martes, 22 de agosto de 2017

Aste Nagusia: Tranquilidad en el turno de Txozna

Se supone que eso era hora punta.

Un clásico que nunca falla de las fiestas de Bilbao es el turno de barra del lunes (sí fallaré, en cambio, al del sábado), que este año ha resultado bastante insípido. Insípido porque ayer hubo poquísimo público, mucho menos que en otros años (en lo que parece una tónica generalizada de la Semana Grande 2017) y como estábamos bastantes para hacer el turno, en ningún momento hubo picos de demasiado trabajo, así que había incluso momentos para aburrirse, a lo que si sumamos que estuve desde las 4 de la tarde hasta algo más tarde de la 1 de la madrugada, pues como que se me hizo más largo que otras veces.

Al acabar, estuvimos en la "trastienda" tomando algo, pero a eso de las 3 y poco ya decidí marcharme, que entre una cosa y otra, estaba cansado. Y no me apetecía emborracharme a esas horas.

lunes, 21 de agosto de 2017

Seguimos con cosas de la Semana Grande

La txozna de la discordia

Abro con el tema del día, que es la vergonzosa intervención de la Ertzaintza para desmontar la txozna de Hontzak, por orden judicial, sí, pero a petición de la iglesia católica, que se sentía ofendida. Y claro, por muy aconfesionales que sean, siguen teniendo demasiado poder en este país. Ahora soy yo el ofendido, pues este atropello a la libertad de expresión es un profundo insulto a mis convicciones cívicas. Pero claro, sigue habiendo derechos de primera y de segunda. 

No criticaré a quien no le guste la decoración de Hontzak, e incluso aceptaré que haya quien la considere ofensiva. Pero le animo a que si no le gusta... no vaya, que es exactamente lo que hago yo con las txoznas (y no son pocas), que considero que tienen una decoración ofensiva.

Dejando de lado el cabreo, y por seguir con el relato feistero, la verdad es que poca novedad desde ayer, pues aunque salí, fue un día de lo más tranquilo, en el que ni siquiera bebí alcohol, y estuve a agua. No es que estuviera malo, es que simplemente, no me apetecía emborracharme. Y así de paso, hacía menos cola, gastaba menos... todo ventajas, oigan. Sobre todo porque no me quería retirar muy tarde, que hoy a las 16:00 tengo turno de barra.

domingo, 20 de agosto de 2017

Primer día de Semana Grande

Las mañanas, ese gran desconocido.

Como decíamos ayer, empezaron las fiestas de Bilbao, y procedo a hablar un poco del primer día. 

La cosa empezó con juegos de mesa. Concretamente el juego de mesa oficial del Ministerio del Tiempo, el cuál, salvo las posibilidades de situaciones conceptualmente graciosas (como Velázquez entrando al despacho de Salvador para robar, a punta de pistola... un cuadro de Velázquez) no da mucho de sí.

Acabada la partida, y tras un largo rato de charleta, nos fuimos a las txoznas a beber y bailar. Afortunadamente paré a tiempo, y ese cubata que no me llegué a tomar es algo que agradecía hoy soberanamente al haberme despertado sin nada parecido a resaca.

Eso me ha venido especialmente bien, pues hoy me tocaba plan matutino, relacionado con el torneo de Blood Bowl de Abaco, que es lo que sale en la foto, pues yo no participaba en el mismo, pero tenía que ir en nombre de la asociación a que me entrevistaran en Bilbao Irratia con motivo de dicho torneo.

Aprovechando que había salido ya, he comido con los amigos en el Arenal, y me he venido a casa a pasar la sobremesa... que se me ha alargado hasta ahora, haciendo nada.

sábado, 19 de agosto de 2017

Txupinazo 2017

Sacamos el uniforme del baúl.

Pues sí, otro año más aquí está la Semana Grande, el evento festivo por antonomasia de Bilbao, y del que tanto suele tocar hablar en agosto. Aunque este año, la verdad, solo estaré media semana, pues el jueves huiré vilmente a hacer turismo fuera de Bizkaia. Sin embargo, el rato que esté habrá que darlo todo, pues es cierto que no me ilusionan tanto como en tiempos más mozos, pero ya que están ahí, lo suyo es disfrutarlas.

Badator Marijaia!

viernes, 18 de agosto de 2017

El hombre de las mil historias

Obra de Jorge Moreno Higuera

Ayer entraba en mi muro de Facebook y me encontraba con esta genialidad, en la que en seguida podía reconocer algunos de mis papeles en obras teatrales o alguna partida de rol en vivo, y algunas con pasmoso parecido.

Al principio pensé que era simplemente un dibujo que por casualidad podía recordar a mí, pero con algunos era demasiada casualidad, y el autor confirmó que era obra suya, pues le suele gustar retratar a sus contactos en Facebook. Y el resultado, como puede verse, es espectacular, de manera que me ha encantado y estoy con la ilusión de un niño con una consola nueva (porque, en serio, ¿a qué niño que se precie le gusta que le regalen zapatos?).

Desde aquí, nuevamente, gracias Jorge.

jueves, 17 de agosto de 2017

La pulsera no perdida

Vuelve a su sitio.

Por mi cumpleaños, allá por abril, mi señor padre tuvo a bien regalarme una de estas pulseras que miden los pasos, y aunque al principio no me terminaba de convencer, la verdad es que me he acabado acostumbrando, y tiene su lado práctico. Lo bueno que tienen estos cacharros es que consiguen el efecto pique, y cuando ves que no llegas al objetivo autoimpuesto (en mi caso 10.000 pasos diarios), o que estás cerca de batir una marca, pues al final acabas andando más solo por "trampear" la estadística. Así, no será el primer día que en vez de volver  directo a casa he ido dando un rodeo absurdo solo para engordar el número de pasos.

Pues el susto me lo dio el martes, recién llegado a casa de las Umbras cuando miro mi muñeca izquierda y contemplo en su desnudez que la pulsera no estaba. Reviso el equipaje, miro los bolsillos, y nada. Llamo al amigo con el que había venido en coche, pero nada. 

Sabía que se había extraviado en Bilbao, pues recordaba haberla mirado en el coche. Pero si se me había caído en la calle, las probabilidades de encontrarla eran bajas. Sin embargo, con la esperanza de que así fuera, salí a la calle a reproducir el recorrido que me había traído del coche a casa. Y nada. Tocaba asumir que la pulsera se había perdido.

Pero a veces el destino nos ofrece segundas oportunidades, y cuando volví a casa más tarde, vi que encima de los buzones alguien había dejado mi pulsera. Seguramente se me caería en el portal, algún vecino la vería y gracias a ello la pude recuperar.

Lo que nunca podré recuperar es el recuento de pasos perdidos en pos de la pulsera, que se perderán en la noche de la estadística que nadie recogió.

martes, 15 de agosto de 2017

Vuelta de las Umbras 2017

Los juegos de rol estimulan la mente.

Otra vez, por segundo fin de semana consecutivo (aunque hoy sea martes), toca hablar de jornadas de rol, y esta vez han sido las Umbras que la asociación pamplonica Alter Paradox organiza en Huarte (Navarra).

La odisea empieza el sábado por la mañana, cosa poco frecuente, y fletamos el coche para ir hasta allí. Llegamos, nos instalamos en el hotel, nos acreditamos y tocan las rondas de saludos y demás. Hecho el trámite, me pongo a dirigir otro pase de 7 años y un día, y por la noche juego el vivo Película Tabaco, de gran parecido en su planteamiento con una de mis partidas, cuyo título no diré, por aquello de los spoilers. Al acabar la partida un poco de beber en el parque, y a eso de las 3-4, a dormir. 

El domingo por la mañana un poco de hacer nada y de socializar hasta la hora de comer, en el centro comercial junto al hotel, lo que me viene muy bien para echar una siesta de sobremesa. Despierto, me doy un baño y vuelvo al polideportivo a jugar otra partida de rol en vivo, Pan Am, basada en el atentado de Lockerbie. Por la noche, y tras la cena, una fiesta que se queda un poco deslucida con respecto a años anteriores. 

El lunes un poco parecido al día anterior, pero sin siesta, pues tengo que dirigir un pase de rol de mesa: La Centuria A. Cuando termina, a cenar (y me siento estafado con los platos combinados de la cafetería del polideportivo) y luego un poco de juegos de mesa, probando Isla Tortuga y Not Alone (este muy interesante). Luego al aire libre a arreglar el mundo y estar de charleta hasta las 4, que mi cuerto decide que es buena hora de retirarse.

Hoy martes, último día: clausura, despedidas y viaje de vuelta (que se queda en 2 horas, no como la vuelta de Mollina, que es un dolor). Unas jornadas relajadas, que me sirven como quien dice para descansar del fin de semana anterior. Ahora vuelta a la realidad, pero al menos estoy de vacaciones.

sábado, 12 de agosto de 2017

A las Umbras 2017

Como las Ómicron, pero sin tener que currar.

Todavía con la resaca de las Tierra de Nadie resonando (la metafórica, que la literal del Pepe John´s ya se fue) marcho a Huarte (Navarra) para disfrutar de otra edición de las Umbras de Alter Paradox, con 4 días (de hoy al martes) de juegos, rol y lo que suelo echar en falta en las TdN: la presencia de mi grupo de amigos de Bilbao, pues lo de ir en jauría a unas jornadas también tiene su encanto.

Allí iré con un cierto relax, sobre todo si lo comparamos con el trajín de TdN y Rolea, y desde luego con las Ómicron. Sin embargo, no me "libro" de dirigir, y ahí llevo dos partidas: "La Centuria A" y "7 años y un día".

Y lo bueno, que para estas jornadas no me tengo que cruzar España de lado a lado.

viernes, 11 de agosto de 2017

Spiderman Homecoming

¿Será este el Spiderman definitivo?

Nuevo reinicio de la saga del trepamuros más conocido del cómic. Aunque parece que esta vez, con el sello de Marvel debajo del brazo, vuelve para quedarse. 

Siguiendo en la línea que se mostraba en Civil War, de la cuál esta no deja de ser una secuela, aquí optan por un Spiderman adolescente y sus tramas de instituto, que tiene que compatibilizar con lo de querer salvar New York de los malhechores, mientras ve cómo los superhéroes mayores se enfrentan a cosas más gordas.

En esa línea de superhéroe adolescente, la película es divertida, pero sí que a ratos se le echa en falta un poco de épica, aunque cuando esta llega, como en esa pelea final, resulta fotográficamente muy confusa.

Como no menos confuso resulta que la entrañable abuelita del universo Marvel, que es la Tia May, sea interpretada por la eternamente juvenil y exageradamente atractiva Marisa Tomei (a la que tampoco ayuda en la versión doblada la voz de chavilla que le ponen, pero no vamos a culpar de eso a la película). En esa línea, también descuadra que el arquetipo de quarterback presuntuoso y abusón que es Flash Thompson, sea aquí un empollón de segunda recién venido de alguna producción de Bollywood.

En el lado positivo, el Buitre de Michael Keaton es un villano muy interesante, repleto de claroscuros y con mucha más carisma que la mayoría de villanos a los que se ha enfrentado Spiderman en el cine, con la salvedad quizás del Dr. Octopus de Alfred Molina. También se agradecen las intervenciones de Tony Stark y los cameos del Capitán América.

No sabría decir si es la película que más me ha gustado de Spiderman hasta el momento, pues hasta ahora estaba entre las segundas de las anteriores (la de Octopus y la de Elektro, para entendernos), pero desde luego que es la mejor primera película de Spiderman. Y se agradece que no vuelvan a contar lo mismo otra vez desde el principio. La pena es que la que parecía que iba ser una saga de películas con Andrew Garfield, que patinó en la primera y remontó en la segunda... nació muerta.

A ver si este Spiderman es ya el bueno.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Abracadabra

Como la hipnosis, puede producir somnolencia.

El argumento podría ser un capítulo de los Simpson; Paco es un garrulo integral, malhablado violento e inculto, que después de un espectáculo de hipnosis se convierte en un hombre amable, sensible y educado. Pero no es oro todo lo que reluce y se va viendo que el nuevo Paco es una pesadilla aún más terrible que el original, de manera que su mujer y su primo, que es el hipnotista, deben investigar qué ha pasado y poner remedio al problema.

Así contado puede no sonar tan mal, pero Abracadabra es una película para mi gusto demasiado surrealista (¿qué pinta ese mono ahí?) e histriónica (el agente inmobiliario era insufrible), con escenas que pecan de ser de bastante mal gusto y un resultado final que no me convence nada, pese a la buena labor de Maribel Verdú y Antonio de la Torre. 

Una película que va claramente de más a menos. Y, en serio, ¿qué pinta ahí el mono?