lunes, 11 de abril de 2022
Chronicle of Innsmouth
domingo, 10 de abril de 2022
Finde con domingo de ramos
El título de la entrada es un clickbait que no tiene nada que ver con el resto, pero de alguna manera tenía que llamar a la entrada, que no es sino otra más de resumen de fin de semana.
El viernes debería haber salido ya la nueva expansión de Marvel Champions, Motivos Siniestros, pero no llegó a mi tienda habitual, por lo que el paseo fue en vano. Luego, como plan de tarde noche, a casa de unos amigos a cenar y jugar a Overcooked 2 o Mario Kart 8 en la Switch.
El sábado por la mañana gimnasio y búsqueda infructuosa de Motivos Siniestros que pude, sin embargo, probar por la tarde, pues había una kedada para jugar al juego y estuve con unos de Vitoria que sí la tenían, de modo que pudimos curtir el lomo a Sandman. De ahí fui al baloncesto (con la victoria de la que hable ayer) y de ahí a casa.
Hoy domingo, gimnasio y videojuegos por la mañana (Chronicles of Innsmouth y Farcry 5) y por la tarde rol (Avengers Aftersnap), continuado por cena en la pizzería y tertulia hasta hace bien poco.
Y ese ha sido el fin de semana (¡el que viene es de 5 días!).
sábado, 9 de abril de 2022
84-78 contra Valencia
viernes, 8 de abril de 2022
Canallas
jueves, 7 de abril de 2022
Libros a letra cambiada
miércoles, 6 de abril de 2022
Tarde de parchís
martes, 5 de abril de 2022
Campaña de la Renta
lunes, 4 de abril de 2022
Morbius
domingo, 3 de abril de 2022
Primer finde de abril
Otro fin de semana que se termina y que reseño por aquí.
El viernes visitaba el gimnasio, que llevaba una temporada sin ir y luego a la lonja, para jugar a juegos de mesa hasta las tres de la mañana. Lo pasé bien, pero es cierto que no era mi día, ya que no gané ni una sola partida.
El sábado por la mañana compras y pintxtopote, y después de comer me pongo a hacer experimentos; unos boniatos al curry que, por error, preparo con leche evaporada de café en vez de leche evaporada normal. Afortunadamente eso no impide que el resultado salga rico.
Luego fiesta en casa de Rubén, un amigo que se va a vivir a Madrid y luego nos termina arrastrando al Balcón de la Lola, una sala de fiestas de Bilbao con mucha solera a la que yo nunca había ido (ni habría ido de no ser porque a Rubén le hacía ilusión, porque pagar 20€ de entrada dolía mucho). El sitio guay y la música, con excepciones, bien. Ahora, habría agradecido que no se hubieran pasado las normas de limitación de aforo por salva sea la parte.
Del domingo lo más destacado, que por la tarde he ido a ver la insustancial Morbius, de la que mañana hablaré, y luego a tomar algo.
Ale, eso es todo.





