viernes, 28 de agosto de 2009

La casa patas arriba

¡Mi casa!

¿Qué pasa?
¡Llevo así desde el lunes!

¡Matar al carpintero!

La verdad es que tan mal como en la foto no está, pues hoy han venido a lijar, y al menos no da la impresión de estar viviendo en una cloaca, aunque lo del salón vacío y el resto de la casa llena de trastos lo seguimos padeciendo, y gran culpa la tiene la inoperancia de los carpinteros.

Vinieron el lunes, y dejaron la casa como se ve en la foto. El martes nada. El miércoles, nada. Ayer, nada. Llamo al casero, se pone en contacto con los carpinteros: respuesta, no tienen material para poner la tarima, y no se dieron cuenta hasta que habían empezado ya a hacer, que hasta la semana que viene no les llega. Que se han despistado.

Señores, si yo me llego a despistar en el examen, en vez de funcionario sería [inserte aquí profesión odiada, me abstendré de poner ninguna, para no ofender a ningún colectivo profesional], y es como si un cirujano, con el paciente abierto, se da cuenta de que no tiene el hígado para trasplantar.

En fn, delirante.

En otro orden de asuntos, la nota cómica del día la puso ayer una señora que vino al mostrador, preguntando si tenía que raer, y cito textualmente, "los papeles del suicidio". Entender que quería decir subsidio fue fácil. Aguantar estoicamente el ataque de risa, no tanto.

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