sábado, 15 de mayo de 2010

Я

Jokinetris, el juego del verano.

Ya tengo vuelo de vuelta para mi viaje de China. Al final saldré de Beijing el 1 de agosto, y mediante escala en la capital rusa, si los volcanes islandeses no se oponen, tomaré el vuelo para Barcelona, donde llegaré sobre las 12:30, 13 aprox. Y de ahí, en coche hasta Bilbao, con parada y probable pernoctación en Pamplona.

Y dos días después, a tierras malagueñas a disfrutar, como todos los años, de las imprescindibles Tierra de Nadie.

Pero el rato que esté en el aeropuerto moscovita, a desempolvar mis escasas nociones de ruso, Vodka, Katiuska, Kasatchov.

viernes, 14 de mayo de 2010

2084 - Capítulo 4


Siguiendo lo narrado aquí.

Atravesé, como cada mañana la marea humana, miles de números anónimos, durmientes, ignorantes de su condición, a la vez vivos y muertos, yendo hacia su trabajo. Pobres ilusos, creyentes de una Libertad que no existe, víctimas de un engaño hábilmente urdido. 

Pero a la vez, los veía con otros ojos. Ya no veía ciudadanos numerados. Veía personas, veía seres humanos. Encerrados en sus jaulas de 8 dígitos, pero personas, igual que yo, o que el anciano.

Llegué al Colegio, donde tuve que eludir un par de patrullas para evitar preguntas incómodas, pero ahí, apartado del bullicio, junto a lo que en tiempos debió de ser un río, estaba el edificio. Derruido, pero con algo especial. La herrumbre de los columpios, las tablas clavadas en los ventanales, las puertas desconchadas... te parecieron algo hermoso. ¿Era eso lo que antes llamaban "magia"? 

Un hormigueo recorría mi cuerpo. Era emoción. Sabía perfectamente dónde me estaba metiendo. Al renunciar a las reglas, estaba pasando directamente al otro lado. Dejaba de ser 13.263.055, para ser simplemente "Randy", para ser yo. 

Aunque el patio parecía desierto, dos personas se acercaron a mí. Un hombre y una mujer. Él era un hombre corpulento, de raza negra y con la cabeza afeitada. Ella, una chica joven, bastante atractiva, con una mirada profunda que no pude evitar que me recordara a Tammy.

-Yo soy Jack-dijo el hombre negro- y ella es Natascha, y creo que a estas alturas nuestros números de serie no son algo muy relevante. Tú debes de ser Randy, ¿verdad?

Tanta naturalidad me maravilló. Era la primera vez que me veía, y ya me hablaba con una naturalidad mayor que la de otros que llevaban años trabajando a mi lado en la fábrica. Jackno sonrió, ni me mostró nada especial que me diera pie a ello, pero me sentí aceptado. Me sentí a gusto. 

-Es mejor que vayamos dentro -intervino Natascha- los Cascos Azules no suelen patrullar mucho esta zona, pero es una tontería correr riesgos. Dentro estaremos más seguros.

No podía evitar emocionarme entrar en aquela base secreta, ese paraíso prohibido, y la emoción era la misma que cuando siendo niño fantaseaba con ser el primero en hacer realidad la Terraformación, y aquella estancia polvorienta y llena de cucarachas me pareció tan idílica como ese mundo fértil del que nos hablaban. En el centro de la mesa imperaba un mapa con los sectores de ciudad 14, y en las paredes, fotos de edificios estratégicos, y de algunas de las personalidades relevantes. También algunas pintadas estilo "la ONU apesta", "la Terraformación es mentira" servían como decoración. Y sobre las sillas roñosas, media docena de personas armadas charlaban distendidamente.

Terroristas... era difícil asociar una palabra tan dura a estas personas. ¿De verdad eran éstos los terroristas y no los cascos azules? Las tropas opresoras eran las que realmente causaban terror, ocultos tras sus máscaras y amparados en la coacción. Eso es terror. Estas gentes solo me inspiraban simpatía. Un hombre leía un libro en una esquina, algo de un tal Orwell, sin el sello de aprobación del Ministerio de Ocio. En una de las sillas otro extraía un bello sonido de un aparato que llamaban armónica, mientras otro hacía comentarios jocosos. Sentados en la pared, una pareja joven, un chico y una chica, entrelazaban sus manos mientras escuchaban al hombre de los comentarios jocosos. ¿Acaso podía eso ser llamado terror?

Cuando todos estábamos presentes, Jack tomó la palabra:

-Amigos, "ciudadanos", que dirían los cascos azules... -sonriendo con sorna

-Jack, tu calva brilla igual que un casco azul, ¿no serás uno de ellos? -gritó riendo el hombre de los comentarios jocosos

-Oh, Pat, cállate, y deja que el oficial nos dé su discurso -dijo una de las chicas, sin que nadie perdiera la sonrisa.

-Si me permitís -siguió Jack- os presento a Randy, es nuestro nuevo fichaje. Tom habló ayer con él y me dijo que es de fiar, así que te damos la bienvenida, Randy.

Supuse que Tom era el nombre del anciano.

-Como te podrás imaginar, Randy, aquí nos dedicamos a cosas ilegales, y si nos llegaran a descubrir, estaríamos acabados. Tenemos que ser cuidadososo, y aunque es jodido tener que usar el mismo argumentario que los propagandistas de la ONU, debemos luchar codo con codo, y hacer ciertos sacrificios hasta que consigamos que la cosa cambie. Te puede parecer que hablo igual que ellos, pero hay una importante diferencia. Ellos te prometen la Terraformación, te garantizan que el futuro será mejor. Nosotros lo único que podemos asegurarte es, que si sale mal tendremos suerte si nos pegan un indoloro tiro en la nuca.

Capítulo 5

jueves, 13 de mayo de 2010

Fallece Ozores

En su etapa de presidente del Real Madrid

Ha habido grandes artistas y literatos que han influido en la lengua castellana, como Quevedo, Cervantes, Góngora, Lope de Vega... y también hay otros clásicos que a su forma han creado estilo propio, como el otrora omnipresente Chiquito de la Calzada (que levante la mano el que nunca haya dejado escapar un "¡jarl!") y el ayer fallecido Antonio Ozores, emblema del cine español de suecas, del Landismo, de los Bingueros, de Pajares y Esteso, y recordado también por su faceta de humorista en el 1,2,3 (aunque yo personalmente le recuerdo más de la desconocida y posiblemente mediocre serie "Taller Mecánico")

Decir Ozores es sinónimo de dificultad en la dicción, de hablar atropelladamente, de coger la moto y que no te entienda ni tu padre. "Virtudes" que más de una vez me han arrogado, y muchas de ellas, confieso, con razón, pues no soy la persona de habla más pausada del mundo (como referencia, si este blog fuera hablado y no escrito, cada entrada tendría una duración estimada media de 2,57 segundos, contando la descripción de la imagen) así que huelga decir que en más de una ocasión me han comparado con este actor.

Así pues, no es gratuito* el homenaje a uno de los símbolos de la comedia española. Y para muestra, un vídeo:

¿Queda claro?

*Mentira, sí es gratuito, no he cobrado nada por hacerlo.

martes, 11 de mayo de 2010

Encuestas y dinero

Existen, no son un mito.

A falta de ideas mejores, hoy voy a hacer un poco de spam, o al menos eso va a parecer, pues voy a hablar de las maravillas de una web que teóricamente te da premios por responder a encuestas, y te permite participar en promociones. Y lo mejor de ello es que es verdad, que funciona.

La página en cuestión es Mysurvey, y doy fe, palabrita del niño Jokin de que es verdad, no es un mito. Te dan cosas por rellenar encuestas que te mandan de vez en cuándo. Sé que si esto en vez de ser la entrada del blog fuera un mail, hace tiempo que lo habríais borrado, pero para una cosa que funciona, hay que compartir.

Haciendo encuestas he ido logrando puntos que se han convertido en cheques regalo de El Corte Inglés, que funcionan de verdad, y con los que, sin trampa ni cartón, he podido comprar cosas.

¿Y dónde está la trampa?

Bueno, trampa no es que haya. La empresa hace estudios de mercado, y eso para ellos es un beneficio, y la "trampa", por así decirlo, es que lo que te dan es muy poquito. Para hacernos a la idea, en dos años me he sacado sendos cheques regalo de 10 euros, que no me sacarán de pobre. Pero también es cierto que el esfuerzo es mínimo, y que rellenar de vez en cuándo una encuesta no me va a matar.

Así que, por si a alguien le interesa, ahí lo dejo.

lunes, 10 de mayo de 2010

Curso de Primeros Auxilios

Iniciación a la cirugía. Vol. 1

Hoy he empezado un breve, brevísimo curso (solo 9 horas) que nos ofrecían en el curro, un curso sobre primeros auxilios, materia en la que me confieso analfabeto, y algo que en el trabajo no debería tener mucha aplicación práctica (si acaso algún usuario que se desmaye al recibir una notificación indeseada) pero que en la vida diaria puede ser, aunque espero que nunca se dé el caso, muy útil.

El curso consta de 3 tardes, 3 horas cada una, y el primer día, de índole más teórica, ha sido bastante ameno, pues el ponente controlaba bastante del tema, transmite bien y tiene su cierta gracia, lo cual es imprescindible para una clase de 3 horas.

Nos ha hecho una brevísima exposición del cuerpo humano, comparándolo con una empresa (y yo no podía evitar acordarme de cierta serie de dibujos animados) y luego el protocolo a seguir, donde salvo que se esté muriendo el accidentado, siempre será mejor no hacer nada, y limitarse a llamar al 112. Aunque también nos ha dado indicaciones de qué hacer si faltan la consciencia (diría conocimiento, pero no son pocos los usuarios faltos de ídem con los que debo tratar a diario), la respiración o el pulso, con explicación de RCP incluida. (Añadiendo un "si algún día tenéis la mala suerte de tener que hacer uno, lo más probable es que no os acordéis de lo que os estoy explicando ahora, pero siempre será mejor que nada"), todo ello aderezado con unos videos bastante educativos, pero no muy agraciados en el plano artístico, con laa misma toma de la ambulancia una y otra vez, y un siniestro doctor con un talento para estar siempre cerca de las desgracias (Si veo a ese médico, salgo corriendo en dirección contraria).

Al contrario de lo que pueda insinuar la foto, todavía no hemos llegado a la parte de los trasplantes a corazón abierto, pero supongo que para el miércoles ya será una materia totalmente dominada. Todo se andará.

domingo, 9 de mayo de 2010

Finde (mayormente) casero

Nota: esta puede no ser la casa referida

Otro fin de semana tranquilito, en uno de esos planes que tan odiosos resultan cuando uno tiene que estudiar, pero que tran gratificantes puedan ser otras veces, que fue el de quedarme en casa sábado y domingo, entre ordenador, tele y consola (y teléfono), que de vez en cuándo apetece.

Pero no ha sido un fin de semana carente del todo de vida social, pues el viernes tuvimos cena piñera, con la asistencia del gran Marko Banic, que nos llevó a cenar al mexicano, y donde nos demostró que no nos habíamos equivocado al elegir jugador al que hacer la Piña, y que es igual de grande fuera y dentro de la pista (y no solo en el aspecto físico)

La noche del viernes (no así la del sábado) tocó salir por ahí, y ver bares, como el Milenium, que hacía fácil 5-6 años que no pisaba. Pero tras un rato prudencial, me fui para casa, donde he estado autorrecluido todo el resto del fin de semana. (Aprovechando para pasarme el GTA: The Lost and the Damned).

viernes, 7 de mayo de 2010

2084 - Capítulo 3


Siguiendo lo narrado aquí.

Tras el incidente, fui trasladado a una vivienda unipersonal, y fui recompensado por mi fidelidad con más puntos para el siguiente examen de ciudadanía. Mi siguiente solicitud a la Administración sería bonificada, y los rumores de que un desajuste de población iba a requerir nuevas pruebas eran inminentes. Me sentía bien, era un buen ciudadano, tenía puntos, cumplía en mi trabajo, todos me felicitaron por ello, y tenía bastantes puntos, con los que podría conseguir beneficios, incluso un ascenso.

Pero me sentía vacío. No podía quitarme la mirada de Tammy de la cabeza.

Y no tenía a quién contárselo.

Un ciudadano, no recuerdo quién, me contó en cierta ocasión que antaño, antes de la Catástrofe, los psicólogos no se limitaban a motivar a los trabajadores y a ayudarles a creer en la Terraformación. Escuchaban los problemas de la gente, y trataban de darles solución. No los problemas tangibles, sino eso llamado "sentimientos". Naturalmente, no están prohibidos, y todo el mundo tiene sentimientos, pero se consideran algo "no útil", y recuerdo que cuando de niño pregunté a uno de mis profesores qué eran los sentimientos, su respuesta fue "un sentimiento es algo que no te va a ayudar a Terraformar".

Me acordé de aquel hombre, 13.000.874. Era bastante anciano, incluso se rumoreaba que había conocido el mundo de antes de la guerra, y recordaba cosas de esa época, de la Edad Oscura. Sentí el impulso de reunirme con él, de hablarle de mis dudas, de la mirada de Tammy, de por qué odié a Elías... de por qué estaba empezando a dejar de creer en la Terraformación, y sobre todo del miedo. Tenía... sentía miedo de convertirme en aquello que más odiaba.

El ciudadano 13.000.874 vivía en una pequeña casa, un poco alejada del resto. Una casa para él solo. Era obvio que tenía contactos en el Ministerio, y por lo que contaban, esto se debía a que era de los pocos ciudadanos que podían hacer su trabajo. Tal vez también por eso es que no le hubieran pedido aún que renunciara a su estatus de ciudadano para dejar una licencia libre. Siempre recibía a quien fuera a visitarle, y me sorprendió muchísimo que me llamara por mi nombre cuando me vio. Recuerdo que me presenté, como dictan las normas, como ciudadano 13.263.055, y que él me contestara con una sonrisa y un "¿pero no te importa que te llame Randy, verdad? no soy muy bueno con los números".

Aquel hombre tenía un aura. Inspiraba confianza, y me era fácil hablar con él, no me costó transmitirle mis miedos, mis dudas, mis inquietudes, no me importó confesarle cosas que socialmente serían muy embarazosas. Y mientras se lo contaba me di cuenta de una cosa, de que odiaba a las Naciones Unidas, odiaba a los Cascos Azules, y odiaba esa estúpida Terraformación. Y cometí la estupidez de decírselo.

-No te preocupes, Randy, es normal lo que sientes. Aunque te hayan enseñado que no, los seres humanos, porque así es como deberíamos llamarnos, tenemos sentimientos. Hubo un tiempo en el que éstos eran normales, y eran el motor que movía el mundo. No debes avergonzarte por ello.

-Pero esos sentimientos trajeron la Guerra, y destruyeron el mundo- respondí.

-No Randy, algunos sentimientos trajeron la guerra. No te negaré que hay gran parte de verdad en el mensaje de las Naciones Unidas. La falta de recursos, el egoísmo, el odio irracional, fueron causas para la guerra. Es cierto que existen sentimientos nocivos.

-¿Y cómo podemos controlarlos?

-No puedes. Odias lo que te han enseñado a odiar, temes lo que no conoces... es natural al ser humano.

-Pero nadie me ha enseñado a odiar a las Naciones Unidas- protesté.

-No, pero no puedes evitar sentirte defraudado -su voz era suave y calmada, llena de sabiduría- Ves que lo que te han enseñado es mentira. Te hablan de libertad, cuando lo único que te dan es libertad para hacer lo que ellos te dicen que tienes que hacer.

-Eso no es cierto, nunca se nos ha negado el derecho a hacer nada, o casi nada.

-¿Acaso permitieron que tu esposa tuviera el hijo?

-Eso es diferente -protesté- las normas sobre superpoblación son tajantes, y ella -sin saber muy bien por qué, noté una extraña y desagradable sensación en la garganta- las conocía perfectamente, así como sus consecuencias.

-Sí, y tú cumpliste con tu deber, o con lo que creías que era tu deber. Lo hiciste porque decidiste hacerlo, ¿o porque ellos te enseñaron a decidir? Dime, Randy, ¿hay una sola cosa en tu vida que hayas decidido hacer porque hayas querido hacerlo?

-Creo que sí... -de alguna manera aquello me abrió los ojos- estoy aquí hablando con usted, porque lo he decidido.

-Exacto. Has decidido saltarte las normas, has decidido venir aquí y hablar de ello. Has decidido arriesgarte a que yo te delate, ¿y no necesitas que te explique las consecuencias que podría tener tu infracción, verdad?

-No soy ningún héroe. Si vine fue porque tenía miedo y buscaba respuestas, y si he confesado lo que pasaba por mi cabeza es simplemente porque he sido incapaz de ocultarlo.

-Lo sé, Randy, pero lo has hecho. Y tú sabes que las cosas han cambiado para ti. Naturalmente, podrías ir mañana a la fábrica, hacer tu trabajo, estudiar, conseguir puntos en el examen, conseguir un ascenso, otra esposa. Incluso podrías denunciarme, no son pocos los peces gordos del Ministerio que estarían gustosos de liquidar a un viejo que se dedica a esparcir ideas peligrosas. Eso te daría muchos puntos. Te podrían conceder uno, o incluso dos hijos, tal vez hasta te concederían el enorme privilegio de ser clonado. Has sido un ciudadano ejemplar, y nada te impide seguirlo siendo.

-Pero ya no creo en ello.

-Piénsalo bien, Randy, ¿qué ganas con oponerte a ello? Yo soy viejo, y aunque no me retiren la licencia para vivir, porque no te olvides de eso, vivimos porque nos lo permiten, tampoco me quedan muchos años, y sé que nunca volverá el mundo tal y como yo lo conocí. Pese a mis aparentes privilegios, no tengo nada que perder. Pero tú, Randy, te juegas mucho.

-¡No es justo que me abra los ojos para luego obligarme a cerrarlos!

-¿Es como si te diera una libertad que no te permito usar?

-Más o menos...

-Exacto. Veo que ahora sí lo has entendido. Ahora, por favor, Randy, necesito estar solo un rato, y además, ya llevas aquí dentro el tiempo suficiente como para que empiecen a sospechar. Como imaginarás, los cascos azules vigilan esta casa noche y día, así que sal por esa puerta, duerme bien, y mañana por la mañana deberás tomar una decisión.

-¿Cuál?

-Cierra los ojos, ve a trabajar, sé un ciudadano modelo. Asciende, aprueba los exámenes, gánate un clon, trabaja por la Terraformación, gánate el derecho a ser clonado, y sobre todo, olvida que esta conversación existió jamás, y no vuelvas aquí nunca.

-¿Y si decido que mis ojos permanezcan abiertos?

-Entonces, Randy, ve al colegio abandonado del sector 57 a las 8:00. Te pediría que rezaras algo, pero me temo que es un concepto demasiado difícil de explicar ahora.

El camino a casa fue extraño. Obviamente no podía dejar de pensar en las palabras del anciano... ¿por qué no le preguntaría su nombre? Sabía que tomara la decisión que tomara me iba a arrepentir. Una suponía poner en juego mi vida, y la otra... la otra era renunciar a ella.

Estos pensamientos monopolizaban mi actividad mental, cuando una patrulla de cascos azules me interceptó por el camino.

-¡Alto! -su voz sonaba metálica tras la máscara que cubría su cara- ¿ciudadano, sabe usted que está vulnerando el toque de queda? ¿De dónde viene?

-Lo siento, oficial, soy el ciudadano 13.263.055. He cometido un imperdonable error. Me desorienté, he tenido un día especialmente duro en la fábrica, y quería tomar un poco el aire antes de dormir, pero sé que no es excusa, dígame cuál es mi sanción.

-Sin duda -guardaba su porra al ver que yo no iba a suponer un problema- la sanción por infracción leve es de 5 puntos, que serán descontados en su siguiente oposición.

¡5 puntos, qué abuso!

-Sí, oficial, disculpe oficial, lo tendré en cuenta, y ahora mismo me dirijo hacia mi casa.

-No se disculpe, ciudadano, le recuerdo que todo esto es por su seguridad. Y ahora, circule.

-Gracias, oficial.

Aquella noche no dormí. El incidente con los Cascos Azules fue el empujoncito que necesitaba para abrir del todo los ojos, y cuando sonó el despertador a las 7, mi impulso fue golpearlo contra la pared, una y otra vez, mientras la lastimera voz del aparato pasaba de su vitalista y entusiasta mensaje pro-Terraformación a un casi inaudible "ciudadano 13.263.055, la sanción por dañar material de trabajo es de 5 puntos que..."

¡Al cuerno con sus estúpidas sanciones! La decisión estaba tomada. No iría a la fábrica, nunca. ¿Tenía derecho a decidir, verdad? Pues estaba dispuesto a hacer uso de él.

Capítulo 4

jueves, 6 de mayo de 2010

¿Funcionario de la Diputación?

Nuevo logo de la Dipu, al parecer.

Eso, por absurdo que parezca, es lo que parecía pretender una usuaria que vino ayer al mostrador, a quejarse porque no le cuadraban unas ayudas y tal, y cuando le dije que cobraba de la Diputación 149 euros, insistía una y otra vez en que no, que esos 149 euros eran de la Seguridad Social.

No entraré en si tiene o deja de tener alguna pensión de la Seguridad Social de esa cuantía, pero lo que sí puedo afirmar es que la Diputación le pagaba esa cantidad, cantidad que revisé en el ordenador una y otra vez, a pesar de la insistencia de la señora en que no, que eso no era de la Diputación sino de la Seguridad Social, a la par que añadía una colección de detalles y batallas. Pero lo importante, no cejaba en su empeño en insistir que eso no era de la Diputación.

Y que sacara un pantallazo de pagos del ordenador de Diputación, y se la entregara (con el sello de Diputación) no sirvió para hacerle ver que tal vez eso tenía algo que ver con la Diputación. Ella seguía erre que erre. Tal era su insistencia, que al final tuve que acabar diciendo "muy bien señora, yo pensaba que era funcionario de la Diputación, pero resulta que soy de la Seguridad Social".

Así que le otorgaré el beneficio de la duda, y asumiré como posible el hecho de que yo trabaje, a diferencia de lo que pensaba, en la Seguridad Social.

También tendré que otorgar el beneficio de la duda otra usuaria, que vino con una carta en la que solicitaban que trajera una documentación de su marido (el cual está incluido en su expediente) y decía que no le daba tiempo, y preguntaba qué pasaría si no traía esa documentación.

-Pues que si no lo traes dejarás de cobrar.
-¿Pero dejo de cobrar su parte?
-No, no. Dejas de cobrar, te suspenden la ayuda.
-Pero ese papel no puedo traerlo, y además él está en la cárcel.
-(Subida de ceja) ¿Que está en la cárcel? ¿Pero has notificado eso en el Servicio Social de base?
-(Oh, mierda, hablé demasiado) Eh, no. Y además, está empadronado en casa de este señor que viene a quí conmigo (había venido acompañada por otro tipo)
-Pero a ver, si está en la cárcel tengo mis dudas de que pueda estar empadronado, pero en todo caso, tenéis que notificarlo y darlo de baja en el expediente. (Si no reside con ella no puede cobrar por él, lógico).

Acepto que a veces me equivoco, y que alguna vez he informado mal a algún usuario, y que alguna vez eso ha podido provocar que se vayan enfadados (y no es algo que me haga sentir orgulloso, pero es lo que tiene trabajar de cara al público) pero otras veces se van enfadados porque simplemente no les gusta lo que oyen, o como es el caso, para eludir una conversación incómoda, y el de ayer tenía toda la pinta de ser un caso en el que "vámonos, que éste no tiene ni idea" significaba "vámonos, que nos han pillado".

Me puedo estar equivocando, claro, pero el río sonaba.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Bilbao Basket 75 - Gran Canaria 65 (y un partido menos para acabar la temporada)

5-7-11, los números de la Primitiva

Basta con seguir un poco este blog para darse cuenta de que este año mi interés por el baloncesto ha menguado bastante, y que me he dejado ver bastante poco por el pabellón (gran responsable de mi desilusión con el equipo esta temporada), pero aprovechando que tengo el abono pagado, ayer me acerqué a ver el partido, pero sin demasiada intensidad, sumando al hecho de la desmotivación que ya arrastro, la intrascendencia del encuentro, puesto que el Bilbao Basket realmente ya no se juega nada.

Del partido poco que decir. Una victoria cómoda, contra un rival muy fallón, que no dio demasiados problemas, e incluso se llegó a coquetear con la idea de levantar el average de -20, consecuencia de la abultada derrota anual a que nos tiene acostumbrados el "Bilbao" Basket cada vez que va a Gran Canaria. Pero no pudo ser, aunque la victoria siempre es agradable.

En todo caso, la mejor conclusión que extraigo es que ya solo falta un partido (contra el Valladolid) y esta horrible temporada (para el olvido) habrá acabado.

martes, 4 de mayo de 2010

Ironman 2

Versión culometálica de Ryu y Ken

Digna secuela de su predecesora, aquí comentada, la saga de Tony Stark (nuevamente magistral Downey Jr. en un papel hecho a medida para él) se confirma como una de las mejores conversiones de viñeta a cómic, logrando sobre todo cumplir con creces el objetivo de una película de superhéroes: divertir.

Cuando una película sale buena, la secuela siempre nace bajo el severo punto de mira del "Segundas partes...", y se corre el riesgo de decepcionar, y con ese miedo iba yo. Pero en absoluto, me pareció tan gratificante y divertida como la primera, con todos sus clichés y gadgets, y sobre todo esa mezcla desenfadada de acción a raudales, trama sencillota y sus dosis de humor.

No soy excesivamente fan de los cómics de Ironman, y no puedo por tanto determinar si la película es fiel a los mismos, o si se los pasa por el forro del supertraje, pero de lo poco que sé, sí se parece, y respeta la esencia de Tony Stark.

Si acaso, se le puede criticar que es un tanto acelerada, por querer contar demasiadas cosas en poco tiempo, y la fase autodestructiva de Tony Stark queda reducida a un mal fin de semana, algo que podría rechinar a los puristas. Pero bueno, lenguaje de cómic es distinto a lenguaje de cine, así que habrá que perdonárselo.

Peor me pareció el cambio de actor que interpretaba a Jim Rhodes en la primera entrega, que al adquirir un mayor protagonismo en la segunda, dejaba paso al más conocido (y siempre carismático) Don Cheadle, en el papel del imprescindible Warmachine (adoro a los secundarios, qué se le va a hacer).

A destacar también al temible Dínamo Omega, bien encarnado por un Mickey Rourke haciendo lo que mejor sabe hacer (tío chungo) y cómo no, a la deliciosa Scarlett Johansson, cuya mera presencia en pantalla supone siempre un plus de motivación.

Ya, que si me pusiera a sacar pegas a la película podría sacar docenas de ellas, pero esto es un cómic en pantalla, y mientras sean al servicio de la diversión, se las perdono, y al igual que pasaba con la primera, dictamino que Iron Man 2 mola. Y con eso me basta.

Y nuevamente, al igual que pasara con la primera, una sorpresa aguarda al paciente espectador tras los créditos, dejando la puerta abierta para una secuela.

En este caso, lo que nos muestran es a Mjolnir, el martillo de Thor, próxima película de la factoría, sugiriendo que el asgardiano ha llegado a la tierra.