lunes, 3 de mayo de 2010

Alicia en el País de las Maravillas

Sum sum sum...

Una película sobre Alicia (refrito de Alicia en el País de las Maravillas y Alicia a través del espejo) solo podría dirigirla Tim Burton, hacedor de mundos maravillosos y cuentos de hadas (bueno, tal vez Javier Fesser, pero presupuestariamente juega en otra liga) y la verdad es que visualmente es un regalo ver cómo los dibujos de Disney cobran vida y se convierten en su mayoría en personajes de carne, hueso y píxel.

Pero ahí acaba lo bueno de la película. Era muy bonita, sin duda, pero se me hizo tremendamente aburrida y a veces hasta confusa (también es cierto que la vi a las 11 de la noche, y eso nuna ayuda) y hubo un par de detalles que no me terminaban de convencer, como el que ya temía, y que es un excesivo protagonismo para el personaje del Sombrerero (nada sorprendente, habida cuenta de que era Johny Depp, aquí en su faceta más histriónica)

Paquirrín, en su doble cameo.

Mi mayor crítica es que es una de esas películas que tienen un montón de buenas piezas mal ensambladas. Me gustó mucho el diseño de los naipes (no así el de la Reina de Corazones, que parecía afectada por una severa mixomatosis) y en general de todos los personajes, excepción hecha del Sombrerero, pero le faltaba esa chispa de vida que diera corriente al mecanismo y pusiera en marcha los engranajes, y eso que había escenas que eran en la gran pantalla tal y como yo las había imaginado en mi cabeza.

Me rechinaba también que no respetaran los nombres del Bandersnatch y el Jabberwocky (Galimatazo me suena a lingotazo) aunque ahí ya poca culpa tiene Tim Burton.

Adoro a Tim Burton, y seguirá contando con mi confianza como espectador, pero debo admitir que ésta no será de entre sus películas la que más me haya cautivado. Y curiosamente, casi podría decir que me gustaron más las partes del mundo real que las del País de las Maravillas.
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