lunes, 11 de febrero de 2013

Django Desencadenado

Tarantino lo volvió a hacer. 

Como fan confeso de Quentin Tarantino, no tengo ningún pudor en admitir que iría al cine a ver cualquier cosa que dirigiera. Esto tiene el riesgo de generar expectativas demasiado elevadas, y que el nivel de exigencia para sus películas es muy alto, lo que crea un riesgo de decepción.

Pues con Django Desencadenado esto no ha sucedido. Tenía el listón muy arriba, y no me ha decepcionado. Este gamberro western de Tarantino cumple con creces lo que esperaba de ella y regala 165 minutos de pura diversión, sin hacerse larga en absoluto.

Un cazarrecompensas (interpretado por el nuevamente genial Christopher Waltz) y un esclavo liberado (Jamie Foxx) se enfrentan en su búsqueda a un potentado plantador esclavista (Leonardo DiCaprio) en una aventura que tendrá muchos, muchos disparos.

Porque si una cosa no le falta a esta película, que es además todo un homenaje a aquellas películas de vaqueros de Sergio Leone y compañía, son disparos. Muchas balas, mucha sangre y mucha violencia. Pero esto es algo que no debe sorprender siendo de Tarantino. Tampoco faltan las escenas de humor, como la tronchante aparición de un temprano Ku Klux Klan, en lo que probablemente sea una de las visiones más realistas que nos haya dado el cine sobre esta banda de paletos racistas. 

Y cómo no, otro de los inconfundibles rasgos de personalidad de las películas de Tarantino: su excelente banda sonora, que se atreve además a mezclar temas de western clásico con el más moderno rap, dotando a algunas escenas de acción de una personalidad única. Esa combinación al menos a mí me encantó.

Pero lo mejor, como suele ser típico en Tarantino, sus personajes, y en especial el Dr. King Schulz, con el que Christopher Waltz vuelve de nuevo a ser el MVP en una película de Tarantino. Cada vez que aparecía, se comía la pantalla.

¿Nazi yo? Caballero, creo que se confunde usted de persona.
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