sábado, 23 de febrero de 2019

Quitando rodapiés

El suelo está rodapiezado, ¿quién lo desrrodapiezará? Pues el menda.

Seguimos con labores destructivas, y hoy he terminado algo que me ha tenido entretenido desde ayer, que era quitar los rodapiés. Entre las cosas a hacer está poner un suelo nuevo y rehacer el cableado, lo que supone poner rodapiés nuevos y, bingo, antes hay que quitar los que están.

Por suerte, aunque trabajoso, es mucho más rápido que quitar el papel pintado o las grapas de la moqueta, ya que como se puede ver en la foto, las tablas salen de forma más o menos entera, y aunque algún cacho suelto se resiste más de lo debido (de hecho, me queda pelearme con los trozos de rodapié que han quedado junto al armario), era casi todo hacer palanca y tirar. Con cuidado, eso sí, que el festival de clavos roñosos era digno de mención. Además de los rodapiés también ha sido día de arrancar los cables, pero era prácticamente el mismo trabajo, pues iban unidos. 

Por otra parte, la visita del electricista ha sido hoy productiva y casi está terminada la instalación eléctrica, con enchufes que no dan miedo e interruptores que ya no parecen escapados del set de rodaje de "Cuéntame".

viernes, 22 de febrero de 2019

Preciosa despedida

La macrotarjeta de regalo. Así da gusto.

Hoy he salido algo antes del trabajo, y la razón es que tenía que ir a mi antiguo trabajo, donde mis hasta el lunes compañeros me habían preparado una despedida, pues el lunes fue todo un poco atropellado.

Me han recibido con besos y abrazos queme hacían sentir muy especial, con un delicioso lunch de los que solemos hacer cuando alguien se va (pero esta vez no era yo el encargado de hacer la convocatoria por e-mail), al que se ha acercado incluso gente que no suele dejarse caer por este tipo de saraos, lo que me ha hecho muchísima ilusión.

Pero por si eso fuera poco, de despedida me han regalado la tarjeta firmada, más un par de simpáticas camisetas frikis (cómo me conocen) y nada menos que una camiseta personalizada del Bilbao Basket, pues también conocen mi afición por el deporte de la canasta. Todavía no sé cómo he conseguido no llorar, de verdad.

¿Y qué decir cuando toda palabra positiva se queda corta? 

Creo que uno de los mayores logros a lo que puede aspirar alguien en su trabajo es a sentirse realmente querido y añorado por sus compañeros cuando después de varios años se va a otro sitio. Cuando entré a trabajar en Zabalburu hace 11 años tenía dos objetivos en mente: sacar la plaza y tener una despedida como la que he tenido cuando llegara mi último día ahí. 

Hoy puedo decir con orgullo que he cumplido ambos objetivos.

jueves, 21 de febrero de 2019

Masterizando tascas... otra vez

Y cuando acabe la clase de pociones, me tengo que poner a aprender a hacer albaranes.

El título es por una parte un chiste horrible y por otra, sobre todo, un homenaje al mismo chiste horrible que perpetré hace 12 años cuando entré a trabajar al Gobierno Vasco en Vitoria (¡qué lejos queda ya aquello!). Y es que, claro, entrar a trabajar a un sitio nuevo implica tener que aprender todo desde cero. ¿Todo? Por suerte no. Por un lado mucho del trabajo que se hace aquí (registro) es lo suficientemente parecido al que ya hacía en mi anterior puesto como para aprenderlo fácil, y para el tema de atención al público, aunque es sobre materias bien distintas, tengo el bagaje que me ha dado tanto tiempo con el mostrador de la RGI. Por tanto, es esa curiosa sensación de ser novato, pero no novato del todo. 

La complicación, y contra esto no hay experiencia que te prepare, era el tema de los permisos informáticos, que hasta hoy no me los han dado, así que había infinidad de tareas que no podía hacer, aunque parece que eso ya me lo han solucionado hoy. De este modo, espero que mi periodo de adaptación sea breve y pueda empezar cuanto antes a ser un elemento funcional y productivo en la oficina.

Otra cosa a la que me tengo que hacer, pues es muy distinto al que tenía, es el horario, que aunque en teoría es peor que el que tenía (tres tardes a la semana) y en la práctica más rígido (pues va vinculado al horario de atención al público), me permite generar con facilidad excesos horarios que me permitirán no tener que comer casi a las 4 de la tarde, así como un horario de verano más amplio. Así que de momento bien.

En cuanto a mi "otro trabajo", ahí he seguido otro rato por la tarde, dale que te pego con el papel pintado.

miércoles, 20 de febrero de 2019

La Lego Película 2

¡Holi!

La primera me encantó. Sorprendente, divertida y con una canción muy pegadiza, escondía en el fondo una historia distópica muy interesante. Así pues, esta segunda parte, que comienza exactamente donde terminaba la anterior, tenía el listón alto. 

Lo cierto es que el comienzo es poco alentador, y los primeros minutos parecen indicar que esta película no va a conservar nada de la genialidad de la primera, siendo un mero sacacuartos industrial y sin gracia, pero a medida que va avanzando coge cuerpo y una vez en marcha consigue alcanzar sobradamente el nivel que se le esperaba, con secundarios simpáticos (soy muy fan de las estrellas bomba del planeta Hermana), puntazos frikis (esta es oficialmente la mejor película de la Liga de la Justicia) un argumento ingenioso, un final trepidante y un desenlace emotivo. ¡Y otra canción asquerosamente pegadiza! 

Mira cómo se pega, pega...

martes, 19 de febrero de 2019

Curro nuevo, vida nueva

Mi nuevo centro de trabajo.

Hoy ha sido un día atípico, pues no todos los días empieza uno un trabajo nuevo. Hoy algo antes de las 8 entraba en la que durante una temporada va a ser mi nueva oficina. Allí me presentaba a los compañeros, y tomaba posesión del que a ratos será mi puesto. Y digo a ratos porque la mayor parte del tiempo estaré abajo, atendiendo al público, pues es un sitio en el que la atención ciudadana, y también la telefónica, juegan un papel importante (¿más batallitas para el blog?).

Por la mañana me han estado explicando algunas de las tareas del puesto, que en esencia es lo que viene siendo un registro, con recepción y envío de documentación (mucho movimiento, pero si sobreviví a la RGI debería poder con esto) y por la tarde (sí, aquí tengo jornada partida) he bajado a ver un poco cómo funciona la atención al público. Hoy sobre todo lo que ha tocado ha sido dar entrada a los documentos que aportan los usuarios. Parecido a lo que ya veníamos haciendo en el mostrador de Nicolás Alkorta pero con otra aplicación y escaneándolo todo (lo que multiplica el tiempo que se tarda en hacerlo).

Entre que me gestionan los permisos y voy aprendiendo a hacer las cosas aún tendré unos días de adaptación, y también puede que me cueste cambiar el chip del nuevo horario. Pero a todo se hace uno, por lo que supongo que ya me haré. Lo bueno, que me voy de donde no me quería ir pero al menos no me voy a donde no me quería ir.

De todas formas, de hoy no me quedo con el primer día de trabajo, sino con los numerosos mensajes de apoyo y cariño que he recibido de mis hasta ayer compañeros. Cabrones, casi me hacéis llorar...

lunes, 18 de febrero de 2019

Fin de ciclo

La próxima vez que vaya ahí será ya de visita.

Hoy he cerrado una etapa de mi vida que ha durado 11 años y pico, pues ha sido mi último día en Nicolás Alkorta, lo que he sabido cuando a las 12:49 me ha llegado el correo comunicándome que me conceden la comisión de servicios urgente y que mañana me tengo que incorporar a mi nuevo puesto de trabajo en la biblioteca foral. Como es una cosa transitoria, esto puede durar entre una semana y dos años, algo que sabré cuando se resuelva el tema de la comisión ordinaria (de momento yo voy a estar en el puesto para cubrirla hasta que eso suceda).

Se hace raro abandonar un sitio que durante tanto tiempo ha sido mi segunda casa, y es que al final pasamos muchísimas horas en el trabajo, pero sobre todo se me hace raro (y triste) separarme de los que durante todo este tiempo han sido mis compañeros. 

Por lo menos me voy no para irme a un sitio que me horroriza (aunque sí que mi plaza, cosa que nos han comunicado hoy, se va a Ugasko), y en el sitio al que voy cobraré algo más, lo que siempre se agradece.

Copio ahora el mail con el que me he despedido de mis hasta hoy compañeros.

Llega el momento de la despedida y la verdad es que no es fácil, menos vistas las circunstancias en las que se ha desarrollado. Pero es bueno dejar los sitios con una sonrisa, y pensando en que ya que me voy, al menos que sea al sitio menos malo, sabiendo en que estos 11 años que he estado en Nicolás Alkorta han sido una parte muy importante de mi vida, he vivido muchas cosas y he podido crecer mucho como persona. Ha habido momentos malos, claro, pero también momentos buenos. Y sin duda es preferible quedarse con los segundos, que no han sido pocos. Tanto tiempo da para mucho. 

La vida sigue y esto da muchas vueltas, lo que por una parte es el final de una etapa es también el comienzo de otra. Me va a costar cambiar las rutinas, y me va a costar dejar de estar con un grupo de gente maravillosa, que ha ayudado siempre a que las cosas malas fueran no tan malas y que las buenas fueran todavía mejores. Creedme si os digo que os voy a echar de menos, y por supuesto que me gustaría pensar que también me vais a echar de menos, y que con mis aciertos y errores sea una persona con la que haya merecido la pena compartir el tiempo. También me gustaría pensar que aunque físicamente ya no esté en Nicolás Alkorta, de alguna forma seguiré formando parte de este equipo. 

Un enorme abrazo, de corazón. 

Jokin 

PD: Mucho mensajito moñas, pero el cabrón de Jokin se va a otro sitio donde le pagan más. ¡Para que luego digan de los futbolistas!

domingo, 17 de febrero de 2019

Hay vida más allá de la reforma (pero poca)

Los jugadores celebrando la victoria, una imagen que me gusta ver.

En esta semana monográfica de destrozar casas, hago un alto en el camino para hablar del fin de semana, en el que he hecho más cosas.

Por ejemplo el viernes por la tarde quedé con unos amigos para ir al mexicano, y aunque luego volví a casa a seguir chapuceando, por la noche tocó juegos de mesa, con la nueva expansión del T.I.M.E. Stories, que en general bien pero con final decepcionante.

La partida duró hasta las 3, lo que hizo que me quedara dormido y a las 9:10 me despertara la llamada telefónica del electricista, con quien había quedado a las 9:00.

Corriendo a la ducha y al piso, a poner cables y seguir quitando papel. Por la tarde más cosas de curro doméstico y por la noche a cenar al Ippindo (¡sushi!).

Domingo por la mañana, pues antes de ir a Miribilla más chapuzas (¡fuera rodapiés!) y luego un partido de baloncesto de lo más plácido, con un rival muy inferior y un holgado 87-59 en el marcador. 

De ahí a casa de una amiga, que nos invitaba a comer por su cumpleaños y estrenar el divertido juego  de cartas Cubo de la Muerte. Luego paseo para terminar en los billares de Deusto (con más victorias que derrotas) y ya a casa.

Esta semana tocará seguir currando en casa. Y en cuanto al otro trabajo, el que paga las facturas... seguimos en la incógnita.

sábado, 16 de febrero de 2019

Electrificando

Ya queda menos.

Seguimos con la semana temática de las reformas domésticas, pues hoy he tenido que levantarme prontito, ya que a las 9 he quedado con el electricista para que me adecente la instalación, que lo de los cables de papel no inspiraba demasiada confianza y además hay mucho interruptor y enchufe del año de la Mari Castaña que viene bien actualizar.

Y mientras tanto ahí he seguido quitando papel pintado de la pared, una tarea tediosa pero a la que ya le falta poco. Y es que 5 horas rasca que te rasca dan para mucho. Con un poco más ya tendré un salón listo para ser debidamente pintado.

viernes, 15 de febrero de 2019

¡A desempapelar!

Esto sí que es un unboxing.

Seguimos con las labores de adecentar la casa. Terminada la retirada de rastreles moqueteros es el turno de las paredes, que las quiero pintar, pero me requieren en algunas partes de la casa quitar ese horroroso y sobre todo desigual papel pintado. 

Parece fácil, pero como pasa con la moqueta, lo laborioso no es quitar la capa superficial de papel, que en algunos sitios sale casi solo, sino la capa de papel que va entre la pared y el papel pintado, que está pegado y requiere una paciencia infinita para humedecer e ir retirando poco a poco. 

Creo que me va a llevar varias tardes. Paciencia...

jueves, 14 de febrero de 2019

Desmoquetando

Waka waka waka...

Quitar una moqueta es sencillo: basta con cortar, pegar un par de tirones y sale sola. Tirarla, aunque algo más aparatoso, sigue siendo sencillo. A lo sumo hay que pegar un par de tajos, pero se hace fácil.

Lo peor es la parte de quitar el rastro de la moqueta, concretamente los rastreles que la afianzaban y sobre todo las grapas que la clavaban al suelo, pues son muchas y hay que ir una por una. El ritual es ir sacándola con un destornillador plano y luego tirar con las tenazas, pero muchas veces se rompe y hay que andar sacando el cachito que falta. Los rastreles hay veces en los que hay suerte y de un tirón sale una sección bastante larga, con clavo y todo, pero otras hay que irle ganando cada centímetro. Y los clavos, pues algunos salen muy fácil y otros se resisten más de lo que sería deseable.

Lo bueno es que después de toda la semana dándole, ya solo me queda una pequeña porción del salón y tendré el suelo presto para entarimar.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Russian Doll

Gotta get up, gotta get up...

Versión corta: El día de la marmota (Atrapado en el Tiempo) hecho serie, pero con sexo y tabaco.

Versión larga: A decir verdad la frase corta ya nos sirve para hacernos una idea bastante aproximada, pero tendré que explayarme más, pues la serie me ha acabado gustando mucho, sobre todo por la arrolladora carisma de su protagonista, a la que da vida Natasha Lyonne (también productora de la serie, junto a Amy Poehler). La serie empieza en la fiesta del 36º cumpleaños de Nadia, en una fiesta llena de drogas y excesos, donde una serie de sucesos acaban haciendo que Nadia muera. Una y otra vez.

Y cada vez que muere reaparece en la fiesta de cumpleaños, con la misma canción, llevándole a un viaje por sí misma, su contexto y su pasado, tratando de descubrir qué pasa. Y realmente el tema del bucle, aunque es el eje central, a ratos es una excusa para hablar de relaciones humanas, de drogas, de diversidad sexual, de la muerte, etc. Y eso es lo que le da bastante personalidad (eso, y que no se veía tanto tabaco en una serie desde Mad Men). Me gusta también que hayan optado por escapar al modelo televisivo de "todos guapos", mostrando gente físicamente normal, que es de agradecer. "Feos de tele", que dirían en Los Simpson.

Una serie muy interesante, que va a más a medida que avanza y logra que el interés vaya creciendo con cada capítulo, hasta que en el último te deja pegado a la pantalla. Y hasta aquí puedo leer.

martes, 12 de febrero de 2019

Destrozos domésticos

Llevando la paz y la democracia al salón de casa.

Lo primero que hace uno cuando se compra una casa es... destrozarla. Para crear hay que destruir, y en este caso para remodelar hay que cargarse algunas cosas. Concretamente el armario del salón, cuyo tratamiento empezó el sábado con una ración de martilloterapia, y que ayer tenía que bajar a la calle, pero por piezas.

¿Armario? ¿Qué armario?

Tras un rato de ir bajando tablas y maderas, los restos del armario ya estaban en la calle, a disposición del Ayuntamiento (que nadie me mire mal, avisé al servicio de recogida de muebles) para su retirada.

Ahí había una moqueta.

La otra gran víctima de la productiva purga de ayer fue la moqueta, más fácil de quitar de lo que pensaba. Mi idea en un principio era contratar a algún profesional y que se hiciera cargo de ella, para lo que retiré un cacho de la misma, a fin de hacer una foto de lo que había debajo y dar mejores referencias. Pero para mi sorpresa, la moqueta salía prácticamente sola, de modo que en menos de 20 minutos ya había retirado la del dormitorio y luego con ayuda de mi padre quitamos la del pasillo con bastante facilidad. Ahora me queda la parte de ir quitando una a una las grapas que la unían al suelo, pero eso ya es otro cantar.

Y la moqueta del salón, claro, que ahora que no está el armario mostrenco podré hacer sin problema.

lunes, 11 de febrero de 2019

Green Book

Aragorn dejó el trono de Gondor para dedicars al negocio de los VTC.

Me ha gustado mucho esta road movie que nos cuenta la historia de la amistad que nació (en la vida real) entre el compositor Don Shirley (Mahershala Ali) y su chófer Tony Lip (Viggo Mortensen), en su gira por la América profunda, donde el músico tendrá que enfrentarse al racismo propio de los Estados Unidos de la década de los 60. 

 El título hace referencia a la guía de hoteles, un libro verde, en los que podían alojarse los negros (no olvidemos que la segregación racial en EEUU era una realidad jurídica, no solo material), lo que obviamente juega un papel muy importante en el desarrollo de la película, dando pie a escenas muy poderosas. 

 Esta es una película que sin duda deja buen sabor de boca, pues tiene momentos muy tiernos y con varios momentos de humor, generados muchas veces por el choque entre el refinado Shirley y el gañán de Tony. En este sentido el trabajo de ambos actores protagonistas es soberbio, no extrañando que estén nominados y corroborando que Mahershala Ali es uno de los mejores actores de la actualidad. Es imposible no cogerles cariño, pues son entreñables. Como entrañable es también el previsible final, y lo son algunas de las escenas. 

 Muy recomendable, e ideal para salir del cine con una sonrisa.

domingo, 10 de febrero de 2019

Fin de semana de libros (algunos verdes), armarios y juegos de mesa

No estaba muerta, estaba de parranda.

Antes de proceder a la tradicional entrada de los domingos explico la foto, y es que la tele parecía que se había terminado de morir el jueves (lo que con una mudanza en ciernes es un poco puñeta), pero por lo visto solo se ha fastidiado uno de los puertos HDMI.

Aclarado eso vamos al viernes, y sigo sin tener novedades del cambio de trabajo, aunque ya tocó echar la solicitud "voluntaria" de traslado, enviando mi plaza casi con total seguridad a Valoración de la Dependencia (vuelta a Acción Social), a ver si consigo esquivarlo.

Por la tarde fui a la nueva casa a llevar más bártulos y luego eché una partida de Terraforming Mars (una necesaria victoria) antes de retirarme. Un par de capítulos en la tele (aunque en ese momento seguía sin tener claro si el fallo era de la tele, el cable o la consola) y a dormir.

El sábado por la mañana me levanto pronto para ir al piso y que me digan si me pueden quitar el armario, con el resultado que ayer conté, antes de ir a la lonja, pues ayer tocaba partida matinal y además tenía que colaborar un poco con las jornadas de juegos de mesa.

Después de comer quedo con el electricista para ver cosas que hay que hacer, y marcho al club del libro, de donde me traigo tan solo una antología de relatos de Isaac Asimov, que no quiero tener mucho libro ajeno ahora en casa.

Tras el club, cena, paseo y a casa.

El domingo por la mañana sigo con la rutina de llevar libros a casa, destrozar armario y limpiar cocina, que me acaba llevando toda la mañana. Por la tarde algo de ordenador y consola, antes de ir al cine, a ver Green Book, que mañana comentaré.

¿Será mañana mi último día en Nicolás Alkorta? ¿Quién sabe?

sábado, 9 de febrero de 2019

A martillazo limpio

Solucionando los problemas con un poco de mano izquierda.

El piso que me he comprado recientemente está amueblado, pero hay muebles que me quiero quedar y otros de los que me quiero deshacer. En la segunda categoría está el mueble del armario, que es más o menos elegante y seguro que en su día debió de costar una pasta, pero que no lo quiero y prefiero cambiarlo por uno más funcional.

El tema es que venderlo no puedo, pues nadie me lo va a querer comprar, y las empresas que se dedican a retirar muebles viejos me cobran, lógicamente, por llevárselo, de modo que prefiero llamar al Ayuntamiento y que me lo retiren gratis.

Pero claro, ellos me lo vienen a recoger al portal, no a casa. Y ese mostrenco no solo no cabe ni en el ascensor ni en el hueco de la escalera (por no caber no cabe ni por el pasillo), sino que aunque cupiera no lo podría mover. Eso significa una cosa: hay que desmontarlo y bajarlo por piezas.

Así pues, he empezado con paciencia y un destornillador, con la idea de ir desmontando poco a poco las puertas. Pero cuando llevaba 10 minutos peleándome con el mismo tornillo he desviado mi mirada a la caja de herramientas, en busca de métodos más drásticos.

El martillo elegido no solo hacía el proceso de desmontaje mobiliario más rápido, sino también mucho más divertido, y en unos pocos minutos ya tenía casi todo en tablas. No es tan elegante, pero sí más eficaz.

La putada, algo con lo que a ver cómo lidio, un manchón de humedad que ha dejado al descubierto la retirada del armario. Pero eso será tema para otro episodio.

viernes, 8 de febrero de 2019

Sex Education

Consultores Sexuales S.L.

Parece que últimamente me ha dado por las series de instituto (será la crisis de los 40, vaya usted a saber) y a falta de nada mejor que ver topé con esta serie de Netflix cuyo título es bastante clarificador. Los protagonistas de la historia son Otis, un adolescente "poco experimentado" cuya madre es sexóloga y Maeve, la chica independiente y misteriosa. Juntos montan un consultorio sexual para que los alumnos del colegio puedan expresarles sus dudas y sus miedos en el ámbito.

Y la verdad es que el resultado es bastante bueno, siendo además de agradecer que normalice todo tipo de sexualidades, algo que es muy necesario. La historia es ligera y reúne muchos de los tropos característicos del género, pero tiene también momentos de humor muy buenos y algunos verdaderamente inteligentes, que hacen que merezca la pena ver la serie. 

jueves, 7 de febrero de 2019

Bajo el mismo techo

Kramer contra Kramer.

El matrimonio, otrora indisoluble vínculo vitalicio, es algo que tiene remedio cuando las cosas van mal dadas. Lo que tiene peor remedio es la figura jurídica que vincula casi de por vida a alguien con su banco, conocida comúnmente como hipoteca. Y cuando se disuelve el primero, hay quien se ve forzado a mantener el segundo.

Es de lo que va esta película, en la que un matrimonio ya no tan bien avenido se ve obligado a permanecer en la casa que compraron en plena burbuja inmobiliaria, pues no pueden venderla y el banco pasa fielmente todos los meses a poner el cazo.

Tan incómoda circunstancia obliga al ya ex-matrimonio a seguir conviviendo a pesar de sus diferencias, de modo que las tiranteces se acaban convirtiendo en una guerra que llevarán hasta sus últimas consecuencias.

Comedia graciosa a la que Jordi Sánchez y Silvia Abril insuflan vida con sus vis cómica y que sirve para pasar una tarde simpática, aunque sin innovar nada y a veces pecando de reciclar clichés un tanto caducos. Justo lo que parece.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Turismo laboral

Siempre hay sitios peores.

Lo de vivir cada día como si fuera el último es algo que casi puede ser literal en algunos aspectos de la vida, y ahora me pasa en el laboral, pues no sé cuánto tiempo me queda ya en mi actual puesto en Zabalburu, por mor de la nada deseada reasignación de efectivos.

Las matemáticas ya me confirmaron que no puedo optar a mandar mi plaza a ningún sitio de los de fuera de Ugasko (el último sitio al que quería ir), y aunque he disparado a varias comisiones de servicios, sigo teniendo que elegir una plaza, y dentro de las que no quiero ver cuál es la menos mala, que el encabezonamiento y la negación no traen generalmente nada bueno.

Por eso hoy ha tocado ir de excursión a Ugasko, para ver los sitios que nos ofrecen, y ya me he podido hacer un poco a la idea de cuál elegiré, valorando unos y otros elementos. Este viernes nos toca ya tomar la decisión (y ceder, lo que me irrita soberanamente, al chantaje marcando que vamos "voluntarios") y elegir a dónde me mandan, con la esperanza eso sí de que mi silla vaya vacía porque me ha salido la comisión de servicios.

Seguiremos informando.

martes, 5 de febrero de 2019

Abiertas las inscripciones para #omicron2019

Hordas de asistentes, preparándose para ir a Zalla.

A las 22:15 daba click en "actualizar" para habilitar las inscripciones de las jornadas #omicron2019 que organiza mi asociación. Cuando me fui a dormir ya había 88 inscritos. 

En el momento de escribir esta entrada ya hemos pasado de 120, y las plazas de alojamiento ya empiezan a escasear. Pueden no parecer cifras muy impresionantes, pero lo son teniendo en cuenta que es un evento que en su edición más concurrida llegó a la cantidad de 515 inscritos. Halaga a la vez que asusta ver la expectación que genera dentro del mundillo ver que hay tanta gente que está ya al acecho de las plazas, para hacerse con una en cuanto se abre la opción.

Quedan algo más de dos meses antes de empezar las jornadas, pero la máquina ya está en marcha.

lunes, 4 de febrero de 2019

Dragon Ball Super: Broly

En euskera, como es menester.

Solo la nostalgia justifica ir al cine y pagar una entrada por ver esto, pues es un despropósito cuyo aporte es nulo y que consiste meramente en peleas, patadas y ver quién la tiene más gorda tirando kamehames. Lo que cabría esperar de una película de Dragon Ball, vaya. 

No se me entienda mal, la película es una ponzoña, mala incluso hasta para el bajo nivel de exigencia que se le supone, e incluso llega a hacerse aburrida. Pero es que tampoco esperaba otra cosa de ella, por lo que mal haría en decir que me haya decepcionado en absoluto. Me pica que no haya sido un poco más divertida de lo que es, pero sabía dónde me metía.

Y por hablar un poco de la película, pues esto va de que aparece Broly, un verdadero Poochie que sale de la nada y resulta dar más estopa que todos juntos, y para pasar la tarde Freezer lo trae a la tierra para armar un poco de barullo, pero sin que tenga ningún tipo de consecuencia en la historia, quedando a la altura de prescindibilidad de un OVA.

Otro factor negativo es el técnico, con un nivel gráfico muy pobre, muy industrial, lejos del nivel de la serie, y de largo peor que las anteriores, aunque esto creo que se ha convertido en seña de Dragon Ball Super. También abusaba a ratos del CGI cutre, lo que no hace sino acrecentar la idea de que le faltaba mimo por todas partes.

Al menos tiene su encanto que nos muestre un poco cómo era el planeta Vegeta y la cultura de los Saiyan antes de ser aniquilados por Freezer (que nadie espere grandes alardes, eso sí), pero por otra parte resulta sonrojante que habiendo pasado 35 años desde el nacimiento de la serie, se siga cayendo en los mismos clichés sexistas de los que a lo mejor antes no éramos conscientes, pero que ahora cantan demasiado, como reducir a la madre de Goku a mera ama de casa (cuando se supone que era una guerrera poderosa) o la absurda sexualización de Cheelai, personaje que parece haber sido introducido en la saga con el único propósito de enseñar culo y tetas al servicio del fan.

Hubo una cosa que sí me decepcionó, pero eso sí que no es culpa de la película, y es que el doblaje en euskera no era el original de la ETB, ni remotamente parecido, lo que me sacaba por completo de la película. ¿Dónde quedó aquella voz profunda de Joseba Etxebarria dando voz a Son Goku?

domingo, 3 de febrero de 2019

Finde con tiempo de perros

Presentamos a Pixar.

El título bien podría ir referido al tiempo que ha hecho el fin de semana, que ha sido bastante asquerosito, pero aunque juega con ello obviamente va dirigido al peluche que se ve en la foto. No, no he adoptado ningún perro, sino que es de unos amigos a los que fui a hacer una visita el sábado por la mañana.

El día antes, el viernes, aproveché para llevar algunas cosas a mi nueva casa, y para seguir haciendo visitas guiadas, antes de ir al cine (La Favorita, que ayer reseñé) y luego, tras cenar, un rato a la lonja y para casa.

El sábado, la citada visita al perro y por la tarde nuevamente al cine: Dragon Ball Super, la de  Broly (¡en euskera!) y nuevamente a seguir llevando cosas a la casa. Luego una cena, otro rato a la lonja y bajo la lluvia a casa.

El domingo por la mañana me he dado la caminata, pues tenía ensayo de teatro en el centro cívico de Otxarkoaga, y ha sido un poco volver a la adolescencia, pues hacía más de 25 años que no pasaba por ahí y algunos edificios estaban exactamente igual que como los recordaba. Al terminar otro paseo para bajar, que no llovía demasiado.

Por la tarde, como cada dos semanas, una nueva entrega de la campaña de Warhammer.

sábado, 2 de febrero de 2019

La favorita

Ahora ya sé en quién se basó Lewis Carroll para crear a la Reina de Corazones.

Lo primero que hay que decir de esta película sobre Ana de Gran Bretaña (reina de Inglaterra hasta 1714, para ponernos en situación) es que es de Yorgos Lanthimos. Es decir, una marcianada, sobre todo en lo visual. Y muy normalita me parece para ser de este director.

Nos habla de la reina y de su relación con sus dos damas de la corte; Sarah Churchill y Abigail Masham, y la pugna de estas para ver quién se convierte en la favorita de la reina, y la que por ende la que de verdad manda en el país.

La película nos muestra a una reina mentalmente inestable, constantemente manipulada por sus favoritas, y no sorprende en absoluto la nominación de Olivia Colman al Oscar, pues es verdaderamente impresionante.

Nos ofrece también un panorama bastante verosímil en su costumbrismo crudo y muchas veces sucio, con un lenguaje directo y una estética visualmente cautivadora, si bien en ocasiones resulta mareante el uso que hace de la cámara angular, y en lo sonoro hay veces en las que su abuso de sonidos machacones para recalcar la intensidad de la escena puede hacerse cargante.

Empezaba diciendo "cuidado, es una película de Lanthimos" y aquí va de nuevo la advertencia, pues es un director amigo de lo psicodélico, y si bien aquí se corta un poco y tira hacia un cine algo más convencional, no pierde su toque, y aprovecha para gustarse en las escenas en las que tiene que mostrar las extravagancias de la corte. En este sentido, no creo que decepcione a los admiradores del director griego.