lunes, 3 de diciembre de 2007

Cruce de blogs: De qué sentimos envidia

Definición gráfica de envidia

Veamos, cosas que envidio... Se me ocurren un montón. Envidio la fortuna de Bill Gates, envidio la inteligencia de Newton, el talento musical de Freddy Mercury, la forma física de Jude Law, envidio (y odio) a Benicio del Toro por su affaire con Scarlett Johanson... hay muchas cosas que envidió, sí.

Ahora podría ponerme emo y hablar de lo que realmente envidio. Como buen corazón solitario envidio a todos aquellos que han encontrado a su media naranja y tienen una persona con compartir la felicidad, ya que es algo que echo muchísimo en falta, y al final envidiar no es otra cosa que desear aquello que no tenemos y que otros sí.

Pero no me apetece ponerme moñas, y en este blog no suelo tener sitio para disquisiciones sentimentalistas, que no es que no las tenga, pero no quiero aburrir a mi público. Si alguien quiere que le cuente mis penas, nos vamos cualquier día a tomar una copa y yo, sin ningún problema, se las cuento. Pero no aquí.

Volviendo de los cerros de Úbeda, se me ocurre para llenar espacio y que la entrada tenga chicha, hablar de los dos tipos de envidia, la sana y la insana. La insana se caracteriza por desear el mal al envidiado (si yo no lo tengo, que no lo tenga nadie) y la sana, que puede ser una especie de admiración, no acarrea ningún tipo de mala idea (el clásico te envidio, ojalá pudiera estar yo en tu lugar, pero me aguanto)

La verdad, es difícil hablar de estos temas y a la vez eludir temas profundos, ya que envidio múltiples cosas (¿sabes hacer algo que yo no sepa? pues ya te envidio) pero al final las que de verdad envidias van más allá de las meramente superficiales, y no es lo mismo envidiar a alguien porque dibuja mejor que la envidia que pueda sentir un ciego por quienes sí pueden ver. Envidio muchas cosas, tanto importantes como triviales, confesables y no confesables. Como confesables (lo que viene siendo confesable en un blog que puede leer cualquiera) envidio a los que ya han sacado la plaza de funcionario y no tienen que volver a estudiarse el tocho.

De todas formas, lanzo la siguiente reflexión: aunque a veces tengamos la envidia como algo malo, es uno de los 7 pecados capitales, en la misma categoría que la Gula y la Lujuria, así que tan terrible no debe de ser.

Ah, y para no dejar de ser yo mismo, lanzo otra reflexión. ¿La eNVIDIA no es una marca de componentes informáticos?

Aquello que envidia Alvarodelcastillo

Lo que envidia Lublu

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