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martes, 30 de enero de 2024

Robot Dreams

Una historia de AMOR.

Que nadie se deje engañar por la aparente simpleza del cartel, pues Robot Dreams es posiblemente una de las mejores películas de 2023 y esconde, tras su colección de monerías y detalles simpáticos, una historia profunda de amor, desamor y la radiografía de una ruptura, con personajes que, pese a ser un perro y un robot, son extremadamente humanos.

La historia nos lleva a New York, a mediados de los años 80. Un perro llamado Perro vive solo en su gris apartamento, comido por la rutina y la soledad, hasta que se compra un robot, que resulta ser su alma gemela, y entre ambos nace una relación muy bonita e idílica, hasta que pasa algo y se separan, y tienen que aprender a sobrellevarlo, en una triste aunque preciosa alegoría de la ruptura, y de tener que rehacernos cuando perdemos una parte importante de nuestras vidas.

El estilo de animación es en apariencia simple, pero recrea a la perfección la gran manzana y puebla la pantalla de pequeños detalles, algunos más sutiles, otros más obvios, que nos harán sonreír más de una vez. La música, casi otro personaje más de la historia, nos invita también a sumergirnos en esa época, y ya no podremos quitarnos de la cabeza la canción September, de  Earth, Wind&Fire, así como tampoco podremos contener sin esfuerzo alguna lagrimilla cuando se termine la película.

El cartel no exagera: es una joya.

lunes, 20 de julio de 2020

You

Un moderno Barbazul.

Joe Goldberg es el gerente de una tienda de libros antiguos que podría ser el chico perfecto, pues es guapo, simpático, ineligente, atento, divertido, romántico, rico... pero tiene un pequeño defecto, y es que bajo esa fachada de niño bueno que nunca ha roto un plato, se esconde un perturbado obsesivo y un psicópata. 

Pues esto va de que Joe se enamora de Guinevere Beck, una aspirante a escritora, cliente de su tienda, y como el concepto que tiene Joe de romanticismo es ligeramente distinto al que pueda tener una persona emocionalmente sana, se dedica a seguir a rajatabla el manual del buen chalado, por lo que se dedica a acosarla, vigilarla, robarle el móvil, alejarla de sus seres queridos, matar a su follamigo... todo por amor. Y como es guapo, pues ella acaba cayendo, y no entraré en spoilers, pero la relación que sale de ahí alcanza los niveles de toxicidad de un retrete de Chernobyl recién usado. Todo bastante perturbador.

La serie en sí, la verdad es que en el fondo es bastante tontorrona y peca demasiado de tener un protagonista ultramegainteligente y con la flor en el culo que hace que siempre sus planes perfectamente medidos salgan siempre a la perfección. Está contada desde la perspectiva del protagonista, cuyo monólogo interior no deja de hacer de él un Dexter del Mercadona, pero a veces consigue escenas graciosas, y algo que ayuda a hacer que conectemos con el personaje es que la mayoría de los personajes secundarios que aparecen, productos de esa Nueva York tan fashion y artificial de viajar en Uber y subir todo a Instagram, sean tan hostiables que hacen que al cambio un maníaco homicida no nos caiga tan mal. Eso sí, todos chicos y chicas, guapísimos y divinos siempre de la muerte.

Hay una segunda temporada en la que por cuestiones argumentales la acción se traslada a Los Angeles, donde más de lo mismo; personajes pijísimos y hostiables, donde nos seguirán ahondando en los traumas de Joe, pues ni un solo psicópata sin su trauma infantil. 

Aunque evidentemente de comedia tiene poco (algún momento simpático sí que tiene cuando las maniobras maquiavélicas del protagonista le meten en problemas propios de comedia de enredo), es mejor tomarla como una serie de entretenimiento ligero, o se corre el riesgo de acabarle gritando a la tele. En mi caso, me la tomé como "esa serie que veía en el gimnasio mientras hacía cardio", porque si me la hubiera tomado en serio, no habría pasado del segundo capítulo.

Ahora a esperar a la tercera temporada, para seguirla viendo y poder echar pestes con propiedad.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Cuidado con los formularios al volar a los EEUU

Esperando a que la señora Johnson haga lo que tiene que hacer.

Parece que fue ayer cuando viajé a los New York, pero ya hace casi diez años. Y una de las cosas recuerdo fue descubrir que era un mito aquello de que te preguntaban si ibas a matar al presidente de los Estados Unidos, pero a cambio sí que te preguntaban si eras terrorista o habías sido nazi (aunque ahora con Trump lo mismo da puntos). Pues ayer leía a una amiga en Facebook escribir lo siguiente: ¿Sabéis cuando estáis rellenando la aplicación del ESTA para ir a EEUU y os morís de la risa al leer preguntas del tipo “¿viajas con la intención de cometer un acto terrorista, de espionaje, sabotaje o genocidio?” Pues una pobre inglesa ha salido en las noticias por contestar sí “por error”.

Esto me ha traído a la cabeza las coñas que tuvimos al respecto en su día, y me he imaginado la siguiente escena:

10 días más tarde, la señora Mary Johnson está facturando el viaje de vuelta cuando el operario de aduanas comprueba su pasaporte, carraspea, introduce unos datos en el ordenador y frunce el ceño.

-Disculpe, señora Johnson, aquí pone que usted vino a Estados Unidos con intención de cometer un acto terrorista, de espionaje, sabotaje o genocidio.
-Ay, qué vergüenza. Ya puede usted perdonar, es que con los nervios lo marqué por error.
-En cambio aquí vemos que usted no ha cometido ningún acto terrorista, de espionaje, sabotaje o genocidio.
-Ya, bueno, es que al final he andado liada, y ya le digo, que no tenía intención.
-¿Pero señora Johnson, usted ya sabe que el perjurio es un delito muy grave, verdad?
-Perdóneme, de verdad, me confundí y marqué la casilla que no era. Si tengo que pagar una multa o algo, dígame cómo solucionamos esto.
-¿Señora Johnson, usted se cree que puede venir aquí a reírse de las leyes de nuestro país y que con pagar una multa está todo solucionado?
-Eh...
-No, señora Johnson. No sé cómo serán las cosas en su país, pero aquí, cuando alguien dice que va a hacer algo, lo hace.
-Pero...
-Ni pero ni pera. Usted ha dicho que ha venido a Estados Unidos a cometer un acto terrorista, de espionaje, sabotaje o genocidio y hasta que no lo cometa no pienso dejarle subir a este avión.
-Pero, pero... no sé, es que así de repente, no se me ocurre nada.
-A ver, mujer. No me diga que no se le ocurre nada. Algún colectivo étnico habrá que odie, algún político que le caiga mal. No sé, ponga usted de su parte.
-¿Y si me deja usted un arma y disparo a alguien?
-No me sea cutre, señora. El arma se la dejo, pero al menos dispare indiscriminadamente contra la gente que está haciendo cola por su culpa.
"¡Eso, eso, dispare y acabe ya con esto, que tenemos ganas de subir al avión" -le espeta el hastiado hombre que tiene detrás
-¿Y eso contaría como cometer un acto terrorista, de espionaje, sabotaje o genocidio?
-Yo creo que sí, señora Johnson. Mate a 5 o 6 personas, y le dejo pasar.
-Ah, pues muchas gracias, no sabe cuánto se lo agradezco.
-A mandar. Que tenga usted un buen viaje, señora Johnson.

Y es que está feo cometer actos terroristas o genocidios, sí. Pero desde luego mucho más feo está mentir.

martes, 18 de septiembre de 2018

South Brooklyn 99

Jeffords, Holt, Linetti, Díaz, Santiago, Peralta, Díaz, Boyle, Hitchcock y Scully.

Una de las sitcoms de moda, obra de Michael Schur (autor de la maravillosa The Good Place), que estoy viendo actualmente, y que reseñaré cuando termine. De momento, y porque me apetece pongo la versión con monigotes de South Park.

viernes, 11 de agosto de 2017

Spiderman Homecoming

¿Será este el Spiderman definitivo?

Nuevo reinicio de la saga del trepamuros más conocido del cómic. Aunque parece que esta vez, con el sello de Marvel debajo del brazo, vuelve para quedarse. 

Siguiendo en la línea que se mostraba en Civil War, de la cuál esta no deja de ser una secuela, aquí optan por un Spiderman adolescente y sus tramas de instituto, que tiene que compatibilizar con lo de querer salvar New York de los malhechores, mientras ve cómo los superhéroes mayores se enfrentan a cosas más gordas.

En esa línea de superhéroe adolescente, la película es divertida, pero sí que a ratos se le echa en falta un poco de épica, aunque cuando esta llega, como en esa pelea final, resulta fotográficamente muy confusa.

Como no menos confuso resulta que la entrañable abuelita del universo Marvel, que es la Tia May, sea interpretada por la eternamente juvenil y exageradamente atractiva Marisa Tomei (a la que tampoco ayuda en la versión doblada la voz de chavalilla que le ponen, pero no vamos a culpar de eso a la película). En esa línea, también descuadra que el arquetipo de quarterback presuntuoso y abusón que es Flash Thompson, sea aquí un empollón de segunda recién venido de alguna producción de Bollywood.

En el lado positivo, el Buitre de Michael Keaton es un villano muy interesante, repleto de claroscuros y con mucha más carisma que la mayoría de villanos a los que se ha enfrentado Spiderman en el cine, con la salvedad quizás del Dr. Octopus de Alfred Molina. También se agradecen las intervenciones de Tony Stark y los cameos del Capitán América.

No sabría decir si es la película que más me ha gustado de Spiderman hasta el momento, pues hasta ahora estaba entre las segundas de las anteriores (la de Octopus y la de Elektro, para entendernos), pero desde luego que es la mejor primera película de Spiderman. Y se agradece que no vuelvan a contar lo mismo otra vez desde el principio. La pena es que la que parecía que iba ser una saga de películas con Andrew Garfield, que patinó en la primera y remontó en la segunda... nació muerta.

A ver si este Spiderman es ya el bueno.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Don´t trust the B- in Apartment 23

Traducida como "Apartamento 23".

Una sitcom corta e inexplicablemente malograda, que no pasó de la segunda temporada, tras haber sufrido un pésimo trato por parte de la cadena que la emitió, que llegó a echar los capítulos en desorden, dejando otros incluso sin verse, "Don trust the B" es una serie fresca, gamberra y muy, muy divertida, con momentos verdaderamente tronchantes.

Va sobre June, una chica de pueblo que llega a la gran New York a trabajar para una gran empresa, pero cuando las cosas se tuercen y tiene que buscarse las castañas, acaba viéndose obligada a compartir piso con Chloe (Krysten Ritter), una auténtica psicópata emocional, manipuladora, tóxica, mentirosa, liante y carente de toda ética, pero muy divertida. Alguien que en la vida real querríamos lejos, pero que para una comedia es toda una joya. A ellas se une James Van der Beek (sí, el actor de Dawson´s Creek haciendo de sí mismo), un actor de segunda fila encasillado en un papel de su adolescencia, que es el mejor amigo de Chloe, y algunos otros secundarios también bastante graciosos, como Eli, el vecino psicópata o Robin, la antigua compañera de piso de Chloe, obsesionada con esta.

La serie sigue el esquema de comedia de situación, basándose sobre todo en el contraste y el choque entre ambas protagonistas, ya que Chloe y June son como el día y la noche. June es honesta, trabajadora, responsable, con un fuerte sentido de la ética y el deseo de preocuparse por los demás, mientras que Chloe... no. 

"Don´t trust the" tiene un humor genial, con golpes de humor a veces absurdos y a veces ácidos, y con otros momentos muy simpáticos, en los que es imposible no acaba adorando a la despreciable Chloe y despreciar a la cadena que maltrató la serie y no la renovó, dejándonos solo con 26 capítulos y ganas de más de esta serie, que es además muchas veces un homenaje a las series de televisión de los 90, rescatando actores y referencias que creíamos olvidadas, y de las que Van der Beek, uno de los mejores personajes que haya visto en una sitcom, es solo la punta del iceberg.. 

Recomiendo encarecidamente, eso sí, a quien quiera verla, que consulte el orden correcto de los episodios aquí, pues aunque no tenga una densa metatrama detrás, sí que hay algunas coñas recurrentes que podrían perder algo de gracia si no se ven en el orden adecuado.

sábado, 7 de mayo de 2016

Vinyl

Don Draper+Jimmy McNulty=Richie Finestra.

Esta ha sido posiblemente una de las series más esperadas de la HBO, y es que la carta de presentación no es para menos: HBO haciendo una serie sobre la historia de la musica en el New York de los 70 y producida por nada menos que Martin Scorsese. Sexo, drogas y rock&roll en estado puro, lo que es de esperar.

La serie cuenta los avatares de un productor discográfico y nos va metiendo en una serie excelentemente ambientada, donde podemos ver, y muy bien caracterizados, a históricos de la música y las artes, como Elvos Presley, Andy Warhol, David Bowie o Robert Plant. Y naturalmente, la cadena no escatima en drogas, sexo y buena música.

He de confesar, eso sí, que la serie me parece buenísima y con una factura impecable, pero puede que sea por la temática, que no me enamora, que no me ha terminado de enganchar. La serie me parece de una enorme calidad, lo suficiente como para seguirla viendo, pero no llega a estar en mi galería de la fama particular. Sin embargo, a cualquiera a quien le interese la temática que toca, se la recomiendo enfervorfecidamente.

lunes, 20 de abril de 2015

Una noche para sobrevivir (Run all night)

Vivo con miedo a que me llame Liam Neeson por teléfono.

"Liam Neeson matando" se ha convertido ya en un subgénero dentro del cine de acción, y esta película, que cumple todos los clichés del género es un buen exponente de ese fenómeno.

Aquí es el antiguo sicario, y amigo, de un poderoso criminal neoyorkino cuyo hijo es un descerebrado que la va liando, y en una de estas comete un par de asesinatos de los que es testigo el hijo de Neeson, con el que lleva años sin hablarse (concepto original nunca visto en el cine de acción: el hijo del protagonista que llama a este por su nombre y nunca "papá"), pero una serie de desafortunados (y violentos) sucesos propician que padre e hijo se vean enfrentados, de la noche a la mañana, a toda la mafia de Nueva York, y de rebote a todo el NYPD, en lo que es un recital de persecuciones (a pie y en coche), peleas, tiroteos, explosiones, malos malosos, sicarios muriendo a puntapala... mezcla en una coctelera todos los ingredientes y mezcla. Adrenalina y previsible entretenimiento. TODOS los tópicos en una misma película.

Para el espectador que busque diversión sin pretensiones es una propuesta perfecta, ya que da exactamente lo que promete. ¿Personajes complejos, situaciones realistas, una trama elaborada y unos diálogos profundos? Ni están ni se les esperan, ya que Jaume Collet-Serra prescinde de todos esos elementos superfluos en aras al más puro entretenimiento palomitero. Y en ese sentido cumple.

viernes, 20 de marzo de 2015

El año más violento

Quería ser honesto, pero no hay manera.

Una película bastante menos violenta de lo que puede sugerir el título (hace alusión a que el 1981 en el que se desarrolla fue un año bastante puñetero en New York), nos cuenta la historia del empresario Abel Morales (Oscar Isaac) que está casado con la hija de un mafioso (Jessica Chastain) y trata de llevar su negocio de combustibles de la forma más honrada posible, enfrentándose a una serie de circunstancias que se lo impiden y le obligan a cruzar una línea que no desea cruzar.

Una película bastante decente, con aires de cine de gángsters y un carismático dueto protagonista (si bien resulta curioso ver a Oscar Isaac, con ese aire de perdedor triste que mostraba en Ágora y sobre todo en A propósito de Llewin Davis, haciendo de triunfador de los negocios). La historia se desarrolla con fluidez y tiene momentos geniales (lo mejor, las persecuciones), siendo una lucha contrarreloj del protagonista que debe luchar en un plazo muy corto para conseguir un dinero con el que salvar su imperio. Se puede ver.

domingo, 25 de enero de 2015

Birdman

¿Es este el héroe que salvará a la ciudad?

Birdman mola, pero es rara de cojones. Esa es la versión corta de una crítica sobre una película audaz y que ofrece una propuesta muy diferente, donde las interpretaciones son magistrales (debo destacar a Edward Norton, que se alimenta de pantalla cada vez que sale, aunque Michael Keaton está soberbio también) y una labor de dirección impecable, pues casi toda la película está grabada en un peculiar plano-secuencia que nos va contando la historia y sus entresijos, hasta llevarnos a un final abierto a interpretaciones.

Birdman es el personaje al que interpretó Riggan Thomson (el personaje de Keaton), un actor que vivió los éxitos del cine comercial en los 90 (tiene su gracia, pues el propio Keaton fue quien interpretó a Batman en la película de 1990) y se siente devorado por su personaje, del que quiere huir haciendo teatro, para sentirse actor de verdad. Ahí tiene que enfrentarse contra sus propios fantasmas y contra su mejor aliado/peor enemigo, Mike Shiner, un actor tan magistral como impresentable, y de paso tratar de reconducir su tormentosa relación con su hija (Emma Stone) y algunos otros asuntos personales.

Tan interesante como la propia película es la historia dentro de la historia, esa doble capa que nos muestra a los actores haciendo de actores que a su vez están actuando, y cómo tienen que valerse de sus recursos para salir adelante. Cierta escena que acaba con Riggan en calzoncillos en medio de Times Square es de lo mejor que me he encontrado en el cine en mucho tiempo.

A ratos, sobre todo al principio, puede resultar algo confusa, y no carecen de su punto psicodélico las ensoñaciones del protagonista. Pero eso también forma parte de su genialidad. Bueno, y particularmente me encanta que toque el mundo del teatro.

Después de haberla visto, no se me hace raro verla nominada al Oscar, y no me sorprendería que le cayeran unos cuántos. De hecho, todo lo que no sea Edwad Norton con una estatuilla en sus manos me parecería motivo de ilegalizar la Academia.

martes, 1 de julio de 2014

10+1 ciudades que...

Bilbao no cuenta.

Primero fueron los libros, luego las películas y continué con series, videojuegos y juegos de rol. Ahora toca el turno a lugares, ciudades o pueblos, que tengan algún tipo de significado especial. Tengan o no valor turístico.

-Bergara: Este pueblo (realmente villa) gipuzkoano será más conocido por ser donde Maroto y Espartero pusieron fin con su célebre abrazo a la primera guerra carlista, o por ser donde Fausto Elhúyar aisló el Wolframio o Tungsteno (llamado en origen Vergaricio). Pero para mí su significado viene de que tengo ahí raíces familiares, ya que es el pueblo de mi madre. Sí, eso significa que soy medio giputxi.

-New York: De Nueva York podría escribir páginas y páginas (de hecho, tiene unas cuántas en el blog) y me seguiría quedando corto. Está en esta lista, no solo porque es una ciudad espectacular y a la que quiero volver, sino porque hice el viaje en una época de mi vida en la que sin duda me hacía falta. Y me vino muy bien.

-Londres: Si Nueva York es LA ciudad de América, Londres es LA ciudad de Europa. Estuve hace unos 20 años con mis padres y me fascinó, tanto que llevo años queriendo volver. Sin embargo, parece que el destino no quiere que vaya, ya que las dos veces que he planeado volver, algo me lo ha impedido. Hace 10 años, temas profesionales (un juicio en esas fechas) me hacían cancelarlo, y hace 3 años, mi compañero de viaje se rompió las piernas en la víspera, por lo que me quedé sin ir otra vez. Pero por mis cojones que yo vuelvo a ir a Londres.

-Bergen: Una acogedora ciudad noruega a la que nunca pensé que acabaría yendo, pero las circunstancias me llevaron ahí, donde pasé uno de los fines de semana más bonitos de mi vida, viviendo un romance de los que parecía que solo existían en las películas.

-Tianjin: De las cuatro ciudades que visité de China (Beijing, Shangái, Xian y Tianjin), no es la más bonita, ni la que tiene mayor valor cultural. De hecho, es una ciudad fea, industrial y sucia. Pero era la ciudad en la que estuvo viviendo dos años la que entonces era mi novia, y era el sitio que más deseaba visitar.

-Moscú: El baloncesto me llevó a la capital rusa, en un viaje que organizamos por impulso, envalentonados por la buena marcha de nuestro equipo. Y lo que nos encontramos no desmereció, viendo una ciudad espectacular, de la que destaco el metro, la nieve y las rusas, claro. Especialmente una amiga nativa que tuvo a bien hacernos de guía/traductora y enseñarnos amablemente la ciudad. 

-Roma: La ciudad eterna y una de las imprescindibles en la agenda de todo viajero. Un verdadero museo al aire libre, repleto de Historia en cada una de sus esquinas. He estado ya dos veces ahí, y dentro de 10 días será la tercera.

-Gernika: Conocida por su árbol y tristemente por su bombardeo, Gernika (oficialmente Gernika-Lumo) ocupa su lugar en esta lista por ser donde tuve mi primer trabajo. Aquello del Ayuntamiento. Y claro, se le coge cariño.

-Santa Pola: Este pueblo de la provincia de Alicante fue mi lugar de veraneo durante muchos años, y aunque al principio iba obligado por mis padres, cuando conseguí hacer amigos ahí ya no me quería ir, y contaba los días hasta que fueran otra vez vacaciones para volver a estar ahí. Si mal no calculo, 8 fueron los veranos (más un par de visitas posteriores).

-Budapest: No solo es una ciudad maravillosa, con una excelente gastronomía, sino que fue el primer viaje largo que hice con la persona que me acompañó, lo cual ya la convierte en una ciudad especial.

BONUS

-Mollina: Y si la cosa va de decir sitios de veraneo, justo sería mencionar este pequeño pueblecillo del interior de la provincia de Málaga, que llevo ya 11 con este 11 años visitando. ¿Y qué me lleva a Mollina? Pues que ahí son las jornadas Tierra de Nadie, cita ineludible en mis vacaciones de verano.

Como suele pasar con este tipo de listas, estoy seguro de que me habré dejado alguna imprescindible por el camino, aunque como también suelo decir, si estas son las primeras 10 que se me han ocurrido, por algo será. Tal vez si la hiciera otro día incluiría Estambul, París, Atenas, Madrid, Pamplona, Basauri, Amsterdam, Bremen, Nápoles, Vitoria... lugares que por uno u otro motivo podrían figurar en esta lista.

martes, 29 de abril de 2014

La vida inesperada

Dos grandes actores

Javier Cámara y Raúl Arévalo. No sé de qué va la película, pero compro. Así que me planto en el cine sin saber de qué va. Es de dos primos (caramba, esto de Raúl Arévalo haciendo de primo del protagonista es nuevo) que tienen que convivir. Uno (Cámara) es un actor que lleva 10 años malviviendo pluriempleado en Nueva York y recibe la visita de su primo, el típico niño bien de vida perfecta. Pero en la película se ve que ni la vida de uno es tan desastrosa, ni la del otro tan perfecta. Y se ve cómo la vida te acaba llevando por donde no sabes que te va a llevar.

La película está bien, es bonita, pero tiene un gran punto negro, y es que a pesar de ser española, al estar rodada en N. York, muchas de las escenas están rodadas en inglés. Evidentemente esto no es un problema, pero que esté muy mal doblada sí. Además, algunos de los actores se doblan a sí mismos (muy bien en el caso de Javier Cámara) pero otros no, lo que te saca completamente de la escena, y hay personajes que son, sin duda, más hostiables de lo que deberían.

Por lo demás, la película bien, y me gustó especialmente el detalle de ir contando en algunos momentos la vida de alguno de los personajes por medio de las obras de teatro en las que trabaja el otro. Especialmente con el homenaje a "Tres sombreros de copa".

miércoles, 6 de febrero de 2013

Mad Men

Reparto de la primera temporada. 

Una crítica que podría hacer a la multipremiada Mad Men es que es una serie en la que nunca pasa nada. No hay acción, no hay grandes giros de la trama, y tienen que pasar muchos episodios hasta que se muere un personaje importante. Es una crítica no exenta de verdad, pero también es verdad que Mad Men no tiene esas cosas, pues no las necesita para cautivar.

Ambientada en una agencia publicitaria del Nueva York de los años 60, Mad Men hace alusión a que la oficina está en la avenida Madison, y no tanto a que los protagonistas estén fatal de lo suyo (que algunos lo están), y en muchos aspectos podría definirse como un "Cuéntame" a la americana, en cuanto a que nos ofrece, o al menos esa impresión da, un fiel reflejo de la sociedad de la época, con sus prejuicios, su doble moral y sobre todo su tabaquismo. Es difícil ver un capítulo de Mad Men y no acabar tosiendo, pues no hay escena en la que no veamos un cigarro en pantalla. Y puede que hoy nos horrorice ver fumar en colegios, hospitales, aviones e incluso ahora bares. Pero hubo un tiempo en el que esto se veía como algo perfectamente normal.

El protagonista de la serie es aquí Don Draper, un inteligente ejecutivo hecho a sí mismo, que es además carismático y pese a ser un hombre en teoría felizmente casado, es todo un seductor. Pero no es un superhombre de hierro, y tiene también sus miserias, así como un turbio secreto que se desvela en la primera temporada.

Por la parte femenina, el protagonismo recae sobre Peggy Olsen, una joven secretaria que llega a Nueva York a comerse el mundo, y comienza la serie con su primer día en Sterling&Cooper, la empresa en la que se desarrolla la serie.

En cuanto al resto de los personajes, ahí reside el mérito de la serie. Un buen elenco de personajes sólidamente construidos, con tramas creíbles y un desarrollo impecable.

En general, la serie goza de una gran calidad, y muchos detalles que la hacen apasionante. Ahora bien, huya de ella quien espere tiroteos y cliffhangers, pues no los va a encontrar. Hombres elegantes y chicas guapas, en cambio, para dar y regalar. Aunque para muestra de lo bien logrados que están hechos los personajes, lo que más destaca del personaje de Christina Hendricks, no es su físico.

Y ahora, como no podía faltar, la versión en dibujo de Mad Men:


No están todos los que son, pero sí son todos los que están.

martes, 11 de enero de 2011

Museos de cera: Nueva York

Repitiendo chiste

Creía que esta entrada ya la había hecho, pero parece que no. Lo cierto es que hace ya bastante tiempo de esto, pero me parecía injusto dedicar entradas a los museos de cera de Washington y Amsterdam sin hacer lo propio con el de Nueva York. Así que comienzo mi viaje con una foto de mi amigo Woody. Un chaval simpático aunque algo neurótico:

Por aquel entonces, oposiciones mediante, yo no estaba mucho más cuerdo.

Tras un rato de paranoide meditación me di un paseo y volví a encontrarme con un viejo conocido de Amsterdam, y rememoramos algunos temas cantando a capela.

¡Alfil Guz!

Pero de pronto me di cuenta de que me faltaba la cartera, y que alguien me la había sustraido en un despiste. Empecé a buscar por todo el museo y vi que Mick Jagger parecía saber algo, así que le interrogué de forma sutil:

¡Habla! ¿dónde está mi cartera?

Me dijo que habia visto a Jesse Owens correr de forma sospechosa, y aunque intenté capturarle, corría mucho, pese a su edad, y no fue tarea fácil.

¡Owens!

Me había quedado sin dinero, así que fui a ponerle ojitos a mi amiga Salma, a ver si me podía echar un cable.

Y si cae algo, eso que me llevo...

Con Salma no tuve mucha suerte, pero sí con la cartera, ya que descubrí que nunca llegué a perderla, sino que estaba en el forro de la chaqueta. Era importante porque dentro necesitaba dinero para sobornar al protagonista de la siguiente foto:

Ya sabes Frank, algo discreto.

Pues sí, Frank Sinatra era el único que podía darme la información que necesitaba. Información que había conseguido gracias a sus contactos con la mafia, y que me llevó a uno de los periodistas más importantes del edificio.

La kriptonita es mala porque es verde.

Y de un hombre que podía volar, nos vamos a un hombre al que también le gustaba volar... ciudades.

Toma George, una galletita salada.

En efecto, ese era el propósito de mi viaje. No pensaba asesinar al presidente de los EEUU pero nada había dicho del expresidente, y dado que había desoído mis solicitudes de nuestra última reunión, había que tomar medidas. Saladas medidas.

¡Agh, es Ghandi!

Pero de armas de destrucción masiva iba el asunto, y al salir nos topamos con el peligroso Ghandi, y su secuaz Juan Pablo II. No es fácil explicar cómo sobreviví al encuentro, así que no lo haré.

Y así es como lo hicimos, George.

La velada acabó con un amigable café con nuestro amigo George Clooney. Hubo más fotos, y más gente famosa, pero tampoco es plan de saturar la entrada.

miércoles, 20 de enero de 2010

Museos de Cera: Washington


El lugar en el que puedes golpear al Rey de Inglaterra sin que te disparen.

Esta entrada llega como año y pico tarde, pues las fotos son de noviembre de 2008, de cuando visité Washington. Pero más vale tarde que nunca, y contaré cómo tuve ocasión de interactuar con personajes célebres.

Tras colaborar con la independencia americana, pude viajar a la Guerra de Secesión, pero está claro que elegí mal el bando:


General Lee, no se preocupe, hay un 50% de probabilidades de ganar la guerra: o la ganamos, o no la ganamos.

Y bueno, esa intromisión, y haber cooperado con el bando de los que hoy denominarían terroristas, me supuso una incómoda charla con los gerifaltes del FBI:


¿Así que usted es Edgar Hoover? Pues sepa que me encantan sus zumos.

Y claro, a resultas de esa foto, empezaron a echarme la culpa del asesinato de una de sus figuras históricas:


¡Señoría, esta foto está trucada!

Prometo que no fui yo el que asesinó al presidente aquel 15 de abril de 1865 en el teatro Ford. Es cierto que tampoco fue John Wilkes Booth, pero yo no fui. Además, se puede ver que Abe y yo nos llevábamos bastante bien.


Pero Abe, ¿para qué vas a ir al teatro pudiendo ir al baloncesto?

Entonces, si no fui yo y no fue Wilkes, ¿quién mató a Lincoln?



¡Ajá, el vil Rubén!

Una vez demostrada mi inocencia, debo decir que siempre me he llevado muy bien con los presidentes de los Estados Unidos. De hecho, cuando me preguntaron si iba a asesinar al presidente, puse "no". Algo quiere decir eso, ¿no?



Arriba, sugiriendo cosas al tito Bush. Lástima que justo después de eso cesara.
Abajo, apostando por el candidato ganador.


En cambio, con quien me llevaba peor era con algunos deportistas, y en algún momento es cierto que perdí un poco los nervios, pues tengo mal perder.


¡Estúpido golf!

El problema viene cuando soy yo el que gana, y alguno se lo toma a mal.


¡Está bien, no volveré a decir que el baseball es aburrido!

 Afortunadamente, pude utilizar mis influencias y conseguir instrumental para defenderme.



Round 1, ¡fight!

Y bueno, tras mis desventuras con los ases del deporte, decidí poner algo de distancia de por medio, y dar un pequeño paso para el Jokin, junto con el hermano del ciclista-trompetista:


Yo sin traje de vacío, que soy de Bilbao.

jueves, 20 de noviembre de 2008

USS Intrepid

El USS Intruder... ¿o era el Intrepid?

El USS Intrepid, también rebautizado como Intruder (debido a un intolerable lapsus), es un intimidante portaaviones, de intachable reputación en intrincados conflictos bélicos, como Vietnam o Pearl Harbor, donde logró salir intacto, convertido hoy en museo.

El Rubén de Munchäusen

El Intrepid había estado cerrado bastante tiempo, y por medio de Internet supo Rubén que coincidiendo con nuestro último día, era la reapertura, por lo que intentamos acercarnos al mismo, y como intuíamos que habría bastante gente, nos fuimos a las intempestivas 8 de la mañana, lo que no nos impidió tener que sufrir una interminable cola a la intemperie bajo una cada vez más intensa lluvia, aunque lo de ir pronto resultó ser una medida bastante inteligente, ya que la cola crecía y crecía.

¡Se presenta el recluta Jokin en intendencia!

Tuvimos mala suerte, ese factor intangible que la intransigencia del intratable karma interpone en nuestros planes, y la cola se interrumpió justo antes de que nos tocara llegar a la taquilla, y nos quedamos a las puertas de oir el discurso inaugural, alabando la integridad de los soldados que combatieran en el Intrepid, con los marines interpretando el himno... Lo de quedarse a las puertas, pues tan apasionante como ser interrogado en la intimidad por Jack Bauer, oiga.

El helicóptero encendía los intermitentes para que Jokin se apartara, pero nada.

El interior del Intrepid era bastante interesante, un museo sobre mar tierra y aire, bastante interactivo. Cabe mencionar un simulador de manejo del barco, donde el Intrepid, este, se me hundió un poco... ¡era mi primer día!

La cubierta estaba repleta de aeronaves; cazas, interceptores, helicópteros... (obviamente intocables) y una intermintente lluvia que nos empapaba integralmente. Diría que nos calaba, pero por hacer el chiste malo, y en atención a la temática de la entrada, diré que nos intercalaba.

Y ahora, pues un par de fotos de intrínseco gamberrismo:

Alevosamente atacado por el integrista Alí Bal-Drick

Intercambiando disparos con el enemigo

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Central Park

Es como el de Bilbao, también hay patos.

Quien pensara que ya había hablado suficiente de mi viaje a Nueva York, y que no le iba a dedicar más entradas, se equivocaba, ya que hoy hablaré de una de las partes de Nueva York que más ganas tenía y que en consecuencia, o incluso a pesar de ello, más me gustó, y hablo del posiblemente más emblemático parque del mundo, el auténtico pulmón verde de Manhattan.

Impresiona, como ya dije, lo de tener un auténtico bosque en medio de la urbe, y es un sitio en el que te puedes perder paseando y dedicarle todo el día (la noche ya no, que eso puede ser un sitio muy siniestro) y admirar sus bellezas.

Ahí va la hostia, pues.

Vemos, que no solo nos copian lo de los patos, sino que también plantan un museo Guggenheim al lado del parque. Vaya copiones están hechos estos neoyorkinos. Si es que...

Pero hablando de patos, de entre los muchos monumentos que tiene el parque, hay dos especialmente simpáticos. Uno, la estatua de Hans Christian Andersen, célebre cuentista (pero de los buenos, no de los que vienen a diario a mostrador), dedicada a una de sus más famosas obras:

Me temo que dejo el comentario gracioso a huevo con esta foto...

A ver, déjame un momento que mire los resultados de la primitiva...

Y justo al lado, otra escultura, dedicada a otro escritor, Lewis Carroll, y a su obra "Alicia en el País de las maravillas", que se ve en la foto:

El genuino Jokin de Chesire

Tanta foto y tanto paseo ya empezaba a dar un poco de hambre, así que luego pasa lo que pasa...

Ezta zeta eztá un poco durilla...

Sin ánimo de menospreciar las propiedades nutritivas de la estatua, optamos por medios más convenciales de alimentación, y optamos por alogo más clásicamente neoyorkino:

Un perrito caliente, adquirido en puestito callejero.

Obviamente lo del perrito no tiene mucho glamour, pero a esas horas, aunque no sea más que una salchicha recalentada y embadurnada en ketchup, sabe que da gusto.

Siguiendo con el parque, llegamos al Castillo Belvedere, un castillo en medio del parque, con sus vistas, y sus hordas de niños que lanzan escalera arriba para evitar que uno pueda bajar. ¡Es una trampa!

El castillo y los payasos.

Siguiendo con cosas que están en medio del parque, destaca por su enormidad el lago, un enoooorme lago que está en medio, y que las imágenes definirán mejor que mis palabras (eufemismo para decir "estoy vago, no me apetece escribir").

No, ni esto es Escocia ni lo de la foto es un plesiosaurio.

La foto es chula, ¿no?

Y bueno, antes de acabar la entrada, dedico unas líneas a las verdaderas protagonistas de Central Park, las ardillas. El parque está lleno de ellas, repleto, y encima estos simpáticos animalillos están tan acostumbrados a la presencia humana, que cuando ven una cámara no solo no se asustan, sino que además posan.

Me la encuentro de noche y me acojono.

Lo dicho, Central Park, una parada indispensable para quien visite Nueva York, muy bonito, muy idílico, y si encima hace bueno, un marco inmejorable para pasarse el día paseando.