En esa foto hay gente que muere y gente que mata.
A esta nueva entrega de la saga le han llovido muchos palos, y la verdad es que son merecidos, ya que cuenta con el que posiblemente sea el peor guion de la saga y una resolución bastante mediocre. Resulta un slasher completamente genérico y sin alma, casi una parodia de sí misma pero en el mal sentido de la palabra. Sin embargo para mí la salvan dos cosas: una la escena introductoria, que aunque realmente no tiene mucho sentido es graciosa y la otra que pese a ser floja nunca llega a aburrir.
Es fácil entender por qué el argumento es tan malo, pues la productora tuvo a bien despedir a Melissa Barrera por denunciar el genocidio israelí en Gaza y Jenna Ortega los mandó entonces a paseo, de manera que tuvieron que rehacer el guion entero. Y así les salió.
Intenta vivir de la nostalgia y de repescar a Sidney Prescott pero ni por esas se salva. Ahora, no negaré que sirve perfectamente como entretenimiento palomitero.
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