martes, 31 de octubre de 2017

Legodía

Everything is awesome...

Otro día en la excursión bávara, esta vez le toca el turno a la excusa que usamos para hacer este viaje. En mi cumpleaños, allá por abril, mi señora novia tuvo a bien regalarme una entrada para ver el parque temático de Lego, y nos decidimos por el de Alemania, en Günzburg.

Primero había que ir hasta ahí, lo que implicaba madrugar. Compramos la noche antes los billetes de autobús por Internet, y nos plantamos con el tiempo justo en la estación, para coger el Munich-Amsterdam, que hacía parada en el parque, y era la mejor opción.

Ya estábamos ahí, tocaba disfrutar del parque. Como es de esperar, mucho niño por ahí suelto (no nos engañemos, es fundamentalmente un parque para niños) y bastante frío, pero eso no significa que no se pueda disfrutar siendo adulto. Probé alguna de las atracciones "movidas", aunque como a mi acompañante no le motivan mucho, tampoco me quise pasar el día pegando botes. 

De entre las cosas que vimos, lo que más me gustó, y lo que esperaba ver, era la parte de las reproducciones en Lego de ciudades alemanas, edificios emblemáticos y la sección de Star Wars, que era genial. 

También tenían su encanto los trenes que recorrían todo el parque, y algunas otras cosas que vimos, como una atracción ambientada en la película de los ninjas, una especie de recorrido interactivo en 4D, en el que había que lanzar shurikens virtuales a enemigos virtuales, con un recorrido que te subía la temperatura cuando había fuego, la bajaba cuando había hielo y cosas así.

No me voy a extender más, por vagancia, con batallitas del parque (otro día, si eso), y me voy a la hora de salir. Recibo en el móvil el fatídico mensaje de Flixbus: "retraso de 40 minutos en el autobús" (puntualidad alemana, decían). Ahí nos tiramos tres cuartos de hora a la intemperie alemana y a oscuras, esperando al autobús, con la duda de si realmente aparecía (no olvidemos que estábamos a 115 kilómetros de Munich), o la duda de su estábamos en el sitio correcto, pero preguntando a otro de la marquesina, con mi alemanglish, nos confirmó que era ahí, y finalmente llegó el ansiado autobús.

Una vez en Munich tocaba cenar, así que probamos un sitio que nos habían recomendado, la Agustiner Keller; una cervecera con mucha solera, donde me meto entre pecho y espalda un plato típico (algo impronunciable que creo que empezaba por O), con carne de buey, setas y patatas a la pimienta que está cojonunden, oigan.

Y ya de ahí a casa, que había sido un día de mucho movimiento.

lunes, 30 de octubre de 2017

Día de Municheo

El nuevo ayuntamiento.

La palabra del día es Sandemans. Está agencia de visitas guiadas de la que somos fans, y a cuyos tours nos apuntamos siempre que podemos.

Está vez hacíamos doblete: el tour gratuito por la mañana y el tour del tercer Reich después de comer, en el que nos iban enseñando los lugares más emblemáticos del surgimiento de la Alemania Nazi. Cómo siempre, ambas visitas muy interesantes, aunque la primera empañada por la lluvia y sobre todo el viento.

El resto del día fue de mucho charlar y socializar; primero con una touroperadora alicantina con la que coincidimos en un Starbucks y luego lo que redondeó la velada. Fuimos a cenar a un sitio típico bávaro y allí existe la costumbre de juntar a gente en mesas. Nos pusieron junto a un matrimonio de Dortmund, y al de 10 minutos ya eran nuestros nuevos mejores amigos. Entre una cosa y otra nos dieron casi las 23:00, lo que era una buena hora ya para retirarse.

sábado, 28 de octubre de 2017

Día en Neuschwanstein

Sencillamente espectacular.

Hoy tocaba madrugón, para estar a las 9 en la estación de trenes. El motivo no era otro que el de hacer la visita a tan hermoso castillo, inspiración de Walt Disney y obra del rey Ludwig II de Baviera (un frikazo en el buen sentido de la palabra).

La visita la habíamos concretado por medio de Sandemans, de modo que una fabulosa guía nos iba contando interesantes detalles sobre el castillo y la vida del injustamente conocido como "Rey Loco".

Primero había que coger el tren a Fusen (unas dos horas) y luego un autobús, que llevaba a los pies del monte donde está el castillo. Una vez arriba (había que subir durante 40 minutos) es cuando se entraba. La organización: es un sitio tan masificado que el tiempo para estar dentro es muy restringido (media hora) y está tan encarrilado que literalmente no se pueden hacer fotos en el interior (tanto que está expresamente prohibido). Sin embargo, vale mucho la pena, ya que por dentro es tan fascinante como por fuera.

A la salida hemos picoteando algo de comida, acompañada por una taza de vino caliente y especiado (confieso que no estaba malo) y nos hemos ido al puente desde el que las vistas del castillo son más vistosas. Y la verdad, he de decir que pocos edificios me han impresionado tanto, estando además este situado en un paraje que aún sin castillo sería precioso.

Lo malo tener que meterse luego otras dos horas de tren para volver. Pero francamente, ha merecido mucho la pena.

viernes, 27 de octubre de 2017

Ale, a Munich

Nos vemos en un rato, herr Franz-Joseph Strauss.

Como ya anuncié, me voy de vacaciones a Munich, ciudad que visité en 1992, de modo que no recuerdo absolutamente nada. Mañana visitaremos Neuschwanstein (¡soy capaz de escribirlo sin buscar en Google), el domingo merodearemos por Munich y el lunes iremos al parque temático de Lego, cuyas entradas son mi regalo de cumpleaños cortesía de mi señora novia. Y ya el martes, tocará volver. Intentaré hacerle un poco de casito a esto, pero no prometo nada.

jueves, 26 de octubre de 2017

Volvió el móvil

Con los vendajes, recién salido del hospital.

Hace algo más de tres semanas el móvil me dio un sisto gordo. Era jueves a la noche y yo el viernes partía hacia Toledo, para el Cónclave de Tinieblas. Llego a casa y el móvil está a un 22% de batería, todo normal. Pero lo enchufo y el pilotito de carga está intermitente... no cargaba. Ya llevaba unas semanas funcionando mal y se había terminado de morir. Sudores fríos al verme en la tesitura, no ya de estar todo el fin de semana en Vitoria, sino de que a la mañana siguiente había quedado, en Vitoria, con gente a la que no conocía, para ir a Toledo en coche.

El móvil viejo no era una opción, pues tengo microsim y este era de minisim. Pruebo a enchufar con otros cargadores y nada, mientras la batería seguía su inexorable bajada. Por fin, con un cable viejo, y poniendo el móvil en posición acrobática, consigo que cargue. Salvado.

Evidentemente, a la vuelta lo llevo a la tienda de Euskaltel, que lo compré en marzo y estaba en garantía. Y por fin, tras 3 semanas con el móvil viejo (ahí me facilitaron un adaptador para el tema de la SIM), tengo el mío bueno. 

Eso sí, a todos los efectos negativos es como tener un móvil nuevo, pues me lo han formateado y requeteformateado, por lo que me he tirado toda la tarde reconfigurando, y las conversaciones de Whatsapp de marzo a octubre quedan perdidas para siempre en el limbo de Internet. Pero ya tengo mi teléfono, que irme a Munich con el viejo me daba cosica.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Geostorm

Pues parece que va a caer sirimiri.

Esto es cine de catástrofes, ¿vale? Aquí uno tiene que tener claro qué es lo que ha venido a ver, y que se va a topar con una legión de clichés, atentados contra la ciencia y edificios explotando, en la estela de ya clásicos como Independence Day, Deep Impact o Armageddon. Pero lo cierto es que entre tanto desastre cuasinatural, Geostorm resulta ser una película bastante solvente, que cumple a la perfección con su papel de blockbuster de cine de desastres, y al tener muy claro a qué juega, mide muy bien el equilibrio entre sus factores, encontrando una buena proporción de fantasmadas, frases molonas, estereotipos del género y siniestros no consorciables contra el mobiliario urbano.

La cosa va de que la comunidad científica internacional inventa y desarrolla Dutchboy, un sistema de satélites de control meteorológico y evitar que el cambio climático termine por descuajaringar el planeta, logrando una plácida paz atmosférica sin que haya heladas, sequías, huracanes... Oigo un portazo al fondo de la sala, debe de ser el meteorólogo, que se ha ido al rincón de llorar.

Este sistema es coordinado y desarrollado por Leónidas (Gerard Butler, siempre serás Leónidas, acéptalo), pero le dan la patada para poner a su hermano en su lugar, y eso le sabe a Leónidas a  cuerno quemado, porque en vez de buscar otro trabajo (que siendo una superestrella de la ingeniería, reconocido a nivel internacional, algo encontraría, digo yo. En España, sin ir más lejos, los restaurantes de comida rápida se lo rifarían), se divorcia y se va a vivir a una caravana, a odiar a su hermano y al mundo.

Pero como no podía ser de otra manera, tres años después algo empieza a fallar, pues ya no está Leónidas para supervisarlo, y empieza la fiesta. Leónidas tiene que irse a la estación espacial internacional, a poner las cosas en su sitio, y se descubrirá una turbia conspiración que alcanza a las más altas esferas de la Casa Blanca y que tendrán que desentrañar Leónidas desde el espacio y su hermano desde la tierra.

Así contado no es gran cosa, y cierto es, vale, que no es gran cosa. pero como película palomitera cumple a la perfección. El argumento es más previsible que un calendario, y hay cosas que requieren un salto de fe un poco gordo (¿en serio, qué tenía Leónidas en la cabeza cuando inventó ese sistema de seguridad tan desastroso? ¿nadie le dijo nada? Bueno, supongo que alguien le diría cosas, pero acabaría pateado en un foso, al grito de "This is Dutchboy!") y en algunos momentos tanto topicazo da un poquito de risa (en la NASA deben de tener una sala específicamente diseñada para que un montón de gente con cascos celebre los acontecimientos como si fueran goles), es un entretenimiento más que correcto, que conoce sus limitaciones y juega muy bien sus cartas.

lunes, 23 de octubre de 2017

Nach München

Imagen que pongo por ningún motivo en particular.

La foto no tiene nada que ver con cosas que vayan a pasar esta semana. O sí.

domingo, 22 de octubre de 2017

Finde con cena sorpresa y otras cosas

Foto del viernes

Este fin de semana viene cargado de cosas y batallitas. El viernes empezaba con una de cine, aunque antes había ido a conspirar un poco para el plan de la noche: era el cumpleaños de mi señora novia, y para celebrarlo había organizado una cena con sus amigos, que a pesar de sus poderes psíquicos que le permiten leerme la mente, se supone que era sorpresa. Y la verdad es que la cosa fue muy bien, estuvimos muy a gusto, cenamos hasta quedarnos a gusto y luego nos fuimos a tomar unas copichuelas.

El sábado por la mañana, después de apuntarme a las actividades para las Rolea (Silent Hill y ReVividos) un paseo por el mercado pirata de Rekalde, que básicamente es un mercado medieval, con los puestos de siempre, pero decorado a lo pirata. ¡Y con un puesto de pizzas artesanas muy ricas!

Por la tarde reunión post-fiestas de Moskotarrak, y al termina me paso por la lonja, donde pierdo in extremis una partida de la Furia de Drácula, víctima de mi propia estupidez. Dado que al acabar la partida aún no es muy tarde, me voy con unos amiguetes de fiesta. Primero Pozas y luego al DeLorean, donde estoy bailoteando hasta las 5 (eso de salir dos días seguidos creo que no lo hacía desde la universidad).

Hoy domingo, menos que contar: por la mañana relax, y por la tarde rol, siguiendo con la campaña de Warhammer.

Ah, y entre medias preparar cosas para un viaje que voy a hacer este viernes, y que me hace mucha ilusión. Pero ya habrá tiempo para hablar de ello (aunque en esta entrada doy alguna pista).

sábado, 21 de octubre de 2017

Handia

Si fuera más alto, el chiste se hacía solo.

No es frecuente ver cine en euskera, y menos de este nivel. Handia nos cuenta la historia del legendario Miguel Joaquín Eleizegui, un verdadero gigante gipuzcoano de mediados del S. XIX que sobrepasaba holgadamente los 2 metros y medio de estatura.

Contada en varios capítulos, y desde la perspectiva de su hermano Martín, nos cuenta el origen y final de este coloso, recreando muy bien la época en la que se desarrolla y consiguiendo a veces un aire como de cuento. Pero aunque está contada desde el punto de vista de Martín, también está muy pensada para hacernos empatizar con Joaquín, con cómo debía de ser sentirse un monito de feria, un monstruo de circo, y la necesidad de encajar, el deseo no conseguido de ser como los demás. 

La verdad es que sin entrar a hacer una crítica más sesuda, debo decir que me ha gustado mucho y me ha sorprendido, ya que fui por ir, pero me he encontrado con una película de muy buena calidad (y muy lograda a la hora de hacer que parezca que el actor protagonista mida lo que mide su personaje). Eso sí, el euskera en el que está rodada es a veces "serra, serrau", hasta el punto en que tengo que confesar que en algunos momentos de la película se me iban los ojillos a los subtítulos. 

Para añadir, esta película está promocionada, por lo que la entrada solo cuesta 4 euros, menos de lo que cuesta un katxi de kalimotxo. Y puede sorprender. "Oiga, que no parece cine vasco", que dirán algunos...

viernes, 20 de octubre de 2017

Muela nueva

No es de oro, pero con ese precio...

Hoy tocaba visita al dentista, y la semana que viene habrá otra (de revisión), pero este arco argumental ya se va cerrando, pues hoy me han implantado por fin la muela artificial, que viene a tapar el hueco con el que mi boca ha estado conviviendo los últimos 9 años.

Ahora se hace raro tener el "pegote", claro.

jueves, 19 de octubre de 2017

Cartel #Rolea2017

A lo Shadowrun

Así por la tontería, las TdN de invierno van a tener su tercera entrega, y aunque mucho menos concurridas que su hermana mayor, a mí las Rolea me encantan, y no miento si digo que las cojo con la misma ilusión que las propias TdN. Espero, por tanto, que nos duren muchos años. Y aquí tenemos el cartel de este año. ¡Queda poco más de un mes!

miércoles, 18 de octubre de 2017

Empezando Eurocup... palmando

A la derecha de la foto puede verse a uno de los artífices. Junto al jugador de Limoges.

91-98. Poco voy a decir del partido, que me enciendo, pues el nefasto arbitraje ha logrado sacarme de mis casillas, y puede que no tenga razón, pero me ha quitado las ganas de comentar el partido. Además, cuando pierde Bilbao Basket, como que me suele apetecer menos (alguien que solo lo siguiera por este blog, pensaría que juegan poco pero ganan casi seimpre).

Por comentar cosas positivas, emotivo regreso de Fred Weis a Bilbao, que venía en calidad de comentarista y ha sido amplia y merecidamente ovacionado. 

De lo deportivo, pues una de cal que compensa la arena de ganar en Lituania y complica las cosas, que ya eran de por sí complicadas. Lo bueno es que este año no entra en los planes pasar de fase, así que veremos otros 4 partidos europeos en casa, y luego ya se verá. Pero hoy que era importante ganar... cagada.

martes, 17 de octubre de 2017

El bulo de la reforma constitucional

¡Meec! Error.

Quien me conozca sabrá que nunca voy a defender esa institución anacrónica, antidemocrática y parasitaria que es la Corona. Pero por el amor de Dios, no seamos cuñados, y cuando critiquemos, hagámoslo con un poco de criterio.

Últimamente estoy viendo rular mucho por ahí una foto en la que, entre otras cosas, se afirma que "se ha modificado la Constitución para que la hija de Felipe Borbón pueda ser reina". No, oigan, la Constitución se ha cambiado dos veces desde su creación en 1978; una en 2011 para la "estabilidad presupuestaria" y otra en 1992 para que los ciudadanos comunitarios pudieran presentarse a elecciones municipales. Así que a menos que con "hija" se refieran a "ciudadanos comunitarios residentes en España" y "reina" signifique "edil", sospecho que difícil encaje tiene aquí la reforma de 1992, y la de 2011 no digamos.

¿Pero y la ley sálica esa, no la habían quitado para que Leonor sea reina?

No, ni falta que hace. El artículo 57.1 de la Constitución, en su actual redacción, que no ha modificado nadie, dice literalmente: "La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos."

¿Qué quiere decir esto? Pues que a menos que Felipe Borbón tenga (o adopte) un hijo varón, no hay que cambiar nada, Leonor Borbón Ortiz ya es la heredera a la jefatura de Estado en España. Que ni puñetera gracia la que me hace que esto sea hereditario, pero tampoco me hacen gracia los bulos infundados.

Cabe preguntarse qué pasaría en el supuesto de que un nuevo hijo de Felipe amenazara con quitar el trono a su hermana. Hay sectores que en aras a la igualdad (menuda igualdad una que dejaría fuera de toda posibilidad a 47 millones de españoles, oigan) defenderían que se modificara el Art. 57, y esto no es en absoluto tan sencillo.

"Ya modificaron la Constitución sin preguntar, pueden volver a hacerlo otra vez", se oye al señor del fondo, mientras aporrea enérgicamente la barra del bar. Pero no. El artículo 57, como todo lo que rodea a la Corona, está especialmente protegido por la Constitución, siendo objeto de un procedimiento mucho más complejo (hablábamos de ello aquí) que, entre otras cosas, requiere una exageradamente amplia mayoría parlamentaria, unas elecciones y un referéndum (eso que tanto gusta al PP, sí), de manera que cuando menos, nos enteraríamos. Y que yo sepa, tal cosa no ha sucedido.

Por tanto, ni se ha cambiado la Constitución para que la hija del tipo de la foto pueda reinar, ni parece muy probable que tal cosa vaya a suceder. A título de mera curiosidad, por cierto, con la Constitución en la mano, si Sofía Borbón Ortiz cambiara legalmente de sexo, adelantaría a su hermana Leonor en la línea sucesoria. Pero sinceramente, eso tampoco parece un escenario muy verosímil.

lunes, 16 de octubre de 2017

Memorias de un ex-demandante de empleo [XXV]

Hordas de opositores, armados con documentos.

Retomo a esta categoría tan esporádica, en la que de vez en cuándo me voy acordando de mis trabajos previos al actual, para referirme en esta ocasión a mi primer contrato en la Administración Pública, en lo que en su día fuimos a llamar:

El comando OPE

Era marzo de 2007 y los exámenes de las oposiciones de la Diputación (aquellas que no saqué) habían terminado, y ya solo tocaba estar a la espera. Y lo cierto es que fue una espera muy breve, pues en seguida recibí la llamada de Gobierno Vasco. Unos meses antes, en plena vorágine de estudios, me había presentado a un examen para bolsa de trabajo que organizaba el IVAP (Instituto Vasco de Administraciones Públicas), con tan buen tino que saqué la segunda nota más alta de cuantos nos presentamos (y estamos hablando de un examen al que concurrimos miles de aspirantes), y aunque no tener la IT txartela de Word avanzado me quitó muchos puntos, seguía estando muy bien posicionado en la lista (de hecho, fue de esa lista de la que me llamaron para el trabajo de Vitoria en el que estaría 6 meses antes de venirme a Diputación). 

Nos citaron un lunes a primera hora a unos cuántos en Gran Vía 85, sede de la delegación territorial de Gobierno Vasco en Bilbao, y recuerdo que una cosa me fascinó: ¡gente sonriendo un lunes por la mañana! Nos explicaron un poco por encima de qué iba la cosa (recoger y registrar la documentación de la futura oposición de maestros) y nos mandaron al que sería nuestro lugar de trabajo: unas oficinas en la calle Nicolás Alkorta, a solo un par de portales de la oficina en la que llevo ya casi 10 años.

El trabajo era el siguiente: estar en los ordenadores, recibir a los opositores que venían para comprobar y cotejar la documentación que tenían que entregar, compulsar las copias, registrarlo todo en el ordenador y darles el justificante. Nada especialmente complicado, y tampoco muy estresante salvo picos puntuales.

Pero pasaba una cosa, y es que no sé muy bien por qué, el plazo para entrega de documentos se aplazó una semana, de manera que durante 5 días nuestro trabajo consistía en no hacer absolutamente nada. Solo estar delante de un ordenador del que no teníamos las claves, pues hasta que empezara todo no nos las podían generar. Así varias horas al día. El saludo de despedida era "mañana más, porque menos no se puede".

Como éramos todos más o menos del mismo mundillo, pronto hicimos cuadrilla, e ir a trabajar era un poco como ir al txoko (suena a chiste, pero durante esos 5 días tampoco podíamos hacer otra cosa), y teníamos una especie de cocina con microondas, para la que cogimos galletas, leche, café... y pasábamos las horas muertas.

Es verdad que cuando empezó el aluvión de gente la cosa cambió mucho, y que sobre todo los primeros días aquello era un no parar. Pero como suele pasar con este tipo de campañas, la gente es más de entregar las cosas al principio que al final, y los últimos días casi volvían a parecerse a esa relajadísima primera semana. Al menos ahí ya sí que teníamos Internet.

Nada es para siempre, y aquel contrato se nos terminó. Pero quedan para el recuerdo aquellas semanas tan bucólicas, de las cuales incluso conservo algún amigo.

domingo, 15 de octubre de 2017

Primera y sufrida victoria en casa, y otras cosas del fin de semna

Volvía a casa y casi la lía.

La entrada iba a ser solo sobre el partido de baloncesto, pero un fin de semana tan largo da para muchas cosas, tanto que tiene dos entradas; la del puente y la del fin de semana. Así que procedo a hacer la crónica. Vale, no es que haya tanto que contar, y tampoco hay nada fuera de lo normal, pero como este es mi diario virtual, la ventaja es que puedo escribir lo que me dé la gana.

El sábado tocó madrugar, pues había que recoger devolver el coche antes de las 10, y el miedo a quedarme dormido me hizo despertarme cada poco, así que lo que viene siendo no pegar ojo. Devuelto el coche me fui a casa a descansar un poco, leyendo (Forrest Gump) y jugando al ordenador (Civilization). Aprovecho para salir a hacer unas compras no relacionadas con ningún cumpleaños de esta semana que viene, y de sobremesa me veo la divertida "Fe de Etarras" vía Netflix.

Por la tarde voy a la lonja, y a lo revival me pongo a jugar al Puerto Rico, juego que llevaba más de 10 años sin tocar. Pero veo que no había perdido del todo el toque y me hago con la victoria. Luego jugamos al "Código Secreto", con épica victoria de mi equipo y Not Alone, donde gano como humano y como alien. 

El domingo por la mañana sigue la senda de la victoria, con el partido ante el Zaragoza, que tenía el componente emocional del regreso a Bilbao de Janis Blums. El partido empieza mal pero en el segundo cuarto le damos la vuelta, hasta pasar de ir 10 abajo a ponernos 8 arriba. Sin embargo, en el tercer cuarto un mal fario me hace vaticinar lo que acabaría pasando, que el equipo visitante se nos subiría a las barbas, y con los triples de nuestro hoy no tan querido Janis Blums (querido antes y después del partido, pero no durante) se han puesto 10 arriba a falta de 5 minutos. Pero cuando mejor lo tenía Zaragoza, cuando solo tenía que jugar sin perder la cabeza para no llevarse el partido, han dado una clase magistral de cómo no gestionar una ventaja y hemos pasado del 62-72 al 77-62 final. No quitaré el mérito a los de Bilbao Basket, pero parece evidente que algo no han hecho hoy bien los maños.

Para finalizar, por la tarde partida de rol, continuando con la campaña de Warhammer "The enemy within", en la que vamos por el segundo libro.

viernes, 13 de octubre de 2017

Improvisado puente navarro

En la jungla, la verde jungla.

El jueves a las 9:00 todavía no sabíamos qué íbamos a hacer, y a las 10:00 nos plantamos en un concesionario de coches de alquiler. ¿Oigan, tienen algo? Tenían, un Opel Insignia.

Teníamos el coche, necesitábamos un destino. ¿Navarra? Pues Navarra. Tiramos hacia Pamplona, y me acuerdo del hotel Iriguibel, donde suelo pernoctar cuando voy a las Umbras, así que nos presentamos en la recepción y preguntamos si tienen habitaciones libres. El azar nos sonríe, y tienen una. Ale, ubicados.

Damos un paseo por el pueblo, comemos y volvemos al coche, rumbo al Sur: a Olite, conocido por dos cosas. Una, por ser el nombre de la calle donde se ubicaba la extinta Chezgarcía y la otra, su espectacular castillo, que nos tiene toda la tarde entretenidos, subiendo y bajando escaleras. 

Terminada la tarde, nos vamos a Pamplona capital, a tomar una ronda en la Plaza del Castillo y unos pintxos en Estafeta. Todo muy de guiris. 

Hoy por la mañana, después de desayunar, nos hemos metido en la Navarra más profunda, siendo nuestro destino la preciosa selva de Irati, que hoy estaba a rebosar, pero hemos tenido la suerte de llegar a tiempo y poder entrar. Eso sí, hemos sido tan panchitos de ir sin bocadillo ni nada, aunque hemos podido hacernos con unos en el albergue de ahí (a precio nada barato, eso sí). Luego, mucho andar entre árboles y hierba, y cuando estábamos bajando, cortesía de una familia de catalanes con los que nos habíamos encontrado antes por el camino, vamos a ver el embalse, aunque debido a la escasa lluvia, un poco cuchurrío.

Al bajar, parada mediante para ver los caballos, salimos de ahí y hacemos un pequeño desvío hacia Roncesvalles, que es bonito pero breve de ver. Ya de ahí, nuevamente al coche y vuelta a Bilbao, no sin la preceptiva locura de tratar de aparcar en el centro un viernes por la noche.

Y eso ha sido esta ecapada sin planear, con una maravillosa compañía.

jueves, 12 de octubre de 2017

Blade Runner 2049

Ver crecer la hierba: la película.

Voy a empezar reconociendo que no soy especialmente admirador de la Blade Runner original de 1982. O sea, está bien, pero no es una película que pondría en una de mis listas de favoritas. De ahí que esta secuela no me llamara especialmente la atención, y si la fui a ver es simplemente porque me propusieron unos amigos ir a verla en grupo. 

A veces el instinto que nos dice si una película nos va a gustar o no acierta, y por desgracia aquí ese chip que me decía "esta igual me la salto" tenía razón, pues si una sensación me deja Blade Runner 2049 es la de sopor.

Visualmente está muy lograda, y tiene una fotografía fascinante, que respeta a la vez que moderniza el material original, y la historia que nos cuenta está bastante bien. Además, también nos deja detalles interesantes sobre el mundo en el que se desarrolla. ¿El problema? El ritmo, lento, plomizo y soporífero, que hace que en una película que dura casi tres horas, te pases los últimos 60 minutos ya deseando que se acabe, a pesar de que por el camino haya alguna escena interesante. Pero abusa de planos largos y monótonos, que incentivan a la desconexión mental. 

Si hubieran renunciado a hacer una película tan larga y hubieran reducido el metraje, quitando planos y tal vez escenas que poco aportan, habría quedado una película bastante apañada, que cuenta con elementos francamente interesantes, pero el resultado es una terapia de sueño que aburre a las ovejas, al pastor, al lobo y al inspector municipal de agricultura y ganadería.

Por otra parte, alguien debería decirle al entrenador de musculación de Ryan Gosling que el cuerpo humano también tiene músculos por encima del cuello. Es difícil ser más inexpresivo.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Ganando el concurso

El premio no es un coche.

Ya conté aquí que me había apuntado al concurso de traslados, y la plaza que me habían adjudicado provisionalmente, que viene a ser en esencia la misma que ocupo. Pues hoy nos han comunicado ya que la lista es definitiva, y que la plaza que pedí es mía. El 2 de noviembre (que me pillará de vacaciones), es cuando tendremos que tomar posesión de las nuevas plazas. El cambio de Schrödinger, que es un cambio de trabajo y no.

lunes, 9 de octubre de 2017

World of Darkness: el documental

La vampírica carátula.

Vampiro: La Mascarada es ese juego que amé, luego odié y con el que recientemente me reconcilié (prueba de ello es el evento al que acudí la semana pasada), y recientemente ha salido este documental que nos cuenta el nacimiento y vivencias de este juego que es ya uno de los clásicos, así como de todo el mundo ficticio que se creó a su alrededor. Me parece un documental muy interesante para los aficionados al rol, pues no habla tan solo del producto de White Wolf (la editorial que creó Vampiro) sino un poco del rol en general, y en especial del rol en vivo, coincidiendo en muchos de los temas que toca, y viéndome reflejado en algunas de las ideas que plantea. 

El documental fue presentado en el festival de cine de Sitges, y es posible verlo online (pagando, eso sí), en la plataforma Filmin, concretamente en este enlace.

Todo un paseo a los orígenes de este juego que es, por derecho propio, historia viva del rol, en el que habla de su auge, su caída, su realzamiento y sus incursiones en el mundo del videojuego.

sábado, 7 de octubre de 2017

Improvisado club del libro nocturno

Examen de literatura.

Ayer, con la excusa del Bilbao Shopping Night (eso de tiendas abriendo por la noche), nos acercamos a la librería de libros de segunda mano "Re-read", que se había sumado a la iniciativa, ofreciendo un plan de lo más interesante: tertulia sobre libros y magdalenas. Es decir, lo que normalmente hacemos en el club del libro.

Es cierto que al principio estaba un poco desangelado el sitio, pero eso no impedía disfrutar en petit comité de la mesa redonda, intercambiando opiniones y consejos sobre lectura. Luego se unió un cliente habitual de la tienda, bastante animado, que contribuyó a hacer la velada aún más entretenido.

Y la verdad, terminó siendo un plan de lo más agradable, pues los que llevan la tienda son más majos que las pesetas, además de ser unos apasionados de la lectura, lo que demostraban en la conversación. Tuvimos también la ocasión de llevar a cabo la fantasía de cualquier lector que se precie: tener la librería para nosotros solos, y obviamente algún libro ya cayó. En mi caso la cosecha fue modesta (Drácula y Sérpico), pero cierta señorita que me acompañaba salió con la bolsa bien surtida de libros. Y es que a esos precios (2 euros el libro nos salió), como para no. En muy buen estado, por cierto.

Un sitio muy recomendable. Mucha variedad, atendida por profesionales y con ese entrañable toque de librería de barrio, de las de toda la vida. Sí, sé que más que una entrada parece que estoy haciendo un anuncio, pero es fácil hablar bien de un sitio cuando se está tan a gusto.

viernes, 6 de octubre de 2017

Debutando en liga con (previsible) derrota

Me encanta cuando ponen imágenes relacionadas con la noticia.

Empezábamos ayer la liga en casa y nos tocó bailar con la más fea: un Real Madrid que podría jugar con 4 y ganarnos. Sin embargo, fue el de ayer un día que nos permitió soñar durante media hora, pues aunque todas las quinielas vaticinaban victoria holgada de los visitantes, el Bilbao Basket obtuvo muy rápido una ventaja en el marcador (7-0 de salida) que aguantó hasta el último cuarto, y eso que el Real Madrid llegó a adelantarse un par de veces entre medias.

Pero la verdad es que ir delante y meterlo todo seguía siendo insuficiente siendo el rival el que era, y en cuanto se dio cuenta de que no podía ganar sin bajar del autobús y empezó a jugar, pues adiós.

Lo cierto es que fue un partido entretenido, aunque si he de ser sincero en ningún momento creí que fuera posible ganarlo, y que nos da una muestra de lo que podemos hacer los días en los que nos salgan bien las cosas. Cuando nos salgan mal eso sí... pues habrá días de los de "¿pa esto hemos venío?". Pero bueno, mis expectativas en lo deportivo este año son bajas, y no puedo evitar la sensación de tener una de las plantillas más flojas que hemos tenido desde que estamos en ACB. Los partidos lo dirán.

Lo que sí me temo, viendo lo que he podido ver en los partidos que he visto, es una temporada de despedida de Mumbrú al estilo de la de Raül López, arrastrándose el pobre y con destellos puntuales.

jueves, 5 de octubre de 2017

La Cordillera

El hombre, ¿sencillo?

-Ricardo Darín, soy tu agente. 
-Decime. 
-Tengo dos propuestas bárbaras de película. Una va sobre el presidente de un país que tiene que ir a una cumbre internacional, así con mucho politiqueo. La otra es un thriller con un hombre de oscuro pasado, que tiene una hija con recuerdos que no son suyos y se los sacan con hipnosis, en plan misterio. 
-Mmm, me parecen dos ideas grosas, pero solo tengo tiempo para hacer una película. Mirá, vos vete seleccionando páginas al azar de los dos guiones, las barajás y tiramos para delante con lo que sea. 
-Ah, que también tenemos una sobre gente que ve caballos donde no los hay. 
-¡Dale, me encanta la idea! 
-Pero si la metemos nos va a sobrar metraje por todas partes. 
-Mirá, no te preocupés, nosotros vamos grabando, y cuando se acabe la cinta, plantamos los títulos de crédito. 
-¡Ricardo Darín, sos un genio! 
-¡Y la llamaremos "La Cordillera"!

¿Es buena esta película? ¿Es mala? ¿Me ha gustado? Estas son algunas de las incógnitas que deja la nueva película de Ricardo Darín, en la que se entremezclan una trama política donde el presidente de Argentina tiene que lidiar con los dirigentes de otros países iberoamericanos y la trama familiar, en la que los traumas de su hija amenazan con sacar a relucir graves temas del pasado que es imposible que ella recuerde.

Así, la película parece que va a ir de una cosa, con el interludio de una escena de tetas porque sí y sin venir a cuento, luego parece que pega un giro y va de otra, vuelve al carril central, se desvía de nuevo... y se acaba sin haber terminado de contar ninguna de las dos historias que pretende contar. Todo muy desconcertante.

La película da la sensación de tener buena hechura, con una espectacular fotografía de esos Andes nevados, y buenas actuaciones, con el añadido de poder ver a Christian Slater chapurreando en español. El ritmo tampoco se me hacía malo, y tiene detalles muy curiosos, pero a la hora de contar la Historia, o se pasa de sutil y metafórico, o me he debido de perder algo, porque salí del cine igual que entré. Así que no puedo evaluarla, pues sería como evaluar un examen del que no he entendido la letra.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Cónclave de Tinieblas: Fragmentos de Marfil

El escandaloso clan Brujah.

El domingo hablaba del evento en general, hoy me centraré en el plato fuerte del mismo, que era la partida de rol en vivo (para los no familiarizados con este hobby, aviso, puede haber cosas que suenen un poco a chino). Evidentemente este análisis está centrado desde mi experiencia, que es la que puedo valorar, y podría haber otras diferentes, depende de a quién preguntes, pues lo bonito de una partida de rol en vivo es que cada uno es el protagonista de su propia historia y ve la película desde un ángulo distinto.

El viernes, después de caracterizarnos, nos empezamos a juntar en el patio del albergue, y la verdad es que era un regalo visual ver los disfraces que se había preparado la gente. Era como estar en una superproducción, rodeado por todo tipo de criaturas pintorescas. Un poco más tarde de lo previsto, empezamos primero con unas instrucciones para el desarrollo del vivo, y cuestiones de seguridad y sentido común, que a veces hacen falta. Una cosa que agradezco mucho es que el vivo no tuviera sistema de juego, entendiendo por tal un sistema de reglas mecanizadas para resolver conflictos. Sí había alguna ligera pauta, que ahora explicaré, pero no se metía en cosas tan farragosas como pueda ser usar el reglamento del Teatro de la Mente.

Al filo de la medianoche (demasiado tarde para mi gusto, pero es lo que tiene jugar a un juego de ambientación nocturna), empezamos a jugar, pero antes de empezar la partida en sí, algo que me gustó mucho: unas escenas más o menos pautadas, donde se mostraban interacciones con otros personajes, para que la gente que en teoría se conocía se pusiera cara y se entrara en la partida con un contexto previo. Escenitas muy cortas y con un formato muy de speed dating, que venían muy bien.

Luego empezó la ya la partida en sí, pero antes voy a dedicar unas líneas a dos cosas que suelo odiar en los vivos: reglas y objetivos.

El sistema, prácticamente inexistente, hacía una distinción un poco abstracta de los vampiros en función de su antigüedad/generación/posición/poder, que se resumía en dividirlos en tres categorías; neonato, ancilla y antiguo. Y el sistema era simple: antiguo siempre gana a ancilla, ancilla siempre gana a neonato. Salvo que 4 neonatos se pongan de acuerdo contra un ancilla (6 si es para matarlo) o 4 ancillas contra un antiguo. Los neonatos tenían algo parecido a niveles de poder por si se pegaban entre ellos, pero no llegué a verlo. Puede haber quien piense que es un sistema injusto o descompensado, pero aclarar que esto no es ni pretende ser un vivo PvP. 

En cuanto a las disciplinas, también eran muy abstractas, y salvo la ofuscación, que se usaba con los clásicos dedos en el hombro, la mayoría de ellas, cuando hacían falta, se usaban con la fórmula "realmente", de manera que si alguien te decía "realmente quiero que hagas esto", por ejemplo, era una forma abstracta de decir "estoy usando dominación". Se usaron muy poco, y casi siempre sin interferir en las interacciones. Incluso cosas como el frenesí vampírico, no necesitaban regularse (siendo Brujah pasé por ello un par de veces).

Tampoco era un vivo, y eso me gustaba mucho, que se convirtiera en una ginkana de conseguir objetivos. Te daban tu personaje, te daban la situación, y ya ahí tú interpretabas lo que querías. Pero en previsión de que hubiera jugadores más amantes de los objetivos, entregaban un sobre cerrado con los objetivos escritos de forma más convencional "sé el príncipe", ""consigue aliados", "putea a Fulanito". Nada que no pudiera deducirse de la hoja, pero supongo que hay a quien le viene bien. A modo de curiosidad, terminado el vivo miré los míos y no encontré nada que no hubiera intuido. Pero lo importante, la gente se centraba en interpretar y vivir el personaje, y no en buscar "ganar el vivo".

Haciendo amigos.

Y ahora vamos ya a la partida en sí. Una cosa muy de vivo de Vampiro, que admito que me da un poco de pereza, pero hay que reconocer que va con el género, es toda esa pompa y protocolo que lo acompaña, con presentaciones formales de personajes, saludo al príncipe, discursito y tal. En este caso, dado el carácter de mi personaje, los bufidos de "odio esta parte" iban dentro del personaje. Además esa parte servía para ir ya ubicando mentalmente a algunos personajes importantes.

Pero nos lanzamos ya a jugar. Aquí debo destacar uno de los detalles más espectaculares de la partida, que eran las salas de los clanes, y cada una tenía la suya (salvo los enchufados Ventrue, que tenían dos). Decoradas e iluminadas de forma temática, evidenciaban el enorme trabajo que tenían detrás, y lograban una sensación enorme de inmersión, lo que incluso ayudaba a la hora de interpretar. Era una pasada cómo las discusiones entre el clan Brujah elevaban el tono y otorgaban una nueva dimensión a la expresión "griterío Brujah". Lo cierto es que en general el sitio, el castillo de San Servando, era una delicia para la partida, y la sensación de poder estar conspirando, peleando o berreando en frenesí con el Alcázar de Toledo en el horizonte, es verdaderamente fabulosa.

La partida, creo que ya lo comenté en la otra entrada, se desarrollaba en dos sesiones, y más o menos duraban hasta las 5 o así. Lo malo es que aquí cada uno tiene sus ritmos, y no todos tenemos el mismo aguante, y sobre las 4 mi batería se fue apagando, y a eso de las 4.30 no tuve más remedio que irme a dormir, lo que me supuso perderme el evento que cerraba la primera sesión.

La segunda sesión debo decir que me gustó algo menos que la primera, y ahora explicaré por qué. Ese evento de cierre del que hablaba supuso un cambio gordo en la trama del vivo, lo que hizo que prácticamente toda la segunda sesión orbitara a su alrededor. Es lógico, y es algo que los personajes harían, pero a título personal disfruté más la primera sesión, en tanto que era más de roleo puro y duro, y de exploración de las relaciones sociales y experiencias emocionales. La segunda noche estábamos más pendientes de "eso que había pasado". Ojo, que no digo que no me gustara, pero sí que si tengo que elegir entre ambas noches, me quedo con la primera.

El cierre, que al igual que la primera noche, se me hizo demasiado largo, constaba con una escena de "hola, somos antiguos soltando nuestro speech mientras los demás miráis". Sé que va mucho con el género, tiene sentido dentro de la situación, pero me aburre, y alguna cara se veía ya de "¿cuándo acaba esto?". De ahí nos fuimos a una batalla un tanto caótica, que gracias a la ausencia de sistema se pudo resolver en apenas un minuto, ahorrándonos una interminable sucesión de chequeos de piedra-papel-tijera (que habría odiado con todas mis fuerzas) y dando la sensación de haber vivido una batalla como posiblemente sería: rápida, confusa y cruel.

Y ahí ya terminó la partida, pues un briefing explicando todas las tramas habría sido infumable, que éramos unos 100.

Sin esto se vive mejor.

Ahora vamos a cosas de pura opinión, lo que me gustó y lo que no. Como ya comenté, yo soy más de partidas de 2-3 horas, por lo que es lógico pensar que una partida que consistía en 2 sesiones de 5 horas se me hiciera demasiado larga (aunque sabía a lo que venía), y que hay momentos que se hacían un poco aburridos. Obviamente no se puede interpretar con la misma intensidad en dos horas que en 10, porque te agotas, y esto nos lleva a que a veces es necesario "desconectar" del personaje, y a su vez que había mucho más off-rol del que yo estoy acostumbrado. También me encontré con algo más de "master-master" del que me suele gustar, pues yo soy de los de "al master, durante el vivo, ni se le saluda", y aunque no fue mucho, alguna escena puntual sí que hubo que pararla para buscar un director de juego, y quedarnos mirando las musarañas mientras venía. Que encima, buscar a alguien en un sitio tan grande no era fácil.

Y en lo positivo, que no haya dicho, tengo que añadir un elemento muy importante, casi clave, y es el trabajo previo que hubo en cuanto a la creación y asignación de personajes. Como en los roles en vivo que suelo jugar y organizar, el personaje te lo escribían y asignaban los directores de juego, pero tuvieron muy en cuenta las preferencias de los jugadores a la hora de crearlos, cuidando mucho un aspecto que en el rol es clave: que el jugador esté a gusto con su personaje. Así, si alguien quería más o menos tramas de investigación, politiqueo, romance, horror personal... era tenido en cuenta, y se intentó dar más o menos a cada uno lo que quiso. Y así, yo que no soporto las tramas de investigación ni en pintura, ni las olí, lo que es de agradecer.

Esa ha sido un poco mi visión de Fragmentos de Marfil. ¿Es el tipo de ReV que más me gusta? Admito que no, y que sigo siendo más fan del formato jornadero. ¿Repetiría la experiencia? A buen seguro que sí, sobre todo por todos los extras con los que contó, y con el fabuloso ambiente de convivencia que se respiró durante todo el fin de semana, pues sin desmerecer la partida, me quedo sin duda con eso. 

Para cerrar, no puedo sino agradecer el espectacular trabajo que se han pegado los de Crónicas Nocturnas y Webvampiro para montar todo esto y para que lo podamos disfrutar. Y soy consciente de que ellos también habrán disfrutado montándolo y viéndolo en marcha, pero no sería justo no agradecerles todas las horas de trabajo, reuniones, llamadas, correos y noches sin dormir que se habrán tenido que pegar para hacer esto realidad.

Así que muchísimas gracias.

martes, 3 de octubre de 2017

Operación Concha

Ninguno de ellos se llama Óscar.

Tengo una división ante esta película. Es una comedia y es divertida, debo decir. No es la repanocha y resulta más previsible que un capítulo del Equipo A, pero tiene sus puntos y sirve para pasar un rato ameno. Pero por otra parte, me parece una película que más allá de ser insulsa, que es perdonable, me resulta un poco insultante en algunos aspectos, bastante más propios de 1960 que de ahora.

La película nos cuenta la historia de un productor de poca monta que para pegar un sablazo y timar a una millonaria, coge a un doble de Ray Silvela (Jordi Mollá), una superestrella de Hollywood, para hacerlo pasar por el actor, haciendo creer que lo va a contratar para una película, y llevarse así una pasta. Pero como no puede ser de otra manera, la cosa se va liando, entre la gente que quiere meterse en el ajo para llevarse su pasta, y los mafiosos a los que el doble, un tirado callejero, debe pasta, y las clásicas confusiones y situaciones de enredo que esto provocará. Sin más, una de estas películas en las que todos van queriendo timar a todos, que no es especialmente rompedora, de la que ni siquiera diría que esté particularmente bien hecha, pero entretiene, y eso es lo que quería. A veces peca de humor facilón, cogiendo piezas que funcionen (alguna crítica decía, con bastante acierto que juega a coger elementos de Torrente y 8 Apellidos Vascos, lo que no me parece mal), pero bueno, es entretenimiento, no le pido otra cosa.

Incluso le puedo perdonar que al más puro estilo película de suecas de Pajares y Esteso fuerce situaciones cuya única vocación es la de enseñar cacho. Que a ver, no voy a decir yo que ver tetas me desagrade, pero a veces era excesivamente gratuito.

Y lo que de verdad me molesta es el giro final, en el que recompensan la actitud de acosador sexual del, ejem, protagonista, con el premio de... llevarse a la chica a la que ha estado acosando, a la que ha estado intentando sobar su consentimiento, a la que ha tratado como un objeto de su propiedad, agrediendo físicamente al chico que a ella le gusta. Pero claro, es el MACHO, y al final el MACHO consigue domar a la fierecilla y ponerla en su sitio. Porque ella es dura e independiente, pero al final sucumbe al MACHO.

No soy una persona que se tome estos temas demasiado a pecho, y menos en una película de humor, pero esta glorificación tan lamentable del "tú acosa, que al final caerá, que lo importante es las ganas que tú tengas de tirártela", es lo que convierte un pasarratos del montón en... no voy a mentir, cuanto más lo pienso más me parece que la cagan estrepitosamente con esa última escena.

lunes, 2 de octubre de 2017

Arriba el telón 7.0

¿Qué pasará, qué novedades habrá?

Ya estamos en octubre, lo que significa que vuelven los lunes teatrales. Hoy empiezo el nuevo curso, que ya por la tontería va a ser el séptimo (uno más y llevaré lo mismo en teatro que lo que estuve en EGB). Ausencias, caras nuevas y ganas e ilusión de embarcarnos en un nuevo proyecto que, tras muchas horas de trabajo, cristalizará en junio de 2018.

Hoy ha empezado la nueva temporada.

domingo, 1 de octubre de 2017

Cónclave de Tinieblas

Foto de familia.

Ya de vuelta en casa, tras un fin de semana "vampírico", que paso a reseñar, siendo una especie de versión especial de las entradas de los domingos.

El viernes por la mañana había que madrugar, y a las 7.45 ya estaba en Termibús, camino de Vitoria, pues el evento era en Toledo, pero había quedado con unos asistentes vitorianos del evento, con quienes compartía coche. Así que allí el encuentro, presentaciones, saludos y a la ruta.

A eso de las 14:00 llegábamos a Toledo, donde comimos y buscamos el sitio: el espectacular castillo de San Servando, sede y alojamiento del cónclave.

Nos instalamos, saludamos a los conocidos y empezamos con las actividades de la tarde: un taller de improvisación aplicada al rol en vivo, que viene bien como como calentamiento y ruptura de hielo. Luego la cena (el sitio era pensión completa) y turno de disfraces, ya que había que caracterizarse para el vivo.

El vivo en sí constaba de dos tandas, una cada noche, y podría extenderme mucho contando la partida, pero por pereza no lo voy a hacer, que eran unas 10 horas sumando las dos noches. La partida bien, pero sí que es verdad que se me hace un poco largo, y al acabar tan tarde (a las 4 de la mañana pasadas), se me hace muy largo el final.

Pero si bien el vivo era el plato gordo, había más actividades, y nos dirigimos a la mañana del sábado, donde participo en un apasionante taller de esgrima escénica, en el que me lo paso como un enano, una charla sobre dirección de partidas, y por la tarde, partida de rol de mesa: "Last boat out of Barcelona", ambientada en la Guerra Civil española.

Por la noche me doy un paseo por Toledo antes de la partida (estábamos junto al puente de Alcántara), y volvemos a jugar. Cabe decir lo mismo que del viernes. Acabamos a las mil, sabiendo que iba a dormir poco.

Eso nos lleva al domingo por la mañana, donde tiene lugar la mejor actividad de las jornadas: la horita de sueño de 10 a 11 después de desayunar (había dormido antes 4 horas, pero esa hora extra es oro bendito). 

Asisto también a una conferencia sobre el futuro de White Wolf y luego una muy interesante sobre la perspectiva de género en el rol, que está grabado y subirán a Internet.

De ahí a comer, y la tarde consiste en despedidas, viaje de vuelta en coche a Vitoria, despedidas otra vez, esperar al autobús y una hora más tarde llegaba ya a Bilbao, y por ende a casa.

En resumen, un evento muy interesante y del que salgo satisfecho, con un enorme componente de convivencia y ninguna sorpresa negativa, pues aunque ha habido cosas que no me han gustado mucho, eran cosas con las que ya contaba y que había sopesado a la hora de decidir apuntarme, así que contento.