lunes, 31 de agosto de 2020

Los nuevos mutantes

El póster parece de película de terror de finales de los 90.

Puede que no sea la mejor película de superhéroes que haya visto la luz en el cine, pero hay que reconocerle varias cosas a Los nuevos mutantes, y una es que se atreve con un enfoque original que hace que no sea la típica historia mil veces contada de génesis de supergrupo, sino que nos la plantea de forma distinta, con una curiosa aproximación al género de terror y el resultado cuaja bastante bien. Tal vez la lastran unos personajes a los que no les sobra carisma, pero me gusta mucho cómo transmite uno de los temas fundamentales de los cómics de los mutantes en Marvel, y es el de los poderes no como una bendición, sino como una putada con la que hay que aprender a lidiar. 

De todas formas, y aunque la película no está mal, e incluso podría haber dado bastante juego para su continuidad, es una franquicia que por lo visto nace muerta (cosas de derechos) y se queda en un arma de un solo disparo. Lo bueno es que es disfrutable como película independiente y sin conocer a los personajes de antes.

Por cierto, aunque el personaje mola (sobre todo Lockheed), no me encajaba nada una Magick tan choni, y eché en falta alguna alusión a su hermano Piotr.

domingo, 30 de agosto de 2020

Finde con cierre de no fiestas

Nota: nos habíamos quitado la mascarilla expresamente para la foto.

Hoy estaría hablando del cierre de la semana grande de Bilbao. Pero como no ha habido, toca desgranar el fin de semana, que al ser festivo el viernes comenzaré a contar desde el jueves. Ese día una de terraceo vespertino (adelantando la que tocaba el jueves) y luego a la lonja, a jugar a Everdell y Deadwood (derrota y victoria).

Del viernes lo más destacado fue el Cluedo en vivo, una pseudopartida de rol en vivo con misterio y asesinato que se organizó con motivo del cumpleaños de un amigo, y que era un poco decepcionante. Siendo de pago uno espera un mínimo de calidad, pero lo que nos encontramos fue una cosa muy poco trabajada, hecha como con desgana y bastante inferior a cualquier rol en vivo amateur de los que me encuentro en jornadas de rol. 

El sábado quedo con los amigotes del clan CasaIñigo, que hay que respetar las costumbres de reunirnos para comer en fiestas de Bilbao... aunque no haya fiestas de Bilbao. Vamos al Zurima, donde nos ponemos hasta arriba con la opípara comida, y un valenciano de postre que con el toque de la mermelada de mora está de chuparse los dedos. Luego siesta y a la tarde-noche cine, con el visionado de Los nuevos mutantes.

Y domingo, por la mañana una de pintxopote con mi señora novia por la Plaza Nueva, comida y por la tarde aprovechamos el buen tiempo para bajar al parque a leer (en mi caso "Vayamos por partes", de Lorzagirl).

viernes, 28 de agosto de 2020

Mi primera lasaña, chis-pas

Recién salida del horno.

Una gastronomía que me gusta mucho es la italiana, dentro de la cuál hay platos como la lasaña que me encantan. Pero nunca me había dado por hacer una y eso era algo que había que remediar. Hace unas semanas me vine arriba y compré láminas para hacer lasaña en el supermercado... y ya.

Por alguna extraña razón, yo miraba aquella caja y no se convertía mágicamente en lasaña, de modo que me puse manos a la obra y me puse a comprar los ingredientes, a saber; bechamel (podría haberla hecho yo, pero me pudo la pereza), tomate, carne picada, queso y, para que no quedara tan huérfana, setas (una bolsa de revuelto de setas congeladas que vi en el supermercado de la que bajaba a comprar el resto de cosas).

Pero al llegar a casa me di cuenta de que me faltaba algo esencial... ¡un recipiente para meter la lasaña en el horno! 

Uf, pereza máxima, problemas del primer mundo, oh el drama, etc. No pasa nada, está todo bajo control. Se va uno a la tienda de al lado de casa y se compra una bandeja metálica tan mona como la que se ve en la foto. Además, ya que la tengo le podré dar otros usos reposteros en el futuro.

Previamente a bajar a por la bandeja tocaba descongelar las setas, pasándolas por la sartén wok, y luego mezclando con la carne, para hacerla un poquito. A eso le echo un poco de tomate y ya tenía parte del trabajo hecho. El resto, oh complicación, era mezclar bechamel con tomate, calentarlo un poco y empezar el tetris.

Sobre la base de bechamel con tomate caliente, va un piso. Ahí un poco del emplasto de carne y setas. Otro piso, más bechamel. Otro piso, con carne y setas. Así hasta que uno se cansa de jugar a ser el rey Nemrod (para los de la LOGSE, el que mandó a hacer la torre de Babel) o se terminen las láminas. Lo que pase antes.

Eso va al horno un cuarto de hora y ya tenemos un sano y ligero plato, listo para ser comido (los ansiosos, que esperen a que se enfríe), ideal para dietas bajas en calorías. 

El resultado, como era de esperar, rico. Tampoco había que comerse mucho la cabeza para hacer comestible una lasaña. Pero lo verdaderamente extraordinario no es eso, lo que arqueará más de una ceja es que he sido capaz de no comérmela toda de una tacada y he guardado lo que sobr*** (si pongo en la misma frase "sobrar" y "lasaña" salta el antivirus) en unos tuppers muy monos que el hambriento Jokin del futuro agradecerá.

miércoles, 26 de agosto de 2020

Gyozas de pato al curry

Fácil y rico.

Una de las cosas que más me gustaron de la gastronomía china cuando estuve allí eran los dumplings, una especie de empanadillas rellenas que se preparan al vapor, y que de vez en cuándo me da por hacer en casa. O, en el caso de hoy, algo parecido, que son las gyozas (no tengo muy clara la diferencia).

Bueno, he de confesar que lo que es hacerlos, no los hago yo, sino que los compro congelados en una tienda que tengo al lado de casa. Lo que hago es poner a calentar el agua, meter las gyozas en la vaporera y esperar a que se hagan.

Intenten hacer esto en sus casas.

Una vez se quedan blanditas, se les puede dar un pasecillo por la plancha, para dorarlos, aunque a mí me suele gustar hacerlos tal cuál. Se pueden combinar con casi cualquier salsa, pero hoy he optado por lo sencillo, espolvoreando curry y echando sal, para que quedaran menos aceitosos y tener una cena más o menos ligera.

Lo bueno de la globalización es que es fácil encontrar este tipo de comida en muchos ultramarinos que tengan comida importada de China y los hay con bastante variedad. Estos eran de pato, pero también los hay de cerdo, de gambas, de verduras... y son muy socorridos para cuando no se le quiere dedicar mucho tiempo a la cocina.

martes, 25 de agosto de 2020

Pandemic

 

Cuando solo era un juego de mesa.

Hoy le toca el turno a un juego de mesa que cuando salió nos planteaba un escenario terrible pero irreal, y que hoy por desgracia ya no nos lo parece tanto. Aunque a diferencia del mundo real, son 4 las enfermedades que amenazan con asolar a la humanidad.

Pandemic es un juego cooperativo en el que los jugadores tienen que ganar una carrera contrarreloj y encontrar a tiempo las curas para las 4 enfermedades (roja, azul, amarilla y negra) o ser derrotados. Y ahora voy a explicar cómo se juega.

El mapamundi.

Entre los componentes del juego, cabe destacar que hay contadores y cartas. Los primeros son básicamente los peones de los jugadores y los cubos de cada una de las enfermedades, mientras que las cartas son las de jugador (una de cada ciudad, eventos que ayudan a ganar, y las temidas cartas de Pandemia) y las de infección (cada una asociada a una de las 48 ciudades del mapa). Bueno, también las de rol de personaje, pero esas son más bien una referencia.

Cada jugador será un personaje, con unas habilidades distintas, a elegir de entre los que hay (aunque confieso que no me los sé todos y los recuerdo más por los nombres coloquiales, como "el despachador" o "la cuarentenista").

Se reparten cartas (de jugador) dependiendo de cuántos jueguen (2 jugadores 4 cartas, tres jugadores tres cartas y cuatro jugadores 2 cartas a cada uno) y se organiza, con las restantes, el mazo de cartas de jugador. Según la dificultad que se le quiera dar se pondrán más o menos cartas de epidemia, se harán montoncitos y con ellos un mazo, de forma que no salgan todas seguidas. Con respecto a las cartas de infección, al empezar el juego, se sacan 9 cartas. En las tres primeras se ponen 3 cubos de enfermedad del color correspondiente, en las 3 siguientes se ponen 2 y en las otras 3, uno. Y el resto de ciudades son la baraja de infección, de modo que tenemos nuestras dos barajas de las que robar cuando proceda.

La secuencia del turno es sencilla, y es que cada jugador tiene 4 acciones (5 si es la generalista) y con cada una de ellas puede hacer lo siguiente:

-Tratar enfermedad: Quita un cubo de enfermedad de la ciudad en la que esté (si es el médico las quita todas).
-Compartir conocimientos: Entrega o recibe la carta de la ciudad en la que esté a otro jugador que también esté en la misma ciudad (la analista puede dar cualquier carta, siempre que esté en la misma ciudad que el jugador que la recibe).
-Encontrar cura: Descarta 5 cartas del mismo color (4 si eres la genetista) y encuentra la cura contra la enfermedad de ese color. Solo puede jugarse en una casilla que tenga un centro de investigación, y una vez se curen las 4 enfermedades, se gana la partida.
-Construir centro de investigación: Descartas la carta de la ciudad en la que estás (el Experto en operaciones no tiene que descartar nada) y colocas un marcador de centro de investigación. 
-Movimiento normal: Te desplazas a una ciudad adyacente
-Movimiento con carta: Descarta una carta de ciudad, te puedes mover desde esa ciudad a cualquier sitio o de cualquier sitio a esa ciudad. Esto se llama respectivamente "vuelo chárter" o "vuelo directo". 
-Vuelo de lanzadera: Te mueves de un centro de investigación a otro.
-Pasar: no haces nada.

Esa casita blanca tan mona es un centro de invdestigación.

Y cuando un jugador hace sus acciones, llega la parte complicada. Primero roba dos cartas de jugador, que de normal serán cartas de ciudad o de evento, pero a veces tocará robar carta de epidemia. Pero luego llegaremos a eso.

Después, robará tantas cartas de infección como indica la tasa de infección (a la que coloquialmente llamamos "rata infecta", en una traducción bastarda del original "infection rate"), poniendo un cubito nuevo en cada ciudad que salga. ¿No parece para tanto, verdad? No lo es, a menos que toque poner un cubo en una ciudad que ya tiene tres de ese color. En ese caso no se pone el cubo, pero... ¡Chocapic!

Esto es lo que se llama brote, y tiene varias consecuencias. Una, que baja el marcador de brotes, y si se llega al octavo brote, game over. La otra, que cada ciudad adyacente a la que ha generado el brote gana un cubo de ese color. ¿Y si un brote hace que una ciudad que tenía tres cubos gane un cubo? Pues es lo que se llama reacción en cadena, y es que puede pasar que una mala jugada empiece a llenar el tablero de cubos como si no hubiera mañana. Y ojo, que si se agotan todos los cubos de un color, también se pierde.

Dicho eso, pasamos a explicar cómo funciona la carta de epidemia. Primero sube la tasa de infección (nuestro roedor pestilente favorito), luego se roba la carta de debajo del mazo de infección (entrando una nueva ciudad a la palestra), se baraja la pila de descartes de infección, se deja sobre el mazo y se roban cartas de infección con normalidad. Exacto, nos puede pasar que, sin comerlo ni beberlo, nos estalle una ciudad en los morros.

Bueno, si sobrevivimos a esto, tocará el turno del siguiente jugador. Así hasta que se encuentren las curas o se pierda de forma miserable. Y, como decía antes, es una carrera contrarreloj, de modo que si se agota el mazo de cartas de jugador sin haber encontrado las curas, también se pierde.

¿Cómo se gana, entonces? Lo dicho arriba: teniendo las cartas adecuadas y estando en el sitio preciso, se cura la enfermedad. Pero además de ser el objetivo de la partida, curar enfermedades también tiene una cosa muy buena, y es que una enfermedad curada permite que la acción de Tratar enfermedad quite todos los cubos de ese color que haya una ciudad, y al Médico le vale con entrar en una ciudad para limpìar los cubos de la enfermedad curada sin usar acciones. Además, si en algún momento se da la circunstancia de que una enfermedad está curada y no hay cubos de ese color en el tablero, se considerará erradicada y ya no volverán a aparecer cubos de ese color.

Marcadores de curación, estallido y "rata infecta".

Pandemic es un juego de una duración moderadamente corta (sabiendo jugar se puede solventar perfectamente en menos de una hora) y una dificultad media-elevada (que además es modulable), de modo que supone un reto pero tampoco llega a ser frustrante. Y tiene el aliciente de ser cooperativo, lo que canalizará los piques hacia el propio juego y no entre los jugadores. Un clásico que bien merece estar en cualquier ludoteca que se precie, y más en los tiempos que corren.

Nótese por cierto, que aquí se habla del Pandemic normal, y no del Legacy, del que sería muy complicado hacer una reseña exhaustiva sin chafar todas las sorpresas que el juego depara a los que se atrevan con él.

lunes, 24 de agosto de 2020

La leyenda del ladrón

¡Corre, Sancho, corre!
 
No soy muy dado a hacer reseñas literarias por aquí, pero de algo hay que hablar y nada mejor que hacerlo sobre el último libro que he leído, que lo descubrí por casualidad (esto que vas a una librería y te compras lo primero que pillas, por no irte con las manos vacías) y me ha resultado bastante entretenido.

La historia no deja de ser un tanto cliché: Sancho de Écija es un huérfano al que un comisario de abastos llamado Miguel de Cervántes (sí, el del Quijote) salva de morir, pero tiene que aprender a vivir en las calles de la Sevilla de Felipe II (un poco el New York de la época) hasta que una serie de circunstancias le terminan convirtiendo en un hábil espadachín, un reputado ladrón y, en palabras de otro de los personajes del libro, un tal Guillermo de Shakespeare (correcto, el escritor), un Robin Hood andaluz.

Y así discurre el libro, con el relato por un lado de las peripecias de Sancho y las andanzas de Clara por otro. Clara es una boticaria esclavizada que tiene que poner en juego su ingenio y su talento para sacudirse del yugo de su despreciable amo. La historia es bastante convencional, sin grandes sorpresas argumentales, pero con una prosa muy ágil y un gran talento por parte de Gómez-Jurado a la hora de pintar los personajes, los escenarios y las situaciones, con especial énfasis en el momento en el que cierto personaje termina en galeras, que si bien el libro me gustó, esa parte me resultó sublime. Nunca antes había visto una descripción tan cruda y vívida de lo que era ir a las temibles galeras.

Una lectura amena y que hace que ahora me apetezca echar el ojo a la saga de Reina Roja, que es del mismo autor y tiene bastante fama.

domingo, 23 de agosto de 2020

El finde del no txupinazo

Habíamos ponido la txoznación aquí.

El título se explica con la entrada de ayer (este año no hay fiestas de Bilbao, que habrían empezado este fin de semana), pero la ausencia de Semana Grande no significa que no pasen cosas, de modo que vamos a resumir el fin de semana, como es habitual los domingos.

El viernes fue tarde de pintxo-pote por Pozas, procurando ser un reducido número de personas (8 en el momento de más esplendor), hasta que a la noche me fui al local a probar el juego de mesa Nueva Angeles. O algo más o menos parecido, ya que al terminar la partida nos releímos las reglas y todo parecido con la realidad era coincidencia.

El sábado por la mañana me enfundé la camiseta de la konparsa y bajé al Arenal, para ver el recinto festivo, este año sin txoznas, como es lógico. Pero bueno, un poco de pintxo-pote y a casa a comer. Después una tarde tranquila en casa y por la noche rol, con una partida de La llamada de Cthulhu con aire de Arkham Horror, por aquello de ir de un lado a otro de la ciudad desfaciendo entuertos y ahuyentando bichos.

Domingo por la mañana tranquilo en casa y por la tarde otra sesión de Pandemic, con sesión triple: dos holgadas victorias y una cruel derrota en el ultimo momento.

Eso ha sido todo, como un fin de semana normal, pero sabiendo que mañana no hay que madrugar.

sábado, 22 de agosto de 2020

La semana no grande

Este año Marijaia se queda en casa.

Siguiendo con el festival de eventos cancelados con que nos está obsequiando 2020, hoy le toca el turno a las fiestas de Bilbao, aunque es algo que no es ninguna sorpresa. Hoy habría sido el txupinazo inicial, que da comienzo a la fiesta, prolongándose así hasta el domingo de la semana que viene.

Pero este año nada de nada. No habrá txoznas, no habrá barracas y no habrá turno de barra en la Mosko como todos los años. En su lugar, será una semana corriente y moliente (dentro de lo poco corriente que está siendo este verano, claro).

Tampoco voy a mentir, y no negaré que a título personal no es algo que a mí me vaya a quitar el sueño, pero sé que para mucha gente la semana grande de Bilbao es ese gran evento para el que trabajan mucho y lo esperan con muchísima ilusión, y por ellos sí que me fastidia. 

Ahora esto nos deja con la incógnita: ¿volveremos algún día a tener unas fiestas de Bilbao tal y como las conocimos?

jueves, 20 de agosto de 2020

Little Monsters

Cómo sobrevivir a Australia.

Una invasión de zombis y una excursión escolar son dos eventos ya de por sí bastante horribles, pero si además los juntamos, tenemos Little Monsters, una comedia muy gamberra y simpática en la que una maestra de primaria (Lupita Nyong´o, con un nivel de adorabilidad que se sale de la tabla). un rockero gañán y una estrella de la televisión infantil (que bien recuerda al payaso Krusty) tienen que evitar no solo que los zombis destripen a los niños, sino también que los niños salgan de ahí traumatizados. Por eso, entre decapitación y decapitación, Miss Caroline (Nyong´o) tiene que irse inventando excusas peregrinas, a lo La vida es bella, para que los niños no entren en pánico, logrando así momentos muy hilarantes. Entre tanto están los militares, que tienen que ver cómo lidian con la situación, que una invasión de muertos vivientes no debe de ser algo fácil con lo que lidiar.

Me habría gustado mucho ver esta película sin saber que va de zombis y pensando que es simplemente una comedia romántica más, que es a donde parece que llevan los primeros compases de la película, porque habría tenido un impacto muy majo la sorpresa. Pero claro, entonces a lo mejor no la habría ido a ver, y me habría perdido una película muy divertida. En su lugar, vi un trailer que me contó lo que venía a ver, me vendió instantáneamente la película y no me ha decepcionado nada.

miércoles, 19 de agosto de 2020

La fiesta de los descerebrados


Como referencia del ruido que metían.

Afortunadamente hoy no tenía que madrugar, pues estoy de vacaciones. Y menos mal, porque esta noche no he podido pegar ojo, cortesía de unos nada cívicos ciudadanos, vecinos de patio, que tuvieron a bien montar un ruidoso fiestón que, sin entrar en posibles incumplimientos de la normativa sanitaria, que a juzgar por los gritos ahí había bastante más de 10 personas, impedía el descanso de los vecinos, con un barullo de música y gritos que, pese a ser otro edificio, se oía aun teniendo ventanas cerradas y persianas bajadas.

Llamé a la policía municipal, pero poco pudieron hacer, ya que por una parte desconozco la dirección exacta (es un patio al que dan varios edificios) y por otra, aunque la hubiera sabido, no tenía la llave que da a mi patio y además en el patio hay una tapia que delimita con los otros, por lo que poco habrían podido hacer de haber venido.

Era tal el ruido y la desesperación, que me vestí para salir a la calle y rodear la manzana, viendo si era algún bar o sitio reconocible y poder llamar a la policía con más dato. Pero desde la calle no se oía nada, pues todo el ruido iba al patio. Así que volví a casa, les grité un par de veces (cosas muy feas, pero no era horario infantil) y hacia las 3 o así ya fue cesando el ruido. Una experiencia muy desagradable, espero que hoy no se repita. Aunque miedo me da.

En rojo, el lugar de la fiesta.

martes, 18 de agosto de 2020

El precio de Mulán

 El precio de 3-4 entradas de cine.

En una decisión no exenta de polémica, Disney ha anunciado que el estreno de la película de Mulán, llamada a ser uno de los taquillazos del verano, se hará en su plataforma online Disney+, por el desorbitado precio de 21,99€, que es básicamente lo que me puedo gastar en ver 4 películas en el cine.

No voy a decir que sea un robo o una estafa, pues no están mintiendo a nadie y las condiciones están claras: es su producto, el que no quiera que no lo consuma. Tampoco voy a decir que sean unos idiotas que no saben lo que hacen, pues estas decisiones las toma gente que conoce mejor el mercado que yo, y que además viven de hacer ganar dinero a su empresa. Habrán calculado que a muchas familias les sale más a cuento pagar los 22 euros que desplazarse hasta el cine, pagar todas las entradas y comprar en la tienda (pues, por alguna extraña razón, hay quien no parece capaz de ver una película sin ingerir sólidos, pero ahí yo ya no me voy a meter), y también que hay muchas cuentas compartidas, por lo que entre 4 el precio realmente se queda en 5 euros y medio.

A ver, me parece muy lícito y muy legítimo, pero con mi dinero que no cuenten. No voy a pagar 4 veces más por ver una película en el salón de mi casa que por verla en el cine, por cómodo que sea mi sofá y por grande que sea mi tele. Es más, no pagaría lo mismo, porque no es la misma experiencia, pues lo que me gusta es ir al cine. De hecho, en el caso concreto de esta película, no pagaría nada por verla en casa, pues para eso ya tengo otras muchas películas, y así como al cine voy mucho, en casa apenas veo películas, soy más de series.

Realmente, no me preocupa demasiado lo que hagan con esta película, que la pensaba ver si salía en el cine pero no es ningún drama si me la pierdo, pero sí me preocupa que el modelo funcione y empiece a afectar a otros estrenos a los que sí les tengo más ganas. No ya por el precio (en caso extremo, siempre puedo esperar a que pase al catálogo ordinario o a una mala ponerme un parche en el ojo y gritar "arr"), sino porque supondría que son películas que no saldrían en el cine.

Y lo siento, pero para mí nunca podrá compararse la experiencia de la gran pantalla con la del sofá. Por mucho que adore mi sofá.

lunes, 17 de agosto de 2020

Piper Thibodeau

Con su libro para aprender a dibujar.

Si digo que Piper Thibodeau es lo mejor que le ha pasado a Internet, puede parecer que exagero, pero la verdad es que su cuenta de Twitter es un imprescindible, y un lugar que consultar cuando necesitamos algo que nos haga sonreír, pues publica a diario sus dibujos, con una dosis de ternura, ingenio y humor, que pueden animarnos hasta el día más sombrío con sus juegos de palabras e imagen.

Aquí va su página web, en la que se puede ver parte de su extensa obra, y como muestra voy a poner unas cuántas imágenes que me parecen muy simpáticas. Pero aviso que si entráis a ver todo lo que ha hecho, corréis el riesgo de pasar las horas, absorbidos por un Stendahl de bichos monos.











Y esto, lo prometo, no es ni la punta del iceberg. Solo las primeras que he encontrado.

domingo, 16 de agosto de 2020

Finde de no Umbras

 El Dr. Banner hablando con unas personas, escuchando sus problemas con asertividad y comprensión... ¡Hulk aplasta!

En un estado normal de las cosas hoy estaría hablando de las jornadas de rol Umbras, que todos los años por estas fechas celebra la asociación Alter Paradox en Huarte (Navarra). Pero como este es el año de las cancelaciones, en su lugar me he quedado en Bilbao, por lo que procedo a relatar cómo ha sido mi comienzo vacacional (no os quiero dar envidia, pero hasta mediados de septiembre no vuelvo a la oficina).

El viernes me despedía ya del trabajo y tras un poteo terracil por la tarde, me iba luego a jugar con un amigo una partida al The Others, en el que soy vilmente derrotado.

El sábado lo dedico fundamentalmente a vaguear (la compra la hice el día anterior, que tocaba sábado festivo) y a última hora de la tarde salí a dar una vuelta, antes de ir a la lonja y tomarme la revancha en el The Others. Antes de eso, aproveché para probar las recién adquiridas cartas de Marvel Champions en soltiario y derroto in extremis a la Brigada de demolición con Hulk.

El domingo por la mañana me lo tiro jugando a la consola (Final Fantasy XIII) y por la tarde una sesión de Pandemic Legacy con dos partidas; victoria y derrota. Pero a diferencia de las anteriores, que estuvieron ambas apretadísimas (tanto la que ganamos como la que perdimos), hoy la primera partida ha sido un paseo y la segunda una derrota sin paliativos. 

Luego unas partidillas al Love Letter y a casa, que mañana madrug... Ah, no. :D

sábado, 15 de agosto de 2020

Llegó la Brigada de Demolición

A tortas con ellos.

Siendo breve, y a falta de nada mejor que contar, ayer llegó a las tiendas la reimpresión del pack de escenario "Brigada de demolición" del juego de cartas Marvel Champions, del que ya solo me falta por tener a Thor para hacerme con todo lo publicado.

La brigada de demolición, pese a no ser tan conocidos como otros (es lo que tiene no haber salido en las películas) es un grupo de villanos bastante icónicos de los cómics del universo Marvel, a los que conocí en el clásico Asalto a la mansión de los Vengadores, y que me he reencontrado hace poco releyendo Civil War.

En cuanto a la expansión, que aún no he probado, introduce una curiosa mecánica en la que a falta de un villano son 4 a los que hay que enfrentarse, antes de que logren su propósito de salir de la cárcel. No he probado aún a Hulk, no he probado aún la Brigada... creo que tengo una idea.

jueves, 13 de agosto de 2020

Space Force

¿Michael Scott en el espacio? Un poco. 

¿Es esto como The Office pero en la NASA? Decididamente no, y ni siquiera lo pretende, no tiene absolutamente nada que ver. De hecho, lo peor que se puede hacer es pensar en Space Force como sitcom, porque sería el camino más corto hacia la decepción.

Tiene toques de comedia, es verdad, pero salvando momentos puntuales, son muy pocas veces en las que hace reír, pero es que tampoco tengo claro que vaya de eso. Es más, a veces no sé si la propia serie tiene claro de qué va, ya que escora entre momentos más cómicos y otros más serios, sin terminar de decantarse, como si le quedaran horas de vuelo para encontrar un estilo propio. De hecho, la serie no termina de funcionar, y puede que sea ese su handicap, que necesita que los personajes se asienten e ir consiguiendo una base sobre la que apoyarse.

El planteamiento es la creación de una división del ejército de los EEUU, la Fuerza Espacial, dedicada a posibles conflictos bélicos que pudiera haber en el futuro en el espacio, y se basa sobre todo en la histriónica figura del general Naird (Steve Carrell haciendo de Steve Carrell), un hombre extravagante pero con una cierta dosis de genialidad y sus roces con el científico jefe, el Dr. Adrian Mallory al que da vida John Malkovich, que es sin lugar a dudas el mejor personaje de la serie y el mejor argumento a favor de Space Force. 

La Fuerza Espacial tendrá que irse enfrentando a los problemas que supone la nueva carrera espacial, en la que el rival no son ya los rusos, sino los chinos, a la vez que tiene que lidiar con sus problemas internos, las cuestiones políticas, choques de egos entre militares, etc. En este sentido, es una serie en lo que resulta todo más o menos creíble, o cuando menos verosímil. Como dije antes, no termina de funcionar, pero creo que merece la pena que, si llega la segunda temporada, se le dé una oportunidad, y no solo porque el final de la primera quede no abierto, en pleno cliffanger, sino porque me da la sensación de que puede ser una de esas series que vayan de menos a más. 

No aprueba (a ver, que horrible tampco es, se puede ver), pero le dejaremos que se presente a la siguiente convocatoria.

miércoles, 12 de agosto de 2020

Color out of space

El color que vino del espacio.

Nuevo intento de llevar a la pantalla uno de los relatos clásicos de H.P. Lovecraft, campo que está lleno de batacazos, aunque hay honrosas excepciones, como Dagón: la secta del mar o Call of Cthulhu, y que esta vez sale bastante bien parado en esta adaptación a los tiempos modernos de un relato que se ambientaba en los años 20.

Actualiza, con bastante gracia, la familia Gardner, así como introduce bastantes guiños y elementos que ayudan a meterse en el contexto, como la rueda de Eibon, la aparición de Ammi Pierce o el río Miskatonic.

Una más que digna adaptación que aprovecha muy bien los mimbres que le da el relato original (al que lógicamente tiene que añadirle cosas, que si no, se quedaría en un corto de 15 minutos) y recoge perfectamente la esencia perturbadora de ese color.

Puede haber quien encuentre visualmente agotador el festival de luces psicodélicas que acompaña a determinadas escenas, pero es lo que toca, pues el relato así lo pide y no se podía haber hecho de otra manera. Igualmente, encaja muy bien aquí el descenso a la locura del Nathaniel, trasunto de Nahum, Gardner de Nicolas Cage, al que dan licencia para pasarse la última media hora de película haciendo de sí mismo, con la salvedad de que lo que en otras películas queda ridículo, en el contexto de esta resulta muy adecuado.

Contento con lo que he visto. 

martes, 11 de agosto de 2020

Black Mesa

El lugar donde empezó todo. 

Este título no esconde sino un remake con gráficos mejorados y modernizados del clásico juego Half-Life, cuya secuela Half-Life 2 fue la inspiración directa de mi juego de rol 2084, hasta el punto de que posiblemente éste nunca hubiera nacido sin la visión de las fuerzas Combine y Ciudad 17. Pero no he venido aquí a hablar de mi libro (o sea, no he venido hoy, que de mi libro ya he dado mucho la lata, que para eso es mi blog), sino del videojuego, y es lo que voy a hacer.

Bien, toca ser honesto y admitir que, pese a que su influencia es innegable y Half Life supuso todo un hito en el mundo de los videojuegos de acción en primera persona (su motor grádico dio, por ejemplo, el célebre Counter Strike), pese a la mejora gráfica es un juego que hoy se atraganta un poco. Puede que hace 18 años nos fascinara esa combinación de acción y puzzles, o nos maravillase esa manera de irnos metiendo en la historia. De hecho, lo que es la historia sigue siendo bastante solvente, y consigue que queramos ir sabiendo más sobre las causas de ese accidente en las instalaciones secretas de Black Mesa y por qué se está llenando de criaturas de pesadilla. 

Se hace duro de jugar hoy día, porque no solo es más largo que un día sin pan, sino porque llega un momento en el que se hace tremendamente repetitivo. Porque cuando ya hemos explorado una mecánica ya no apetece andar repitiendo todas y cada una de las permutaciones posibles para seguir avanzando. Para eso ya estaba el soberbio Portal, hijo también del Half-Life, y que sin ser uno de mis juegos favoritos, creo que es una joya.

Pero ya está. Tenía una deuda con el Half-Life, que no llegué a jugar entero en su día, y la he cumplido. Gracias por los servicios prestados, mención de honor y todo eso, pero se va al baúl de juegos que casi con total seguridad ya no vuelva a jugar. 

lunes, 10 de agosto de 2020

Comenzando Pandemic Legacy

Precintado y virginal.

Un juego muy ajustado para los tiempos que corren, Pandemic es un juego de mesa cooperativo en el que el mundo se ve asolado por mortíferas enfermedades que se van contagiando de ciudad a ciudad y hay que trabajar contrarreloj para encontrar una cura antes de que los brotes se vuelvan insostenibles. ¿Os suena, verdad?

Pues con esa idea, los autores tuvieron a bien sacar el Pandemic Legacy, una versión que, con componentes desechables, va haciendo que el juego mute a medida que avanza la campaña, y donde cada partida es una sorpresa. A diferencia de los juegos convencionales, no miras todos los componentes, solo los que te indica el juego a medida que avanza la cosa. Guarda, en este sentido, similitudes con el T.I.M.E. Stories, solo que este es literalmente de un solo uso. Mejor dicho, la campaña es de un solo uso, pues el tablero se cambia físicamente con pegatinas y demás.

Puede parecer un poco locura gastar un dinero (más en este caso, que al estar descatalogadísimo hemos tenido que pàgar 115 euros por un ejemplar de segunda mano, sin abrir, cuando su precio de mercado eran unos 50-60) en un juego que se va a usar solo una vez, pero si sacas cuentas, al final la campaña son entre 12 y 24 sesiones, que ya es más que lo que acabo jugando en muchos juegos que me compré, y teniendo en cuenta que lo hemos pagado entre los 4, nos sale a 2-3 euros la sesión. Menos que lo que nos cuesta el picoteo que acompaña a la partida. 

Así pues, hoy hemos empezado, y la primera partida se ha solventado con una victoria completamente in extremis en la que hemos salvado el mundo y sobrevivido a enero. Pero todavía quedan 11 meses, y no sabemos qué nos deparará el juego. Lo que sí sabemos es que nos tiene guardadas sorpresas muy desagradables, y aún nos dura la estupefacción de que se hiciera inmune a la medicina una de las enfermedades justo cuando estábamos a punto de encontrar la cura.

¡El tiempo dirá si terminamos la campaña con éxito!

domingo, 9 de agosto de 2020

Finde sin TdN

El botín del sábado.

Lo bueno de que no haya habido TdN es que ahora se estarían terminando, así que un sufrimiento que no tengo. En su lugar, este fin de semana he estado en Bilbao, así que toca resumir lo acontecido.

El viernes por la tarde una de poteo con gente de la lonja (poquitos, que no era plan de juntarnos una gran cantidad de gente) y a la noche plan de pizzas y juegos de mesa. Fue el turno del Brass Birmingham, donde a pesar de estar cansado y espeso quedo en un digno segundo puesto.

Sábado por la mañana la cosa va de hacer compras y otros recados y por la tarde a MaxCenter con unos amigos, que quedan antes para jugar a los bolos y yo, como no me gusta mucho jugar a los bolos, me uno más tarde, a la parte de tomar algo y jugar a las maquinitas. La más divertida, la de 4 en raya tirando a canasta, pues como éramos muy malos, nos cundía más la partida. Y con los puntos, nos hicimos con el premio de la bolsa (solo me bajé la mascarilla para la foto, lo prometo).

Luego volvimos dando un paseo, con la suerte de que el megachaparrón, producto de una brutal tormenta eléctrica, nos pilló en medio de la nada, sin un triste sitio en el que guarecerse, en el paseo de Zorroza a Bilbao. Y ya una vez en casa, habiendo dado ese día casi 24000 pasos (no fui al gimnasio, pero casi), me retiré a casa, a ver episodios de The Office.

Y hoy domingo, pues día de relax, que me hacía falta, con ordenador, sofá y tele, que entre una cosa y otra llevaba dos semanas sin poder hacerlo.

sábado, 8 de agosto de 2020

Llega Hulk

¡Hulk aplasta!

Marvel Champions es un juego que ha tenido muchísimo éxito de ventas, y prueba de ello es que cuesta un triunfo hacerse con todas las expansiones, hasta el punto de que ayer salió esta de Hulk y en muchas tiendas ya está agotada. Por suerte, aunque ayer no pude, hoy sí he sacado un rato para acercarme a la tienda para obtener mi gigante verde.

Y ojo, que el viernes sale nueva expansión, y de las gordas: Cráneo Rojo. A ver cuándo consigo hacerme con las dos que me faltan; Thor y Brigada de Demolición. 

jueves, 6 de agosto de 2020

Voces

¿Va disfrazado de Chucky? 

Toca empezar recordando que dentro del cine de terror, el subgénero "casa encantada" está lejos de ser mi favorito, lo que no juega mucho a su favor, pues esta película va de un matromonio se traslada con su hijo a la casa que acaban de comprar en mitad de la nada, que está hecha un cisco y además el niño oye voces. Además, la casa tiene una molesta plaga de moscas que dan mucho asquito, se meten en las orejas de la gente y provocan la muerte.

Las voces todo el santo día dando la matraca y finalmente, una desgracia familiar, hace que toque recurrir a los servicios de un experto en cacofonías, que va a la casa a ver qué pasa y si se puede desentrañar y resolver el enigma. Aviso a navegantes, lo voy a destripar.

Se descubre que la casa fue un antiguo juzgado en el que la Santa Inquisición torturaba y juzgaba brujas (no tengo muy claro que se hayan documentado bien sobre el Santo Oficio para esta pelicula), y una de ellas que no se terminó de morir, ve con malos ojos que haya gente instalada en su casa, por lo que se dedica a hacerles todo tipo de perrerías.

Estos ingredientes dan de sí para una película muy genérica de "presencia sobrenatural en la casa", con mucho susto basado en la oscuridad, los cambios bruscos de ruido, la bruja que aparece en los fotogramas pares...  nada del otro mundo, la verdad. A ratos incluso un poco aburrida.

Pero ahora toca hablar en su defensa, y así como hay películas que se desarrollan muy bien y el final es una mierda, aquí pasa un poco lo contrario, que el desarrollo es flojo pero el final es una bofetada demoledora, muy bien hilada y que consigue de forma impactante darle un buen cierre, que hace que haya merecido la pena recorrer el camino para llegar hasta ahí.

miércoles, 5 de agosto de 2020

En las no TdN


Rod y Tod cuando recibieron la noticia.

Escribo desde Bilbao, aunque si las cosas se hubieran desarrollado de otra manera estaría ya en Mollina, pues mañana habría sido el primer día de las TdN de 2020. Las jornadas Tierra de Nadie, que no en vano tienen su propia etiqueta en este blog, son mi oasis, mi desconexión del mundo real y mi imprescindible píldora de felicidad, que este año no voy a poder tomar, pues son otro evento que sucumbió a la oleada de cancelaciones provocadas por este puñetero virus que se ha propuesto hacernos la vida imposible. Y por primera vez en 16 veranos, que se dice fácil, este agosto no bajaré a Mollina. No podré bañarme en esa piscina, no podré jugar a rol en esas salas, no podré emborracharme en el bar del pueblo y, lo que es peor, hay muchos amigos a los que no voy a poder ver y abrazar.

El CEULAJ, el sitio en el que se celebra el evento, tiene un pedazo de mi corazón guardado. Espero poder pasar a recogerlo el año que viene, cuando se celebren las TdN 2021.

martes, 4 de agosto de 2020

Día de perros (en el buen sentido)


La protagonista nos saluda.

Hoy ha sido un día sin duda peludo, pues tocaba ir a buscar a Chiqui, la perrilla de mi padre a Medina, pues durante una temporada no va a poder cuidarla y mi tío se ha ofrecido a acogerla temporalmente. Así que el primer paso era ir a buscarla. Ahí nos ha recibido, tan cariñosa como siempre, y al coche con ella.

Después de comer, hemos ido con ella a Zaratamo, el caserío donde va a estar de Erasmus (podrá aprovechar para aprender a ladrar en euskera), y aunque al principio estaba un poco tímida, ya se ha ido soltando y seguro que en seguida se adueña del lugar.

Tomando posesión del lugar.

Pero el título dice "perros" y no "perro". Esto es porque ya que estábamos ahí, nos han enseñado la nueva camada de cachorritos que han tenido ahí, que parecían pequeños y adorables peluchitos, de los que era difícil no enamorarse, y de los que pongo aquí un par de fotos.

Digan adiós a su cerebro. Queda oficialmente derretido.

Así da gusto que le echen a uno los perros.

lunes, 3 de agosto de 2020

Nuestro último verano

El diseño es puro amor.

Mezcla la atmósfera de misterio y aventura de Los Goonies, It, Los Cinco, Cuenta Conmigo y sobre todo Stranger Things, con el sabor castizo de Verano Azul. Eso es Nuestro último verano, el juego de rol de grapas&mapas que nos permite vivir aventuras con un grupo de niños en los 80, lo que para los que hemos sido niños en los 80 tiene su gracia. 

El sistema, directamente el de Vieja Escuela: el juego de rol, con alguna modificación, es muy sencillito; una iteración simplificada del d20 de toda la vida, pero sin demasiadas complicaciones, lo que permite hacer los personajes en un momentito y ponerse a jugar. Además, el libro básico trae ya una pandilla montada, con personajes pregenerados. 

El libro básico, de poca extensión pero muy bien aprovechada, trae además un montón de ideas para crear infinidad de historias, tocando todo tipo de géneros, desde las partidas más ligeras, con un malo a lo Scooby Doo, o historias más oscuras, como las mencionadas It o Stranger Things.

Otra cosa que me ha gustado mucho es la tabla de equipo, que además de venir con unos dibujos muy simpáticos, trae elementos como petardos, bombas fétidas o monopatines, ideales para cualquier niño travieso que se precie.

Pero donde está sin duda el punto fuerte, y lo que me hizo lanzarme de cabeza a comprar el juego y los suplementos es el original formato que eligieron para publicarlo, pues el juego básico viene en una caja de VHS, como si fuera una de esas películas que alquilaba uno en el videoclub, cuidando muchísimo los detalles, como ese mapa turístico de la ficticia Laguna Alta en la que se desarrolla el juego, que tiene hasta anuncios de Simago, y las aventuras aparte, que venían en cajas de cinta de Cassette, como si fueran videojuegos de Spectrum.

La verdad es que se nota que es un juego que han puesto mucho mimo al hacer, y aunque puede que el género no sea el más original del mundo (Kids on Bikes o Tales from the Loop, por dar dos ejemplos, van en una línea muy similar), ya solo por el formato consigue destacar entre el resto. 

Más información sobre el juego aquí.

domingo, 2 de agosto de 2020

La caza

El cerdo se llama Orwell.

Un grupo de personas, desconocidas entre sí, despiertan en un lugar deshabitado. Pronto se dan cuenta de que alguien intenta, literalmente, cazarlos como a animales. La sinopsis no parece que vaya  a ofrecernos ningún alarde de originalidad, pues el de la caza humana es casi un subgénero en sí mismo. Pero no siempre hace falta una premisa original para hacer una película divertida, y aquí lo consiguen, dotándola de un punto mucho más gamberro que el que me esperaba y jugando muy bien con la línea que separa el seguir las convenciones del género y romperlas para dar sorpresas.

De hecho, este ir jugando a parecer una cosa y luego otra es lo que hace que en ningún momento se pierda el interés, y que incluso en las escenas en las que se sabe lo que va a pasar, quede esa cosa de preguntarse por dónde van a salir.

Dentro del cliché "ricos muy ricos y muy malos que matan gente por diversión", creo que La Caza es lo que debería haber sido la saga Hostel, y también tiene su parte de crítica social, sugiriendo brochazos de una distopía de fondo, aunque bastante irreverente, que es lo que le pega a la película.

Acción, humor y cabezas reventadas, bien mezclado en la coctelera y a disfrutar. La pena que me queda es no haber podido esquivar el trailer antes de verla, pues revienta un par de sorpresas bastante graciosas. Pero en general, muy fresca y entretenida.

sábado, 1 de agosto de 2020

Madre oscura

En inglés: The Wretched

En un bosque, cercano a una zona turística, descansa una antigua maldición: la madre oscura, una terrible criatura que tiene entre sus costumbres la de comer gente, robarles su aspecto y comer niños, haciendo que todos olviden su existencia.

Esto empieza cuando alguien, accidentalmente, despierta a la madre oscura (porque si no, no hay película) y se desata la pesadilla sobre el pueblo, siendo el joven Ben el único consciente de lo que está pasando, y tiene que desmantelar los planes de tan horrible criatura mientras lidia con la incredulidad de sus familiares y amigos.

Esta película, por lo que he podido ver, ha tenido bastante éxito de taquilla, aunque personalmente no me ha parecido nada del otro mundo. Dentro de que tampoco es mi subgénero de terror favorito, le reconozco que se hace bastante llevadera de ver, es amena y la idea no está mal hilada, pero abusa de querer generar atmósfera con la técnica de ensordecer al espectador con violines sonando a tope y las hechuras son un poco de telefilme low cost (aunque aquí no les voy a criticar, que cada uno trabaja con lo que tiene). Sí la recomendaría a quien le gusten este tipo de películas y a quien disfrute de ir al cine a llevarse un par de sustos. Sabiendo que van a eso, no creo que decepcione.