¿Será azul o será dorado?
Belén Rueda vuelve al terror, concretamente al género "inmueble embrujado y mal iluminado" que tan buen resultado le dio con El orfanato y lo hace para dar vida a Alicia, una pintora que se traslada con su hija Clara a una casa a la que solo le falta el cartel "precaución: contiene fantasmas".
Diría aquello e "no tardarán en pasar cosas chungas" pero sí que me dio la sensación de que tardan un poco más de lo que suelen hacerlo en este tipo de películas, y ahonda más en su relación con su hija y en la adaptación de esta al colegio. Y para cuando se descubre todo el pastel se termina la película. Es como si hubieran tenido una idea para un corto de 15 minutos y le hubieran metido una hora de relleno, aunque debo decir que el relleno consigue ser si no interesante, cuando menos aceptable. No aburre, que ya es todo un logro.
Y la historia principal, pues esto va de que en esa casa ocurrió "algo" en el pasado, y ya en el presente la niña se encuentra un vestido raro, que es el que da nombre a la película, y pasan cosas. Así hasta que se explica todo, que queda razonablemente bien hilado (nunca un verbo más adecuado) y se acaba la película, sin que tampoco dé mucho más de sí.
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