Los galos y su nuevo jefe.
No tengo muy claro si platear esta entrada como crónica de la excursión al parque o como reseña, y como me da pereza andar relatando paso a paso cada día, se quedará un poco a medio camino.
El jueves megamadrugón, avión y dar vueltas por Charles de Gaule hasta que encontramos al amigo Sappia y cogemos la lanzadera al parque. Allí nos dejan en el hotel (Quais de Lutece), donde nos acreditamos y dejamos las maletas para ir directos al parque. Todo el día por ahí petardeando hasta las 18, cenamos pronto y mucho en el bufet de las 19:30 y por puro agotamiento pronto a la cama. El viernes parecido, pero sin la paliza de levantarnos a las 5 y coger el avión. Desayunamos en el bufet del hotel y todo el día al parque. Por la tarde-noche lo mismo y el sábado, aunque no era la idea, como nos dicen que tenemos una especie de pase de medio día por 10€, ahí que nos vamos hasta más o menos las 16:00, que cogeríamos el autobús al aeropuerto.
Del parque he de decir que no solo me ha encantado sino que además está hecho para gustar a todos los públicos. Por una parte estaba Baldrick, muy fan de Asterix pero con cero interés en las atracciones y en el extremo opuesto Giner, que quería atracciones y tanto le hubiera dado que hubiera sido el parque Asterix que el parque Don Celes.
Antes de hablar de las atracciones hay que decir que este parque está hecho con mucho mimo. La ambientación y la decoración son sobresalientes y la atención al detalle es tal que incluso los baños mantienen esa fantasía, con decoraciones temáticas según la zona en la que se esté. Uno podría pasar una tarde entera mirando embelesado edificios y carteles, incluso las tiendas de souvenirs eran interesantes de ver.
Pero ahora vamos a la parte de las atracciones, que es lo que yo quería. Soy bastante fan de las cañeras y me encanta que me zarandeen y centrifuguen a gran velocidad. En este sentido, las mejores eran Goudurix, una montaña rusa muy trepidante, Oziris, gran velocidad y los pies colgando, y sobre todo Toutatis, con velocidad, subidas y caídas. También me gustó mucho Cetautomatix, que hacía que el mundo diera vueltas, aunque en esa solo legué a montar una vez. Las recomiendo a cualquiera que le guta que le den caña, las desaconsejo a quien lo odie.
Algo más tranquilas eran Le trace du hourra (una montaña rusa sin raíles) y Pegase Exprés (una montaña rusa de ida y vuelta) y la que menos me gustó, Tonnerre de Zeus, que como era de madera traqueteaba demasiado y se hacía incómodo. Otra que estaba bien, aunque no como para hacer la cola que hicimos, era Discobelix, que dabavueltas y vueltas mientras veías el paisaje. Y s de montañas rusas ligeras va la cosa, subimos a SOS Tournevis, que para mi gusto era demasiado suave.
Para gente sin problemas de vértigo estaban L´Envol d´Ibis y su versión bruta que era La tour de Numerobis, a la que solo me atreví a montar yo, pese a que en realidad era muy relajante. También aérea era la que pudimos probar el último día: L´Aérolaf, una torre que subía a 35 metros de alto, mientras te tomabas tranquilamente tu bebida. Y aunque mucho má tranquila, ese paseito por el parque que era Espions del César.
Hacía mucho calor, de modo que se agradecían las de agua. De mojarse estaba el Menhir Exprés, que estaba pudimos verla el primer día, pero luego se llenó tanto de gente que no hubo forma de volver, el Revanche des pirates (genial la decoración) y el Romus et Rapidus, donde además casi nunca había cola. También probamos un par de veces La descente du Nil, aunque este mojaba menos. Y por terminar con las de agua, el paseo en barca Epidemaïs Crosières y La Rivière d´Elis, que me pareció la peor de todas.
Antes de ir a los espectáculos, menciono Attention Menhir!, pues es una sala de cine en 4D bastante sorprendente, que queda a medio camino entre atracción y espectáculo y L´Aventure Asterix, con bastantes detalles curiosos.
Vamos ahora a los espectáculos. Los había muchos y variados. El que menos me gustó fue uno de legionarios romanos, pues al depender demasiado del idioma (como es lógico, aquí TODO está en francés) no entendía nada. Me pasó parecido con el musical, pero ahí se disfrutaba de los decorados y los bailes, sin que fuera necesario entender la trama. También había una especie de "lucha de gladiadores" muy vistosa y un sketch de los piratas en los que a pesar del idioma se podía seguir muy bien la historia. Por último, el más espectacular de todos, un número de saltadores de trampolín que mostraban el mismo desprecio por su propia integridad corporal como por las leyes de la física. Algo impresionante y digno de ver.
En cuanto al alojamiento, pues como decía arriba estuvimos en Les Quais de Lutéce, en el propio parque. Algo muy recomendable, ya que nos permitía aprovechar mejor la experiencia, nos ahorraba tiempos y además la decoración iba en sintonía con el parque. No es barato, pero si se puede yo lo recomiendo.
Pues esa ha sido más o menos mi experiencia con este parque, que no me ha decepcionado nada.