lunes, 5 de septiembre de 2011

Crónica de la despedida

En un momento de la noche

Esto tenía que haberlo escrito ayer, pero estaba demasiado cansado, por lo que lo hago ahora.

Empezaré por el viernes, en el que nos plantamos en casa del casadero para su conveniente secuestro, y procedemos a disfrazarlo. Apenas podemos aguantar la risa cuando dice "al menos no me habéis disfrazado de Borat" (sin saber que ese iba a ser su disfraz para el sábado) Después nos vamos hacia Asturias, y en Unquera tenemos un divertido incidente con la Guardia Civil del control de drogas, cuando nos preguntan si llevamos algo, y uno de nosotros le entrega inocentemente al guardia civil el paquete de tabaco... con un porro liado dentro.

Afortunadamente la cosa quedó en nada y pudimos seguir con nuestra ruta, hasta llegar a la recóndita casa rural que habíamos alquilado. Allí nos reunimos la mayoría, ya que todavía faltaba gente por llegar. Para cenar, sidra y barbacoa. Algunos salen de fiesta, pero otros optamos por una pronta retirada, que el día siguiente iba a ser duro.

El sábado por la mañana nos vamos a Arriondas, donde cogemos las canoas y nos aprestamos a bajar el río Sella. Una labor matadora, que nos deja el cuerpo reventado, pero con la que hacemos unas grandes risas, tanto en el propio descenso como en los chiringuitos de las orillas. Unos 14-15 kilómetros remando río abajo (algunos andando, que la escasa profundidad nos hacía encallar en algunos tramos) y luego en minibús de vuelta a la base.

En casa ducha y un poco de descanso, que todavía quedaba la parte dura. Nos vamos a cenar una espicha a Llanes, y luego de fiesta. Muchas copas, muchas risas y una nebulosa que se va formando al ritmo de los cubatas, hasta que en un momento dado, toca retirada. En el apartado anecdótico, asistimos en parte al concierto de Karina y Fórmula V (totalmente genuino)

El domingo, cadavérico total, pero por suerte sin resaca. De vuelta a Bilbao, y a descansar.
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