lunes, 15 de diciembre de 2014

¡Los kobolds se comieron a mi bebé!

La simpática portada.

No es literal. No he tenido ningún bebé, y desde luego no han venido los kobolds a comérselo.

¿Y qué es un kobold? Los kobolds son esas criaturas perrunas, estúpidas y feroces, que pueblan en hordas los dungeons de nivel 1, para ser exterminados por los héroes novatos. No conocen el miedo a la muerte (no les da para tanto) y se alimentan de bebés. Además, son los protagonistas de este simpático juego de rol, divertido de leer pero bastante imprácticable en la realidad.

Un poco mezcla de Munchkin y "Sí, señor oscuro" (aunque para esto prefiero jugar a "La torre de Rudesindus"), este juego va de interpretar a una de estas paéticas y vociferantes alimañas en su lucha por la supervivencia alimentación básica, en un mundo en el que todo mata. No es que el mundo sea especialmente peligroso, que también, sino que son tan cutres que cualquier cosa puede acabar con ellos. Incluso su propia estupidez... especialmente su propia estupidez.

Lo que más destaca del juego es su amigable diseño, con las siempre divertidas ilustraciones de Kovalic y detalles como unas tarjetas que acompañan al juego, tarjetas de muerte aleatoria, que son literalmente un rasca y gana (un rasca y muere, más bien). Además, viene a todo color y con papel satinado, lo cual siempre es de agradecer.

La parte negativa, la típica de los juegos ameritrash, que son unas reglas divertidas de leer pero innecesaria y deliberadamente confusas, repletas de tablas y excepciones, apesar de ser un juego sencilo con un manual de 100 páginas en Din-A 5, lo que da una pista de que su jugabilidad se reduce a probarlo algún día por hacer la broma y volver a dejarlo en la estantería.

Más que un juego de rol, una broma gamberra y entretenida de leer, escrita con un estilo muy ameno, aunque traducido, sospecho, con demasiada libertad.

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