Algún día todo eso estará en verde.
Hace exactamente 87 meses firmaba la hipoteca con el banco, lo que quiere decir que a la vez que me convertía en propietario de la que hoy es mi casa contraía una deuda gorda con el banco. Una deuda pagable, todo hay que decirlo, pero importante en su cuantía al fin y al cabo.
Con lo que no contaba en aquel momento era con que iba a tener un inmimente cambio de puesto de trabajo, que entre otras cosas me supuso estar ganando durante casi cinco años bastante más dinero del que pensaba, y como no quería acostumbrarme a un nivel adquisitivo superior, que no sabía cuánto iba a durar, la diferencia salarial la usaba siempre en amortizar capital de la hipoteca.
Esto me ha servido para quitarme en 7 años y cuarto lo que en teoría debería haber tardado 15 años, y me sirve para tener una cuota bastante asumible (a pesar de los pelotazos que ha pegado el Euribor). En teoría tengo hasta 2049 para pagar lo que me queda, pero supongo que me la acabaré quitando antes, o sencillamente llegará el día en el que pague tan poco de hipoteca que ya casi ni pese en mi economía.
Pero lo importante es que, a partir de ahora, lo pagado ya será superior a lo debido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario