jueves, 10 de diciembre de 2020

Deadwater Fell

En español "El incendio".

En un pueblecito escocés hay dos matrimonios que se llevan muy bien, hacen barbacoas, tienen niños pequeños que juegan juntos... todo muy idílico hasta que llega la tragedia en forma de incendio, segando varias vidas por el camino. Al drama que esto supone se suma la investigación policial, pues el asunto del incendio huele muy turbio y se verá que las relaciones no eran tan idílicas como parecen, de modo que la serie nos irá haciendo dudar si los buenos son tan buenos o los malos tan malos.

Muy centrada en los personajes, bien apoyados sobre las robustas interpretaciones, y cortita (4 episodios, que en total suman en torno a tres horas), no ha llegado a cumplir las expectativas, que me la pusieron demasiado bien, pero me parece que se puede ver, y para admiradores del género, o de David Tennant (no es noticia que borde el papel), sí la recomiendo. 

miércoles, 9 de diciembre de 2020

El vecino meón

Para mear y no echar gota.

Hoy, volviendo del gimnasio, me ha sorprendido ver en el portal este cartel, en el que se comunica que algún habitante de mi escalera está teniendo a bien marcar su territorio de forma primaria, en rellano, escaleras y ascensor, lo cual viene siendo, en términos suaves, una gorrinada.

La verdad es que yo no me había dado cuenta del tema, dado que el ascensor suelo usarlo poco y la mascarilla dificulta el olfato, pero atando cabos es cuando uno piensa que algunos charquitos que ha habido alguna vez en el ascensor no se debían, como era lógico pensar, al goteo del paraguas, sino a otro tipo de goteo mucho más orgánico.

Hablando con otro vecino, ya me ha comentado, que se sabe quién es, alguien que tiene costumbre de volver a casa embriagado por los efluvios del alcohol, y parece ser que lo de esperar a llegar a casa, como hacemos los demás, le debe de parecer muy poco original.

En fin, ya veremos en qué acaba todo esto.

martes, 8 de diciembre de 2020

Terraforming Mars: Preludes

Ahí se irán más horas.

Terraforming Mars es un juego de mesa, con versión en videojuego, del que ya hablé en este blog y que, como buen juego que se precie, tiene unas cuántas expansiones, siendo la más acertada de ellas, y prácticamente un añadido indispensable la de Preludes, que a las cartas de corporación iniciales da a los jugadores unas cartas, los preludios, con impulsos iniciales, mejoras a la producción y demás, que hace muy difícil que haya dos partidas iguales.

Esta expansión no estaba todavía implementada todavía en su versión de ordenador, hasta hoy, que ya ha salido en Steam. Y si a lo dicho le sumamos que el Terraforming Mars es a lo tonto uno de los juegos a los que más horas meto en el PC, pues es un recurso fácil para el típico ratillo de muerto tiempo, era evidente que iba a caer en cuanto saliera, y así ha sido.

lunes, 7 de diciembre de 2020

Minipuente de diciembre

Puente de Bilbao.

Diciembre es un mes repleto de días festivos, terminando con las navidades y empezando con este puente de la Inmaculada Constitución, que este año consiste en un martes festivo y el lunes que pilla en medio. Pero como cogerse el lunes con vacaciones estaba muy caro en la oficina (lo intenté, pero aquello parecían los juegos del hambre), hoy me ha tocado ir a trabajar. Pero eso no me ha impedido hacerme un puente para unir el festivo con el fin de semana, así que lo he hecho como más mola: por el lado largo, cogiendo miércoles, jueves y viernes.

Evidentemente no me iré a ningún sitio, pero ya que en algo hay que gastar los días de vacaciones, y todavía me quedaban, pues tendré un par de días de asueto y descanso.

domingo, 6 de diciembre de 2020

Finde de las no Rolea

Esto no parece el CEULAJ.

En otras circunstancias hoy me habría tocado estar en Mollina, el día del cierre de las jornadas Rolea, pero como ha sido la tónica de este año, y tiene toda la pinta que del siguiente, no ha habido, así que toca hablar de otro fin de semana en Bilbao.

El viernes, parecido a los anteriores, gimnasio y lonja, para estar con un reducido grupo de amigos charlando, cenando y a las 22:00 formales en casa. 

El sábado fue un poco diferente, ya que por la mañana en vez de ir al gimnasio fui a hacer unas compras (entre ellas, y como regalo para mí mismo, el Eldritch Horror) y por la tarde, lo que ya conté, la visita al museo de reproducciones. Luego con unos amigos en casa, hasta que ya la cercanía con el toque de queda hizo desalojar.

Domingo por la mañana el clásico gimnasio+paseo, aunque el paseo ha sido casi una clase de natación, y por la tarde revisionado de El malvado zorro feroz y el primer capítulo de 30 monedas, que mi señora novia no había tenido a bien ver. No sin antes haber visto yo el segundo, que se estrenaba hoy, claro. 

sábado, 5 de diciembre de 2020

Tarde en el museo

Como no me dejan ir a ver las de verdad, me voy a ver las copias.

Aunque por la foto podría parecerlo, no me he ido al Vaticano, que es donde está el Laocoonte original, sino que he decidido visitar el museo de reproducciones de Bilbao, una iglesia reconvertida que exhibe réplicas de algunas de las esculturas más famosas de la antigüedad, como el Discóbolo (que pude ver en Londres), la Victoria de Samotracia o la Venus de Milo, entre otras. 

También había, alternándose con las obras de la exposición permanente, obras de la exposición temporal "20 cuerpos, 20 artistas", con vídeos, fotos, dibujos, esculturas hechas en pan y montajes inclasificables hechos en neveras viejas (literal), que rompía un poco con la idea del museo y he de reconocer que no me ha hecho mucho chiste. Pero ya que estás ahí, pues lo ves.

El museo en sí, que no lo conocía, me parece una idea muy simpática pero que podría estar mejor aprovechada (podrían aprovechar el concepto y hacer, por ejemplo, una pinacoteca de cuadros clásicos y quedarse tan a gusto), y también tenía la sensación de estar un poco abandonado, aunque daba gusto la exquisita amabilidad de los empleados del museo (no es coña, de verdad que eran encantadores).

En general, un museo que se ve en seguida (habremos estado poco más de una hora y nos ha dado tiempo a verlo todo sin prisas) y poco concurrido, hasta el punto de que la primera media hora hemos estado solo nosotros. Por 3 euros que vale la entrada, merece la pena. 

viernes, 4 de diciembre de 2020

La valla

Anticiudadanos.

Esta serie lo tenía bastante a favor para captar mi atención, pues el género de las distopías es obviamente algo que me suele gustar, prueba de ello es 2084, por lo que en cuanto hizo su aparición en Netflix me puse con ello.

Ambientada en un futuro más o menos cercano (2045), España ha sido presa de una pandemia (el Noravirus, que no sé a qué me sonará) y por si eso fuera poca desgracia, se ha convertido en una dictadura de extrema derecha con esquemas y recortes en los derechos sociales que recuerdan indisimuladamente al franquismo y una estética de los malos que directamente es el uniforme nazi, pero quitando una pata a la esvástica. Básicamente, esta serie nos muestra cómo sería España si gobernara cierto partido con nombre de diccionario.

En ese contexto, y con el tema de la enfermedad de fondo, una trama de niños robados y la inefabñle trama de rebeldes contra el sistema que se encuentra en toda obra del género, decorado por ese costumbrismo de un escenario con tremendas desigualdades sociales y una valla que separa físicamente a los favorecidos de los menos favorecidos, mostrando la miseria de los pobres y la opulencia de los ricos.

La idea sonaba bien, pero la ejecución no terminó de entusiasmarme, con unas tramas que no me entraban del todo y un ritmo, consecuencia de querer hacer los capítulos de una hora, que hacía que muchas veces me aburriera un poco. No me ha horrorizado, pero desde luego tampoco me ha enamorado. 

Esperaba algo más de ella la verdad, pero el lado positivo es que me gusta que se atrevan a hacer cosas distintas en España. Así que por ese lado, olé por ellos. 

jueves, 3 de diciembre de 2020

7 Pecados

Entre el bien y el mal.

Si se busca un juego ligero, fácil de aprender, rápido de jugar y sin demasiadas complicaciones tácticas, con un factor de puteo y una resolución azarosa, adornado con unas ilustraciones simpáticas, este puede ser un candidato, ya que sin ser njinguna maravilla, cumple con los requisitos arriba señalados y puede ser válido para echar el rato en jornadas o jugar una partida rápida mienstras se espera a alguien . Lo que viene siendo un filler, vaya.

Por alguna razón que hemos preferido no preguntar, este es el pecado más leve.

El juego se compone de 7 cartas de pecado (los 7 pecados capitales de la tradición judeocristiana, claro), 42 cartas de tentación (6 por pecado) y 6 cartas especiales de ángel/demonio. Además de eso, habrá 12 cubos de color rojo (hasta dos por jugador), que se llaman puntos de fe.

Cuando se juega a juegos de mesa apetece picotear, es así.

Se mezclan las cartas de ángel/demonio con las de tentación, se barajan y se dan dos a cada jugador, junto con dos cubos. Las 7 cartas de pecado se dejan en orden de menor a mayor, visibles en el centro de la mesa y con esto se empieza a jugar.

No, no os podéis quedar con todas las cartas de tentación.

Empezando por el último jugador que haya estado en una iglesia, el jugador inicial roba una carta (en principio del mazo de tentaciones, luego explico de qué otros sitios puede robarlas) y decide si juega una carta o gasta un punto de fe para enviar una carta de su mano al purgatorio (un espacio en el que se irán amontonando cartas de tentación).

¿De verdad tengo que seguir explicando? ¡Uf!

Lo más habitual será que juegue una carta de tentación (las de ángel/demonio son especiales, las explico luego), y tendrá que jugarla sobre la carta de pecado correspondiente. Si al poner la carta solo hay una, no pasa nada, pero si pone la segunda carta, pondrá la carta de pecado en su zona de juego y enviará al centro del tablero las cartas de tentación que el pecado tuviera encima. De esta manera, el espacio que ocupaba la carta de pecado, ahora tendrá cartas de tentación de ese pecado.

A continuación, una revelación que puede que os haga enfadar.

Olvidaba comentarlo: tener cartas de pecado es malo y gana el jugador que al finalizar la partida no tenga ninguna. Pero esto tiene una cosa buena, y es que al robar cartas, un jugador que tenga un pecado puede robar carta de tentación de ese pecado en vez de robar del mazo de tentaciones. ¿Y ese pecado se lo queda para siempre? Evidentemente no, y hay varias formas de quitarse cartas de pecado, siendo la más común, que otros jugadores pongan cartas de tentación sobre ella. Porque si al jugar cartas de tentación el pecado lo tiene un jugador, se siguen poniendo sobre su pecado igual, y si se pone la segunda, pues lo mismo, se quitan y se van al centro, con el pecado cambiando de dueño. Nada impide que un jugador ponga cartas de tentación sobre sus propios pecados, pero si pone la segunda, el pecado no cambiará de dueño y las cartas se irán al centro (no es una gran jugada, pero a veces no queda otra).

¿Por qué sus cartas son mejores que las mías?

Que una carta de pecado cambie de propietario tiene consecuencias divertidas y a veces caóticas. En primer lugar, un jugador que por culquier motivo se desprenda de un pecado, recuperará un punto de fe (hasta un máximo de 2) y ahora viene lo mejor: ¿Recordáis el limbo, ese sitio mágico en el que dejábamos las cartas que no queríamos jugar, previo pago de un punto de fe? Pues en cuanto un jugador pierde un pecado, las cartas del limbo se reparten una a una y al azar, empezando por el jugador siguiente al que perdió el pecado, y están obligados a jugarlas en ese preciso momento, lo que puede provocar, si había muchas cartas en el limbo, una conga tan caótica como divertida de cartas de pecado yendo y viniendo.

Esta reseña es maravillosa, no hace falta que lo digáis. Pero quiero oírlo.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno, y todo juego tiene que terminar algún día. En este caso el juego termina cuando se termina el mazo de tentaciones. A partir de ese momento, se jugarán dos rondas en las que no se podrá robar cartas y jugar las que se tienen. Hecho eso, si uno o más jugadores están sin pecados, la victoria será suya, y si todos tienen algún pecado, ganará el que acumule menos puntos (de los impresos en las cartas). 

La propia carta se explica sola.

Para terminar, explicaré lo que hacen las cartas de ángel/demonio, que nos ofrecen 4 opciones, entre las que elegimos una en el momento de jugarla.

-Proteger: Dejarla en la mesa sirve para evitar que nos envíen pecados con una carta de ángel/demonio.
-Salvar: Elige un pecado de tu zona de juego que no tenga cartas de tentación encima y se lo mandas a otro jugador.
-Pecar: Mandas un pecado que no sea tuyo, y no esté tentado, a otro jugador.
-Desproteger: Eliminas un ángel que esté protegiendo. 

Y este es el juego, sin mayores complicaciones. Las reglas incluyen algunas variantes para darle más gracia, una de las que solemos usar es la de que si un jugador consigue hacerse con los 7 pecados, ganará inmediatamente la partida, regla que le da algo más de chicha al juego.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Nuevo portátil del curro

El otro era plateado, este es negro. Y hasta aquí mi análisis técnico.

Allá por marzo, la empresa nos facilitó unos ordenadores para poder teletrabajar, cosa que sucedió durante el confinamiento y sigue pasando por las tardes, que las dedico a atender llamadas telefónicas desde la comodidad del hogar. Pero esos ordenadores no pertenecían a la Diputación, sino que eran alquilados, y dado que ahora vencía el contrato, ha tocado ir a que nos los cambien por otros, que sí son de la casa.

A nivel prestaciones no sé si será mejor o peor que el otro que tenía, pues la informática no es mi fuerte, aunque sí diría que funciona parecido y es más cómodo, en cuanto a que es un poco más pequeño, y sobre todo tiene teclado normal, lo que no me obliga a enchufarle uno externo. 

De modo que parece que el cambio ha sido ligeramente a mejor. 

martes, 1 de diciembre de 2020

Empieza la temporada 0 de Pandemic

El tablero inicial. A ver cómo es cuando terminemos.

El jueves llegó y hoy nos hemos podido reunir para probar esta nueva entrega de Pandemic Legacy, que esta vez nos transporta a 1962, en plena guerra fría con Kennedy contra Kruschev.

Obviamente no voy a hacer un análisis en profundidad del juego, primero por no hacer spoilers y segundo porque ni yo sé cómo será el juego completo, dado que precisamente la gracia es ir descubriendo eso a lo largo de la campaña, pero jugada la partida introductoria parece que combina muy bien el espíritu del Pandemic clásico de correr contrarreloj mientras el tablero se llena de amenazas con ofrecer cosas nuevas, tanto a nivel conceptual como mecánico. Pero sobre todo me quedo con el apartado del diseño, donde tiene muchos elementos visuales que evocan perfectamente el género del espionaje clásico que pretende emular.

Hoy ha sido el escenario de prueba, el próximo día nos lanzamos a por la campaña de verdad.