martes, 24 de enero de 2012

Menciones bibliográficas

Ahora me siento obligado a comprarlo.

A veces pequeñas cositas nos alimentan el ego y nos alegran el día. Ya sucedió cuando George R. R. Martin tuvo a bien publicar en su web aquellos dibujos que hice sobre los personajes de Canción de Hielo y Fuego, que me hizo muchísima ilusión. Y qué decir, cuando vi que en agradecimiento había tenido a bien llamar "Jokin" a un personaje del 5º libro.

Pues hoy veía en la web de FNAC el anuncio de este libro, ya de por sí interesante por su temática, pero que adquiere para mí un especial interés cuando veo la sinopsis, o mejor dicho, un detalle de la misma:

Hace sólo 16 años que empezó a sonar Canción de Hielo y Fuego. Ha sido suficiente tiempo, han sido suficientes premios y han sido suficientes los millones de entusiasmados lectores en todo el mundo para que George R.R. Martin haya sido proclamado como "el nuevo Tolkien americano" (Time Magazine). George R.R. Martin ha generado un estilo propio, nacido de la ficción clásica y romántica de los 70 y los 80, filtrado por su experiencia como guionista televisivo, dando una nueva visión que ha renovado el género de la épica fantástica como no se había visto hacer desde J.R.R.Tolkien. Este libro navega por las aguas de los tres primeros volúmenes de la saga en un recorrido que invita a descubrir muchas de las notas, conocidas y secretas, que han servido para componer Canción de Hielo y Fuego, tanto sobre el papel como en la pantalla. ¿Crean los autores de ficción desde sus sueños o lo hacen desde sus propias vivencias y conocimientos? ¿Cuánto puede haber de un autor de épica fantástica en su obra? ¿Quién es Jokin? ¿Durante qué estancia en España aprovechó George para bautizar, ante el mundo entero, el Continente Oriental con el nombre de Essos? ¿Qué diferencias cabe esperar entre una obra literaria magnífica y una buena adaptación televisiva? ¿Habrían sido necesarias 18 películas? Todo esto y mucho más en este exhaustivo libro dedicado a la serie del momento.

Efectivamente, mis ojos no daban crédito al ver la pregunta que he resaltado en negrita. Parece que la anécdota ha llegado lejos, y lo malo es que ahora me siento moralmente obligado a comprar el libro. Sobre todo para ver si me responden a esa pregunta claro.

¡Al fin sabré quién soy!
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