jueves, 24 de mayo de 2012

Death Note

Algunos de los personajes principales.

Imagínense un libro en el que basta con escribir el nombre de una persona para que ésta muera. Eso es una Death Note, artefacto que da nombre a la serie.

En el mundo del más allá, los Shinigamis (demonios de la muerte) poseen estos siniestros cuadernos, y cuando el shinigami Ryuk deja caer su cuaderno a la tierra, este pasa a ser propiedad del primer humano que lo encuentra. Este humano es el virtuoso pero engreído estudiante light Yagami, quien decide usar el cuaderno para impartir lo que él cree que es justicia, y adoptando el nombre de Kira decide comenzar una purga de delincuentes.

Tanta muerte extraña no pasa desapercibida a los ojos de las autoridades, que contratarán los servicios del mejor detective del mundo, el misterioso hombre que se hace llamar "L" para desenmascarar al peligroso Kira. Así, un letal juego de gatos y ratones enfrenta a Kira y L. Ambos tratando de descubrirse, ambos tratando de matarse.

Este es el punto de partida de esta serie que, pese a que no soy nada aficionado al anime, me había picado la curiosidad, a tenor de tantas y tan positivas críticas que había recibido. No me ha parecido una cosa especialmente memorable, y muchas veces peca de tramposa, con algunas deducciones sacadas de la manga de forma un tanto risible (peca a veces de tener personajes tan extremadamente inteligentes que llega a caer en lo ridículo) pero sí que es digna de ver. Al menos hasta cierto suceso que ocurre a mitad de la serie, cuando uno de los personajes importantes (no diré cuál) muere, y la serie entra en un precipitado descenso de calidad, en lo que parece un innecesario intento de alargar la serie. Empieza muy bien, hasta que alcanza el climax y de ahí cuesta abajo y sin frenos. Al menos tiene a su favor que el cierre de la historia no está mal del todo.

Sí me gustó bastante la música, aunque no el cambio de sintonía de cabecera y cierre que hacen a mitad de serie, en la que se pasan a un ritmo mucho más punk. En cuanto a las voces en castellano (ni por asomo se me ocurriría verla en japonés), es de agradecer que tenga un doblaje profesional, desde luego muy por encima de otros productos de animación japonesa que han sido doblados a castellano.

Una serie cortita (37 capítulos de 20 minutos), que debía haber sido aún más cortita (la mitad, más o menos), y de la que me suena que hay un par de OVAs (largometrajes de animación) y un par de películas con actores reales.
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