martes, 9 de agosto de 2022

Crónicas tedeneras 2022 (I)

Aukera

Tras tres años estoy un poco desentrenado en el rito anual de reseñar mi paso por las TDN, pero a ello habrá que ir, que me encanta echar la vista al pasado y ver qué jugué cada año.

Jueves
 
Después de aposentarme y comer, vuelvo al CEULAJ, y es cuando me alegro de haber tomado una sabia decisión: apuntarme a una partida que empezaba a las 18:30, lo que me da tiempo para disfrutar de un par de maravillosas y gratificantes horas de piscina.

La partida en cuestión es Las seguidoras de Juan, un congreso de señoras, admiradoras del presentador Juan y Medio, en claro tono de humor y para mi gusto excesivamente caótico, con un efecto gallinero por el que costaba bastante entenderse.

Mejor fue Aukera, las últimas lágrimas, una triste pero bonita historia de terror y costumbrismo con un tono en la línea de El laberinto del Fauno o El espinazo del diablo, donde damos vida a niños en un orfanato vasco en 1937. Aquí además tenía la ventaja de que, por estar ambientado donde estaba, pillaba la mayoría de las referencias, aunque sí me pasó en algún momento que, instintivamente, me dejaba llevar soltaba frases enteras en euskera y no me daba cuenta hasta que veía las caras de poker de los compañeros y tenía que traducir a castellano.

Terminado el vivo, tocaba la inexcusable visita al bar del pueblo, donde estoy más o menos hasta las 4:30, que el viernes había que madrugar.

Viernes

Contra todo pronóstico, pese a haber salido el día anterior y levantarme tan pronto, me levanto con energía y ganas (la magia de las TdN), y me voy a dirigir Un duro comienzo, partida de 2084 que he dirigido un montón de veces, pero que cuenta con una importante peculiaridad: es la primera vez que puedo dirigir en jornadas con el libro ya publicado.

Por la tarde Reunión de vecinos en Smileville, donde mi personaje es un veterano de Vietnam, votante convencido del partido republicano, de los que creen que Trump es un poco rojo. Una joyita, vamos. La partida bien, pero el postpartida tal vez se alargó demasiado.

Tras la cena otra vez rol en vivo, y soy el Doctor, un asesino experto en hacer desaparecer cadáveres en Los Coleccionistas, donde hago un alarde como jugador de mi capacidad para improvisar gilipolleces con una convicción tal, que parecía de qué estaba hablando, lo que me permite dar lecciones de neurología, química y de cómo deshacerse de un cuerpo humano en menos de media hora.

Tras el vivo, y para sorpresa de nadie, otra vez de fiesta hasta las mil y monas. Mañana seguimos narrando.

No hay comentarios: