viernes, 13 de febrero de 2026

Castigo divino

El Ernesto Sevilla de Mercadona.

¿Es el título una crítica en sí misma a la película? Nah, en realidad no es tan mala (lo que no significa que no sea mala). En una especie de Como Dios de baratillo (la de Jim Carrey con poderes divinos) el humorista Juan Dávila se mete a actor para dar vida a Pedro, un celador bastante sinvergüenza, que trafica con drogas y roba material del hospital en el que trabaja. Pero Pedro tiene un corazón de oro, ya que tiene un perro (hay quien diría que nadie que tenga un golden retriever puede ser mala persona pero tengo opiniones) y es bueno con los niños. Supongo que les hace precio con la droga o algo.

El tema es que cuando una misteriosa paciente fallece, le lega un d20 mágico que da poderes a su portador. Y como el d20 elige, a lo anillo de Green Lantern. Pedro se encuentra con que puede hacer lo que sea, pero con una serie de reglas, como no afectar a la salud de nadie, no hacer que nadie se enamore o no usar esos poderes en beneficio propio, y se los pasará por el forro de los cojones, excepto el de enamorar a nadie, que eso está feo (no como vender droga o ronar material sanitario de un hospital que anda justo de presupuesto). 

Además de eso tiene que lidiar con varias cuestiones, como que su ex-novia, a la que aún ama, llega con su novio que está en coma, que sus mejores amigos son un niño con leucemia y un médico que se cree Miguel Bosé o que su jefa le acosa sexualmente, lo que es presentado como algo gracioso porque nadie le dijo al director que ya no estamos en 1993.

No me puedo quejar de que sea una cutrez absoluta, pues el cartel ya nos da una pista de lo que vamos a encontrarnos, y es cierto que sabiendo dónde se mete uno ofrece un rato de entretenimiento inocuo. Repleto de cosas ridículas, personajes que dan vergüenza ajena y un argumento bastante difícil de sostener, pero eso se le presupone. Y en defensa de Juan Dávila, más o menos cumple con su papel.

No llega al aprobado, ya que pierde puntos por ranciedad, pero tampoco se va a la sima de los despropósitos. Le daremos un 4/10, pero tampoco hace falta que vuelva en septiembre.

jueves, 12 de febrero de 2026

Mis países visitados (I)

¿Cuál será el siguiente en aumentar la lista?

Uno de mis hobbies, ya lo indico, es viajar. Me encanta conocer nuevos países y nuevas ciudades y siempre tiene su encanto añadir nuevos sellos (metafóricamente hablando) al pasaporte.

A falta de nada mejor que contar, me he puesto a sacar cuentas de en qué países he estado y salvo que me deje alguno me salen estos:

Alemania: Aquí he ido varias veces, diría que cuatro. La primera vez con mis padres, en un viaje que nos llevó a conocer Bremen, Lübeck y Berlín entre otras, en una odisea con tantas peripecias que podría dar para una entrada por sí misma.

Andorra: Si no es el país al que más veces he ido cerca andará, ya que cuando yo era niño a mi padre le encantaba ir una o dos veces al año para comprar artículos de tecnología que no llegaban a España. 

Austria: En un viaje con mis padres, en el que vimos varios países, pasamos por Austria. De allí recuerdo Braunau am Inn, conocido por ser el pueblo natal de Adolf Hitler y Salzburgo, que estaba llena de dos cosas: carteles por el 200 aniversario de la muerte de Mozart y avispas del tamaño de bananas.

Bélgica: Aquí he estado varias veces. La primera fue con mis padres, volviendo de Amsterdam, otra viendo Brujas y Gante, la terrible final de Charleroi y un viaje bastante más agradable unos años más tarde.

China: De mi vista al país de la Gran Muralla ya hablé. Tanto que tiene etiqueta propia.

Croacia: Aquí estoy haciendo un poco de trampa, dado que lo único que vi de este país fue el paisaje por la ventanilla cuando hacíamos el Salónica-Lubljana. Pero sin duda es un trayecto que me dejó un recuerdo imborrable.

Dinamarca: Aquí poca hostia, la verdad. Aprovechando la ruta que hice con mis padres por el norte de Alemania, pasamos la frontera para ver un pueblo fronterizo (puede que fuera Padborg), comer manteca a cucharadas (si explico el contexto pierde su gracia) y volver. 

Eslovenia: Como parte del Interraíl, hicimos un par de noches en esta ciudad, viendo Lubljana y el lago Bled.

España: Esta es obvia, ¿no?

Estados Unidos: Parece que fue ayer cuando en 2008 me fui con dos amigos a visitar New York y Washington, en un viaje que está ampliamente documentado en este blog. Me gustarái volver algún día, pero la distopía trumpista en la que se ha convertido no ayuda, la verdad.

Francia: Otro al que he ido un montón de veces. Sería una locura contarlas todas así que mencionaré la última hasta el momento, que es la excursión a Dijon del año pasado. 

Gibraltar: No es exactamente un país, pero como en muchos listados suele aparecer, yo lo cuento. Fui con mis padres siendo muy pequeño y todo lo que recuerdo es que hacía tanto calor que se derritió el chocolate en el maletero.

Grecia: Tres han sido las veces que he ido: una con el viaje de estudios de la carrera, con Atenas, Creta y una maravillosa excursión por el Peloponeso; la segunda en Interraíl y la tercera la gloriosa final de Salónica el año pasado.

Hungría: Un viaje muy especial, con una persona muy especial, del que ya dije lo que tenía que decir en su momento

Irlanda: El viaje con mi padre a Dublín hace poco más de diez años. Si contamos Irlanda del Norte también la vimos en ese viaje.

Y como la entrada se ha prolongado más de lo que pensaba, lo dejo aquí para seguir en otro momento.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Send Help

Todo por la supervivencia.

El Sam Raimi más gamberro vuelve con esta historia de náufrgos que en su planteamiento puede recordar bastante al tercer acto de la genial El triángulo de la tristeza, pues ambas tienen en común que una mujer experta en sobrevivir acaba en una isla desierta con su tiránico jefe, un inútil en estas lides, lo que hace que se inviertan los roles.

Aquí los protagonistas son Linda, la chica rarita de contabilidad y Bradley, el niñato pijo que acaba de heredar la empresa. El avión en el que viajan se estrella y tienen que buscarse las castañas, además de aprender a soportarse y entenderse el uno al otro. 

Uno podría pensar, y de hecho la película juega mucho a eso, que esto va a ser la típica comedia romántica con un enemies to lovers de manual. Y cuando hablé de la faceta gamberra de Raimi no lo decía solo por sus momentos gore y escatológicos, a veces hasta el exceso (lo siento Rachel McAdams, por muy guapa que me parezcas no me gustaría que me vomitaras en la cara) sino porque lleva un paso más allá el "ni él no es tan malo ni ella tan buena" a "son los dos unos hijos de puta peligrosos y que se van a pasar media película puteándose el uno al otro", siendo una historia que huye del chicle y las nubes de algodón de azúcar para lanzarse a un humor más negro que la nube de Lost.

martes, 10 de febrero de 2026

Proyecto Hail Mary

Recién terminado.

No exagero si digo que es el libro que más he disfrutado y que más he ha enganchado en años. Soy una persona con poco hábito lector, lo reconozco, y cuando me pongo a ello suelo ir bastante despacio, ya que leo a poquitos. No es el caso de Proyecto Hail Mary, que ha caído en menos de dos semanas (y no es un libro liviano, tiene 530 páginas), con un arreón final en el que ayer cogí el libro al 75% y ya no pude parar hasta terminarlo. Eso nos puede dar una pista de cuánto me ha gustado, ¿verdad?

Lo tenía en el punto de mira desde hacía tiempo porque me lo habían recomendado, y cuando vi que iban a sacar película decidí que prefería leerlo antes. Me gustó mucho The Martian, también basado en una novela de Andy Weir, pero eché en falta haberla visto sin leer el libro primero, así que aquí lo compré y vaya si me entró bien. Me puse como objetivo terminarlo antes del 20 de marzo y me ha sobrado mes y pico. Divertido, adictivo y con partes muy emotivas, solo diré que no soy de llorar con libros y con este estuve cerca.

Me sabe mal hacer una sinopsis, ya que parte del disfrute ha estado en no saber absolutamente nada de la historia e irla descubriendo a través de sus páginas. Por el título y por la portada intuía que esto iba a ser algún tipo de historia sobre astronautas que se van al otro confín de la galaxia en algún tipo de misión desesperada porque el mundo se iba a la mierda, pero no sabía más. 

Y sí va de eso. Nos pone en la piel de Ryland Grace, que despierta en una nave a años luz de la tierra con amnesia y poco a poco va recordando quién es y para qué está ahí: el sol se está muriendo y lo han mandado a buscar una solución al problema.

Con un estilo muy simpático y dinámico y repleto de explicaciones científicas que son puro ilusionismo (pero para los profanos como yo suena completamente creible todo), el libro se devora y con un planteamiento similar a The Martian explota mucho el tropo de "crisis gorda que el protagonista soluciona con ingenio". Pero lo mejor son sus personajes. Es difícil que no nos caiga bien Ryland, pero sobre todo es imposible no coger un tremendo cariño al mejor personaje del libro, que es indiscutiblemente Rocky.

Ahora toca esperar al estreno de la película el mes que viene, con más miedo a que sea un despropósito que esperanza por ver una buena adaptación. Pero soñar es gratis, y como en la novela, siempre hay una pequeña posibilidad de que salga bien.

lunes, 9 de febrero de 2026

La fiera

Ícaros modernos.

La historia real de Darío Barrio, Manolo Chana, Carlos Suárez, Álvaro Bultó y Armando del Rey, un grupo de amigos al deporte extremo (alpinismo sin cuerda, salto BASE, meterse en IKEA un sábado por la tarde...), que aun siendo conscientes de los riesgos de su actividad tenían esa "fiera" dentro que les hacía sentirse vivos con los chutes de adrenalina. Aunque de los 5 cuatro acabaron muriendo haciendo salto, uno de ellos (Carlos Suárez) durante el rodaje de la película. 

Rodada parte en formato de película convencional, parte falso documental con testimonios de sus protagonistas, lo más más llamativo de esta Fiera es, sin duda, su fotografía. Esas escenas de vértigo que nos hacen trasladarnos a las nubes, muchas veces sobre paisajes de ensueño y con planos que consiguen hacer que uno apriete el culo y piense "no me tiro yo de ahí ni jarto de vino".

Da también cierta pena conocer el destino de sus protagonistas, aunque debo admitir que fui al cine sin saber que era una historia real y pensaba que era puramente ficción, y cuando vi que habían existido de verdad, entendí mejor algunas cosas.

domingo, 8 de febrero de 2026

Finde con escapada baloncestística maña

En la jornada de reflexión.

La foto y el título pueden dar una pista sobre la ciudad que visité ayer, pero si no lo cuento cuando llegue al sábado. Primero va el viernes, que después de comer y echar la siesta me fui a la lonja para jugar a Shackleton Base y Sky Team. Después al cine a ver Primate y a la cama, que el sábado tocaba madrugar.

Tenía que estar a las 20:30 para coger el autobús para Zaragoza, donde ayer jugaba el Bilbao Basket y me animaron los amigos Joni y Ramón para apuntarme. Llegamos allí a mediodía, nos tomamos algo y aprovechamos para ver la Aljafería y el parlamento aragonés. Luego comemos, hacemos una larga sobremesa y nos vamos por fin al pabellón, a ver el partido, que es lo que nos traía a Zaragoza.

Mi última visita baloncestística a esta ciudad fue en 2009 y se saldó con una emocionante victoria de Bilbao Basket. ¿Se repetiría la historia? El partido empezó con ambos equipos sudando cada canasta, pero poco a poco Bilbao Basket iba amasando una pequeña ventaja, que llegó a ser de 8 puntos (11-19), aunque en el segundo cuarto los locales empezaron a apretar y llegaron al descanso uno arriba, por gracia de una estrepitosa pifia de Hillard, quien a pesar de eso hizo todo lo demás bien y se cascó un señor partidazo.

La segunda mitad siguió con todo muy igualado y pequeñas ventajas para Bilbao, pero cada vez que parecía que iba a romper el partido perdonaba (es un decir, que el rival también juega) y Zaragoza se volvía a pegar en el marcador.

La igualdad parecía total, e incluso cuando con un 3+1 de Jaworski se ponía la cosa bonita y un matazo de Hlinason nos ponía +6 a falta de 2 minutos la embellecía aún más, Zaragoza se seguía resistiendo y metiendo canastones.

Últimos segundos y toca tirar dos tiros libres con +1 en el marcador. Mete Normantas el primero. Falla el segundo, contraataque de Zaragoza, que a falta de seis segundos va dos abajo. Flashes de Vietnam con el triple de Sastre en 2016, que no se cumplen cuando su jugador, Yusta, hace algo que no es ni un tiro ni un pase, sino todo lo contrario, y ganamos 82-84. Sufriendo el partido, disfrutando la victoria.

Jota ke, irabazi arte!

El viaje de vuelta se hace terriblemente pesado, y como dormito algo en el autobús, aunque son las 3 de la mañana cuando llego a casa, me cuesta coger el sueño. Aprovecho para leer un poco y ya sí, caigo.

Es domingo. Me levanto bastante pronto, por lo que voy a la lonja por la mañana, para jugar a Piratas de Maracaibo y Las ruinas perdidas de Arnak. Luego por la tarde cine (La fiera) en Maxcenter. Vuelvo con el tradicional paseo, me acerco a la lonja a ordenar unos juegos y me retiro.

Mañana lunes, otra vez a trabajar.

sábado, 7 de febrero de 2026

Primate

Un asesino muy mono.

Un novelista sordomudo vive en su mansión en Hawaii, donde tiene como mascota a Ben, un simpático chimpancé. Pero justo el fin de semana que las hijas del novelista se quedan un fin de semana con la casa sola y montan una fiesta con amigos, Ben es atacado por una mangosta que le pega la rabia, así que hace lo que suelen hacer los animales rabiosos, que es convertirse en un psicópata sádico y ultrainteligente que urde planes elaborados para acechar a sus víctimas pacientemente y asesina Casi como ver un documental de David Attenborough.

Al margen de lo ridículo de la premisa, hay que concederle que es un slasher bastante funcional, que maneja bien los tiempos y el suspense y es totalmente disfrutable y palomitera. Huelga decir que viene acompañada de la inevitable ristra de clichés del género, capitaneados por un elenco de caras bonitas y cuerpos de ensueño interpretando a personajes disfuncionales e incapaces de tomar una decisión sensata, siendo en el fondo víctimas de su propia estupidez. Pero es a lo que hemos venido, así que tampoco se le puede pedir más.

Le damos el visto bueno.

viernes, 6 de febrero de 2026

Marty Supreme

Buen papel de Chalamet.

Una de las favoritas a hacerse con el Oscar de este año, tanto a película y dirección como a mejor actor protagonista, aunque Timothée Chalamet no es santo de mi devoción, me animé a verla, ya que las críticas eran muy buenas. 

Aciertan. Técnicamente está muy bien hecha, logrando un toque visual de clásico de los 80 que le queda muy bien y acompañado de unas actuaciones muy buenas (Chalamet está sin duda soberbio, en una película en la que lo da todo).

¿Y de qué va esto? Ambientada en los años 50, Marty es un vendedor de zapatos con un gran talento para el ping-pong, tanto que llega a competir en el campeonato mundial. Pero una serie de catastróficas desdichas, en su mayoría ocasionadas porque Marty es un verdadero gilipollas, hacen que tenga que conseguir mucho dinero en muy poco tiempo y meterse en fregados que le van metiendo en fregados cada vez más gordos. Tiene algún momento un poco más valle, pero hay otros que son de absoluta genialidad (a destacar la escena de la bañera y la de la gasolinera).

No sería ninguna sorpresa que ganase el Oscar de este año.

jueves, 5 de febrero de 2026

Wonder Man (serie)

Una de las mejores parejas del UCM.

La semana pasada comenté que habían estrenado esta serie, y como lo hicieron poniendo toda la temporada de golpe ya la puedo reseñar. 

Aunque está basada, de forma muy libre, en un personaje bastante icónico de los cómics, esta serie es lo menos Marvel que ha sacado Marvel en mucho tiempo. Esto no lo digo como defecto ni como virtud (aunque para mucha gente lo ha sido) sino que constato un hecho. Personalmente hubiera preferido más relación con el UCM pero tampoco la necesita, y de hecho podría haber funcionado exactamente igual siendo una serie totalmente independiente. 

Esto va de Simon Williams, un actor de segunda fila que en el casting para protagonizar la película de Wonder Man, el héroe de su infancia, conoce a Trevor Slattery, un actor más veterano con el que conectará muy bien y entre ambos surgirá una amistad que es el verdadero motor de la serie y la excusa para ofrecernos momentos muy divertidos.

Pero hay un problema, y es que Trevor, que se hizo viral cuando fingió ser el peligroso terrorista conocido como "El Mandarin" y por eso el Gobierno, concretamente Control de Daños le chantajea para que espíe a Simon. ¿Y por qué? Pues porque Simon tiene superpoderes y eso podría convertirlo en alguien peligroso.

Todo parecido con el Simon Williams de los cómics se termina en que tiene poderes y es actor, pero en realidad esta es una faceta relativamente secundaria del personaje, ya que la serie es un vehículo para que a través de los ojos de sus protagonistas vayamos viendo los entresijos del mundillo actoral de Hollywood, los castings y demás.

Debo reconocer que la serie me pilló un tanto a contrapié y que a veces puede ser un poco más lenta de lo que debería, pero una vez conseguí entrar en su juego empecé a valorarla en su medida, ya que es una apuesta cuando menos original y que ha funcionado muy bien, además de redimir completamente al personaje de Ben Kingsley, que pasa de ser una mala broma a ser uno de los mejores secundarios del UCM.

Espero saber más de estos personajes.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Hamnet

¿Ser o no ser William Shakespeare?

¿Hamnet? ¿No se dice Hamlet? Es lo mismo, vaya. Y eso nos explican. ¿Entonces esto qué es, una nueva versión de Hamlet? Técnicamente un poco de eso hay, pero básicamente es una especie de biopic de Shakespeare (aunque se pase casi toda la película sin decirlo explícitamente, pero es tan obvio que no lo considero spoiler) y es sobre todo una película sobre el duelo por la pérdida.

Nos habla de un campesino sin nombre pero con gran pasión por contar historias, que conoce a Agnes, una mujer de su aldea. Se enamoran y forman una familia feliz, pero con el paso de los años una tragedia sacude al bardo y el dolor le lleva a escribir y representar la que seguramente sea su obra más icónica.

Chloé Zhao consigue dotar a la película de una gran poderío visual y es verdad que consigue que la película tenga momentos muy potentes, pero me da la sensación de que se preocupó tanto por la belleza de la historia que quería contar que se olvidó de la historia que quería contar. Me consta que a mucha gente le ha impactado y que ha sacado lagrimones en muchos cines pero debo confesar que a mí me dejó bastante frío. Buena hechura técnica, pero sinceramente no me ha dicho nada.