lunes, 19 de octubre de 2026

Whalefall

Gepetto nadando hacia la superficie.

El mito de Jonás, el hombre que fue devorado por una ballena y sobrevivió dentro por tres días es aquí modernizado por un submarinista al que se traga un cachalote. No se tira tres días, pero sí varias horas que se le hacen angustiosas, y es que dentro de lo inverosímil de la premisa han intentado ser razonablemente realistas.

Esto nos da como resultado una sesión de torture porn en el que el protagonista tiene que sufrir una serie de penurias en esta especie de escape room de la naturaleza, que termina siendo como una versión Greenpeace de Saw. Claro que si lo miramos desde el punto de vista del cachalote tampoco mejora la cosa, ya que va de un pobre que se come algo en mal estado, le revuelve las tripas y le provoca una úlcera. Una película sin villanos, solo víctimas.

Aderezan eso con los traumas familiares del protagonista, usan el superpoder del amor para resolverla y con eso ya nos han tenido entretenidos. 

No apto para gente con talasofobia o claustrofobia.

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