viernes, 2 de septiembre de 2011

Usuarios de Schrödinger

Jay, primo, dame unas chiviris. 

Del gato de Schrödinger, que no está ni muerto ni vivo, sino ambas cosas a la vez ya hablé en otra ocasión. Y es una metáfora que podemos usar para lo que es a la vez dos cosas contrapuestas. Así, en el mostrador nos encontramos alguna vez con cosas parecidas.  

Propiedad del señor Schrödinger

Motivo de extinción o denegación de las ayudas suele ser tener en propiedad un inmueble distinto de la vivienda habitual. Una medida que sobre el papel parece razonable y justa (si tienes un inmueble véndelo antes de dedicarte a vivir del dinero público) pero que a veces es una putada, ya que son inmuebles de difícil disposición. Pero no hablo de ellos, sino de un clásico, que también me encontraba en la Renta, que es el "es mío pero no". Suele venir el usuario, y cuando se le comunica que tiene un inmueble a su nombre, primero niega la mayor. Luego se le dice qué inmueble es, y ya es cuando recurren al "está a mi nombre, pero no es mío", lo que a veces lleva a lo que podríamos llamar "donativos de Schrödinger", al "sí, lo puso a mi nombre, pero sigue siendo suyo". Este cambio de titularidad, que bien puede ser con afán de fraude, o simplemente porque algunos nombres quedan más bonitos que otros en el Registro de la Propiedad, tiene sus consecuencias, aunque a veces no se den cuenta, y algunos no tengan muy claro si son propietarios de algo o no.  

Los papeles de Schrödinger

Esta suele ser un clásico que se repite con asiduidad. No tiene mucha historia, y suele resumirse en:

-¿Trae la documentación?
-Sí
-¿Me la da?
-Es que no la tengo.
-Bueno, pues traigala.
-La tengo aquí.
-Bueno, pues démela.
-Es que no la tengo.
-Bueno, pues nada, si eso ya la trae otro día.
-Pero es que ya la traje.
-Bueno, pues si la ha traído, pues ya está.
-Pero es que no lo he traído.
-¿Pero ha traído los papeles?
-Sí, los tengo aquí.  

(Conversación verídica con usuario)  

Inquilinos de Schrödinger

Comparece al mostrador usuario, con una carta en la que se le requiere "contrato de subarriendo del resto de personas empadronadas en su casa".

Le explico los conceptos y le voy preguntando uno por uno, de los que están en el padrón, quién vive en su casa y quién no. Le digo que de los que viven en su casa tiene que traer el subarriendo, y que los que no viven los tiene que dar de baja. Hasta aquí bien. El problema viene cuando la pregunta de "¿vive en casa o no?" obtiene respuestas alternativas, referidas en su mayoría al tabaquismo femenino en la tercera edad. Un "vive en tu casa, o no vive en tu casa" no resulta suficiente. Y no, las respuestas no eran "pasa temporadas" o similares, sino cosas aún más peregrinas. En términos prácticos, probablemente lo que viene siendo un "está empadronado en mi casa para tener ciertas ventajas, pero lo más cerca que ha estado de allí es Kuala Lumpur".  

Señor y señora Schrödinger

Acaecido hoy. Señor que viene a pedir explicaciones de la extinción de su expediente. Consulto la base de datos y el ordenador me indica que su esposa tiene un inmueble en propiedad. Me dice que no es su mujer, que llevan años separados. Eso despierta mi rama cotilla, y le pregunto si comunicó ese insignificante detalle en el servicio social de base. Me dice que no, que es mucho lío, y que por no andar con papeleos no se han molestado en divorciarse.

Entiendo y acepto su decisión, y así se lo traslado, pero le indico que el hecho de permanecer legalmente casados tiene esas cosas, que nosotros les vamos a seguir considerando matrimonio, para lo bueno y para lo malo. El señor se queja de que eso es absurdo, que si no es su mujer, a ver por qué va a tener que afectarle lo que ella tenga o deje de tener. Claro, lo que a lo mejor no le parecía tan absurdo era que durante todo este tiempo él ha estado cobrando por dos personas y no por una sola.
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