lunes, 23 de febrero de 2026

Little Amelie

Título original: Amélie et la métaphysique des tubes.

Una de las nominadas a los Oscars de este año en la categoría de película animada, Little Amelie (que en inglés la llamaron Little Amelie or the character of rain) nos cuenta la historia de Amelie, una niña belga de 2-3 años (empieza con 2, pero sale su tercer cumpleaños y es importante) que vive con su familia en Japón y va descubriendo el mundo, con la ayuda de su querida niñera Nishio-San.

Con un toque a veces psicodélico y muchas veces un estilo que recuerda muchísimo a Ghibli (si llega a salir Totoro me habría parecido normal), es sobre todo una película colorida y vital, con momentos que pueden llegar a tocar patatitas. A mí personalmente no me ha dicho gran cosa, pero le reconozco sus virtudes.

Lo que sí llama la atención es que es muy cortita, no llegaba a la hora y cuarto de metreje.

domingo, 22 de febrero de 2026

Finde costero

Castro soleado.

Otra vez domingo, otra vez a contar el fin de semana.

El viernes tocaba otra sesión de Clank! Legacy, en la que iba muy bien pero como me tuve que marchar con algo de prisa precipité el final de la partida y eso puede que fuera lo que me hizo no ganar (aunque la parte de divertirnos la conseguimos igual). 

El motivo de tenerme que ir pronto era que tenía cena en Getxo. Para más señas en el Tipula de Algorta, donde una amiga de mi señora novia celebraba su cumpleaños. Hambueguesas con sus naxhos y sus patatas, luego unos copazos colacaos y a casa.

El sábado, sorprendidos por el buen tiempo, decidimos improvisar una excursión a Castro. Comer allí, pasear por el puerto y aprovechar el sol, que se estaba muy a gusto. Ya a la vuelta una de cine, con Greenland 2, que tuve a bien comentar aquí.

Hoy sí ha sido día de quedarse en Bilbao, pero no día de quedarse en casa. Por la mañana a la lonja, a jugar una a Shackleton Base, luego un pintxopote (pizzapote más bien), una tarde de relax en casa y al cine a ver Little Amelie.

Eso ha sido el fin de semana y así lo he contado.

sábado, 21 de febrero de 2026

Greenland 2: Migration

-Cuidado, que en Groenlandia hay mucho hielo.
-¿Y qué pasa con que haya hielo?
-Que la película se llama "Migration" y hielo en inglés es ICE.

El chiste es terrible, lo reconozco. Ahora la pregunta es ¿la película es igual de terrible? Ya hablé en su día de la primera película, una catastrófica y ridícula película que servía para entretener y daba lo que prometía. 

Esta, aunque con menos nivel de cosas absurdas, es también bastante honesta. Se desarrolla cinco años después y el mundo sigue hecho un cisco. Viven todos en el bunker de Groenlandia y solo unos pocos pueden salir, con sus trajes especiales, al exterior. 

Pero el cometa que arrasó la tierra venía con apéndices, de manera que están cayendo cachos todo el rato y dando por culo. Tanto que provoca un terremoto y obliga a evacuar no solo el bunker, sino Groenlandia entera. El tema es que no hay balsas para todos, así que mucha gente se salva por el camino, aunque Leónidas, su mujer y su hijo; un par de personajes con nombre: una científica y un alto funcionario (no confundir con un funcionario alto, que soy yo) y un montón de supervivientes anónimos y completamente inútiles consiguen llegar a una. Con ella acaban llegando a Inglaterra (sin sacarse la ETA, eso sí).

Cuando intentan ir a la primera base militar, la mujer de Leonidas exhibe su multipase y le dejan pasar, pero el alto funcionario se da cuenta de que lo ha perdido y no le dejan pasar. "¡Soy funcionario, soy funcionario!" grita, hasta que le acaban disparando. Algo me dice que no es por no tener el multipase.

Como el tema de la base militar sale un poco regulinchi, y como además saben que al sur de Francia hay un cráter al que no llega la radiación, se hacen con un coche y un conductor del que se hacen amigos. Pero por poco tiempo, ya que una tromba de cachos de meteoritos arrasa el coche y el conductor, así que todo mal.

¿Una tromba de meteoritos? ¿En esta época del año? ¿Localizada específicamente sobre su coche?

Siguen bajando hacia Londres, hasta que llegan a un asilo regentado por una científica amiga de Leónidas, la cual les confirma lo del cráter y que tienen que seguir pasando, pero que la única manera de ir desde Inglaterra hasta Francia es por el Canal de la Mancha (eso también lo sé yo, y no soy científico).

Ahí siguen, y por el camino una emboscada les deja sin científica (la del asilo no, que se queda en el asilo. La de Groenlandia), así que que se quedan solos y en familia, enfrentándose a que el Canal de la Mancha se ha quedado seco y es una mezcla entre el paisaje de Mordor y los Juegos del Calamar, pero con tráfico de gente yendo en un sentido y en otro, que parece aquello la A-8 cuando hay puente.

Tras un poco de humor amarillo llegan a Francia y se encuentran con un francés simpático, que es verdad que primero les saluda pero luego les acoge, les lleva a su casa y les presenta a su familia. Hacen buenas migas y el francés les advierte de que el camino al cráter es literalmente una zona de guerra y un peligro de muerte, para inmediatamente hacer lo que haría cualquier padre en esa situación: pedirles que se lleven con ellos a su hija adolescente. 

¿Hijo, por qué llevas media hora gritando "¡bingo!"?

Además de eso les dice que si van a una base militar que está en mitad de Francia y les dicen que van de su parte, les harán descuento. Y menos mal, porque cuando les paran unos militares, tener a la hija adolescente que sabe francés sirve para poderles decir a los militares que su padre es amigo de su jefazo.

Pero no todo podía ser tan fácil, así que hay un par de problemillas. Uno es que el jefazo de los militares, que se supone que les iba a ayudar, está un poco muerto y la otra que Leónidas, de tantas idas a venidas al exterior cuando estaban en Groenlandia ha pillado algo con la radiación y le quedan unas semanas de vida. Como plan suena regulero.

Pero esto ya lo tenían hablado y Leónidas no quiere morir antes de llevar a su familia al famoso cráter, así que ahí que se van. Con tan mala suerte que el autobús en el que están montados es detenido por unos insurgentes armados que se quieren hacer con el vehículo. Pero es una mala idea secuestrar un autobús conducido por Leónidas, que forcejea, se libra de los insurgentes y por el camino se lleva un disparo en el estómago. Las dos noticias buenas son que al ser el prota sabemos que va a llegar hasta el final y que, bueno, igual no es la radiación lo que lo mata.

Normalmente cuando alguien se lleva un disparo lo recomendable suele ser extraer la bala, limpiar la herida, descansar... pero como nunca me han disparado (pese a que suelo decir a menudo que soy funcionario) tampoco puedo venir aquí a dar lecciones de nada. Además, esa es mi opinión y Leónidas tiene otra, igual de respetable, que recomienda hacerse varios kilómetros andando a marchas forzadas.

Finalmente llegan a la zona del meteorito, un paraje bucólico y lleno de coloridos campos de cultivo, donde su familia por fin podrá vivir tranquila, así que como su trabajo ya está hecho, decide que ya se puede morir tranquilo (después de soltar la chapa motivacional a su mujer, a su hijo y a la adolescente francesa). 

El cómo se las apañan para vivir en ese cráter es una pregunta que tendrá su respuesta en Greenland 3, una película que estoy bastante seguro de que jamás existirá.

viernes, 20 de febrero de 2026

Mis países visitados (II)

Diversión con banderas.

Viene de aquí.

Italia: Por la tontería han sido unas cuántas veces. Una con mis padres, otra de interraíl, la final de la Eurocup en Turín, la escapada a Roma y la visita a mi madre en Milán. Luxemburgo: Otra de las de "ya que estamos cerca pasamos la frontera y echamos el día". Me consta haber estado pero tengo un total de cero recuerdos de este país. 

Macedonia: Aquí hago la misma trampa que con Croacia, pues solo estuvimos de paso en el tren. 

Mónaco: Mi primer viaje a Italia fue en coche con mis padres, y antes de eso hicimos paradita en el país de los casinos. Tengo un recuerdo muy vago, porque solo estuvimos un rato.

Noruega: Un bonito fin de semana en Bergen, del que ya hablé largo y tendido en el blog.

Países Bajos: He pasado por Amsterdam creo que cuatro veces. Una con mis padres, otra con un amigo, otra con pareja y la última en solitario, cuando hice escala allí volviendo de Escocia.

Polonia: Técnicamente he estado dos veces. Una fue la escapada a Varsovia de 2024 y la otra una excursión que hice con mis padres cuando estábamos en Berlín, allá por 1991. Cogimos el coche y nos fuimos hacia la frontera. Hacía poco que había caído el muro, pero nos dejaron entrar sin ningún problema. Dimos una vuelta por un pueblo fronterizo, donde recuerdo que me hacían mucha gracia esos precios tan exagerados (¡2000 zlotys una botella de Fanta!) y un picnic por el campo, donde a falta de instalaciones sanitarias tuve que poner mi marca en la naturaleza. Pero lo más anecdótico fue el regreso a Alemania, pues en la frontera nos informaron (con la barrera idomática de por medio) de que había un problema, ya que no teníamos visado. Ya después de hacer sus comprobaciones, durante media hora de mis padres poniendo cara de pardillos, nos dejaron pasar.

Portugal: Aquí fui varias veces con mis padres; Lisboa, Oporto, Algarve... y otra con mi señora novia en 2013. La visita más reciente, la de hace un mes a Lisboa para ver al Bilbao Basket.

Reino Unido: Creo que mi primera visita a Londres fue en 1993, que era también la primera vez que viajaba en avión. Me gustó mucho y varias veces intenté volver, pero por a o por b se torcían los planes. Por fin pude volver en 2014 y otra en 2018. A estas habría que sumar las de Escocia, con Edimburgo en 2017 y Glasgow en 2023.

Rusia: El baloncesto fue la excusa que me llevó hace 14 años a Moscú, aunque no era la primera vez que pisaba territorio ruso, pues volviendo de China hicimos escala en Domodédovo.

San Marino: En el viaje por Italia con mis padres aprovechamos para echar la mañana en esta milenaria y montañosa república. 

Serbia: Mi experiencia con Serbia se reduce a bajar de un tren para subir a otro en Belgrado.

Suiza: Fui una vez con mis padres a pasar el día. Recuerdo que vimos varias ciudades, una de ellas Vevey (la de Nestlé) y ya de adulto la escapada a Ginebra.

Turquía: Nuestra aventura del Interraíl nos llevó hasta Estambul. Cruzar el Bósforo con el ferry fue también mi primera ocasión para poder decir que había pisado Asia.

Vaticano: Evidentemente cada vez que he ido a Roma he visitado la Santa Sede. El único Estado que he podido rodear andando.

¿Cuál será el siguiente país en engrosar esta lista?

jueves, 19 de febrero de 2026

Muertos S.L.

Carlos Areces capitanea esta nave de chalados.

Es inevitable que la premisa (el día a día de una funeraria después de que fallezca el dueño) recuerde a la maravillosa A dos metros bajo tierra, aunque todo parecido termina ahí, ya que Muertos S.L es una irreverente comedia de humor negro, repleta de situaciones estrambóticas y personajes a cuál más pintoresco, que me ha sacado más de una carcajada.

El protagonista es Dámaso (Carlos Areces), un ambicioso comercial que solo quiere hacerse con el control de la funeraria, pero la viuda y heredera de la empresa, Nieves Torralba, no se lo pondrá nada fácil. 

Dentro del elenco de personajes los hay tan disparatados como Abel, un tanatopráctico neurodivergente y antisocial; Chemi, un aspirante a ejecutivo tan inútil como una escoba en el fondo del mar; Olivia, la recepcionista neurótica y asustadiza o Nino, el conductor del coche fúnebre, con más cara que espalda, entre otros. Forman un elenco que da pie a las situaciones más ridículas y divertidas.

Es una serie cortita, que hasta ahora tiene 20 capítulos de media hora y de la que han salido 3 temporadas, pero ya estoy esperando a la cuarta porque se picotean como quien come pipas. Una de mis sorpresas de la temporada.

miércoles, 18 de febrero de 2026

Como cabras

Go Thorns!

Podría parecer que hablo mal de ella si digo que esta película es un chiste llevado demasiado lejos. Pero es que es literalmente eso, y no lo digo como crítica. Goat, "cabra" en inglés, es también el acrónimo de "greatest of all time", que se suele reservar para el mejor de la historia de cada deporte, y sobre todo se usa mucho en el ámbito del baloncesto.

Así que Stephen Curry (uno de los mejores jugadores de la historia, al menos de entre los que nunca han militado en el Bilbao Basket) se junta con Sony para llevar el chiste a la pantalla y contarnos la historia de una cabra que juega a baloncesto.

Y oye, funciona muy bien. Con un toque muy Zootropolis, nos habla de Bill, una cabra de barrio que sueña con jugar en los Vineland Thorns, junto a su ídolo de siempre, Jett Fillmore, y como en toda película de deportes que se precie, el esfuerzo y la voluntad de no rendirse nunca acaban teniendo su recompensa, con los manidos tropos de amistad, superación y tal que acompañan al género. También hay mucho humor, que combina detalles ingeniosos y monerías con otros de humor meme que para mi gusto eran demasiado "Generación Z", pero no puedo exigir que toda la producción cultural se amolde a mis preferencias.

La verdad es que me ha gustado, y pese a que la historia es bastante formulaica, consiguió emocionarme y sacarme más de una sonrisa. Hay que admitir que últimamente Sony saca cosas muy majas en animación.

martes, 17 de febrero de 2026

Cumbres Borrascosas

¿Lo que la borrasca se llevó?

Tenía nulas expectativas puestas en esta película, ya que no he leído el libro, el trailer emanaba vergüenza ajena y las críticas que estaba leyendo eran de todo menos buenas. La duda sería que entonces por qué fui a verla y la respuesta que el cine me sale gratis con el pase anual y me coincidió que no tenía nada mejor que hacer. Partiendo de esa base, es bastante mejor de lo que me esperaba. Mejor la primera mitad que la segunda, que sí que se me terminó haciendo un poco pesada. 

Nos cuenta la historia de "amor" entre Catherine, la hija de un terrateniente empobrecido del S. XIX y Heatcliff, primero hermano adoptivo y después amante, que dedican un anuncio de colonia de dos horas y cuarto a demostrar que son tan despreciables como guapos. 

No me voy a meter en si es o no una buena adaptaciópn de la novela, dado que no la he leído, así que toca valorarla como película, y mi crítica es que algo turbia y repleta de relaciones tóxicas y abusivas pero como entretenimiento es correcta y visualmente está lograda. No es una ponzoña pero tampoco la gran película que parecía aspirar a ser.

lunes, 16 de febrero de 2026

Vídeo promocional #omicron2026

Diseño de June sánchez, animación de Joseba Hernández.

Otro año más, me enorgullezco de mostrar el maravilloso video promocional de nuestras jornadas. Confío en que no nos meta una demanda Nintendo.

domingo, 15 de febrero de 2026

Finde carnavalesco y lluvioso

Este juego de mesa me encanta.

Hoy ni tan mal, pero entre el viernes y el sábado hemos tenido lluvia para rellenar tres océanos. Aunque no ha sido lo único reseñable del fin de semana.

El viernes tras la siesta una de cine, con Castigo Divino y luego una incursión al trastero, que fui a por cosas y casi vuelvo nadando. Ya en casa, rememorando clásicos, con Illusion of Time de la SNES.

El sábado quedo con el amigo Giner por la mañana, para intercambio de utensilios y aprovecho para saludar a los compañeros de la Mosko, que estaban preparando los disfraces para la tarde (aunque la llvuia hizo que se cancelara el desfile). Aprovecho para cortarme el pelo y mojarme aún más.

"Reparo" la DS (es decir, saco el cartucho y soplo), juego un rato y me voy a la lonja, que teníamos en "Conomiéndonos", un evento que hacemos una vez al año entre socios y candidatos, para conocernos, socializar y ponernos cara (así como comer tortilla como si no hubiera mañana). Pero antes del sarao jugamos una a Heat (que gano in extremis) y luego una al Blood on the Clocktower, que también gano in extremis.

Hoy domingo paso por la lonja, pero no para jugar sino para montar el nuevo mobiliario del local. Luego pitnxopote, comida y siesta. Un rato de Switch y después un paseo, finalizando con partida al Splendor Duel (que gano, pero no tan in extremis :P) y un par de capítulos de la serie "Un hombre infiltrado".

Eso ha sido el fin de semana. Mañana a trabajar.

sábado, 14 de febrero de 2026

Resucitando la DS

Con el Zoo Keeper.

No es la primera vez que menciono esta consola en el blog. Me la regalaron por mi 30 cumpleaños, y de eso ya ha llovido. Es una consola a la que le di muchísima tralla en su momento, pero su ciclo finalizó y acabó metida en un cajón, desplazada probablemente por la Dingoo, que también tuvo bastante mili. 

La DS reapareció hace 6 años en un cajon en casa de mi padre y me la traje, aunque fue para pasar de un cajón a otro, pues por esa época hizo su aparición la Switch, que se quedaba con el nicho de consola portátil. 

La cuestión es que ayer me dio por acordarme de la DS y probé a ver si funcionaba. El primer problema era el cargador, que no es USB C sino mini USB, pero encontré uno y la pude cargar. Entonces vino el segundo, y es que no me reconocía el cartucho M3, donde tenía los juegos. Esto podía ser por mil cosas, pero una causa muy probable es que se hubiera muerto la microSD. Miré en el ordenador a ver si era eso, pero no. Tenía todo en su sitio. Metí otra vez la microSD en el cartucho, este en la consola y alehop, funcionaba.

Ahora tengo la Nintendo DS, un tanto ajada pero funcional, al menos en apariencia. Es como haberme comprado una retroconsola, pero sin habérmela tenido que comprar.