jueves, 31 de diciembre de 2020

Se termina 2020

Por desgracia, la imagen más representativa del año.

Se acaba un año aciago y extraño, tal vez el más extraño de cuantos me ha tocado vivir y sin lugar a duda uno de los peores, pues se marcha con el inevitable regusto de haber sido un año perdido. 

Nada parecía presagiar hace un año por estas fechas la que se nos iba a venir encima, y yo tardé muchísimo en ver la realidad de a lo que nos enfrentábamos. No me escondo, yo era de los que pensaban que esto iba a ser una gripe más, una moda pasajera de la que en un par de meses nos habríamos olvidado, pero está claro que como pitoniso yo no valgo. Ojalá hubiera acertado.

Ha sido un año en el baloncesto. No por cómo vaya el Bilbao Basket, sino porque llevo desde marzo sin poder ver un partido en directo, y sin saber cuándo podré volver, lo que hace que me haya desconectado por completo de ello. También ha sido un año aciago en el cine, y valga como muestra que este año solo he ido 41 veces, que puede parecer mucho, pero para mí es poquísimo.

El rol tampoco ha salido muy bien paradao, pues por una parte la ausencia de jornadas es algo que me ha afectado muchísimo a nivel personal y anímico, ya que son algo muy importante para mí y el momento de ver a mucha gente a la que este año estoy echando mucho de menos. También ha sido un año en el que apenas he jugado, y aunque le di la oportunidad al rol online, lo siento pero no es para mí.

También tocó renunciar, temporalmente, al teatro. Con el duro palo de cancelar la obra de junio y tener que renunciar a apuntarme este año al curso, pues con todas las medidas de seguridad que se planteaban, por necesarias y justificadas que fueran, sé que no habría estado a gusto. 

De viajes poco que decir, pues este año no tocaba y me quedé todo el verano en Bilbao, que me parecía una temeridad irme por ahí a hacer turismo.

En el trabajo, pues bueno, ahí no me puedo quejar mucho, dado que mi puesto no corre peligro y las restricciones sanitarias, de trabajar con la mascarilla y demás, aunque son molestas se pueden soportar, y lo de no haber tenido ningún ERTE ni temer por mi economía siempre es algo positivo.

Poco queda ya más que contar que no haya ido contando en el blog, más que esperar que la barrera psicológica del cambio de año sirva como inyección de moral, que en tiempos difíciles siempre se agradece. Evidentemente el paso de año no es ninguna panacea y mañana estaremos igual que ayer, pero parece sensato pensar que al menos a peor no vamos a ir, y en cualquiera de los casos, mañana será otro año.

martes, 29 de diciembre de 2020

Terminado el T.I.M.E. Stories

Ahora, a por el siguiente nivel.

Después de bastante tiempo jugando, y con el parón de un año en medio, por fin hemos terminado la campaña del T.I.M.E. Stories, juego cooperativo en el que los jugadores son agentes de una agencia de control cronológico, que a lo Ministerio del Tiempo deben ir desfaciendo entuertos temporales.

Ya en la reseña mencioné algunas de las expansiones, ahora voy a dar mi opinión sobre ellas, por orden de salida, que es además en el que los jugué, sin entrar en spoilers.

Asylum: El escenario que nos plantea el juego básico es sin duda el mejor de todos, y no ya porque es el más sorprendente, sino porque en general es el más cuidado y con las mecánicas más pulidas. Además, su ambientación, un manicomio en 1921, es completamente evocadora y el final uno de los mejores.

El caso Marcy: La primera decepción de la saga vino pronto. Este nos llevaba a 1992, a investigar una desaparición y nos planteaba un contexto de zombis muy atrayente, con un estilo de ilustraciones a lo cómic americano que a mí me gustó mucho. Sin embargo, tanto su desarrollo, con cosas muy ridículas, como su desenlace, que era una verdadera tomadura de pelo, me dejaron muy mal sabor de boca.

Profecía de dragones: Si bien el caso Marcy bajó mucho el listón, este conseguía ser todavía peor. Nos transportaba a un mundo de fantasía medieval, pero el resultado acababa haciéndose un poco aburrido. Tenía alguna cosa buena, con alusiones a otras expansiones bastante bien traídas, y el final mejoraba mucho. Pero en general me pareció flojo.

Bajo la máscara: Un viaje al Egipto dinástico traía además una de las mejores expansiones, con algunas mecánicas interesantes y puzzles que no estaban mal. 

Expedición Endurance: El peor, sin lugar a dudas. Un claro homenaje a Las montañas de la locura, con una expedición a la Antártida en 1914, con una salida brutal, probablemente el mejor momento de toda la campaña, pero que se quedaba ahí. Tuvieron una idea muy buena y quisieron hacer una expansión entera a su alrededor, pero el resultado era nefasto y con una linealidad ridícula.

Lumen Fidei: Península ibérica a principios del S. XIV, con un rollito muy Assassin´s Creed. Me gustó mucho e introducía mecánicas que resultaban bastante simpáticas. Me gustó.

Estrella Drive: Una de las mejores, mano a mano con Bajo la máscara. Nos llevaba al Hollywood de los 80, y como enseguida descubriríamos, la cosa va de recrear, desde el lado de las victimas, el famoso asalto de la secta de Manson a la secta de Polansky. Chirriaban algunas cosas de la ejecución, pero en general bastante bien.

La hermandad de la costa: Una historia de piratas en el Caribe del S. XVII, que sé que la he jugado, pero francamente no me acuerdo de ella, ni para bien ni para mal. Así de anodina sería, supongo.

Madamme: Último escenario, y sin lugar a dudas el más representativo de lo que ha sido la campaña, con mucho lirili y poco lerele. Ambientado en el Versalles de Luis XIV y los mosqueteros, pecaba de tener muy buenas ideas sobre el papel, que quedaban muy mal llevadas a la práctica, con algunos puzzles ridículamente fáciles, otros ridículamente difíciles y sistemas de graduación de la dificultad tan mal llevados que podrían hacer que un grupo se quedara bloqueado sin poder hacer nada. Además, caía también en el efecto "da igual lo que hagas, esto sigue un camino prefijado por mucho que te hayamos dicho otra cosa" que se repetía mucho. Y la metatrama que iba sugiriendo el juego, pues muchas de las cosas se quedan por el camino sin llegar a ninguna parte y otras se resuelven de forma completamente anticlimática.

Si tuviera que darle una nota global, ésta sería mucho mayor que la suma de sus partes, que sería un suspenso. Pero debo decir que he disfrutado jugando, ya que al final no deja de ser una excusa para jugar con los amigos, y cuando el juego nos planteaba alguna cosa ridícula, al menos nos echábamos unas risas juntos, o le gritábamos a la caja. 

Y está claro que tan mal no lo hemos pasado cuando ya nos hemos comprado Proyecto Hadal, que no es una expansión sino un juego que continúa con la historia.

lunes, 28 de diciembre de 2020

Jokin legionario

Posando el primer día. 

Quienes me conocen bien conocen de sobra mi devoción por la patria y mi amor por la bandera, así como mi apego a las tradiciones, y por eso no les habría de soprender en nada esta noticia, y lo que era un secreto a voces por fin se ha hecho oficial. Y es que he dejado mi puesto en la Diputación Foral de Bizkaia para alistarme en la legión y poder así defender a mi país. 

La idea llevaba un tiempo rondando por mi cabeza, pero se terminó de materializar una tarde aburrida de principios de mes, que me dio por volver a leer Asterix Legionario y como que me entró el gusanillo. Entonces me metí a preguntar en foros por las condiciones y requisitos, y vi que los cumplía todos con bastante soltura. Igual las pruebas físicas se me atascaron un poco al principio, pero con un par de tardes de gimnasio, en seguida me puse a tono.

Lo mejor de todo es que coincidió que estaban de promoción, y con el reclutamiento te regalaban la cabra. La mía se llama Eustaquia, y además de aprender los rudimentos de la instrucción militar (que no he disparado un arma de fuego en la vida), tendré que aprender a cuidarla, educarla y alimentarla. 

Eustaquia, el día que me la entregaron.

Ya os contaré qué tal la nueva aventura. Espero que en el cuartel tengamos Internet y pueda seguir actualizando este blog, aunque también se rumorea que en nada nos mandarán a hacer maniobras militarse a algún país perdido de Oriente Medio. Espero que al menos haya wifi.

domingo, 27 de diciembre de 2020

Finde navideño (último de 2020)

A falta de una imagen mejor, pongo esta que me hizo gracia.

Ya se va terminando este mal chiste que ha sido 2020 (sin garantías claras de que 2021 vaya a ser mejor, pero bueno) y toca el clásico repaso al fin de semana, que ha sido también largo.

Lo que es la nochebuena la paso yo solito y tan a gusto, cambiándola por la comida de Navidad, que sí hago con mi madre y su señor marido, no sin antes haber aprovechado la mañana para ir al gimnasio y cocinar las torrijas del postre. Por la tarde me voy al local, donde estamos de tertulia cafetera y pasamos el rato.

El sábado, completamente desubicado y sin la sensación de que lo fuera, por la mañana voy al gimnasio y por la tarde a jugar una partida de Orquesta Negra, donde matamos a Hitler con un paquete bomba. Luego, para seguir con la entrega de cosas (pero ya sin bomba), voy a casa de mi padre a hacer el intercambio de regalos.

El domingo por la mañana me vence la pereza y no voy al gimnasio, pero ojalá, pues me da por ver la horrible película "El último fin de semana", tan atroz que disfruto riéndome de sus cosas absurdas (estoy por dedicarle una entrada solo por lo infame que es).

Por la tarde más juegos de mesa con una partida del The Others, donde consigo ganar contra todo pronóstico. Y ahora en casa, en cuando le dé a publicar a esta entrada, me voy a poner el capítulo de 30 monedas de esta semana, que aún no lo he visto. 

viernes, 25 de diciembre de 2020

Sobreviví al #Whamaggedon2020

La otra pandemia.

¿Qué esl Whamaggedon? El año pasado lo expliqué aquí. Es un juego cuyas reglas son sencillas: si oyes Last Christmas antes de que se termine la nochebuena, has perdido. Y este año he podido sobrevivir, aunque ha sido más sencillo que otros años, ya que con la cosa del coronavirus apenas he visitado bares, centros comerciales o eventos masivos (lo de que no hubiera de estos últimos, como que ayuda).

Así que, bueno, alguna alegría tenía que darme 2020, ¿no? 

miércoles, 23 de diciembre de 2020

2084 - Videoreseña

No es nueva, pero siempre me hace ilusión verla.

Una de las pocas alegrías que me ha dado 2020 es que mi juuego de rol viera la luz, y allá por mayo, el canal Frikiguías publicó esta videorreseña, bastante completa y que me gusta mucho, pero que por un imperdonable error por mi parte, no enlacé en este blog. Así que ahora paso a subsanar el error. 

martes, 22 de diciembre de 2020

Paparruchas antivacunas

No voy a poner la tira original, pues no merece que le dé crédito.

El meme del que sale esta viñeta, y que obviamente se refiere a la vacuna contra el Covid-19, ya ha sido ampliamente desmentido, pero quiero hacer hincapié en lo particularmente absurdo que me parece el punto de "es confindencial y nadie sabe lo que te inyectan", para el que no hace falta saber de medicina, sino simplemente tener un poco de cabeza. 

A ver, lógicamente estas cosas se patentan (en un sentido amplio del término) y se publican. No hace falta ser un experto en la materia para saberlo, y aunque sospecho que serán documentos extensos y complejos, ahí están. No me conozco las normativas de farmacología y derivados, pero además de que algo me dice que será obligatorio explicar de qué está hecho el mejunje vacunatorio. Pero sobre todo que, obligatorio o no, sería un suicidio empresarial no hacerlo. 

Pero venga, vale: vamos a ponernos conspiranoicos y suponer que es como dice el meme, que la malvada farmacéutica Umbrella descubre la vacuna y consigue, con unas condiciones draconianas, que la desesperada Administración acepte. Pero entonces la no menos malvada corporación Tyrell se hace con la receta de la vacuna, y como son más listos que Umbrella, ellos sí se van con la receta a la oficina de patentes. Anda, no solo la Tyrrell podría forrarse comercializando el trabajo de Umbrella, sino que además Umbrella no podría comercializar su propio trabajo, so pena de demanda millonaria por vulnerar la patente de Tyrrell. Obviamente esto tiene muchas más complicaciones y la "receta" de una vacuna no es como mezclar vino con gaseosa, (de hecho, si uso el término receta es en un sentido puramente metafórico) pero creo que se entiende por qué es ridículo pensar que una farmacéutica vaya a renunciar a una patente de miles de millones.

"¡Hola, somos una empresa que ha invertido un montón de tiempo y recursos en desarrollar un producto que nos va a hacer ganar miles de millones, pero no lo patentamos porque esto es Jackass!"

lunes, 21 de diciembre de 2020

Cartas y caminata

A partir de ahora, este juego tendrá la consideración de deporte.

Hoy no he ido al gimnasio, pero tampoco es que me haya hecho falta, pues en su lugar he jugado una partida al Marvel Champions. 

¡Un momento! ¿El sinvergüenza de Jokin ha tenido los santos cojones de comparar ir al gimnasio con jugar a cartas?

A ver, puede que así contado chirríe un poco, pero la cosa es que había prometido a una persona que le iba a enseñar el juego y echar una partida, y como le venía mal acercarse a Bilbao, hemos jugado en su casa, en Barakaldo. Y dado que hacía bueno, y no me apetecía meterme en un abarrotado vagón de metro, he optado por venir andando, lo que ha sido más o menos un paseo de hora y 40 minutos, lo que unido a que he salido de ahí sobre las 20:20, he clavado los tiempos y entrado en el portal de mi casa cuando el reloj marcaba exactamente las 22:00. ¡Todo legal!

Y como decía antes, puede que no haya ido al gimnasio, pero el paseíto con el juego a cuestas, bien convalida una sesión de cardio. 

domingo, 20 de diciembre de 2020

Finde prenavideño

Yo el sábado.

Se va acercando el final del año, y hoy toca narrar otro fin de semana, que realmente empezó el martes, ya que me cogí tres días libres, pero daré comienzo en el viernes, que es lo suyo. 

Rompiendo la costumbre que de los últimos fines de semana, no fui al gimnasio por la mañana, pero fue porque iba a tener buen paseo, pues fui al cine de Max Center, que volvía a abrir sus puertas y volví dando un paseíllo, que luego complementé con otro paseo con mi señora novia.

Del sábado por la mañana habla la imagen del blog, en la que lo de levantarme pronto ya tal, pero la parte de comprar los regalos sí consigo hacerla. Por la tarde una de cine otra vez, con Wonder Woman, y poco más que contar.

Domingo, tenía comida cumpleañera en la hamburguesería Boys, y dado que el regalo que hice al agasajado era la expansión de un juego de mesa, el The Others, el obvio plan de tarde fue jugar una partida a dicho juego (con victoria agónica por mi parte).

Y eso ha sido todo, mañana llega oficialmente el invierno. 

sábado, 19 de diciembre de 2020

Wonder Woman 1984

¿Y las 83 anteriores?

No contaba con ver esta película en el cine, no porque no le tuviera ganas, sino porque no estaba seguro de que se fuera a estrenar, pero así ha sido y he podido verla. 

Con Wonder Woman DC estuvo bastante acertada al salirse un poco del esquema de películas oscuras y pretendidamente profundas que terminaban siendo aburridas y le daba un poco más de color al asunto. Aquí, transportando a la amazona favorita de los cómics de superhéroes a 1984, tenían la oportunidad de oro para seguir en esa línea, pero no terminan de aprovechar el filón que tenían delante (una pena que no hayan cuidado las posibilidades que podría haber tenido con una buena banda sonora ochentera) y hacen una película que sin estar mal del todo, tal vez un poco más larga de lo que debería, no enamora.

Nota, y mucho, cuándo está Chris Pine en pantalla y cuándo no, pues es él el alma de la película, y no es casualidad que los mejores momentos sean con él escudando a Gal Gadot que, a ver, guapa a rabiar, pero lo que viene siendo una gran actriz... en esta película no lo demuestra. Kristen Wig, sin ir más lejos, consigue brillar muchísimo más en las dos facetas de su personaje, pero quien sin duda logra destacar es un irreconocible Pedro Pascal, que logra transformarse en un nada disimulado trasunto de Donald Trump. 

Por lo demás, pues no me ha disgustado, y le va muy bien ese toque naif de película ochentera que tiene a veces, pero me quedo con la sensación de que se podría haber sacado muchísimo más de aquí, y que un punto más gamberro, mirándose en el espejo de Guardianes de la Galaxia, le habría ido como anillo al dedo.

Maravilloso, por cierto, el cameo postcréditos.