Las hormigas ciegas (aunque lo han traducido como Las ciegas hormigas).
Es agradable poder ver de vez en cuándo también películas en euskera, y más cuando tienen la calidad cinematográfica de estas hormigas ciegas, que se atreve a darnos cine de época y nos traslada a la Algorta de 1930, cuando un barco inglés encalla con las bodegas llenas hasta las cartolas de valioso carbón. Los vecinos de la zona, pobres de solemnidad, se lanzan a recoger cuanto puedan antes de que lleguen las autoridades a impedirlo y poder así pasar el invierno de forma medio digna.
La historia se centra sobre la familia Jauregui, cuyo patriarca Sabas está interpretado para el que en mi opinión es el mejor actor vasco del momento, el maravilloso Urko Olazabal. Los Jauregui tendrán que lidiar con una tragedia familiar, relacionada con esta búsqueda del carbón, y también con el teniente García, una suerte de sheriff local (pues esto no deja de ser en el fondo un western) al que da vida el también maravilloso Carlos Santos.
Puede que el final se quede un poco deslavazado. Sin grandes artificios ni una gran secuencia climática, pero cierra la historia mostrando lo que quiere mostrar, que al final sus protagonistas acaban siendo insigificantes como hormigas, por mucho que intenten ser laboriosos como éstas.

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