sábado, 3 de octubre de 2026

Nuda propiedad

No es nada personal, pero a ver si se nos muere ya el usufructuario.

Según el Código Civil, el usufructo es un derecho real que otorga a una persona el derecho a disfrutar de los bienes ajenos con la obligación de conservar su forma y sustancia. En cristiano esto quiere decir que a todos los efectos es como si fuera tuyo, porque lo puedes usar y alquilar, pero técnicamente no es tuyo, ya que la propiedad es de otra persona. Pero el propietario no puede usar el bien ni disponer de él, por eso se llama nuda propiedad.

Esto viene a colación porque es perfectamente legal vender un bien (por ejemplo una vivienda) pero reservando el usufructo para el vendedor, que hasta que se muera (un usufructo no tiene por qué ser vitalicio pero es lo más habitual) podrá seguir viviendo ahí y haciendo lo que le dé la gana. Y como comprar una nuda propiedad es una inversión a veces a muy largo plazo, evidentemente será mucho más barato que una compra normal.

Es lo que pasa con Lucas y Vera, los protagonistas de esta historia. Descubren que su vecino Jesús vende, por un precio ridículo, la nuda propiedad de su vivienda (un casoplón en el centro de la ciudad), y como le quedan dos telediarios, se meten a la aventura.

Los problemas vienen cuando el vecino resulta no estar tan moribundo y además el casero de la casa en la que están de alquiler les comunica a Lucas y Vera que van a tener que dejarla, de manera que vienen las prisas, y Jesús que sigue sin morirse.

Una comedia con un ligero toque de humor negro, que sirve para pasar un ratejo entretenido.

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