El cartel ya nos dice mucho sobre el género de la película. El fondo no es amarillo pero la letra sí, de manera que cuenta como "comedia española de cartel amarillo", que ya he dicho muchas veces que es mi espcio de confort cinematográfico porque sé lo que me va a dar: comedia ligera con brochazos de trazo grueso, personajes disfuncionales y un final emotivo y buenrollista. Haciendo amigos cumple con todas esas condiciones, de manera que con su merecida etiqueta de película honesta, el aprobado se lo gana.
Esto va de dos atracadores que, para escapar de la policía se cuelan en una excursión de personas con discapacidad intelectual (que igual no es mi término favorito, pero sí el que usaré por respeto a la película, que además incide bastante en ello), haciéndose pasar uno de los atracadores por el excursionista que faltaba (que acaba por error metido en una delirante despedida de soltero).
A partir de ahí, enredos y situaciones cómicas en una película que en su estructura tiene mucho de thriller carcelario, y por supuesto la inevitable evolución de los personajes, que pasarán de soportar a esa "banda de subnormales" (no son mis palabras, son las suyas) a entender que son personas, con sus virtudes y sus defectos (spoiler: es que SON personas) y convertirse en sus mejores amigos.
La parte del final emotivo, en especial lo tocante a la relación entre los personajes de Resines y Quim Gutiérrez se va a lo fácil pero funciona muy bien y ayuda a salir del cine con una sonrisa, de manera que podemos decir que esta película cumple.
Como siempre, no revolucionará el séptimo arte pero da lo que promete y a veces con eso es suficiente.