja claro que el arrepentimiento no nos exonera de responsabilizarnos de nuestras acciones (ya si acaso eso, cada uno con su conciencia y creencias). En ese sentido, creo que tiene un enfoque muy adecuado. No está tampoco exenta de su buena ración de sopapos a la institución religiosa que tapa esos abusos, escondiéndolos debajo de la alfombra.

En cuanto al actor protagonista, ya he comentado alguna vez que no soy especialmente admirador de Alberto San Juan, es innegable que su sempiterno aire tristón y monocorde encaja muy bien con el personaje al que da vida.