viernes, 3 de mayo de 2013

Lanzarote: día 6 y regreso a casa

 
Desde el restaurante. 

Ya de vuelta en Bilbao, relato los últimos momentos del viaje a Lanzarote.

Ayer por la mañana una visita a los Jameos del Agua que no pudimos ver el martes. Los jameos son unas bellas oquedades volcánicas, con unos "lagos", que entrecomillo por ser de agua salada, que cuentan con unos peculiares inquilinos, los Munidopsis polymorpha, unos diminutos cangrejos albinos enanos, que son una especie única en el mundo.

Tocaba comer, y yo tenía el antojo de meterme una parrillada de pescado, por lo que nos dirigimos a la cercana Arrieta (llamada así sin duda por su playa pedregosa), donde nos habían recomendado un restaurante de nombre "El amanecer". Pero por cosas de la mala suerte, justo cerraban los jueves, así que fuimos a uno que estaba al lado, donde pudimos dar buena cuenta de los productos de la pesca local.

De sobremesa, y tras una siesta al volante (supongo que tiene menos gracia explicando que era con el coche parado), y aprovechando que el sol asomaba de entre las nubes, nos fuimos a la playa, de aguas claras, limpias, cristalinas... y frías de cojones. Sin embargo, eso no evita que me dé un agradable baño.

Por último, para cenar, un restaurante italiano, regentado por italianos, y ya al hotel, que hoy tocaba madrugar.

Y a las 11, tras devolver el coche alquilado, tomaba el avión tras una agradable semana en Lanzarote, isla de la que destaco la enorme amabilidad y trato cercano de sus gentes, donde era simpático hasta el guardia de seguridad que controla la bandeja de los equipajes.
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