Cómo hacer que una película parezca su propia parodia porno.
Hace ya tiempo que Disney empezó con la costumbre de hacer versiones de imagen real de sus clásicos de animación, costumbre que creo que es incluso anterior a la existencia de la película que adaptan ahora, que es de 2016. Estamos ante un claro caso de "¿y esto por qué?", que solo se puede entender con "a Dwayne Johnson le apetecía hacerla", y me parece bien porque al bueno de The Rock no se le puede negar nada, aunque debo decir que el resultado es mediocre.
Sobre la película original ya opiné aquí, y sobre esta nueva versión debo decir que no aporta prácticamente nada y da la sensación de tener más relleno que los calzones de Mark Wahlberg en Boogie Nights, lo que hace que sea repetitiva y a ratos tediosa. Tiene su gracia un rato, pero queda demasiado lastrada por las limitaciones que la imagen real tiene respecto a la animación, y algunas escenas que deberían ser icónicas se quedan completamente deslavazadas. El cerdito Pua, que apenas sale, pierde toda la adorabilidad de la que hacía gala (lo que es imperdonable) y los actores hacen lo que pueden, pero no llegan a levantar la película. Al menos los Kakamora (que a fin de cuentas son tan CGI aquí como en la original) conservan su gracia.
Lo único positivo que me llevo es que siempre está bien volver a disfrutar de sus canciones, en especial de la maravillosa "De nada", pero me temo que hasta en eso sale derrotada de toda comparación con la de 2016.
Venga Dwayne, has hecho lo que te apetecía hacer. No te pongo pegas, porque te lo has ganado, pero mentiría si dijera que ha sido mi película favorita del año de esta semana.