viernes, 17 de febrero de 2012

El invitado

Taxi, lléveme al piso franco más cercano.

Un ex-agente renegado de la CIA (Denzel Washington) es detenido, y el piso franco en el que le están interrogando es atacado por unos terroristas. El agente novato (Ryan Reynolds) encargado del piso franco, y anfitrión del equiipo de interrogadores, se ve entonces obligado a hacerse cargo de la custodia y protección de su particular invitado.

Esa es la premisa para una película cien veces vista, con acción a raudales; peleas, tiros y persecuciones. Personajes con más o menos carisma y la clásica historia de personajes que chocan y se ven obligados a cooperar. De fondo, una trama de conspiraciones y tejemanejes de la CIA, en un thriller de acción ambientado en Sudáfrica.

No encontré nada especialmente destacable en esta película, ni bueno ni malo. Si acaso, me gustó que se tomaran la molestia de plantar la escena final del "después de la misión", aunque el guiño a wikileaks sonaba no demasiado creíble. Como tampoco resultaba muy creíble la escena que se desarrolla en el estadio, en el que en pleno partido de fútbol (que se intuye importante), tanto los pasillos como los aledaños están llenos de hinchas paseando. Porque, digo yo, ¿no estarían esos hinchas viendo el partido? Pero claro, quedaba bonito. Y bueno, que no es tan grave, pero me hizo gracia.
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