sábado, 1 de agosto de 2026

Tres de más

Ni Backrooms ni Obsession: esta es la película más terrorífica del año.

Julia y Ernesto llevan una vida perfecta, con sus trabajos perfectos y su agenda llena de fiestas, y sin hijos, ya que ninguno de los dos soportan a los niños. Todo va bien hasta que les encaloman el cuidado de una fiesta infantil, y como parece ser que los que no tenemos hijos somos todos unos disfuncionales carentes de empatía y sentido común, la lían pardísima y la hermana de Julia les lanza sin querer una maldición. 

La mañana siguiente, Julia y Ernesto despiertan de resaca y se encuentran con que tienen tres hijo, que les han aparecido de la nada, de manera que tendrán que ver cómo lidian con esa situación y con cómo habría sido su vida de haber sido padres. Evidentemente, al más puro estilo de la comedia ligera, en esa realiad alternativa todo es distinto pero está en el mismo sitio y con exactamente las mismas personas.

Más allá de lo ofensivo de su premisa (pero uno sabe dónde se mete), la película da lo que promete y el argumento es, como mandan los cánones del género, completamente previsibles. No destripo nada si cunto que para Julia y Ernesto empieza siendo una pesadilla y son unos desastres, pero a medida que la cosa avanza le van cogiendo el truco y se encariñan de los niños hasta ser una familia perfecta. 

Un nada disimulado anuncio de "españoles, tened hijos y no desaprovechéis vuestras vidas", vaya.