lunes, 5 de noviembre de 2007

Cruce de blogs: Esa película que odio

Matrix bien podría traducirse como "pequeño coñazo"


Verano de 1999, una película reventaba las taquillas y apasionaba a la mayoría de los espectadores. Todo el mundo hablaba de Matrix. Matrix por aquí, Matrix por allá.

Los que la habían visto hablaban de una película revolucionaria, con unos efectos especiales impresionantes y una trama rompedora, totalmente novedosa, unas escenas de acción apoteósicas y una película a la que no le sobraba ni un solo minuto de metraje.

Recuerdo que estaba yo veraneando en Santa Pola, y de vez en cuando solíamos ir los amiguetes al cine. Algunos ya la habían visto y hablaban maravillas de esa película, aunque un día que quedamos para ir al cine, y las opciones eran "El pescador de Vampiros"o Matrix, y como el cifi no es uno de mis géneros predilectos (¡Sí, hay frikis que odian la ciencia ficción!) y además Keanu Reeves no es santo de mi devoción, opté por la de "terror".

A la salida del cine, todos los que habían ido a ver Matrix estaban totalmente flipados, encantados con la película, y no paraban de hablar de ella. No me llamaba en absoluto, pero ya me empezaba a picar la curiosidad.

Total, que otro día me fui a ver Matrix. Grave error. La película era aburrida de principio a fin, con una trama que combinaba Platón, Descartes y Barrio Sésamo, con unos personajes más sosos que el agua de grifo y lo único salvable unos efectos especiales de lo más novedoso.

La película, tan original como una fotocopia, se basaba únicamente en un diseño molón, con esa estética de gabardinas largas y gafas de sol, que supo calar bien, y unas escenas de acción que he de reconocer que sí eran muy rompedoras, algo nunca visto, pero el argumento... ¡ay el argumento!

Pocas películas habré visto tan aburridas. El argumento era pueril, con cosas que rozaban lo ridículo (el momento "ya sé kung-fu" me dio ganas de ir a la taquilla a pedir que me devolvieran mi dinero), pero lo peor no es que el argumento fuera una porquería, lo peor es que esta película entró por derecho propio en el hall de la fama de las películas más sobrevaloradas, por toda la horda de fans que la ensalzaban a obra maestra (¡waaaa, qué original, es la primera vez en la humanidad que a alguien se le ocurre sugerir que la realidad no es tal y como la percibimos! ¡Muérete de envidia, Platón!)

A esta película le siguieron dos secuelas; Matrix Reloaded y Matrix Revolutions. La 2ª, Reloaded, debo confesar que me gustó, pero por una razón muy simple. La película es un pestiño, sí, pero prescindía de todo el aderezo filosófico-coñazo de la primera parte y se centraba en lo único que de verdad merecía la pena: las escenas de acción, y tiene algunas de las mejores peleas de la trilogía. La tercera, en cambio, logró algo que nadie había conseguido hasta el momento: unificar criterios entre acérrimos fans y feroces detractores de la primera entrega; Matrix Revolutions era una porquería que no contentó a unos ni a otros.

No obstante, aunque a día de hoy sigue habiendo gente que considera, incomprensiblemente, que Matrix es una genialidad, cada vez más gente opina que es una patata sobrevalorada, e incluso Homer Simpson hace alguna coña al respecto en uno de los capítulos.

Habrá quien me eche en cara que me estoy limitando a poner a parir ferozmente a Matrix y que apenas estoy dando argumentos, y puede que sea verdad, pero bueno, el tema de hoy no era tanto una crítica cinematográfica sino hablar de aquella película que gustó a todo el mundo menos a mí, y Matrix cumple los requisitos. La otra opción era la soporífera "Hijos de los hombres" (que se redimió en un segundo visionado), pero viendo las repercusiones de una y otra, la cinta de los Wachowsky era más merecedora de mención.

La película que gustó a todos menos a A2metal: Titanic
La película que odia Alvarodelcastillo
La película que gustó a todos menos a Lublu: Los inmortales
Publicar un comentario