domingo, 25 de diciembre de 2011

Rome

Las aventuras de Asterus y Obelus.

Roma, serie emitida por la gloriosa HBO hace unos años, está por muchos considerada como una de las mejores series. Había oído maravillas de ella, y ahora que he terminado de verla, he de decir que no eran infundadas. Recuerdo que hace unos años la emitieron, creo que en Cuatro, y le di una oportunidad, pero no me enganchó nada de nada. Pero años después, y con el aliciente de que era de la misma cadena que The Wire y Juego de Tronos, volví a atacar. Y esta vez, como pipas.

La serie, que nos habla de la conversión de la República Romana y el Imperio, es de una factura implecable, y una gran labor, pese a sus licencias, de documentación histórica, con un montón de personajes que salen aquí retratados (Julio César, Marco Antonio, Cleopatra, Cicerón, Augusto...). La protagonizan sobre todo dos legionarios, que existieron en la realidad; Lucio Voreno y Tito Pullo, que rebosan carisma, especialmente el segundo. Sin duda, Tito Pullo es el mejor jodido personaje de la serie.

Cuienta con el handicap de contar historias que ya se conocen, por lo que no sorprende nada la escena en la que [Atención: spoilers para canis] Julio César es traicionado y asesinado, o el suicidio de Marco Antonio y Cleopatra. Pero la historia es buena, y está bien contada. Además, el trabajo actoral es excelso, y los personajes, como ya he indicado, están bastante bien construidos.

Podría achacarle como fallo, si bien esto está al servicio del argumento, el tratamiento un poco raro del tiempo, por el que pueden pasar meses o incluso años dentro de un mismo capítulo, y no termina de dar esa sensación. Tal vez sea porque en la antigua Roma la gente no envejecía.

Así que los niños no vienen de Lutecia...

Otra cosa que caracteriza a esta serie es su alto contenido sexual. Es una serie de la HBO, y se nota. Hay un axioma sobre series de la HBO, y es que en cada capítulo tienen que salir al menos un pene y morirse un personaje importante. Si no, no es una serie de la HBO.

En Roma este axioma se cumple al máximo, y tratan el asunto con total y absoluta naturalidad. Pues hacerlo de otra manera, no habría reflejado bien los orígenes del Imperio romano.

La pena de la serie es que es muy cortita, apenas 22 capítulos en 2 temporadas, y que deja con ganas de más. Pero a veces lo bueno si breve, dos veces bueno. Y esta serie, la verdad, es muy buena.
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