Recuperando tradiciones.
Ahora tocaría decir aquello de que ya estoy de vuelta en casa, que no es mentira pero es que he salido después de comer y he dormido todos los días en mi cama.
Han sido unas Omicron un tanto atípicas, ya que era la primera vez que no me quedaba a dormir en Zalla, puesto que la carencia de oferta hotelera allí hizo que me saliera más a cuenta ir y venir, y dado el caso tirar de taxi.
El miércoles estuve un rato ayudando con la parte bilbaína del montaje (vaciar la lonja y cargar las furgonetas) y luego ir a por cosas que se habían dejado, y el jueves por la mañana fui para allá en el Neftamovil. Hice el turno matutino, que gracias a haber dejado las tarjetas preparadas fue muy llevadero, comí y por la tarde básicamente me dediqué a hablar con la gente y creo que lo único que jugué fueron un par de partidas al Sky Team. Luego al pintxopote y aprovechando que estaba cerca de la estación, cogí el último tren para Bilbao y dormí en mi casita.
Viernes por la mañana. Cojo el metro, pero no en dirección a Zalla (que no hay) sino a Etxebarri, donde el señor Rockstone, que quería pasarse por allí y saludar a la gente, me recoge y vamos en su coche. Jugar no jugamos a nada, pero nos tiramos toda la mañana de charla y reencuentros.
Por la tarde sí que juego, Underwater Cities y por la noche, tras cenar, la única partida de rol que pruebo: la partida de rol en vivo "El arte de la ilusión". Como acaba tarde y ya no hay trenes, pido un taxi que, como es compartido con otros que habían hecho la misma jugada que yo, no me sale tan caro (y desde luego mucho más barato que lo que me habría costado una noche de hotel).
El sábado sí voy a Zalla en tren. Por la mañana una victoria con los malos en Blood on the Clocktower y después de comer me da tiempo a jugar una partida al Sagrada antes de venir a Bilbao. Luego el baloncesto, del que ya hablé, y una vez en Zalla me dedico más a hablar con la gente (la verdad es que por lo que a mí respecta, tanto habría dado que las #omicron2026 hubieran sido unas jornadas de juegos que de numismática) y como estaba el señor Rockstone, que había venido un poco a lo mismo. Cenamos, tomamos una y acepto su amable oferta de volver a Bilbao en coche. Así que a las 0:00 estoy ya en mi casa. Sí me habría quedado un poco más, pero lo de no andar dependiendo de taxis era demasiado goloso, y la vuelta fue además muy constructiva.
Hoy domingo he amanecido en mi casa, de manera que no he participado en la parte puramente de desmontaje (algún año me tenía que librar), pero sí que he ido a la lonja, para ayudar a descargar y reacondicionar el local. Y al terminar, como solíamos hacer al principio y se había dejado de hacer, los supervivientes nos hemos ido a ponernos hasta arriba con el bufet de pizza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario