domingo, 7 de agosto de 2011

Capitán América: el primer Vengador

Capitanazo.

Esta película sigue una ley del cine, que algún día tendré que explicar, y es que toda película es más divertida si salen nazis. Y la verdad, no tendría mucho sentido que no salieran, ya que la mayor parte de la película se desarrolla en la segunda guerra mundial.

Steve Rogers es un voluntarioso pero escuchimizado patriota, que ansía alistarse al ejército de los EEUU, y sus múltiples inentos de reclutamiento frustrado captan el interés del Gobierno, que decide aplicarle el suero del supersoldado, con lo que se vuelve ágil, fuerte, rápido y un experto lanzador de escudos, para así poderse enfrentar al pérfido Cráneo Rojo.

La película es totalmente pulp, con divertidas escenas de acción, y coge lo mejor de un personaje que particularmente no me hace demasiado chiste pero que en la película lo optimizan. Consiguen además un perfecto equilibrio entre ser fieles al cómic y no caer en lo ridículo, buscando sentido a cosas como el traje hortera o el escudo originario. El musical del Capitán América debería estar ya en Broadway. No se toma, además, excesivas licencias, y las que tiene (la edad de Bucky) me parecieron perdonables. Me rechina, claro, el kingpinismo de Nick Furia, pero esto ya es algo que viene de largo, y no es en todo caso culpa de la película.

Es importante ver o haber visto Thor, ya que ambas tramas tienen bastante relación entre sí, y más que lo tendrán, como ya nos lo dejan ver en el trailer de después de los créditos, en la película de los Vengadores.

No puedo terminar sin mencionar el espectacular efecto que consiguen haciendo que Steve Rogers sea al principio un tirillas y luego se convierta en el hercúleo Capitán América, que está totalmente conseguido. Para ello me suena que usaron dos actores, pero de verdad está muy logrado.
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