Traía torres.
Esta reseña será corta, puesto que la mayor parte de lo que podría decir de este juego ya lo conté en la que dediqué a su antecesor, La comunidad del anillo. Pero tengo que hablar con él, ya que ayer nos terminamos (no sin apuros) la campaña, de modo que nos quedamos ahora a la espera de que venga El retorno del Rey para cerrar la trilogía.
No puedo detallar demasiado las novedades, pues la gracia está en irlas descubriendo, pero sí mencionaré las propias torres (que vienen explicadas en el reglamento), son dos cartas que siempre van a ganar la baza en la que se jueguen. A menos que se jueguen las dos en la misma baza, en cuyo caso no gana ninguna. esto le da una capa de estrategia imprescindible, ya que en esta campaña la curva de dificultad sube mucho, con escenarios realmente difíciles (Cirith Ungol nos costó la vida) y hay que medir bien las jugadas.
Lo dicho. Ahora a esperar al tercero y confiando en que siga con el mismo perfil continuista, de ser el mismo juego con más cosas.
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