domingo, 13 de agosto de 2023

De perdidos a Río

El cartel promete vergüenza ajena a gritos.

Hay películas muy honestas, cuya propuesta es toda una declaración de intenciones. ¿Alguien cree que puede valorar esta en función de su cartel? Pues algo que por lo normal sería mala idea, aquí resulta ser totalmente certero, ya que esta película lo que nos da es una gañanería que no se sostiene, con chistes cutres, situaciones vergonzantes y una serie de enredos rocambolescos, para un cocktail que intenta hacer de lo cutre sublime. Pero sin llegar a conseguirlo.

Ahora bien, cuando una película cumple estas características pueden pasar dos cosas: que a pesar de todas ellas sea entretenida y amena de ver o que te aburra soberanamente, lo que es del todo imperdonable. Afortunadamente, en esta es lo primero, y es que aunque era como un accidente ferroviario, en el que no puedes evitar mirar por mucho que sepas que es horrible, la película entretiene, e incluso confieso que entre palmada y palmada en la frente, puede que me sacara alguna que otra sonrisa.

Ahora el resumen. Esto va de que Amador Rivas Pedro es un apocado policía de oficina que un día recibe el aviso de que Mateo, su amigo de la infancia, a quien no ha visto en 15 años, ha muerto en Brasil, y le ha designado a él para repatriar el cadáver. Como no se atreve a viajar solo, se rodea de dos amigos igual de disfuncionales que él y se embarca a Río de Janeiro, donde descubrirá que el tal Mateo no era trigo limpio, y acabará metido en cientos de fregados, a cual más peligroso. 

¿Es buena? No, por Dios, no. ¿Me vale, si tenemos en cuenta que es eso lo que me apetecía ver? Venga, aceptamos pulpo. Eso sí, la película le quita a cualquiera las ganas de visitar Brasil.

sábado, 12 de agosto de 2023

A las Umbras 2023

A falta de Mollina, buena es Huarte.

Una de las cosas que más me gustan del verano es empalmar jornadas lúdicas, y todavía recuperándome del tute de las TdN, hoy parto hacia Navarra, donde se celebran las clásicas Umbras, jornadas que si bien no se acercan al nivel de las otras, les tengo un cierto cariño, y además me sirven para ver a gente a la que solo veo aquí (en realidad el principal aliciente para ir).

Lo que sí voy es con un plan más relajado (no llevo nada de rol en vivo, y si acaso alguna partida de rol de mesa improvisable), y lo que es jugar, me imagino que mataré el rato con juegos de mesa, que al fin y al cabo a estas jornadas les pido desconexión mental, y eso me lo dan con holgura.

Ya comentaré a la vuelta.

viernes, 11 de agosto de 2023

El hombre del saco

¡Un verano inolvidable!

Una de las leyendas clásicas del folklore español es el cuento para asustar niños del hombre del saco, que viene por la noche y se lleva a los que han sido malos. Como toda leyenda, tiene varios orígenes, y en esta optan por la historia (real) de Francisco Leona, autor material del crimen de Gador.

Es ahí, en Gádor, donde se desarrolla la película. En lo que bien podría entenderse como un guiño a It (con la que no es difícil ver algunas similitudes), el hombre del saco aparece cada 7 años, para llevarse a los niños que han sido malo, y será precisamente un grupito de chavales del pueblo quienes, siguiendo los consejos del enigmático anciano que vive sus chaladuras en la casa abandonada, deberán enfrentarse a la amenaza, en una película que navega entre el terror y la fantasía, resultando en una suerte de Stranger Things a la española, que sirve para pasar un rato entretenido. Si acaso se me hizo un poco pesada la parte central, en la que están investigando la casa, pero a cambio ofrece personajes lo suficientemente interesantes como para que les cojas un cierto cariño y no sean meras comparsas.

Ya como comentario final, y haciendo un poco de spoiler, solo diré que Macarena Gómez consigue dar más miedo cuando no es la villana de la película que cuando sí.

jueves, 10 de agosto de 2023

Megalodón 2: La fosa

Siempre hay un pez más grande.

Es de justicia valorar las películas en su justa medida, y tener muy claro qué es lo que les pedimos y qué podemos esperar de ellas. Es lo que de verdad nos sirve para valorarlas. En este caso mi veredicto es que Megalodon 2 da lo que tiene que dar, pero poco, ya que tarda muchísimo en arrancar, y reduce a media hora larga lo que para mi gusto debería haber sido el leit motiv de la película: un carrusel de despropósitos y sinsentidos, con tiburones gigantes comiendo gente.

En esta ocasión, la historia comienza en una estación oceanográfica, propiedad de un muchimillonario que entre otras cosas tiene como mascota una megalodona, a la que adoptó cuando era una megalodoncita huérfana (todos sabemos cómo va a acabar esto). Cuando deciden hacer una excursión al fondo marino, a 7000 metros de profundidad, se topan con un peligroso ecoterrorista internacional, haciendo sus cosas de ecoterrorista internacional, y cuando ve que le van a pillar hace explotar el submarino del muchimillonario. Pero no contaba con que en ese submarino viajaban la sobrina adolescente del muchimillonario y Jason Statham, lo que hace que quedarse sin submarino en el fondo del mar no sea sino un leve contratiempo. Así que hacen lo que haría cualquiera cuando se le jode el coche: ir andando a la gasolinera más cercana. En este caso no es una gasolinera sino una estación submarina abandonada, pero lo de que van andando es literal.

Llegan allí, tras perder un par de secundarios prescindibles por el camino, y en la base, tras superar un par de puzzles y varias pruebas mortíferas, logran salir a flote, pero no sin que antes Jason Statham se haya partido la cara con el ecoterrorista internacional, que pasaba por ahí (imagino que habría parado a mear, o algo). Entre tanto, intercalan algún ataque de megalodones, que hay que justificar el título de la película, y en una lección de etología escuala nos demuestran que no importa que sean criaturas abisales, atacan a cualquier fuente de luz, cual mihura a trapo rojo, parezca comestible o no.

El caso es que logran hacerse con una cápsula y salir a la superficie, y el ecoterrorista, como quien se agarra al parachoques trasero del coche, con ellos agarrado al submarino. ¿Qué son 7000 metritos de nada?

Ya en la base, donde se ha descubierto que el ecoterrorista la había llenado de sicarios, los amigos graciosos de Jason Statham (ue ahora son superexpertos en pelea, a lo Fast&Furious) logran evitar que los maten, intercalando palizas a malos con chistes terribles.

Vale, muy bien, ¿dónde están mis megalodones? 

Tranquilos, que ahora empieza lo bueno. De un modo similar a lo que ocurría en la primera película, la incursión por el fondo del mar hace que no uno sino varios megalodones se animen a visitar la superficie. Se les une a la fiesta un kraken, seguramente porque no tenía nada mejor que hacer.

Ahora es cuando empieza la película de verdad, porque en su huida del ecoterrorista, Jason Statham y sus amigos van a parar a... Isla Diversión, un lujoso resort, cuyo nombre es toda una declaración de intenciones y cuyos habitantes son un bufet libre para megalodones y krakens. Por si eso fuera poco, se descubre que en esa isla hay dinosaurios (porque patata), de modo que tanto la costa como el interior son peligros mortales, y si a eso le sumamos los sicarios del ecoterrorista disparando, pues toda una amenaza... o lo sería si no fuera porque se enfrentan a Jason Statham, que logra torear a los megalodones montado en su moto acuática, arponearlos e incluso matar a uno con la típica hélice de helicóptero que usaría cualquiera como arma de mano.

Cuando todo parece resuelto, se encuentran con un último escollo. ¡Queda un megalodón vivo! Pero eh, un momento... este megalodón no es feo, no tiene cicatrices. Efectivamente, es la megalodona mascota, que cual perrete fiel ha estado ayudando a los personajes en su batalla contra los malos, pues si algo sabe cualquie oceanógrafo, la lealtad es una característica propia de los megalodones.

Con esto termina esta historia, cuya última media hora es un absoluto disparate, pero que me deja la pena de que no hubiera sido así desde el principio.

miércoles, 9 de agosto de 2023

Crónicas tedeneras 2023 (2)

El reparto de How I met your Friends.

Ayer dejamos las jornadas en el viernes noche, toca avanzar e ir al...

Sábado

Aunque no es algo muy habitual en mí, aprovecho que no tengo partida para dormir algo más y me salto el desayuno (en previsión de que esto pudiera ocurrir, había comprado provisiones), y me apunto a jugar una partida al Incómodos Invitados 2, juego que probé en Interocio y me gustó bastante. Como me da tiempo, antes de comer aprovecho y me doy un baño (creo que hice esto todas las mañanas, un imprescindible de las TdN).

Por la tarde disfruto de un nuevo pase de How I met your Friends, partida que si bien no es redonda, y tiene muchísimo que pulir, se presta a finales muy emotivos, tal es que con este casi acabo con la lagrimilla colgando (y eso que yo era el director).

Bastante menos emotiva fue (y tampoco es que lo pretenda) Fin de semana en Little Cove, una caótica partida de terror, que juega con todos los tópicos y acabó, como no podía ser de otro modo, con todos muertos de forma horrible.

Hablando de muertos, esa noche bajo al bar, pero estoy tan cansado que, ante la tesitura de perderme esa noche o perderme la última, me retiro bastante pronto.

Domingo

Otra mañana que aprovecho para dormir algo, saltándome el madrugón del desayuno, y echo una partida a algo ligerito, como es el Bang! de dados.

Por la tarde un rol en vivo cortito, The road so far, basado en la serie Supernatural (de la que no he visto nada), que al terminar pronto me permite un último piscinazo (el domingo hice triplete piscinil, con baños a las 13:00, a las 15:00 y a las 19:30).

Por la noche me peleo por La herencia de la tía Gilita, una partida muy a lo Puñales por la espalda, donde soy una cutre y abyecta sabandija, divertida de interpretar, aunque es verdad que me dan poca cancha, ya que mi personaje (merecidamente) caía mal a todo el mundo.

Jugada la partida, de nuevo a la fiesta, y ese día sí, hasta cerrar el bar. Volveremos en Rolea.

martes, 8 de agosto de 2023

Crónicas tedeneras 2023 (1)

La familia Night y sus invitados.

Recuperado parte del sueño, procedo como es habitual a contar mis partidas de las TdN.

Jueves

Después de comer me voy a disfrutar del piscineo, y de que mi partida, Políticamente (in)correctos, no empezaba hasta las 18:30, aunque a las 18:15 estaba tan a gusto que me daba una pereza terrible jugarla, ya que además no me generaba mucha confianza la documentación. Pero me había apuntado, y eso es sagrado, así que pongo mi mejor car y voy a la partida, que termina siendo una comedia bastante descacharrante, por suerte más parecida a lo que esperaba cuando me inscribí.

La noche es para El especimen, partida que resulta ser un despropósito en todos los sentidos, donde básicamente hago un cameo de 15 minutos, para acabar metido en un correquetepillo con pistolitas, como PNJ masilla, sin trama, nombre ni conexión alguna con la partida. Fue terrible, no lo voy a negar, pero debo destacar para bien la buena disposición de los organizadores a escuchar las críticas, reconocerles el trabajo que se pegaron a la hora de preparar elementos de atrezzo de la partida, y no me cabe duda de que si meten algunos cambios, pueden solucionar los problemas del primer pase y sacar algo interesante de ahí. Y lo dicho, no es ningún drama si un vivo no sale bien a la primera (yo mismo he sufrido eso muchas veces), como tampoco lo es aburrirse en una partida.

Como es habitual, claro, esa noche, y las demás, nos fuimos de fiesta al Pepe´s.

Viernes

Por la mañana se cae, por falta de quorum, mi partida de Villa y Corte, lo que me hace buscar otras opciones y termino jugando a Blood on the clock tower,  un juego de roles ocultos que a simple vista podría parecer el enésimo clon vitaminado de Los hombres lobo de Castronegro, pero le meten un par de giritos que hace que tenga estrategia y no se limite únicamente a que gana el que mejor come la oreja a los demás. Y gané yo. Por la tarde juego Mi gran boda búlgara, partida costumbrista-musical, en la que se juntan una familia vasca y una de Bulgaria, con amigos ingleses, y donde los enredos lingüísticos son parte fundamental de la trama y la diversión. 

Esa noche dirijo la que para mí ha sido la mejor partida de los jornadas, un nuevo pase de Extraños en la noche (que llevaba años sin dirigir), y que gracias a un reparto de lujo funciona como un reloj, siendo divertidísima, con momentos verdaderamente magistrales y convirtiéndose en uno de los mejores pases que ha tenido este vivo.

Al acabar el vivo ya sabéis lo que tocaba, claro. Y ya en otra entrada hablo del sábado y el domingo.

lunes, 7 de agosto de 2023

Regresado de las TdN

Triste y sola, sola se queda Mollina...

Esto es ya un clásico del primer fin de semana de agosto. Me cruzo España de lado a lado dos veces, duermo poco y mal, y llego a casa reventado, pero con una sonrisa, pensando la siguiente. Y como es costumbre, hoy me ceñiré en la ida y la venida, dejando para mañana las jornadas.

Mi historia empieza el miércoles, a las 7 de la mañana. Suena el despertador, pero da igual. Yo ya estaba despierto, con la ilusión de un niño la mañana de Reyes. Desayuno, me ducho y cojo el taxi para el aeropuerto. Esta vez sin incidentes vuelo hacia Málaga, y Blablacar me tienta con un conveniente viaje a Mollina, que me habría dejado allí a las 12:50, pero lo quitan antes de que pueda cogerlo, de modo que sigo la clásica y compro el billete de autobús de las 13:15. Entre tanto, aprovecho y como algo en el cercano centro comercial.

Cogido el autobús, llego a Mollina sobre las 14:45, me acredito en el hotel, echo una siesta y cuando empieza a llegar gente, nos vamos al piscineo en el Saydo. Luego, cena multitudinaria en La bodega y al bar de esta serie, que es el Pepe´s. Estábamos de regreso en el hogar.

El jueves por la mañana aprovechamos que todavía no han empezado las jornadas para hacer unas compras, nos acreditamos, tomo posesión de mi cuarto, piscineo un poco y a comer a la Bodega.

<elipsis> 

Es ya lunes por la mañana. He dormido menos de dos horas, pero alcanzo a llegar a tiempo al desayuno. Esa agridulce mezcla de resaca y la pena de las despedidas, con la satisfacción de un fin de semana maravilloso, y a las 11 nos cogen en el coche que nos lleva al aeropuerto, a mí y al amigo Willy. Comemos algo por ahí, hacemos tiempo, y aunque con media hora de retraso, sale nuestro vuelo hacia Bilbao. Este se me hace un poco horrible, por lo apretujado que voy, y por el niño porculero que tengo detrás, pero a las 17:30, más o menos, ya estoy en el aeropuerto, donde finalmente cojo un taxi, llego a casa, me derrumbo en la cama y malduermo un par de horas. Descojonado, pero feliz.

sábado, 5 de agosto de 2023

Delfines de plata

Carátula genérica de thriller.

En un hotel de lujo trabaja Akim, un inmigrante nigeriano, de religión cristiana, y el matiz aquí no es baladí, ya que se vino con sus hijas a España tras abandonar África por ser víctima de una persecución religiosa.

Ese hotel será el foco de la conspiración de una célula islamista, que tiene planes aviesos, y además tiene chantajeado a un político del más alto rango, cliente habitual de dicho hotel. Y Akim se verá metido de morros en esa conspiración, lo que le obligará a tomar decisiones muy difíciles, mientras que paralelamente, el comisario Gallardo (Rodolfo Sancho) tratará de luchar contra todos los elementos para evitar la tragedia.

Una historia bien planteada y bien desarrollada, que consigue mantener la emoción y el interés por su hilo argumental, que resuelve con bastante eficacia. Tal vez algo mejorable el apartado actoral, y en mi opinión introduce de forma innecesaria una escena de violación, ya que la historia habría funcionado exactamente igual sin ella. Pero poniendo en una balanza sus cosas buenas y sus cosas malas, aprueba con holgura.

miércoles, 2 de agosto de 2023

¡A tedenear!

Y me llevo esto, para dirigir.

Oficialmente empiezan mañana, pero fiel a mis costumbres, hoy parto hacia tierras malagueñas, con la idea de hacer noche ya allí (y disfrutar de una tarde de piscineo con mucha gente de las jornadas que hace lo mismo que yo). 

Esta peregrinación anual, solo rota los años de la pandemia, es para mí una maravillosa y colorida luz en el camino de la vida. 

Vuelvo el lunes, portaos mal.