Poco puedo decir de Karate Kid, la icónica película de artes marciales que a tantos niños de los 80 nos hizo con ser el Daniel Larusso que derrotaba al Johnny Lawrence de turno en una épica batalla final.
Pero los años han pasado, no solo para nosotros sino para los personajes de esta saga, y lo que empezó siendo como un meme (¡Daniel Larusso ganó la final con una patada ilegal!) aquí se vuelve canon y da para toda una serie.
El protagonista aquí no es el personaje de Ralph Macchio sino el su némesis, el otrora matón Johnny Lawrence interpretado por William Zabka. Lawrence no solo vive una vida de mierda, sino que soportar que el niñato que le jodió hace 40 años ha triunfado y tiene la vida perfecta, la casa perfecta, la esposa perfecta y los hijos perfectos, así que decide reinventarse. Tras tocar fondo, Lawrence inicia su nuevo proyecto y recupera lo único que le dio algo de alegría en la vida, refundando Cobra Kai y convirtiéndose en sensei de artes marciales.
El resultado es un producto muy disfrutable, que mezcla tópicos de serie de instituto con tramas deportivas y sobre todo es todo un canto a la nostalgia, pues recupera a muchísimos de los personajes de las películas antiguas, recuperando como villano a uno de los mejores personajes de toda la serie, que es John Kreese. En general tiene personajes que me gustaron mucho, pero el turbio sensei al que da vida Martin Kove se come la serie cada vez que aparece, rellenando la pantalla con su carisma.
Cinco temporadas de puro entretenimiento, con una serie que tardé en empezar pero que estaba hecha a mi medida.
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