lunes, 3 de mayo de 2010

Alicia en el País de las Maravillas

Sum sum sum...

Una película sobre Alicia (refrito de Alicia en el País de las Maravillas y Alicia a través del espejo) solo podría dirigirla Tim Burton, hacedor de mundos maravillosos y cuentos de hadas (bueno, tal vez Javier Fesser, pero presupuestariamente juega en otra liga) y la verdad es que visualmente es un regalo ver cómo los dibujos de Disney cobran vida y se convierten en su mayoría en personajes de carne, hueso y píxel.

Pero ahí acaba lo bueno de la película. Era muy bonita, sin duda, pero se me hizo tremendamente aburrida y a veces hasta confusa (también es cierto que la vi a las 11 de la noche, y eso nuna ayuda) y hubo un par de detalles que no me terminaban de convencer, como el que ya temía, y que es un excesivo protagonismo para el personaje del Sombrerero (nada sorprendente, habida cuenta de que era Johny Depp, aquí en su faceta más histriónica)

Paquirrín, en su doble cameo.

Mi mayor crítica es que es una de esas películas que tienen un montón de buenas piezas mal ensambladas. Me gustó mucho el diseño de los naipes (no así el de la Reina de Corazones, que parecía afectada por una severa mixomatosis) y en general de todos los personajes, excepción hecha del Sombrerero, pero le faltaba esa chispa de vida que diera corriente al mecanismo y pusiera en marcha los engranajes, y eso que había escenas que eran en la gran pantalla tal y como yo las había imaginado en mi cabeza.

Me rechinaba también que no respetaran los nombres del Bandersnatch y el Jabberwocky (Galimatazo me suena a lingotazo) aunque ahí ya poca culpa tiene Tim Burton.

Adoro a Tim Burton, y seguirá contando con mi confianza como espectador, pero debo admitir que ésta no será de entre sus películas la que más me haya cautivado. Y curiosamente, casi podría decir que me gustaron más las partes del mundo real que las del País de las Maravillas.

viernes, 30 de abril de 2010

Trienio

Él también tuvo su trienio.

Según la Ley 7/2007, de 12 de abril, del Estatuto Básico del Empleado Público, serán retribución básica los trienios, que consisten en una cantidad, que será igual para cada Subgrupo o Grupo de clasificación profesional, en el supuesto de que éste no tenga Subgrupo, por cada tres años de servicio.

O dicho de otra forma, pues la figura del trienio ya existe desde hace mucho, no es algo que se hayan inventado ayer, es esa pequeña subida salarial que se da por antigüedad y que es, como su nombre indica, cada tres años.

Y esto viene a colación porque este mes estreno mi cuenta de trienios, con una subida de 31 euros al mes, que nunca vienen mal. Y lo mejor es que según mis cálculos, sumando lo que llevo en Diputación, el periodo de Vitoria y otro mes que estuve en Gobierno Vasco (curiosamente a menos de 50 metros de donde trabajo ahora) no me tocaba hasta mayo. Pero no creo que se hayan confundido ellos.

En todo caso: ¡yuhu!

jueves, 29 de abril de 2010

Willy Fog

Por ningún motivo en particular...

Dedicada queda la entrada a esta serie de dibujos animados, basada en la célebre novela de Julio Verne, icono televisivo de mi niñez (creo recordar que era los sábados a las 15:30), y cuya letra tiene hoy especial sentido. Valga como pista el video:

miércoles, 28 de abril de 2010

Sherlock Holmes: colección completada.

Faltan "Estudio en escarlata" y "El signo de los cuatro", que los he prestado.

Recuerdo haber leído (más bien devorado) durante mi juventud algún libro de Sherlock Holmes que cayera en mis manos (más concretamente "El regreso de Sherlock Holmes" y "El Sabueso de los Baskerville", y llevaba tiempo queriendo leerme todos sus relatos, y a principios de año, coincidiendo con el estreno de la película de Guy Ritchie, protagonizada por Robert Downey Jr. y criticada aquí, la editorial RBA sacó oportunamente la colección de Sherlock Holmes, captando mi atención en el kiosko la primera entrega, "El Sabueso de los Baskerville" (que no es su primer libro, pero sí con el que empezaba la colección), que por 5 eurillos decidí comprar, y viendo que las condiciones del resto de la colección no estaban mal (12 libros por 45 euros y una linterna de regalo es aceptable), opté por suscribirme, opción más cómoda que andar acosando al librero todas las semanas.

Y ayer, por fin, me llegó la última entrega, con los 5 libros que faltaban, con lo que tengo ya las obras completas del detective de Baker Street, y que podré leer en riguroso orden cronológico.

* Estudio en escarlata (1887)
* El signo de los cuatro o la marca de los cuatro (1890)
* Las aventuras de Sherlock Holmes (1892)

- "Escándalo en Bohemia"
- "La Liga de los Pelirrojos"
- "Un caso de identidad"
- "El misterio del Valle de Boscombe"
- "Las cinco semillas de naranja"
- "El hombre del labio retorcido"
- "Las aventura del carbunclo azul"
- "La banda moteada"
- "El pulgar del ingeniero"
- "El aristócrata solterón"
- "La aventura de la diadema de berilos"
- "La aventura de la finca de Cooper Beeches"
* Memorias de Sherlock Holmes (1893)
- "Silver Blaze"
- "La cara amarilla"
- "El escribiente del corredor De Bolsa"
- "La corbeta Gloria Scott"
- "El ritual de los Musgrave"
- "El hidalgo de Reigate"
- "El jorobado"
- "El paciente interno"
- "El intérprete griego"
- "El tratado naval"
- "El Problema final"
* El sabueso de los Baskerville (1902)
* El Regreso de Sherlock Holmes (1903)

- "La aventura de la casa deshabitada"
- "La aventura del constructor De Norwood"
- "La aventura de los bailarines"
- "La aventura del ciclista solitario"
- "La aventura del Colegio Priory"
- "La aventura del negro Peter"
- "La aventura de Charles Augustus Milverton"
- "La aventura de los seis napoleones"
- "La aventura de los tres estudiantes"
- "La aventura de los lentes de oro"
- "La aventura del Tres-Cuartos desaparecido"
- "La aventura de Abbey Grange"
- "La aventura de la segunda mancha"
* El Valle del Terror (1914)
* Su último saludo en el escenario (1917)

- "La aventura del Pabellón Wisteria"
- "La aventura de la caja de cartón"
- "La aventura del círculo rojo"
- "La aventura de los planos del Bruce-Partington"
- "La aventura del detective moribundo"
- "La desaparición de lady Frances Carfax"
- "La aventura del pie del Diablo"
- "Su último saludo. Un epílogo de Sherlock Holmes"
* El archivo de Sherlock Holmes (1927)
- "La aventura del cliente ilustre"
- "La aventura del soldado de la piel decolorada"
- "La aventura de la piedra preciosa de Mazarino"
- "La aventura de los tres gabletes"
- "La aventura del vampiro de Sussex"
- "La aventura de los Tres Garrideb"
- "El problema del puente de Thor"
- "La aventura del hombre que reptaba"
- "La aventura de la melena del león"
- "La aventura de la inquilina del velo"
- "La aventura de Shoscombe Old Place"
- "La aventura del fabricante de colores retirado"

martes, 27 de abril de 2010

E.S.O. (Entidad Sobrenatural Oculta)

No querrás volver al cine.

Hay películas que dan argumentos a los que sistemáticamente menosprecian el cine español, acusándolo de ser obra de cuatro amiguentes que ruedan un largometraje de nula calidad y venden la moto a la Administración para vivir de las subvenciones, que si tiene que ser de la recaudación se mueren de hambre. Debo decir que combato frontalmente esa postura, pero es cierto que esta "película" le da buenos argumentos.

Ya su desafortunado título (haciendo el "ingenioso" juego de palabras con esta figura de nuestro sistema educativo) puede hacerle perder muchos espectadores, que bien podrían esperar encontrarse con alguna pseudocomedia estilo "Mentiras y Gordas", o por ser un poco más castizos, algo estilo "el E.T.E. y el oto",. Espectadores, que no se esperen que la película tenga nada que ver con eso. Es bastante peor.

El planteamiento es sencillo, un instituto de secundaria está edificado sobre un antiguo hospital, construido por masones, del que se dice que pesa una maldición, pues unos niños fueron ahí enterrados vivos, y un grupo de chavales decide investigar, siendo una de ellas una niña con percepción para ver fantasmas, pues dejan caer que su padre descubrió cosas en la India, su madre es mediovidente, y otros detalles que no especifican.

Al margen de su escasa originalidad, la planicie de sus personajes y lo sinsorgo de sus diálogos, la película parece un compendio de cosas que no se deben hacer, como personajes explicando en todo momento lo que hacen, como si el espectador fuera gilipollas (Autonota: si el espectador ha pagado por ver esto, es que es gilipollas) y repitiendo constantemente sus nombres, como si de comentaristas deportivos se tratara.

Las actuaciones son pobres, incluso para ser actores noveles, en un plantel en el que solo se salva el, por otra parte innecesario, cameo de Fernando Guillén, los planos mal sacados, la iluminación a veces dañina y el sonido que es un dolor.

Además, hay otro problema añadido, y es que la película está rodada en catlán, por lo que la versión en castellano está doblada. Pero está doblada por los propios actores, lo que da un resultado lamentable, y otorga a las escenas la misma naturalidad que la que tendría una pera con sabor a coca-cola, y la frescura de un lenguado que llevara 3 semanas en una nevera desenchufada.

Un despropósito mayúsculo, que encima revive mis traumas subjetivos, cuando finalmente nos muestran a los fantasmas de los niños del instituto (¡agh, parecen los de la Cinta Blanca de Haneke!) o ese entrenador de baloncesto, doblado por el mismo que dobla a Joseph Fiennes en Flashforward (por si acaso alguien se tomara la película en serio a estas alturas)

Podría hacer incluso un recital de pequeñas cagadas de esta película, pequeños detalles de coherencia o raccord, pero sinceramente creo que no merece la pena, pues ya estoy dedicando a este engendro más líneas que las que se merece.

Y creo que no puedo hacer más que recomendar a los lectores que bajo ningún concepto vayan a ver eso.

lunes, 26 de abril de 2010

Cuentos de mostrador

Las Sagradas Escrituras

Atender al público significa muchas veces tener que discutir con el cliente, y a diferencia de una tienda, aquí el cliente no siempre tiene la razón, y en caso de desacuerdo no queda a veces más remedio que hacérselo ver.

Esto viene a colación por un usuario que vino la semana pasada al que se requería que justificara una venta que había hecho de un inmueble en febrero, y traía meramente el contrato de compraventa. Le indiqué que tenía que traer las escrituras, ya que son lo que realmente acredita por cuánto ha vendido (dinero B al margen, claro). Y su respuesta era que no había.

Claro, el fallo es mío, al suponer que si ennuestra carta pone "venta escriturada en X fecha", es porque ha pitado en Hacienda y conocemos el dato, y siguiendo por ese cauce, le hago saber ese detalle. Y me responde que no, que la escritura la hizo el comprador, que él solo firmó el contrato privado de compraventa, que el comprador iría con eso a hacer la escritura, y que en todo caso eso es un documento privado del comprador, que él ahí no pinta nada.

Hay momentos, y aquél era uno, en los que alguien suelta una burrada de ese calibre, y te la suelta tan convencido que te hace dudar. "Pero vamos a ver, hombre de Dios. ¿Cómo va a haber una compraventa sin la firma del vendedor?" Yél erre que erre, que eso era cosa del comprador, que él ahí no pintaba nada.

No había forma de hacerle entender que el hecho de que el comprador hubiera pagado al notario no significaba que él no pudiera ir a la notaría a pedir una copia, que su firma estaba ahí. Pero claro, supongo que su idea sería negar la mayor y así ahorrarse el tener que ir a por la copia. Pero lo más flagrante era el convencimiento con el que lo decía, que llegó incluso a hacerme dudar por unos instantes.

Y al final, la mágica frase de "está bien, no las traigas si no quieres, pero tú verás si quieres cobrar", el "abracadabra" de mi trabajo, hizo su trabajo, y sospecho que el señor acabaría trayendo la copia de las escrituras. Y si no, pues mira, una suspensión que tendremos que hacer. Que no diga que no se lo avisé.

domingo, 25 de abril de 2010

Fiesta Grease

Oh, my ding-ding-dong!

Hoy debería hablar de que este blog cumple hoy ya 3 años, pero hablaré de mi cumpleaños, que me parece más importante, y es que aunque fue hace una semana, ayer fue la celebración, con una fiesta que di en mi casa, cuya temática era la película Grease.

Música de los 50, decoración al efecto, disfraces y ponche, que alguien "saboteó" echando ron, como puede verse en la foto:

-¡Me voy a chivar a la directora McGee!

En cuanto a bebida y comida, además del ya mencionado ponche, había cocacola a raudales, zumos, batidos, refrescos (y alcohol para sabotearlos a gusto) y en la parte comestible, hamburguesas, perritos, deliciosos muffins, palomitas y piruletas a cascoporro. Cierto es que también hubo gente a cascoporro, aunque se portaron todos bastante bien, y fue una fiesta bastante sostenible.

Y como lo que mola de estas cosas es poner fotos, aquí dejo unas cuántas, que hacer una fiesta temática no tiene gracia si luego no se puede presumir de ella:

Alumnos de Rydell

Vitualla diversa

La orla en detalle

Los malotes de Rydell

¿Seguro que era Grease y no Scarface?

sábado, 24 de abril de 2010

El vigilante

El Gran Jokin te vigila

Algo me hacía madrugar hoy, sábado, para ir al BEC a las 8:15 de la mañana. Y nuevamente era un examen, de la Diputación Foral de Bizkaia. Concretamente de las oposiciones para Auxiliar Administrativo.

Pero esta vez iba tranquilo, sin ningún tipo de presión, y eso que no había estudiado en absoluto, y la razón es que no iba a hacer el examen sino a cuidarlo. Tenía curiosidad por ver cómo era un examen visto desde el otro lado y me apunté.

La experiencia es interesante (nunca antes me había quedado hasta el final en un examen) aunque tremendamente aburrida y cansada. He acabado con los pies hechos fosfatina de estar tanto tiempo de pie. Pero es curioso ver a los examinados, habiendo sido hasta hace no mucho uno de ellos.

Y por lo que yo sé, nadie ha copiado ni intentado copiar. Y si lo ha hecho olé sus huevos, porque es francamente complicado no estar vigilado en todo momento, con la legión de cuidadores que estábamos hoy en el BEC.

Lo mejor, salir del examen sin pensar en la nota, y no estar la tarde de hoy pendiente de un SMS, ni de mirar las notas. A los que sí estén en esa situación, ánimo y suerte.

viernes, 23 de abril de 2010

2084 - Capítulo 2


Antes de publicar la segunda entrega es menester hacer desde aquí público mi agradecimiento al señor Pablo Fuentes-Pila, locutor matutino de Onda Vasca, quien ha tenido a bien dar vida con su sonora voz al capítulo que publiqué la semana pasada, dicho lo cual, pongo aquí el segundo capítulo (de 8).

"Cierto día en la fábrica, sonó la señal de inspección rutinaria. Una patrulla de los Cascos Azules tenía que venir a efectuar su control. Ya habíamos oído rumores de actividades ilegales en la zona, pero no sabíamos exactamente a qué podía deberse. Supimos que se trataba de Elías (13.555.761), uno de los operarios de la fábrica. Por lo visto, habían encontrado material ilegal en su taquilla, algo que le incriminaba como terrorista y que suponía una falta muy grave. Elías era un tipo simpático, de conversación fácil, y con quien había jugado más de una vez a las cartas. Me caía bien, pero cuando vi que se lo llevaban, y me di cuenta de lo que era, no pude evitar odiarle. Nunca supe, ni probablemente sabré qué es lo que hizo, o qué es lo que le encontraron, pero le odié tan profundamente como nunca había odiado a nadie.

Tuve una esposa, Tammy (13.756.212). Tenía una bonita sonrisa. Le faltaba un diente, debido a un accidente anterior del que nunca te quiso hablar, y una cicatriz en el labio, probablemente por la misma causa. Pero algo en su conjunto la hacía... agradable. Trabajaba en Gestión de Recursos, inventariando alimentos, un cargo importante, y era una mujer muy inteligente. Me sentía afortunado de que os hubieran asignado como consortes. Si hubiera podido elegir, probablemente la habría elegido a ella. Bueno, técnicamente la elegí, al igual que ella me eligió a mí, puesto que las pruebas de compatibilidad que todos los ciudadanos realizamos a los 18 años no son en absoluto vinculantes. El programa, a la vista de los resultados, y en función de la compatibilidad, sugiere los matrimonios, y cada uno es libre de elegir lo que quiera. Pero al igual que con la elección de trabajo, se espera de los ciudadanos responsables que sigan las sugerencias.

Nunca tuvimos hijos. Hicimos la solicitud, y obtuvimos una buena nota en el examen, quedando en el puesto 1.516 en la lista de espera, pero el tiempo pasaba, y la lista no corría. Tammy se mostraba intranquila, y su carácter empeoraba. No hablábamos mucho del tema. Tampoco era necesario, y cuando llegase llegaría.

Aunque lo peor vino una noche, cuando descubrí algo sobre Tammy. Trataba de dormir, pero hacía mucho calor. Oí un ruido que venía del cuarto de baño. Era Tammy, estaba vomitando. Cuando fui allí, a interesarme por su salud, mi realidad se partió en dos al escuchar sus palabras: "Randy, debo decirte algo. Estoy embarazada de 3 meses".

Embarazada...

La palabra se repetía una y otra vez en mi cabeza, martilleando insistentemente. Y no cabía la posibilidad de que yo fuera responsable. Es cierto que habíamos mantenido en alguna ocasión relaciones sexuales, pero yo respetaba taxativamente los tratamientos de esterilidad, y eso solo significaba una cosa: había otra persona. Y de alguna forma, me tranquilizó saber eso.

Pero seguía teniendo un problema. Había oído hablar de casos de embarazo, una de las faltas más graves que se pueda cometer, y en casos de mujeres casadas, las sospechas recaían siempre sobre el marido. Y las sanciones eran graves. Así que hice lo que tenía que hacer. Denuncié a Tammy, y me presté voluntario para las pruebas de ADN, y así demostrar mi inocencia. Las autoridades fueron benévolas conmigo, y agradecieron mi sinceridad y cooperación. Eso me supuso una inyección de puntos en mi siguiente test de ciudadanía.

En cuanto a Tammy, la última vez que supe de ella fue cuando los Cascos Azules vinieron a llevársela. Y por alguna razón, nunca podré olvidar sus ojos clavándose en los míos de aquella manera."

Sigue en el capítulo 3

jueves, 22 de abril de 2010

De bombillas

...y tienen un plan.

De peleas con bombillas va el día de ayer. Una doméstica y la otra sanitaria.

La doméstica, como podrá bien imaginarse el buen lector, era que tuve que enfrentarme al dilema de cuántos Jókines se necesitan para cambiar una bombilla. La respuesta es que uno (aunque con ayuda), pero la tarea resulta más ardua de lo que podría suceder.

Pues resulta que la lámpara de mi salón no tiene bombillas de rosca normales, sino que se encajan, y para desencajarlas hay que pegar un tirón, que si tenemos en cuenta que se encuentran dentro de una especie de cubo grueso de cristal, la cosa se complica, y se convierte en toda una gesta que requiere destreza y sobre todo paciencia. Añadiré que la vez que el casero estuvo para explicarnos cómo se hacía, se tiró media mañana para cambiar tres bombillas.

Eso hace que tenga más mérito que ayer consiguiera cambiar una. Bueno, cambié dos, pero el estado de difunto que presentaba uno de los cables hizo que ahora tenga una bombilla no operativa en el salón.

Bien distinta es la otra bombilla de la que hablo, pues cambio de registro y me voy al mundo de la óptica, ya que ayer me tocaba la revisión anual.
¿Qué estás haciendo, Dave?

La revisión, en la que te dan ese adorable colirio dilatador de pupilas, suele tener una serie de pruebas oculares, en las que te miran físicamente el ojo, antes de darte paso al especialista, quien se encarga de que sepas leer y cantarle correctamente las letras.

Esas tres pruebas son primero una en la que tienes que mirar por un agujerito y aparece una casita que se enfoca y desenfoca, y que no reviste más misterio. La segunda, que tiene algo más de complicación, y que a mucha gente le resulta desagradable, es la de tensión ocular, que te hace mirar por un agujerito, esperando a que un chorro de agua fusile tu córnea. Y la tercera, mi gran amiga, es la máquina que no sé muy bien para qué es exactamente, creo que escanear la retina, y que siempre que voy me trae por la calle de la amargura.

Tienes que apoyar barbilla y frente y mirar sin pestañear ni mover un ápice los ojos, a la luz central, mientras un escáner te hace la inspección ocular. Y no sé qué narices pasa (igual "nariz" es la clave) que nunca sale a la primera, y siempre acabo necesitando cerca de una decena de intentos hasta que sale bien. Y ayer, claro, no iba a ser menos, y tuvimos que acabar con una enfermera sujetándome los párpados, como a un Malcolm McDowell cualquiera, hasta que por fin la máquina tuvo a bien emitir su veredicto.

Resultado favorable, todo OK. El año que viene otra vez revisión.

NOTA: Pese a todas las cosas que cuento aquí, donde parece que operarse los ojos y todo lo que viene detrás es un calvario, recomiendo encarecidamente el láser a quien tenga problemas de visión (y 2000 euros disponibles), pues es una de las mejores cosas que he podido hacer en la vida.