jueves, 30 de julio de 2009

Viaje a Granada

La gran hada

Por tercer año consecutivo, viajo hacia los Encuentros Roleros Andaluces, con mucho de encuentro y poco de roleros, donde caeremos presa del factor tapita-terracita, y es que lo de Granada no tiene nombre. 3 cañas y ya has comido.

Esto también significa que casi seguramente hasta el lunes o domingo no huela un ordenador y no dé, por tanto, señales de vida por aquí. Ahora Granada, y la semana que viene Málaga, a las inigualables Tierra de Nadie, regresando a Bilbao el día 10 de agosto.

Ahora, a descansar y disfrutar, que para eso son las vacaciones.

miércoles, 29 de julio de 2009

ITV aprobada

Hasta 2010, el Jokinmóvil dando guerra (mayormente a mí)

Otro examen, otra prueba superada, aunque esta vez nada tenía que ver con las oposiciones, sino que se trataba de la ITV, que ya me zumbaron el año pasado, y que tuve que aprobar en la repesca.

Así que iba yo a Arrigorriaga con una cierta intranquilidad, si bien un elemento conflictivo, que eran las ruedas, ya las había cambado, que si llego a ir con las otras ruedas, de gastadas que estaban, el de la ITV se ríe de mí y luego me hace volver a Bilbao en autobús. En ese orden.

Pero el coche tiene sus años, y tenía miedo de que algún achaque sobrevenido me diera algún disgusto, como la sorpresa del año pasado, que emitía demasiados gases, y hubo que reparar. Pero todo bien, y siguiendo mi triunfal racha de aprobar exámenes, el coche pasó la ITV sin tener siquiera fallos leves.

Así pues, una preocupación menos en la cabeza que llevarme de vacaciones.

martes, 28 de julio de 2009

Salario, dice...

Salero mínimo interprofesional

La sal es algo que se usaba, cuando era un bien escaso, como moneda de cambio, y en época romana se pagaba a veces a los soldados en sal, lo que explica el origen de la palabra salario. Luego ya se pasaron al denario y el sestercio, y supongo que pasaría como ahora, que los soldados segurían pensando en sal. "Oh, dilecto Morandro, el César me ha pagado 500 denarios por mi fidelidad" "Y dime, Tracio, ¿cuánto es eso en sal?"

En todo caso, el salario era algo que se daba por hacer algo, como contraprestación, algo que no parece entrar en la cabeza de algunos usuarios, que en sus diversas nomenclaturas del RGI (Renta de Garantía de Ingresos, nombre técnico de la Renta Básica) lo llaman paga, aduya, pensión, chiviri, sueldo, o como el de ayer, "salario".

Comparece a mostrador y me espeta que tenía un salario y se lo han quitado. ¡Ultraje! ¡Afrenta! ¡Latrocinio! Luego descubro que no, que lo que hemos hecho ha sido quitarle la renta básica, y me permito indicarle que salario es lo que se le da al que trabaja.

La causa de semejante atrocidad es la siguiente. El sujeto es propietario de una vivienda, "A", que hasta hace un par de meses constituía su vivienda habitual. Posteriormente se trasladó a otra, "B", por la que paga 1000 euros de alquiler (como la insigne Chezgarcía) y en el proceso, decide someter a arrendamiento "A", obteniendo con la operación 900 euros. El señor es totalmente libre de hacer eso, pero lo que está claro es que tiene unos ingresos de 900 euros, por lo que ya no necesita la renta básica.

Claro, explicar eso se me hace difícil, ya que cuando le explico que la Renta Básica no es algo que pueda usar para pagarse una casa mejor, que está para las necesidades básicas, como por ejemplo comer, me dice que no, que él la renta básica la usa para comer, que el piso B lo paga con lo que saca de A. Tampoco me es fácil hacerle entender que nadie le ha obligado a irse a una casa de 1000 euros de alquiler, que tampoco nadie le obliga a tener una casa en propiedad, y que a lo que sí le obliga la ley es a no ser un jeta y a gastarse primero su dinero, y si no le queda, recurrir a lo de los demás. Que yo no tengo ningún piso en propiedad, pago un alquiler y, oh infortunio, no cobro Renta Básica.

Se me queja también de que nadie le explicó eso. Un clásico. Es cuando toca recordarle que nadie tiene que recordarle sus obligaciones, que ya se le informó de todo cuando se le concedió, y que él tiene que saber perfectamente que si hay ingresos, no hay Renta Básica. Y bueno, que saberlo yo no me creo que no lo supiera perfectamente, pero supongo que su proceder será "voy y me hago el tonto, y si cuela, cuela".

Pues no cuela, hombre. Y ahora estoy convencido de que este señor nos traerá un empadronamiento nuevo en "A" para decir que se ha vuelto a su casa y que ya no la tiene alquilada, y que ya no tiene ingresos de 900 €, que le tenemos que pagar. Y yo me creeré que es así, y que no sigue viviendo en "B", mientras cobra los 900 de alquiler... también en "B". O no.

lunes, 27 de julio de 2009

Hellgame

El tablero y el juego son el Infierno

Un juego de tablero que va a caballo entre la diversión, la risa y el suplicio. En Hellgame los jugadores interpretan a triunviratos compuestos por los demonios de la tradición judeocristiana (Baal, Samael, Astaroth, Moloch, Paymon...), y pugnan por el control de los círculos del juego de Dante.

Y dantesco es tanto el planteamiento como el proio juego en sí, ya que es cruel y arbitrario, con una aleatoriedad exagerada, y un sistema de combate más doloroso que un bañito en el estanque de los parricidas, un componente azar que puede hacer que la mejor de las partidas se vaya al guano por una desafortunada sucesión de eventos aleatorios y un par de malas tiradas de dado.

Pero pese a eso, y si se dosifica bien, el juego puede llegar a ser divertido, siempre y cuando el jugador sea capaz de no frustrarse cada vez que su chiringuito se destruye, o aparecen Uriel y Lilith por la puerta bailando la conga para comerse sus tropas.

La mecánica del juego, en ultrarresumen, consiste en que cada jugador tiene de salida 3 demonios (que naturalmente, se reparten al azar, y algunos son mucho mejores que otros porque sí), y cada uno de esos demonios, en el orden que les corresponde según jerarquía infernal, hacen sus acciones, que pueden ser en el Infierno (donde están las batallas por el control) o en la Tierra, donde hacer cosas malvadas (la acción se llama así) da ventaja.

La unidad monetaria de Hellgame son las almas condenadas, y de hecho, hay fichitas para rerpesentar las almas, que se usan como quien usa el dinero en el Monopoly, y de ahí que mandar demonios carismáticos a la tierra tenga su utilidad.

Duración. Tan caótico es el juego, que lo mismo puede ventilarse en media hora como aguantar hasta 5, siendo incluso posible, aunque astronómicamente improbable, que un jugador gane de salida, si le sale de mano una determinada mano de cartas. Ésta es la grandeza de Hellgame.

Seguro que habrá quien lea esto y que piense que el juego es satánico, y que su mera mención arroja al jugador a las llamas del Infierno. A lo primero, que bueno, no seré yo quien le diga lo contrario, cosa distinta es qué implica que lo sea. Y en cuanto a lo segundo, bueno, el Infierno no puede ser peor que jugar dos partidas seguidas de esto...

sábado, 25 de julio de 2009

En la Euskal

La principal atracción: el raspacodos.

Otro año más, hordas de ordenadores (por tanto, hordenadores) se reúnen en el BEC para la segunda mayor Lanparty de España (después de la Campus de Valencia) , desde donde escribo en estos momentos, desde el ordenador vilmente usurpado a Mikelats, ya que al haber venido de visita no me he traído el ordenador.

Al fin y al cabo, para lo que vengo a hacer no lo necesito, que es visitar a la gente, y probar las pijadas que ofrece la Euskal, como el tobogán gigante de Euskaltel, todo un vicio, pero que hay que practicar con cuidado, ya que los rasponazos por bajar a gran velocidad están a la orden del día. (Medio codo me he dejado ahí).

Y ahora me voy a hacer otra cosa que se puede hacer sin ordenador: cenar.

Entrada patrocinada por Mikelats.

viernes, 24 de julio de 2009

Pagafantas

Eres tan majo, especial y sensible... que antes me enrollaría con una cabra que contigo.

Eres muy especial para mí, te quiero como amigo, ojalá me enamorara de alguien como tú, algún día encontrarás a una persona muy especial, y será muy afortunada, eres como un hermano para mí... Si te suenan estas frases, probablemente te haya tocado de cerca el fenómeno del pagafantismo. Un Pagafantas es una persona, habitualmente suele pasar más en chicos, aunque también se dé a veces a la inversa, que está enamorado de otra, en quien no despierta ningún tipo de deseo, y con quien tiene una relación casi de pareja (pero quitando esa parte de la relación de pareja que el decoro impide practicar en público), un amor totalmente unilateral, y que rara vez llega a buen puerto.

Y sí, a mí también me ha tocado vivir de cerca el problema (de hecho, en sus 3 variantes, como pagafantas, como fantapagado, y como odiado novio de chica fantapagada) pero no he venido aquí a contar mi vida, sino a hablar de la película.

Lo primero que destaca para mí es que al estar rodada en Bilbao, y conocer los decorados, resulta más fácil ponerse en situación, así como los actores, casi todos caras conocidas, bien por Vaya Semanita, bien por Muchachada Nui, pareciendo a veces más que una película, un crossover de 80 minutos. Sí, la verdad es que la película no destaca por su longitud.

Como tampoco destaca por su realismo ni por la verosimilitud de sus situaciones (bueno, la parte del pagafantismo tiene algunas cosas que harán sonrojarse a más de uno, al ver lo lamentable que puede llegar a ser el ser humano en ocasiones) pero otras son demasiado absurdas, y bueno, otras lo son, pero debido al conocimiento del medio (¿Cómo que en Sarriko estudian Derecho? ¿Y cómo es posible que desde un piso del Casco Viejo se vea el hotel Ercilla?)

Pero aquí no se trata de ver un documental sino una comedia, aunque a veces, y precisamente ahí está la gracia, explica el pagafantismo al más puro estilo de los documentales de la 2, y si trata de hacer reír, lo consigue. Yo al menos me reí. De la película, y del karma, aunque eso ya sería más largo de explicar.

La pega, que es insultantemente corta, pero bueno, es que la historia no daba para más, porque incluso se ven obligados a estirarla artficialmente, se nota, pero divertida es un rato, y para los de Bilbao, con el añadido de reconocer los sitios (y de ver persecuciones que conociendo las calles resultan ligeramente escherianas, claro) Bueno, y también la pega de que explota excesivamente algunas coñas, que la de "no me gusta dar consejos" produce la carjacada la primera vez. Una sonrisa la segunda, y el hastío en tercera, cuarta y subsiguientes.

En cuanto al plantel protagonista, pues tenemos a Gorka Otxoa haciendo de Gorka Otxoa, como siempre, y la actriz protagonista, Sabrina Garciarena, una verdadera preciosidad, pero qué personaje más odioso, che. Y como secundarios, un gracioso Julián López, y un divertido, aunque exagerado Óscar Ladoire. Y de agradecer la presencia de Santi Ugalde (el entrañable Joxepo de la Cuadrilla) y Ernesto Sevilla "¡pero eran muy pequeñas!")

No la veo arrasando en la ceremonia de los Óscars, pero al menos sirve para pasar la tarde, y a la vez señalar al karma con el deo y reírse de él.

jueves, 23 de julio de 2009

GTA IV

Niko Bellic, protagonista del juego

Ayer me pasé por fin el GTA IV, el que para mí no es que sea el mejor videojuego del mercado, sino que es, además, la razón por la que me compré la XboX 360.

¿Y de qué va el GTA? GTA, siglas de Grand Theft Auto, es la secuela de una exitosa saga de polémicos juegos, en los que el protagonista puede perpetrar lindezas como robar un coche, atropellar gente por la calle, golpear a un transeúnte o disparar a un policía. ¿Educativo, verdad? Realmente no sería justo decir que el juego vaya de eso. Sería más acertado decir que el juego permite hacer eso.

¿Eso cuántos puntos menos son en el carnet?

GTA IV es una película de acción, con su argumento, sus fantasmadas (subirse a pulso a un helicóptero en marcha desde una lancha no tiene precio), sus diálogos, sus personajes, y su protagonista, Niko Bellic, un inmigrante serbio que llega a una ciudad sospechosamente parecida a Nueva York, donde tiene que ganarse la vida, haciendo misiones para mafiosos de medio pelo, hasta ir ascendiendo en la escala evolutiva del crimen urbano. Ahora bien, entre misión y misión, nada impide coger el mando y dedicarse uno a hacer el cabra, soltando contra los indefensos peatones toda la rabia y la adrenalina. Pero oye, son sprites, no personas, no sufren.

Llegado a este punto, emplazo a quien no sea capaz de diferenciar la realidad de un videojuego que no siga leyendo, que nunca pruebe el juego, y que por si acaso nunca se acerque a una videoconsola (ni a un videoclub, ni por si acaso a un libro).

Liberty City, todo parecido con Nueva York es puro plagio.

El juego es una maravilla en todos los aspectos, y la ciudad está perfectamente recreada para parecerse a Nueva York, con su Central Park, su 5ª Avenida, su Estatua de la Libertad, su puente de Brooklyn, todos ellos con sus nombres cambiados. El motor físico está también bastante logrados, y las escenas de acción (dentro de lo fantasma que es el juego) quedan bastante logradas, y la sensación de conducir, sin ser ni por asomo un simulador, es bastante cómoda. Lo mejor del juego es su jugabilidad, con un manejo intuitivo, que permite pillarle el truco en seguida.

¿Es ilegal disparar con un lanzamisiles a un coche patrulla? ¡Qué país!

Otra cosa ya clásica que caracteriza al GTA es la sempiterna presencia policial, que en cuanto uno delinque un poco ya está encima, viniendo primero a detenerte, y pasando a métodos más expeditivos si nos resistimos. Mucho decir que América es el país de las libertades, pero en cuanto robas un coche y atropellas a un par de personas con él, ya tienes a toda la policía encima. Si es que...

Playboy X: la mejor frase de todo el juego.

Si algo caracteriza a este juego es su libertad, que te permite hacer prácticamente lo que te dé la gana, pues puedes hacer el cabra, sí, pero también puedes hacer cosas más civilizadas, como conducir por el mero placer de hacerlo, jugar a los bolos, tomar unas cervezas con un amigo, navergar por Internet... al más puro estilo Sims.

Y la otra cosa que caracteriza al juego es su sentido del humor, quedando claro que los diseñadores de Rockstar son unos cachondos, y algunos personajes son verdaderamente tronchantes, como el descerebrado Brucie, o Playboy X, con una de las mejores frases que he podido ver nunca en un videojuego, "Tío, soy como Jesús,¿ sabes? A veces tenemos que hacer cosas que no queremos. Míra a Jesucristo, él también tuvo que matar a toda esa gente, a San Juan Bautista y tal" (Mi ataque de risa no fue pequeño).

Como puede verse, diferencio perfectamente realidad y juego.

Pero que nadie se alarme, que no por jugar a esto me va a dar por atropellar a nadie, que si después de tantos años jugando al Arkanoid nunca he sentido el impulso irrefrenable de romper paredes a pelotazos, esto no va a ser la excepción. E insisto, quien no sea capaz de ver que un videojuego no tiene por qué ser una forma insana de soltar adrenalina, tal vez sea porque tiene un problema.

martes, 21 de julio de 2009

Calor caluroso...

¡Quema, quema!

Iba a escribir alguna entrada graciosa, pero con este calor, como que no apetece. Así que contaré un poco lo que ha dado de sí el día, y así una entrada que lleno. He recobrado mi coche (con dolor carteril), y a la tarde he hecho, al menos, cosas productivas. He ido a hacer un poco de bici al gimnasio (con lo que he sudado se podría llenar un embalse) y luego he metido mano al vivo de X-Men, adelantando unos cuántos personajes, y terminando de hacer la asignación.

Ale, eso es todo lo que soy capaz de escribir hoy. Pero siempre será mejor que nada.

lunes, 20 de julio de 2009

Cambiando ruedas

Como un niño con zapatos nuevos.

Pronto toca pasar la ITV, y como quiera que los neumáticos de mi coche están más planos que el encefalograma de Ángel Acebes, y que eso es motivo de suspenso, amén de que esmorrarme en una curva no entra en mi pirámide de prioridades, he ido a cambiar las ruedas, por lo que el coche sigue siendo una inagotable fuente de gastos.

Dinero y más dinero... me voy a jugar al GTA para desahogarme, a estampar un par de coches y atropellar un par de pasajeros.

domingo, 19 de julio de 2009

Balance de las Lokijornadas

El poder de la hamaca +1

Fin de semana rural en Valladolid, donde nos juntamos un variopinto grupo de gente, de diferentes localidades (Madrid, Guadalajara, Galicia, Zaragoza...) con un objetivo común: pasarlo bien.

Como suele ser normal en estos casos, el casus belli de la kedada, el rol, pasó a un plano algo más testimonial. Jugamos, sí, pero menos de lo previsto, aunque la verdad es que no hubo un solo momento en el que no lo pasáramos bien, pues unos juegos de mesa, una buena charla, una sabrosa barbacoa, o unos litros de alcohol no son en absouluto incompatibles con la afición, así que hubo tiempo para todo.

El viernes Diego y yo nos embarcamos en el expreso de Valladolid, siendo recogidos en la estación por el anfitrión, Loki, que nos condujo a su megachoza (Mother of Christ!) y nos presentó a la gente que no conocíamos. Cenita con risas (ZIP, nunca una sílaba dio tanto juego) y Hombres Lobo de Castronegro, acompañados por algo de alcohol, aunque mi prematura narcolepsia, empeñada en dormirme en el sofá, cerró para mí el viernes antes de lo previsto.

El sábado tranquilidad por la mañana, tomando el sol en la piscina, tiroteo con las armas Nerf (réplicas de juguete que disparan munición de gomaespuma, pero muy curradas) y una partida de un juego de cartas donde el humor inteligente predominaba.

A la tarde, tras la barbacoa, algo de rol, un par de microminivivos, y luego Misión Icarus, de gran éxito y que volvió a cumplir sobradamente las expectativas. Por la noche había idea de rol, pero entre la cena y las botellas, el plan fue desestimado, y nos quedamos de tertulia friki, mientras veíamos con horror que dos de los asistentes, cuyo nombre no diré, y que no eran yo, se perseguían con armas de airsoft. Uno con un bikini y el otro no iba desnudo. Llevaba gorra. Lo de decir que iban como cubas creo que seía aquí redundante.

Y hoy, pues resaca´s day, comida, despedidas, tren y para casa. Balance: positivo.