Cuidado con lo que tuiteas.
En Internet se nos calienta rápidamente la boca. Especialmente cuando nos tapamos detrás de un pseudónimo (y no digamos ya si la persona con la que discutimos también usa uno). Pero la realidad es que al otro lado de la red, quien nos lee es una persona, que siente y padece. Esto se acentúa más cuando son famosos, a los que todo el mundo se cree con derecho a decirles cualquier barbaridad, sin pensar en si eso tiene consecuencias.
Es el caso de Pedro, un hombre enfadado con el mundo que, tras la máscara de @alge66, se dedica a soltar todo tipo de barbaridades hirientes, hasta que un buen día se presenta en su casa una periodista a la que le lanzó un mensaje completamente grosero e hiriente, desafiándolo a decirle eso mismo a la cara.
Lo que daba para un corto (de hecho, esto es la versión alargada de uno) se hace demasiado pesado convertido en película, pues toca meter mucho relleno y dilatar los tiempos, haciendo que el ritmo se resienta y acabe convirtiendo la hisrtoria en algo plomizo y aburrido. Para hacer la alegoría de que las intromisiones en las vidas de los famosos no son agradables ni adecuadas no necesitaban hora y media.
Dura 90 miutos, por mí le habría recortado 75.