lunes, 29 de noviembre de 2010

Nobody's cop

4: el Jokincop.

Es práctica habitual que en el mostrador intenten engañarnos. Es cierto que no son todos, si siquiera me atrevería a decir que la mayoría. Pero dado el volumen de gente que recibimos a diario, no me columpio si digo que cuantitativamente no son pocos.

Muchas veces me he referido aquí a los negacionistas, a los "no he cobrado ninguna renta básica" o "no me ha llegado ninguna carta", como también me he referido alguna vez a mentiras más correosas, pero nunca está de más recordarlo. Hoy he recibido a un ciudadano al que se había dado por desistido al no haber entregado la documentación que se le requería. Y alegaba que no se le había enviado carta alguna. Curiosamente el ordenador y la cartulina rosa con su nombre decían otra cosa. Pero erre que erre. A veces pasa que no cogen la carta y se acaba publicando en el boletín, con lo que se les tiene por notificados, pero en este caso sí la había recibido, y teníamos constancia de la fecha. Lo que no le impedía seguir en su intento. Miente que algo queda.

Pero la frase de la entrada no va por ahí. Es en alusión a una persona de género femenino que viene con soberbia y gallardía a dejarme delante una carta nuestra y un papel del Ayuntamiento de Bilbao, ente que no es en el que yo trabajo, y me dice "lee, lee".

Miro extrañado la carta y veo que es algún tipo de resguardo, pero como es del ayuntamiento, centro mi mirada en nuestra carta, en la que le requerimos cierta documentación de una persona que tiene empadronada en su casa. Ella insiste en azuzarme la carta y me pregunta "lee, ¿qué pone ahí abajo?, dime"
-¿Dónde, donde pone excelentísimo alcalde? (¿será que ha leído mis críticas a Azkuna y viene a limpiar su honor?)
-Sí, sí, en esta carta me pedís una documentación que ya os he entregado.

Si no hubiera venido con ese tono chulesco tal vez le habría explicado que el Ayuntamiento de Bilbao es una cosa, y la Diputación Foral de Bizkaia otra, y que no somos lo mismo, pero en ese momento no puedo evitar señalar los encabezados de ambas cartas y decirle "¿y qué pone aquí arriba? Ves, aquí pone di-pu-ta-ción y aquí a-yun-ta-mien-to"

Superado el trance, y una vez le explico que si le pedimos una documentación es a nosotros a quien nos la tiene que traer (me pregunto si irá a Hacienda a decir que el dinero ya se lo pagó a nosequién) me dice que esa persona que está empadronada en su casa es su arrendadora, pero que no tiene más relación con ella.

Le indico que lo que tiene que hacer es dar de baja a esa persona si no vive ahí, precisamente para que no pase eso. A lo que me responde que no puede dar de baja a la casera porque la casa es suya. Supongo que podría creérmelo si no fuera porque entre otras cosas vivo de alquiler, y prometo que mis caseros no siguen empadronados en mi domicilio.

Pero ella erre que erre, y dice que ella no lo dio de alta. Me parece muy bien, pero su responsabilidad, le explico, es que en su casa esté empadronada la gente que efectivamente vive ahí. Y con su pose a caballo entre la altanería y la incredulidad me dice "¿qué, que YO tengo que darle de baja?" (me muerdo la lengua para no decirle "no, si te parece lo hago yo") y me dice la frase que remata la jugada que es "yo no tengo por qué hacer eso, que no soy policía de nadie".

Hay veces en las que por respeto al usuario uno tiene que aguantarse la risa, y hoy ha sido una de ellas. En lugar de ello, he reunido todo el aplomo que me quedaba y le he advertido de que naturalmente puede hacer lo que estime más oportuno, que puede no desempadronar a gente que no vive en su casa y puede no traer la documentación que se le pide, pero que ya conoce las consecuencias.

Y sin dejar de clavarme los ojos se ha marchado sin parar de despotricar.
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