Esta película está basada en el secuestro real del empresario Richard Hall por parte de Tony Kiritsis, un hombre arruinado y desesperado, que orquestó un artilugio que parece sacado de la saga Saw y que parecería demasiado fantasmada de no ser porque pasó así: una escopeta atada al cuello de su víctima, de manera que si se mueve más de la cuenta o se la intenta quitar, se activa y le dispara.
El tema, como no es de extrañar, se viralizó bastante en su momento (esto fue en Indiana en 1977), saliendo en todos los medios, pues era cuando menos llamativo. Y de eso va la película, de la que destaco el aspecto visual, que consigue representar muy bien la época y darnos un thriler interesante. Tampoco diría que sea una obra sobresaliente, pero se disfruta.
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