domingo, 26 de septiembre de 2021

Libros, playa y escapadas a Toledo

Club del "libro".

Un fin de semana un tanto atípico, por aquello de que no ha transcurrido íntegramente en Bilbao, que empieza el viernes a la 1 de la madrugada, conmigo montándome en el autobús nocturno para Madrid. 5 horas en las que no consigo pegar ojo (duermo igual una hora, pero por agotamiento). Llego a Madrid, cojo el metro y espero a que venga el coche compartido que me llevaría a Toledo. Una vez en Toledo, me vienen a recoger y me guían hasta la autocaravana, donde duermo un par de horas. No es mucho, pero es reparador y me da la energía para disfrutar de la visita al Puy du Fou de la que hablé ayer.

A las 18:00 o así, abandonamos el parque, y por acortar camino nos ponemos en carretera y paramos en Aranda de Duero. Ahí hacemos noche y el sábado por la mañana hacemos el resto hasta Bilbao. Ahí como, hago la compra, descanso un rato y a celebrar el cumpleaños de un amigo.

El domingo por la mañana una versión matutina del club del libro, de donde vengo bien cargado de cosas (Mercury, Relicario, Intemperie y Spider-Women, más devoluciones) y como salimos ya nutridos de picoteo nos vamos sin comer a la playa. Allí nos bañamos, merendamos y cerramos el domingo echando una partidilla al Welcome to.

Eso ha sido todo, permanezcan en sintonía. 

sábado, 25 de septiembre de 2021

Escapada a Puy du Fou

 
El pregonero leyendo las normas.

Vuelvo de una visita exprés a Toledo, a donde me desplacé ayer para ver este parque temático de la historia de España que se abrió el año pasado y que teníamos ganas de ver, de modo que cuando surgió la oportunidad, ahí que me he ido. El viaje en sí un poco matada, pero hoy me voy a ceñir a la visita al parque.

Hay que decir que tuvimos bastante suerte, pues el parte meteorológico amenazaba con unas lluvias torrenciales que nos podrían haber chafado el día, pero al final el tiempo estuvo estupendo. Además, el parque no estaba ni muchísimo menos lleno (por lo que nos comentaron, lo normal es que suela haber unas 7000 personas en un día bueno, ayer estábamos 3000), lo que permitía una visita sin colas y sin agobios (a lo de los agobios también ayudaba el no tener el achicharrante solazo toledano que pueda haber en agosto).

Opinión corta de la visita: una auténtica pasada. No es muy grande y en realidad tiene pocas cosas para ver, pero lo que tiene está muy cuidado y trabajado, con una decoración muy trabajada, lo que ayuda muchísimo a meterse en situación. Pero lo mejor, sin lugar a dudas, y lo que hace que la visita merezca la pena, son los espectáculos.

Cetrería de reyes: Como su nombre indica, una exhibición de aves amaestradas. Pero de quitar el hipo, con unos animales que se notaba que estaban bien cuidados, combinada con actores que teatralizaban una historia, en la que se integraban preciosas coreografías de águilas, vencejos, búhos... volando literalmente entre el público. Fue la primera que vimos y, aunque la menos espectacular, ya nos dejó con la boca abierta.

El último cantar: En el interior de un castillo de pega, pero tan bien hecho que hacía preguntarse si era algún antiguo castillo de verdad restaurado, nos ofrecían una representación del Cantar del Mío Cid en algo que podría llamar "teatro 360º", pues las gradas eran giratorias y el escenario, con diversos decorados, era un anillo alrededor de las mismas.

A pluma y espada: Si ya el anterior era vistoso, este espectáculo era directamente de quitar el hipo. En un decorado que simulaba un corral de teatros del Siglo de Oro, una historia protagonizada por Lope de Vega, que empezaba un poco tontorrona pero acababa siendo un show de batallas navales, con caballos, agua y un montón de elementos que me dejaron completamente embelesado.

Allende la mar océana: Este era un recorrido por la historia de Colón y su viaje a las Indias, pero un recorrido físico por las salas que iban contando la historia, con actores reales y una decoración móvil que realmente transmitía la sensación de estar recorriendo el Atlántico en una carabela del S. XV. 

Además de eso, también había conciertillos, cuentacuentos y una entretenida ginkana que nos hizo buscar partes del tesoro por todo el parque (¡pudimos hacerlo!) y nos tuvo un buen rato entretenidos. Además de eso, mucha tienda de souvenir, pero decoradas de manera que no te rompen la experiencia del parque y chiringuitos de comida, donde no comimos muy a gusto, pero en los que los precios (dentro del rango "clavada de parque temático") eran relativamente razonables.

Nos quedamos con la pena, aunque nos sirve como excusa para querer volver otro día, de no haber visto el espectáculo nocturno "El sueño de Toledo", pues las entradas se compran aparte y no quedaban. Pero viendo cómo era el resto, seguro que estaba muy bien.

Francamente contento con la visita, pardiez.

jueves, 23 de septiembre de 2021

Retorno a Miribilla

Esa cara se me ha quedado tras ver el partido.

No podía imaginar aquel ya lejano 8 de marzo de 2020 que el partido contra el Obradoiro iba a ser el último que iba a poder ver en mucho tiempo (ya sabéis, eso de un catarro malo, unas semanas en casa, una temporada y media con partidos a puerta cerrada...). Pero hoy, por fin, ha sido el día en el que por fin Miribilla ha podido jugar un partido con público (hubo uno de Eurocup el año pasado, pero no me tocó entrada) y algo más de año y medio después, ahí estaba yo viendo jugar a mis men in black.

Del partido poco que decir, pues ha sido una derrota aplastante contra un rival que se ha mostrado muy superior al Bilbao Basket, en el que cada uno parecía hacer un poco la guerra por su cuenta. Pero en fin, son nuestros jugadores y hay que quererlos igual. Otros días se dará mejor la cosa y hoy, desde luego, lo importante no era el resultado. 

miércoles, 22 de septiembre de 2021

La mano de Thanos

El simpático logotipo.

Podría empezar diciendo que La mano de Thanos es un podcast dedicado al juego de cartas Marvel Champions, pero no estaría diciendo la verdad. O al menos no toda la verdad, pues si bien La mano de Thanos es, en efecto, un podcast dedicado a dicho juego de cartas, la gente que lo lleva hace más cosas y son bastante activos en redes, teniendo presencia en Twitter y Facebook, un canal de Youtube y un blog. Además de eso, tienen un grupo de Whatsapp abierto e hiperactivo y me consta que, en la medida en que lo permite la pandemia, han organizado, o tienen intención de organizar algún evento. (Y además son de Bilbao, que eso siempre es un plus).

Pero hecha esa aclaración, voy a hablar del podcast (yo los escucho en Ivoox), que es el que conozco. Aunque a decir verdad no lo conozco aún todo lo que me gustaría, pues llevan unas cuántas entregas ya (más de un año a entrega semanal) y me he aficionado a él hace relativamente poco, de modo que aún me queda rato para ponerme al día, pero lo que he escuchado me gusta, pues desgranan muy bien las cartas que van saliendo, a veces con bastante gracia, van hablando de las novedades relativas al juego y tienen una sección, que me gusta bastante, que es la de los informes clasificados de SHIELD, donde hablan no de las cartas de los personajes del juego, sino de su trasfondo, su historia en los cómics y demás, resultando una enciclopedia Marvel de lo más maja para escuchar mientras me doy mis caminatas. 

Obviamente no puedo recomendar este podcast a quien no sea aficionado al juego de cartas del que hablan, pero a quien sí lo sea, le aconsejo que les eche un tímpano.

martes, 21 de septiembre de 2021

Con quién viajas

Blablacar, el autostop del S. XXI.

Lo que fui a ver pensando que iba a ser una comedia chorra, de las de pasar el rato, ha resultado ser una más que agradable sorpresa, que combina muy bien huor y thriller y consigue mantener en tensión, con una trama que se va dejando caer poco a poco y que consigue mantener en todo momento el interés por ver cómo sigue.

Con un planteamiento muy teatral, nos habla de cuatro perfectos desconocidos (o eso parece) que se juntan en un coche para compartir los gastos del viaje, y durante el mismo irán saliendo cosillas a la luz, donde las cosas no son lo que parecen y todo tiene más de una lectura.

Cimentado sobre el buen hacer del cuarteto protagonista (Salva Reina está aquí especialmente insoportable, todo hay que decirlo, pero esto parece deberse a las exigencias de su personaje) y un guion ingenioso, la hora y media que dura la película se pasa en un abrir y cerrar de ojos. Y, sin duda, el espectador se lo pasará mucho mejor que los viajeros de ese coche. Pero hasta aquí puedo leer. 

lunes, 20 de septiembre de 2021

Luces, cámara, luces

 
Puede que la imagen no capte del todo lo molesta que era la luz.

Soy alguien que va mucho al cine, y cuando digo mucho no lo digo a la ligera, pues no son pocos los años en los que he ido más de 70 veces. Pero algo que hasta hoy nunca había hecho era marcharme de la sala antes de terminar la proyección (alguna vez he tenido que salir para ir al baño, pero eso no cuenta, que luego volvía). Por mala que fuera la película, siempre me quedaba hasta el final. Pero hoy no ha podido ser.

¿Tan mala era la película? No ha sido por eso, el motivo es otro. 

Siguiendo el ritual de siempre, entro al cine, busco la sala, ocupo mi asiento y me dispongo a contemplar el vendaval de anuncios y trailers que siempre tiene a bien poner Cinesa, durante 10-15 minutos. Pero terminan los anuncios, empieza la película y... un momento, aquí algo falla. ¡No han apagado las luces de la sala!

Bueno, a veces pasa que se despistan un poco y las apagan cuando pasan un par de minutos. No debería pasar, pero equivocarse es humano y no nos vamos a morir por eso. Asomo la cabeza al pasillo, por si hay algún empleado del cine, y no veo a nadie. Me siento y, con la luz encendida, pasan los minutos. 5, 10, 15... la luz encendida. Intento hacerme a ello (al fin y al cabo, es como ver una película en casa por la tarde, ¿no?), pero no hay manera. Lo intento, pero cuando la película lleva media hora y me doy cuenta de que estoy pensando más en la puñetera luz que en la película en sí (Free Guy, por si alguien se lo pregunta), así que por primera vez desde que tengo uso de razón, me levanto y me voy de la sala. Comunico lo sucedido a los empleados del cine, quienes de forma amable y diligente se disculpan, me explican que ha sido un fallo del sistema automático de luces y que aunque suelen mandar a alguien a comprobar que no pase, andaban escasos de personal y no han podido. Lo más importante, me reembolsan sin poner ninguna pega el importe de la entrada.

Así que, otra vez será, Free Guy. 

domingo, 19 de septiembre de 2021

Fin de semana: Dune, juegos de mesa y juego de mesa de Dune

La fundación de la Chani Gesserit.

Otra vez domingo (aunque un domingo que ola, porque esta semana no trabajo), tras un fin de semana en el que la obra de Frank Herbert ha estado bien presente. Pero por no perder las costumbres, me voy a la secuencia cronológica.

El viernes por la tarde cine, para la película en cuestión y luego un poteo posterior, que se prolongó hasta la noche y de ahí me retiré a casa. 

El sábado por la mañana gimnasio, compras, cocinar y después de comer a la lonja, con partidas de Smartphone (juego de mesa que se llama así), donde gano pese a ser la primera vez que jguaba y luego unas partidillas al Secret Hitler antes de retirarme, no muy tarde, que estaba cansado. 

El domingo por la mañana gimnasio, donde termino* de ver Prison Break (el asterisco es porque aún me quedan el telefilm y la creo que aún más infame 5ª temporada), luego a casa de mi madre a regar las plantas y de ahí a la lonja, donde jugamos... a Dune. En la partida, donde juego con la Bene Gesserit, una afortunada concatenación de elementos y una conveniente traición a mi favor en la batalla decisiva, hacen que me lleve una inesperada victoria en el tercer turno. Y como la partida ha sido más corta de lo esperada, pues luego un par de juegos ligeros y retirada a casa.

sábado, 18 de septiembre de 2021

Dune (Primera parte)

Reparto de kilates.

Esta adaptación de la famosa novela de Frank Herbert, popularizada sobre todo por la versión de David Lynch de 1984, es una película llamada a ser uno de los taquillazos de la temporada, y aunque era un poco reticente a verla, pues mis anteriores experiencias con su director, Dennis Villeneuve (La llegada y Blade Runner 2049) habían sido muy negativas, me decidí a darle una oportunidad, que al fin y al cabo, aunque no soy un fan irredento, me gusta el mundo de Dune.
 
Sin entrar en detalles sobre la trama, debo decir que me parece que va de más a menos, con una primera hora soberbia, una presentación de los personajes que es sencillamente perfecta y una lección de cómo contar mucho con muy poco. Es un regalo visual (salvo las partes en las que se empeña en querer cegar a los espectadores con algunas escenas tan oscuras en las que no se ve una mierda), sobre todo por cómo muestra las naves, los planetas, los ejércitos... todo eso muy bien, de verdad. Pero digo que va de más a menos porque la última media hora se me terminó por hacer aburrida, y creo que esto se debe a dos factores; uno, no me termina de convencer el ritmo de las transiciones entre las últimas escenas, cuando parece que va a terminar y planta una escena, necesaria para la trama y supuestamente climática, pero que me daba la sensación de ser un poco pegote. Ojo, que no es que la escena en sí esté mal hecha, que en realidad no lo está, pero creo que narrativamente pillaba un poco a pie cambiado. 

Por otro lado, y esto parece ser un poco un vicio del director, del que ya pecó, y mucho, en Blade Runner, es el abuso de planos largos, a mi parecer sosos, con el protagonista mirando al tendido con cara de pez, con monótonas piezas de Zimmer (en el aspecto sonoro me temo que esta película no resiste comparación con la de 1984). No llega a los extremos ridículos de Blade Runner 2049, pero sí que creo que me habría gustado más si abusara menos del recurso. Tampoco me gustaban mucho, pero no me puedo quejar de ello, pues esto es Dune y sabía dónde me metía, las escenas mesiánicas y de visiones de Paul Atreides. Y dicho sea de paso, si me tengo que quedar con algo que no me haya gustado nada, pero nada, es el actor elegido para hacer de Paul. 

Del resto del casting nada que objetar, la verdad, pero sí que me queda la sensación, no sé si decir agridulce de que en una historia que va de que Paul Atreides se va al planeta Arrakis, lo que menos me haya gustado hayan sido precisamente Paul Atreides y las escenas del planeta Arrakis (que en realidad no es que me disguste, pero las partes que no eran en Arrakis me gustaban más).

Entonces, ¿diría que no me ha gustado? No es eso, pero sí que es cierto que, como comentaba al principio, me deja el regusto de ir de más a menos y que la última media hora me hiciera mirar ya un poquito el reloj. Pero al menos me ha interesado lo suficiente como para que vaya a ver la segunda parte cuando la estrenen, que (aviso a navegantes) no será una secuela, sino el desenlace de la historia, que está planteada directamente en dos mitades, de las que esta es la primera.

viernes, 17 de septiembre de 2021

Llega el carnet del basket 2021-22

Aurten bai!

El 8 de marzo fue la última vez que pudimos ver al Bilbao Basket en Miribilla y con público, y por fin ese túnel baloncestístico está a punto de mostrarnos la luz, pues el próximo jueves 23 de septiembre debutará el hoy bautizado como Surne Bilbao Basket ante el Zaragoza y ante gran parte de su afición. Y entre los que tendrán acceso a ese partido estoy yo, pues me ha llegado hoy el carnet.

A priori será una temporada difícil, no es que el año pasado fuera precisamente un camino de rosas, pero para bien o para mal, podré ver los partidos en directo.

jueves, 16 de septiembre de 2021

Basilia en flor

Ahora podría llamarse Groot.

Aquella pequeña plantita de albahaca que me regalaron en junio ha crecido, y ahora luce como se ve en la foto, ya florecida. Lo mejor es que esto ha sido sin esfuerzo por mi parte, pues más allá de tenerla al sol y acordarme de regarla de vez en cuándo, no he tenido que hacer nada. Ya le quedará poco tiempo, pues el verano se está acabando, pero ha podido darme hojas lustrosas y aromáticas, algunas de las cuáles he llegado a usar para cocinar. No mucho, pero un poco.