miércoles, 2 de junio de 2010

Estrenando piscinas: la Alhóndiga

Dije Alhóndiga.

Ayer inauguraban las instalaciones deportivas, piscina incluida de la Alhóndiga de Bilbao, con lo que teniendo en cuenta que pillan cerquita de casa, nos acercamos a probarlas.

Lo primero que sorprende son los laberínticos vestuarios, con amplias taquilas y cómodos bancos por pa parte positiva, y carencia de perchas en las que colgar la toalla en las duchas.

Una vez arriba (cuesta encontrar la piscina) nos enfrentamos a una de las duchas y su agua hirviendo, de forma que no se puede regular. Por suerte hay otras. Pero la sorpresa gorda viene cuando nos comunican que, a diferencia de todas las demás piscinas públicas de Bilbao, al menos las que yo conozco (Txurdinaga, Deusto, San Ignacio, Fango y Artxanda) requieren el uso de gorro. Y a mi sorpresa va unida el hecho de que lógicamente, no llevaba. Por suerte nos prestan uno y podemos nadar sin mayores inconvenientes. De la pisicna me llama la atención lo bajo del fondo, y que era fácil tocar el suelo. También me quedo con el detalla de que es bastante más ancha (9 calles) y diría que algo más larga, aunque esto es una apreciación subjetiva.

Resulta curiosa la música discotequera con que nos amenizan, muy de gimnasio, sobre todo cuando introducen las bicicletas en la piscina, para el hidro-spinning, aunque nadar con música es como leer sin luz.

Luego nos cambiamos a la otra piscina, la que es de relax, con el suelo de cristal (aunque lógicamente no se ve nada), donde resulta gracioso escuchar la música de los Vigilantes de la Playa, que no pudo evitar recordarme a este video:

El sueño de todo Resines

Y tras el baño, la difícil búsqueda de los vestuarios, la larga espera al ascensor, y a casa.

Como conclusión extraigo que la piscina está chula (lo de ser nueva y limpia hace mucho), los vestuarios están bien, y me pilla al lado de casa pero lo de tener que ponerme gorrito me incordia bastante, y lo del ascensor, que para salir del sitio tenga que estar un buen ratpo es otra incomodidad, que tendré que sopesar si me compensa venir a estas piscinas, o seguir yendo a las de siempre. Aunque claro, a etsas puedo venir andando, y no tener que coger el metro no deja de suponer un ahorro, cierto es.

De momento vendré a estas, y si el factor gorro pesa mucho, volveré a ir a las otras, a lucir mi melena al viento.
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